La amenaza guerrerista de Estados Unidos volvió a ceñirse sobre Irán. Este miércoles Trump afirmó que la flota encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, más grande que la que ubicó en el Caribe -según dijo- antes de secuestrar a Maduro y Cilia Flores, se estaba moviendo rápido hacia el país persa y “preparada para cumplir rápidamente sus misiones con velocidad y violencia si es necesario”. El régimen clerical iraní afirmó que está dispuesto a conversar pero que responderá si es atacado.
Ya quedó claro que lo que menos le importa al gobierno ultra derechista estadounidense son los manifestantes iraníes que vienen enfrentando en las calles al reaccionario régimen islamista por el gran deterioro de sus condiciones de vida, enfrentando una brutal represión. Pasó rápidamente de reivindicar las manifestaciones (con sus dichos demagógicos) a expresar -nuevamente- la política del imperialismo estadounidense, incluido el gobierno anterior de Biden (más allá de los matices): que Irán abandone su programa de armamento nuclear.
Así amenazó a Irán: "Hagan un trato! No lo hicieron y estuvo la ’Operación Martillo de Medianoche. El próximo ataque será mucho peor". Recordemos que en junio del año pasado Trump, saliendo en apoyo al ataque que realizó su socio estratégico en Medio Oriente, el genocida Estado de Israel -con su guerra de 12 días-, bombardeó tres laboratorios de enriquecimiento de uranio, asesinando a cientos de personas en su camino guerrerista. A eso hay que sumarle las sanciones económicas, impulsadas también por la Unión Europea que provocaron fuertemente el hundimiento económico y el proceso inflacionario que vive Irán, que somete a la miseria al pueblo trabajador iraní. Actualmente el 30% de la población vive en la indigencia.
No se trata de "democracia" vs. régimen autoritario. Sino que Trump defiende los intereses imperialistas de un Estados Unidos en declive, frente a un Irán rico en recursos y que intentaba ubicarse como potencia regional. Además ese discurso de defensa de la democracia a la luz de cómo el guerrerismo imperial dejó tras su paso a Irak, Afganistán o Libia, parece una broma macabra: devastación económica, social y hasta culturalmente.
Por si fuera poco ese pasado ominoso, los distintos imperialismos le niegan a Irán lo que defienden para sí y para Israel (un Estado que hace dos años viene cometiendo un genocidio en Gaza y ahora ataca sistemáticamente a Cisjordania -con ejecuciones, el continuo robo de tierras y el apoyo a los ultra nacionalistas sionistas-): armarse militarmente y poseer armamento nuclear. Esto con la complicidad de los países árabes que a pesar de la devastación de la población gazatí, continúa haciendo negocios con Israel, a instancias de Trump.
En su carrera por zonas de influencia que Trump pretende establecer, asegurando su seguridad, su dominio y sobre todo recursos naturales frente a la competencia estratégica que mantiene con China, ya intervino en Venezuela secuestrando a Maduro y estableciendo acuerdos de sumisión con el régimen chavista y expoliando su petróleo; bajo extrema presión logró un acuerdo sobre Groenlandia (la colonia danesa fundamental por su paso estratégico -y sus recursos- en su competencia por esas zonas de influencia), a instancias de la OTAN.
Nada de todo esto suena si quiera parecido a "democracia".
Ahora el temor a una guerra en la región entre Estados Unidos e Irán, está llevando a nerviosas negociaciones que intentan hacer los países del Golfo, Turquía y Egipto para mediar entre ambos. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que su país está dispuesto a dialogar, pero no a negociar bajo amenazas y que responderán con una dureza nunca antes vista, si son atacados. El principal temor en la región y el nerviosismo de Israel por estas horas, se centra en los misiles de largo alcance que posee Irán.
Las amenazas extremas del imperialismo estadounidense está poniendo sobre alerta a la región, por las consecuencias impredecibles que podría tener una guerra abierta. Aunque hay que ver cómo podría responder el debilitado régimen teocrático iraní. Y también hasta dónde está dispuesto a llegar Trump, que por estos días internamente tiene una gran crisis abierta con movilizaciones que cruzan el país y un movimiento que crece cada día, luego de su ofensiva antinmigrante y el asesinato a manos de ICE y las fuerzas federales de dos estadounidenses solidarios con la población migrante.
El fuerte y necesario repudio al régimen reaccionario iraní, que sostiene una fuerte represión a trabajadores, estudiantes y mujeres, con asesinatos, encarcelamientos, amenazas de ejecuciones y cercenamiento de las libertades democráticas, no puede hacernos olvidar que estructuralmente es un país semicolonial amenazado militarmente por una potencia imperialista, lo cual hace necesaria su defensa y estar por la derrota de Estados Unidos.
Solo el pueblo trabajador iraní con una política independiente tanto del imperialismo como de falsas soluciones liberales o reformistas, tiene el derecho de organizarse para enfrentar y derrotar al régimen clerical - capitalista.
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