viernes, 31 de julio de 2026


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El «fantasma del anticomunismo» regresa para abrir paso al «gran reajuste» que se prepara

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Washington resucita «el enemigo comunista»: el pretexto perfecto para un nuevo orden hemisférico. La reunión convocada por Marco Rubio en Washington va mucho más allá de una iniciativa contra el llamado «terrorismo político». La recuperación del viejo fantasma del anticomunismo parece destinada a construir el clima ideológico necesario para legitimar un profundo proceso de reordenación geopolítica y económica —el denominado «Gran Reajuste»— en el que América Latina vuelve a ocupar un lugar estratégico.


   La reunión ministerial convocada en Washington por el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, el pasado 16 de julio, no fue una simple conferencia internacional sobre seguridad. La presencia de representantes de más de sesenta países, el discurso pronunciado por Rubio y la publicación posterior del informe «Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI«, permiten entrever una estrategia política mucho más amplia. 

Detrás del lenguaje de la lucha contra el «terrorismo político de extrema izquierda» se está perfilando un intento de reconstruir una suerte de Eje internacional destinado a combatir no solo a organizaciones supuestamente violentas, sino también a todo tipo de movimientos sociales, sindicales, fuerzas políticas y gobiernos que puedan cuestionar la hegemonía económica e ideológica estadounidense en el mundo.

EL ENEMIGO VUELVE A LLAMARSE «COMUNISMO»

La Administración Trump ha recuperado un lenguaje que parecía enterrado con el final de la Guerra Fría. En la reunión ministerial, Rubio presentó el denominado «terrorismo político de extrema izquierda» como una amenaza global capaz de infiltrarse en las instituciones democráticas y de coordinar acciones desde América Latina hasta Europa. 

Pocos días después, el Departamento de Estado publicó un extenso documento dedicado exclusivamente a Cuba. En él se atribuye a la Isla un papel central en la construcción de una supuesta red internacional de influencia política que abarcaría desde movimientos revolucionarios latinoamericanos hasta organizaciones sociales estadounidenses, pasando por colectivos antirracistasorganizaciones pacifistas y sectores de la izquierda europea. 

Más allá de la total falta de veracidad de estas acusaciones, el elemento verdaderamente significativo es el cambio doctrinal que representan. Durante años, Washington justificó muchas de sus intervenciones internacionales en nombre de la lucha contra el terrorismo islamista. Ahora el enemigo vuelve a identificarse con el comunismo, el marxismo cualquier movimiento que cuestione el orden político y económico liderado por Estados Unidos. 

DE LA SEGURIDAD NACIONAL A LA GUERRA IDEOLÓGICA

El discurso de Rubio en el mentado cónclave macartista no se limitó a combatir supuestos «actos terroristas». Amplió extraordinariamente el concepto de amenaza.  Según la nueva narrativa, organizaciones políticas legales, movimientos sociales, sindicatos, plataformas de solidaridad internacional o colectivos de protesta pueden convertirse en piezas de una misma red de influencia extranjera.

Esa lógica recuerda inevitablemente a la doctrina de la Seguridad Nacional que dominó América Latina durante las décadas de 1960 y 1970-80. Entonces también se sostenía que el enemigo no era únicamente un ejército extranjero, sino una «subversión interna» capaz de infiltrarse en universidades, sindicatos, partidos políticos, organizaciones estudiantiles e incluso en sectores de la Iglesia. 

Aquella doctrina sirvió para justificar golpes militares, persecuciones políticas y la coordinación represiva entre distintas dictaduras latinoamericanas.

EL RECUERDO INEVITABLE DE LA «OPERACIÓN CÓNDOR»

Naturalmente, la situación internacional de 2026 es muy distinta de la que existía hace medio siglo.  No obstante, la comparación histórica resulta difícilmente evitable.

