miércoles, 28 de enero de 2026

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Ser o parecer: inversión pública para el Mundial de Fútbol en Ciudad de México contradice las necesidades de la mayoría

Texto y fotos: Eliana Gilet

A menos de 140 días del partido inaugural del Mundial 2026 en la capital mexicana, las obras tienen copada la ciudad. Todo los espacios “necesarios” para el evento están siendo sometidos a una transformación cosmética, alejada de las necesidades de la mayoría de la población y, particularmente, desatendiendo las prolongadas urgencias del metro. Frente a proyectos sin consulta y secretos convenios entre la FIFA y el gobierno mexicano, los vecinos organizados exigen su derecho a “habitar dignamente una ciudad que acoja y proteja a los pueblos que la hemos cuidado por décadas”.

El sitio más intervenido es el entorno del Estadio Azteca. Los comerciantes que tenían sus puestos frente al paradero del Estadio fueron retirados completamente antes del inicio de año. Las vecinas de la Cooperativa Acción Pedregales —que junto a distintas organizaciones de los pueblos originarios de la Ciudad de México, San Lorenzo Huipulco y Sata Úrsula Coapa, como también de Xochimilco y Milpa Alta, han sostenido una denuncia constante de los efectos negativos del Mundial en México— contaron a Desinformémonos que, al retomar acciones en el bajopuente el 4 de enero, los comerciantes ya no estaban ahí.

Además, la construcción de la ciclovía sobre la avenida Tlalpan que vincula el Centro Histórico con el Estadio —que recorriendo 17 kilómetros de la ciudad la convierten en la principal y más visible modificación urbana— ha sumado a la protesta el reclamo distintos grupos de trabajadoras sexuales de la Calzada.

“Es la obra más grande que han hecho y con tan poca planeación. Se ve cómo se van equivocando y lo rectifican en el camino. Por ejemplo, al hacer primero la ciclovía se dieron cuenta de que no había posibilidad de un paradero para camiones en el Estadio y tuvieron que reformularlo todo, entonces quitaron los macetones porque para subir la gente se tenía que parar en las plantas que habían puesto. Como todo el tiempo están trabajando sobre errores, tenemos mayor incertidumbre sobre lo que está pasando y lo que vayan a hacer”, explicó Natalia Lara en entrevista con Desinformémonos, durante la asamblea del bajopuente del 18 de enero.

“Ha sido una disputa por el espacio público en las últimas semanas, pues toda la zona de Santa Úrsula Coapa está intransitable”, contó Lara. Rubén Ramírez, autoridad tradicional del pueblo de Santa Úrsula, pone el énfasis en otro aspecto clave de estas obras: la falta de consulta ciudadana. “Las obras que se están llevando a cabo alrededor del Estadio Azteca están ocasionando un caos vial y ambiental, es decir, un caos general porque no se consultó. Somos nosotros, los que vivimos en el territorio, quienes sabemos cuáles son las partes más afectadas y quienes estamos viviendo con ellas, día a día, pero eso, a las autoridades, no les interesa”, sostuvo.

Contrario a este extractivismo, el entorno del Estadio se ha ido construyendo como un espacio de encuentro donde se tejen las luchas urbanas contra el despojo y la turistificación de la Ciudad de México. “Llegan muchos compañeros cada semana y su solidaridad es la herramienta que nos permite seguir, continuar, y ver que están saliendo resultados”, afirmó Natalia.

Asamblea en el bajopuente del Estadio Azteca

El Mundial es un pretexto

El domingo 18, en medio del polvo de la nueva obra en el paradero del Estadio y camiones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) que dijeron estar “poniendo cables para hospitales” —aunque los vecinos suponen que en realidad calibraban un nuevo transformador que se acaba de instalar en una de las esquinas del Estadio para el evento— tuvieron que negociar el espacio. La primera discusión fue temprano, para evitar retirarse como lo exigían los trabajadores de la obra; luego, pasadas las 11, para pedirles que pararan el ruido un rato en donde se desarrollaba la asamblea.

Esa mañana, llegaron los locatarios de otros bajopuentes: los pasos peatonales de Tlalpan que viven desde hace seis meses con una amenaza de desalojo. “Lo primordial para el gobierno es el Mundial, pero la consecuencia es grave, porque deja mucha gente sin empleo. Ellos tratan de dar un visto súper chido en la avenida, pero no dejan nada que sea bueno. Nosotros nos acercamos hoy con los vecinos para que nos apoyen, a pedirles ayuda, porque esto no se vale”, explicó el señor Ricardo Gutiérrez, quien lleva veinte años cortando el cabello en uno de los locales del cruce peatonal de Tlalpan y Santiago.

Comerciantes del bajo puente de Santiago en Tlalpan resisten su desalojo excusado por el Mundial

La noticia les llegó por medio de Servimet, la oficina de servicios metropolitanos encabezada por Carlos Mackinlay, antiguo secretario de turismo capitalino, a quien señalan directamente como el personaje que intentó amedrentarlos para que firmaran la entrega de sus espacios. “Fue muy grosero. En las juntas que hizo, por ser personas de la tercera edad, nos trató como que ya no tenemos forma de razonar. Nos dijo que nos va a pagar 16 mil pesos por el espacio que tenemos, ¡en 16 pagos de mil pesos al mes! Y con eso él se quedaría como dueño de los pasos peatonales. Es una cantidad ridícula, ¿no tiene idea de lo cara que está ahorita la vida? Ahí hay gente con oficios”, reclamó el peluquero.

