Durante este último mes el territorio norteamericano se ha visto cruzado por diversas movilizaciones en repudio a la política migratoria de Donald Trump, que tiene a la agencia ICE, su brazo ejecutor, en el ojo de la tormenta y a Minneapolis como principal escenario.
Crece el descontento en EEUU por las políticas migratorias de Trump. Estas últimas semanas las fuerzas del ICE(Inmigration and Customs Enforcement) estas siendo duramente cuestionadas luego de que el pasado 24 enero Alex Pretti fuese asesinado a sangre fría por un grupo de agentes del ICEdespertando el descontento popular en Minneapolis y extendiendo una molestia creciente.
El vil asesinato de Pretti se suma al ocurrido a Renee Good, madre y poeta, quien fue acribillada en su vehículo el pasado 7 de enero. Good y Preeti no eran activistas ni militantes, eran gente normal, trabajadora, observadores indignados con las políticas discriminatorias y racistas del gobierno y en defensa de sus vecinos y compañeros de trabajo.
Y es que la situación es desesperada. El ICE, junto a la Guardia Fronteriza, han visto incrementado su presupuesto durante el último año de la Administración Trump, quien ha inyectado miles de millones de dólares para financiar reclutamiento, armamento y publicidad, presupuesto que hasta el momento ha sido aprobado con la venia de los Demócratas. El plan electoral de Trump es fantástico, en el sentido fantasioso, pues pretendía deportar violentamente a cerca de 11 millones de migrantes, objetivo que tuvo que reducir a 1 millón durante el primer año, o una cuota de unos 3.000 deportaciones diarias.
Esto ha permitido a Trump desplegar más de 3.000 agentes del ICE en el estado de Minnesota, convirtiendo a ciudades como Minneapolis y Saint Paul (las llamadas “Ciudades Gemelas”) en el centro de atención debido a la enorme resistencia desplegada especialmente durante la huelga general del pasado 23 de enero, el llamado Día de la Verdad y la Libertad, donde más de 50.000 manifestantes se desplazaron por la ciudad sin que ni el frío ni la policía los amedrentase. La convocatoria contó con el llamado de organizaciones estudiantiles, sindicales, culturales, de DDHH, y hasta inclusive religiosas, y la adhesión de más de 500 pequeños comercios. Un hito inédito para los últimos 80 años de EEUU.
Para saber más de esta histórica jornada te invitamos a leer la nota de Lila Walters, corresponsal de Left Voice: "Estados Unidos. Indignación y organización en Minneapolis: Crónica de un levantamiento histórico"
La resistencia no cayó del cielo. La resistencia a ICE no empezó el 23 de enero, desde antes la comunidad se viene organizando para defenderse de esta banda de hombres armados. Vecinos, compañeros de trabajo, profesores, se coordinan para llevar alimento a quienes han tenido que encerrarse, con justa razón, faltando al trabajo, a los estudios o a realizar simples compras domésticas por miedo a ser secuestrados por el ICE; así mismo forman patrullas de seguridad para identificar a los agentes del ICE coordinados mediante aplicaciones de celulares que rápidamente logran copar y exponer a los agente. No es para menos. El pasado 22 de enero no pasó desapercibido para nadie como el ICE usaba al pequeño Liam Conejo, de 5 años, para detener a su padre.
No sale a cuenta, la política migratoria de Trump puede salir cara.
No solo se han desarrollado movilizaciones en el estado de Minnesota, con centro en Minneapolis. Manifestaciones y protestas en solidaridad se han extendido a ciudades como Chicago, Nueva York o Washington DC, con llamados a paralizar al país que han tenido eco incluso en el mundo del espectáculo norteamericano con Pedro Pascal o Edward Norton planteando la necesidad de una huelga general que paralice la producción. Hay un llamado de este tipo para este viernes 30 de enero.
Ante esto Donald Trump tuvo que retroceder, buscó desescalar la situación removiendo de Minneapolis al comandante general de la Patrulla Fronteriza a cargo de las operaciones del ICE en el estado de Minnesota, Gregory Bovino. Esta modificación es producto de la movilización y organización de miles a lo largo de EEUU, y no de las negociaciones entre Trump con alcaldes y gobernadores como ha pretendido instalar el establishment, sin embargo, en su reemplazo llega Tom Homan, apodado el “zar” de la frontera, quién pretenderá continuar la labor de Bovino pero con otros métodos.
Es necesario redoblar y expandir la movilización para sacar a ICE de los barrios y lugares de trabajo, para esto las principales organizaciones sindicales de norteamérica, como la AFL-CIO, debieran ponerse a la cabeza de convocar y organizar una huelga general que concentre las iniciativas dispersas que se desarrollan en el país, pero también de profundizar los múltiples lazos que vienen tejiendo por debajo entre docentes, comunidades, trabajadores, y jóvenes en contra de las redadas del ICE, no solo para derrotar al ICE, sino que derrotar a Trump y a su gobierno.
Sobre esto, Aru Shiny-Ajay, del Movimiento Sunrise, comentaba al periódico Jacobin que “La cuestión sindical es importante. Sería fantástico que los sindicatos establecieran líneas telefónicas para obtener información sobre qué ubicaciones utiliza ICE para hoteles y alquileres de coches. Y creo que las huelgas por prácticas laborales desleales son una idea interesante para los trabajadores en lugares que están siendo atacados. Este es un problema laboral. Los trabajadores se encuentran en condiciones inseguras ahora mismo: los están agarrando en el trabajo y de camino al trabajo. Estas son condiciones realmente inseguras, especialmente para una persona de color en Minneapolis, independientemente de si es ciudadano o no. Los trabajadores de logística, como los camioneros, también tienen un enorme poder disruptivo potencial para detener cosas como las entregas de alimentos a los centros de concentración de ICE.
Para los sindicatos que se toman en serio la protección de los trabajadores y la democracia, existe un enfoque centrado en los trabajadores que es extremadamente relevante en este momento y que podría interferir con la capacidad de las corporaciones de defender al ICE”.
Impulsar esta lucha tiene un significado más profundo, significa fortalecer a los trabajadores norteamericanos nativos, pues si los trabajadores migrantes pierden, pierden también éstos otros que estarán en peor pie para defender sus salarios de la inflación (gracias a las tarifas de Trump) o para defender la educación o la salud.
Todos debemos poner los ojos en EEUU y en el desarrollo de la lucha contra ICE y la política migratoria de Trump, de desarrollarse mayores formas de auto organización que permitan coordinar mayores acciones de lucha, entrando más decididamente el movimiento obrero con sus métodos clásicos, como la huelga general productiva, los pueblos de latinoamérica ganamos un poderoso aliado en nuestra lucha contra el imperialismo norteamericano, los pobres y trabajadores de EEUU. No les detuvo los -20 grados, esperemos que no les detenga un enroque.


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