La «Operación Cóndor» no comenzó con desapariciones ni centros clandestinos de detención. Comenzó con reuniones de coordinaciónintercambio de informaciónelaboración de listas de organizaciones consideradas enemigas y construcción de un discurso común que identificaba cualquier oposición política con una amenaza para la seguridad continental. 

La reunión convocada por Rubio comparte muchos de esos elementos iniciales: coordinación multinacionalelaboración de un enemigo ideológico común y construcción de un marco político destinado a legitimar futuras acciones conjuntas

CUBA VUELVE A OCUPAR EL CENTRO DEL TABLERO

No es casual, pues, que el documento publicado por el Departamento de Estado esté dedicado exclusivamente a Cuba. Desde la Revolución de 1959, la isla ha ido ocupando un lugar simbólico dentro de la política exterior estadounidense. Cada cierto tiempo reaparece como explicación de procesos políticos que, en realidad, responden a dinámicas mucho más complejas.

El nuevo informe del nuevo centurión ultraderechista Marco Rubio, convierte prácticamente a Cuba en el cerebro de una inmensa red revolucionaria internacional capaz de influir sobre movimientos sociales de todo el mundoEsta caracterización es ridícula, pero cumple una doble función política.

En el plano internacional, refuerza el aislamiento diplomático de La Habana y justifica el mantenimiento —e incluso el endurecimiento— del bloqueo económico. En el plano interno estadounidense, permite asociar a determinados sectores de la oposición política con una supuesta amenaza extranjera.

UNA ESTRATEGIA CONDICIONADA POR LA POLÍTICA INTERNA

También conviene observar el contexto político estadounidense. La Administración Trump afronta unas elecciones legislativas decisivas el próximo noviembre, en un clima de fuerte polarización. El desgaste provocado por la inflación, el elevado precio de la energía, la política migratoria y diversos conflictos internacionales ha reducido significativamente su apoyo electoral.

En este escenario, convertir a la izquierda en un enemigo existencial puede cumplir una función de movilización política semejante a la desempeñada durante el macartismo de los años cincuenta.

No es casual que algunos analistas hayan establecido paralelismos con aquella época. Entonces bastaba una sospecha de simpatía comunista para destruir carreras profesionalesrestringir libertades civiles o justificar campañas de persecución política. Hoy el lenguaje es diferente, pero la lógica presenta inquietantes semejanzas: identificar la discrepancia política con una amenaza para la seguridad nacional.

AMÉRICA LATINA FRENTE A UNA NUEVA ETAPA

La verdadera incógnita reside ahora en conocer cómo se traducirá esta nueva doctrina en la práctica. Si la reunión ministerial constituye únicamente una operación propagandística, sus efectos serán limitados.

Pero las posibilidades de que estos preparativos previos representen el inicio de una red permanente de cooperación política, policial y de inteligencia destinada a combatir gobiernos, organizaciones sociales o movimientos populares considerados próximos a la izquierdaAmérica Latina, podrían dar lugar a una nueva etapa de presión geopolítica.

Las operaciones especiales del siglo XXI probablemente no adopten la forma de los golpes militares clásicos. Es más probable que combinen sanciones económicas, campañas de desinformación, persecución judicial, inteligencia digital, bloqueo financiero, presión diplomática coordinación internacional. Son herramientas diferentes, pero persiguen un objetivo semejante: limitar la capacidad de actuación de quienes cuestionan el orden establecido.

UNA LECCIÓN HISTÓRICA QUE NO SE DEBERÍA OLVIDAR

La historia latinoamericana enseña que las grandes operaciones de intervención nunca comenzaron con tanques en las calles. Comenzaron construyendo un relato. Primero se definía un enemigo absoluto. Después se ampliaba progresivamente el concepto de amenaza. Finalmente, se justificaban medidas excepcionales en nombre de la seguridad.

La reunión promovida por Marco Rubio indica que nos encontramos ante una suerte de reedición de aquellos viejos episodios.  Son una señal política inequívoca que tiene hoy una enorme relevancia.