Hay, efectivamente, todo un mundo bajo Tlalpan en estos pasos peatonales. Don Gutiérrez relata una lógica similar a la sufrida por los vecinos del Estadio: ellos se encargaron del lugar sin que la autoridad volteara a verlos, hasta que llegó con el aviso de desalojo. “Hemos sido una tierra de nadie, pero nosotros nos encargamos del lugar, hemos metido bomba sumergible, electricidad, pintura. Fuimos nosotros quienes hemos dado un servicio a los pasos peatonales para que tengan luz y la gente pase, conviva con el comercio, nos dé trabajo. Pero cuando le sugerimos cualquier idea al gobierno central o la alcaldía Benito Juárez, no lo hacen. Nunca van a hacer algo que nosotros requiramos”, denunció.

Los demás compañeros de Santiago 22 contaron a Desinformémonos que sólo los pasos peatonales de la alcaldía de Benito Juárez están en pie de lucha, porque los ubicados en la alcaldía Cuauhtémoc ya firmaron en favor de Servimet.

José Alberto Íñiguez, de 65 años, dedicado a los oficios de la sastrería desde los 14 años, aporta una perspectiva importante para entender cómo funciona la presión mundialista sobre los conflictos locales: “El Mundial es puro pretexto, nada más. Ellos dicen que aquí van a pasar los coreanos, los argentinos…¡claro que no! Si quieren mejorar los desniveles, en la noche se puede trabajar, pero es injusto el desalojo”, contó en entrevista con Desinformémonos.

Desde ese domingo, se sumaron a la resistencia vecinal que se gesta desde el bajopuente del Azteca: “Es injusto porque no nos estamos aprovechando de este lugar, simplemente sobrevivimos. Pero no nos vamos a salir, aquí vamos a defender lo que significa nuestra forma de vida, nada más”, dijo don Alberto.

No ponen nada

Obras en el aeropuerto Benito Juárez

Según la información brindada a la prensa, el gobierno capitalino destinó 6 mil millones de pesos (cerca de 350 millones de dólares) para las obras de “embellecimiento” de la Ciudad de México. Esta es la única cifra que se conoce a cabalidad de cuánta inversión pública ha exigido el Mundial para dedicar a “sus” espacios. Después del Azteca, el sistema de transporte colectivo metro ha sido el más intervenido, pero lejos de atender las denuncias sobre los problemas graves y evidentes (la más reciente, por ejemplo, en la línea 4) el dinero público ha fluido en otras direcciones, como la renovación del paradero de Taxqueña y de la estación Auditorio de la línea 7, que tiene su boca sobre la avenida Reforma, a la altura del “reloj mundial”. El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México también está completamente intervenido para “mejorar” su aspecto cotidiano.

También llevan varios meses cerradas las primeras estaciones del tren ligero, las que están más cercanas a Taxqueña, obligando a la gente a perder tiempo al aceptar un transporte gratuito en autobús que la lleve hasta la primera estación abierta, Ciudad Jardín. “Hay conflictos, violencias interiorizadas y normalizadas a las que los chilangos estamos ya acostumbrados. Lo que sí hemos visto son molestias por el alza del transporte, porque estamos viendo justo que está llevándose a cabo toda esta infraestructura para cambiar el transporte público pero aumentan la tarifa, y la FIFA no va a pagar nada”, apuntó Natalia.

Según se conoció gracias al trabajo periodístico de la cubana Penyley Ramírez, México negoció durante el gobierno de Enrique Peña Nieto una exoneración total del pago de impuestos a la FIFA (al contrario de lo negociado por Canadá y Estados Unidos) y un abultado compromiso de inversión pública para atender las necesidades del evento privado. Sin embargo, todas las instancias oficiales han negado entregar o conocer estos acuerdos ante las solicitudes de información pública que ha hecho la Cooperativa Acción Pedregales.

“El año pasado pedimos por transparencia el convenio de colaboración con BBVA de financiamiento de las obras de infraestructura, pero la jefatura de Gobierno contestó que el convenio no existía. Luego pedimos el convenio de colaboración general a cuanta dependencia se nos ha ocurrido, pero cada institución nos ha respondido que ellos no son competentes, y eso es curioso”, señaló Lara.

Mientras el Mundial y la FIFA cosecharon abundante inversión pública para su negocio privado, las vecinas denuncian que el pasivo ambiental se va a quedar de este lado, cuando los turistas se vayan: analizan que los vuelos de avión se van a multiplicar en la ciudad para permitir la conectividad entre sedes y países sede (en un 10 por ciento más que los realizados actualmente, unos mil 200 vuelos por día, según la jefa de gobierno, Clara Brugada) en una zona altamente contaminada como lo es el Valle de México. En torno al Estadio, el polvo de las obras ya ha causado problemas respiratorios en los vecinos.

“Toda esta infraestructura que se está haciendo la estamos pagando nosotros, porque la FIFA no va a pagar ni un quinto para llevar a cabo aquí su show. Nosotros somos quienes siempre vamos a pagar este problema, porque no es el primer Mundial que vivimos. Pasamos aquí el de 1970 y el de 1986, y nunca se le dio un beneficio a la población, al pueblo originario de Santa Úrsula Coapa ni al de San Lorenzo Huipulco, ni a las colonias de alrededor. Seguimos en un caos vial, ambiental, de seguridad, y a eso van a aumentarle todo lo que van a provocar estos eventos. Nos van a dejar un mugrero”, sentenció Rubén.

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