Más allá de los 22 barcos inutilizados, otra treintena de embarcaciones pudo evitar la intercepción y llegó a amarrar cerca de Ierapetra, al sudeste de Creta. Por el momento, sus tripulantes no tienen autorización de bajar a tierra.

Entre esas naves está el Sirius, que como casi todas fueron renombradas, en forma simbólica, con alguna de las aldeas palestinas arrasadas en la guerra de 1948. En este caso la llaman Ramle. Allí navega el marplatense Lautaro Rivara (35 años, sociólogo e historiador de la UNLP), uno de los cinco argentinos que permanecen en viaje.

Resuena la radio de la embarcación que interrumpe una y otra vez, necesaria y urgente mente, la charla con Tiempo.

Lautaro Rivara: “Lo que sufrimos es incomparable con lo que sufre el pueblo de Gaza”
El argentino Rivara.

-¿Fue sorpresivo el ataque?

-No era un escenario previsible ser atacados a 1100 km de los territorios ocupados por Israel. El año pasado, el barco que más cerca llegó fue a 22 millas náuticas de la costa de Gaza. Lo llamamos la zona naranja. Se esperaba que esto pasara a 600 y pico de millas.

-Fue una incursión particularmente violenta.

-La más violenta luego de la del 2010 al buque turco Mavi Marmara, en la que asesinaron a diez activistas turcos. Pero luego del ataque pudimos organizarnos, dispersar y sobre todo emprender la marcha a toda velocidad para buscar aguas territoriales de Grecia. Israel no tuvo capacidad militar y operativa de detenernos a todos. Para ellos hubiera sido menos costoso haber liquidado la operación de una vez, y no tener aún una flotilla activa y operativa. Ahora, con la posibilidad de reposar unos días y luego seguir navegando.

Las rémoras del temporal no se extinguieron por ahora y es uno de los motivos del retraso del reordenamiento y el retorno a la navegación, que durará unos días. La organización, además, espera que se sumen embarcaciones que engorden la flotilla a un número superior a los 55 que la integraban hasta la incursión israelí. «Es importante que empiece a despejar el clima, para determinar cómo seguir, y en qué puertos detenernos. Por supuesto que, demoraremos más tiempo, pero nuestra intención es llegar a Gaza».

-¿Cómo funciona el miedo en tu caso?

-Lo primero que siempre decimos es que el nivel de peligro, de amenaza o de miedo que podemos llegar a sentir es una acción es absolutamente diminuta de lo que cualquier palestino y palestina sufre cada día en la franja de Gaza. Cualquier mujer, hombre, anciano, niño sufre un nivel de estrés, de violencia estructural, de incertidumbre sobre el futuro que no tiene ni punto de comparación con lo que nosotros podemos sentir acá. Tanto los que hoy estamos libres y en una embarcación sufriendo algunas penurias, algunas incomodidades e incluso en caso de los compañeros que fueron golpeados el otro día y violentamente secuestrados. Todo lo que sufrimos es una fracción muy pequeña de lo que sufre cualquier palestino.

Lautaro Rivara: “Lo que sufrimos es incomparable con lo que sufre el pueblo de Gaza”
«No estamos chiflados»

«No somos un grupo de chiflados, no somos terroristas ni ninguna de las cosas que la propaganda de Israel trata de justificar. Yo soy profesor universitario y periodista; residí en México, escribí en muchos medios de Argentina. Somos personas absolutamente normales y prudentes, que simplemente estamos sensibilizados por lo que sucede en Gaza, en particular el genocidio a partir de octubre del 2023. Y queremos ofrecer un pequeño grano de arena: visibilizar lo que pasa y llevar ayuda humanitaria, algo tan simple, básico, elemental y humanista. Asistir a una población castigada. Vivir en la Franja es absolutamente imposible: por los ataques, bombardeos, drones y también por no acceder a un poco de agua, un plato de comida o alguna medicina. Sigue siendo una odisea. Se anunció un acuerdo de paz, el fin de la presunta guerra, pero el genocidio sigue.

-El Gran Israel, otro de los objetivos de Netanyahu.

-Hace poco, Israel comunicó la demarcación de una «línea amarilla», especie de cordón de seguridad, con opción arbitraria de la «línea naranja» que ya abarca el 64% del territorio de la Franja, territorio exclusivo de Israel, que sería anexionado como fueron anexados tantos de la Palestina histórica. Los que venimos de Argentina somos conscientes de nuestra historia nacional de crímenes coloniales, por ejemplo, con Malvinas y la ocupación británica, algo absolutamente inconcebible. También por eso estamos acá, ofreciendo nuestro tiempo, nuestros cuerpos y nuestros recursos. Hay gente que hace un esfuerzo muy grande para venir, vendido autos, hipotecado casas, para ofrecer su tiempo y exponerse a la enorme violencia de un estado colonial».