PREPARANDO «EL GRAN REAJUSTE»

   El retorno del anticomunismo como eje central de la política interior y exterior estadounidense, la elaboración de una narrativa común y la identificación de amplios sectores de la izquierda como una amenaza internacional están configurando un escenario realmente inquietante.

    Que se resucite el fantasma de la «amenaza comunista» precisamente en un momento histórico que se está caracterizando por un reflujo tanto de los Partidos Comunistas, como de otras organizaciones de izquierda, pone de manifiesto que el objetivo no consiste únicamente en reconstruir el viejo espantajo del «enemigo comunista». La finalidad parece ser también desviar la atención hacia amenazas ficticias, mientras que simultáneamente se preparan transformaciones y brutales recortes mucho más profundos que afectarán directamente a las condiciones de vida de las mayorías sociales.

    En efecto, en el libro «El Gran Reajuste» (*), recientemente editado por la Editorial Semilla, se sostiene que, en Occidente, la presión por no quedarse atrás frente al competitivo modelo capitalista chino ha dado lugar a una ofensiva sistemática y a gran escala contra salarios, derechos laborales y  protecciones sociales. Con mucho acierto, en sus páginas 289-290, del capítulo 14, se precisa:

    «No hay ajuste económico sin conflicto. Y no hay conflicto sin represión. Es por ello que el «Gran Reajuste» tiene como consecuencia necesaria el giro autoritario que estamos empezando a presenciar en estos momentos en muchos países occidentales: más vigilancia, más criminalización de la protesta, más racismo institucionalmás poder para la policía menos márgenes para la disidencia real.»

    Tal y como mantiene el citado libro, el actual contexto de la competencia económica global con China y otras potencias capitalistas emergentes, los Estados occidentales se han convertido en gestores activos de ese «Gran Reajuste». Organizan inversiones estratégicas, modifican los marcos legales refuerzan sus aparatos represivos. No lo hacen para proteger a sus pueblos, sino para defender la posición de sus capitales nacionales en un mundo en el que ya no pueden mantener con la misma facilidad las ventajas económicas de las que disfrutaron durante décadas.

    El coste de ese «Gran Reajuste» ya está recayendo sobre las clases populares. Lo hace en forma de guerras, mayor precariedad, inseguridad, fragmentación social y una reducción de la protección social.

    No existe el menor indicio de que estas tendencias vayan a revertirse ni a corto ni a medio plazo. Todo apunta, por el contrario, a un incremento de la presión sobre el trabajo, los territorios y los bienes comunes, bajo la justificación de que «no hay alternativa» si se quiere «seguir siendo competitivos».

    Si los principales damnificados por este Gran Reajuste, los asalariados, no logran hacer revertir estas tendencias, el mundo del futuro será más autoritario, más desigual, más violento y más inestable. La creciente militarización, el disciplinamiento del trabajo y el fortalecimiento de los mecanismos de control social están anunciando una versión mucho más dura del mismo sistema capitalista: menos espacio para el disenso, menos derechos, más represión y más control.

Eso fue, y no otra cosa, lo que el pasado 16 de Julio estuvo  perfilando el Secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con representantes de más de sesenta países en Washington.

 

(*) El «Gran Reajuste»: China, la arrolladora irrupción de la extrema derecha y la reconfiguración del sistema capitalista». Por Manuel Medina y Cristobal Gª Vera Editorial Semilla

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¿ Nuestro Planeta se defiende y nos agrede?

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¿Nos agrede nuestro Planeta?… ¿O se defiende?

Si observamos con algún detalle los movimientos de “reajuste”, de nuestro Planeta (activación de volcanes, sequías extremas, inundaciones, maremotos, huracanes, terremotos, incendios por causas naturales, avance de los desiertos, cambios bruscos de condiciones atmosféricas, y otros de índole parecida) no podemos dejar de pensar en una rebelión de los cuatro elementos constituyentes de la materia: agua, aire, fuego y tierra. Uno por uno y a veces juntos , provocan grandes destrucciones aquí y allá, que se añaden a las que nuestros gobiernos provocan a diario con sus guerras interminables. ¿No es esto una versión dantesca del infierno en lugar de la beatitud del paraíso capitalista y su Estado del Bienestar que nos prometieron con el famoso “Progreso”?

Este es el “ Progreso”

Incendios cada vez más difíciles de apagar y más numerosos se suceden en todas partes, como sucede ahora mismo en España , en Francia, y en Canadá. No hay verano que no se convierta en un infierno en California, Grecia o Portugal, entre otros, con sus correspondientes daños colaterales en las personas, sus bienes, la economía y el mundo animal. El reciente terremoto en Venezuela, cuyo número de muertos y el alcance de su destrucción ha conmovido al mundo, se une a la destrucción de viviendas, campos de cultivo, industrias y asesinatos en la guerra de Ucrania y Rusia, y a los continuos bombardeos genocidas y expulsiones de sus tierras  a la población palestina o la libanesa, que junto  otras guerras – hasta 50- completan un cuadro de salvajes agresiones a los cuatro elementos del Planeta y a sus gentes.

¿ Qué podemos esperar de este proceder criminal, antinatural y anti humano sino este tren de calamidades presentes que anuncian otras que seguirán sin duda? Porque si hay algo cierto es que esta civilización se ha equivocado de la ruta a seguir para evolucionar. Ha escogido el camino del cerebro y ha evitado el del corazón, olvidando que ciencia sin conciencia es como huevo sin yema: si se separan, cambian los efectos, y en el caso que nos ocupa, que es nuestra coexistencia en paz con nuestra madre, aquí hay ya una catástrofe sin remedio y una seria amenaza de extinción masiva de especies – y somos una más- en curso acelerado.

¿ Apocalipsis?

Démosle el nombre que queramos: Apocalipsis, Cambio Climático Perverso, Desestabilización General de las condiciones biológicas planetarias…. El caso es que asistimos impotentes a una contestación geo-biológica, de las condiciones de vida en la Tierra, le llamemos como le llamemos.

La respuesta, sin embargo, de muchos ignorantes o escépticos ante esto sería: “¡La Naturaleza siempre actúa de un modo imprevisible en todos los tiempos, y sucedería lo mismo sin la intervención del género humano”!.. Quienes así opinan son siempre los partidarios del “progreso” ,los irreductibles ciegos de todos los tiempos y los mismos que consideran que la Naturaleza es el objeto y cada uno es el sujeto  que está fueraque debe dominarla y explotarla para su beneficio particular. Creen que la Tierra y sus formas de vida les pertenece, (especialmente si son ricos o pretenden serlo); creen, aunque no hayan pensado en ello, en la división de “papeles” entre “Observador y Observado”; entre mente y conciencia. Se escudan en esa falsa ciencia para sus fechorías, y cuando algo les sale mal, culpan a otro: a rojos, ácratas, inmigrantes, negros, musulmanes… ( tienen mucho repertorio para su comedia). Ellos siempre son “ los buenos”, los de las portadas y reuniones de alto nivel, los que más se oyen y deben oírse en casi todos los medios ( son suyos…). Pero se olvidan de algo elemental: no se puede ir contra las leyes de la naturaleza ni contra las leyes de la conciencia; ni contra la Tierra ni contra el alma. No se puede sin consecuencias.

La ignorancia negacionista

Los negacionistas, creen que sí, que pueden hacer lo quieran con sus armas y sus negocios millonarios, que dinero y poder lo pueden todo.

En su filosofía simplista  defienden lo que llaman objetividad científica y profesan el pensamiento clásico del materialismo, esa mencionada separación entre el testigo y lo que percibe. Si algo va mal a consecuencia de cómo actúan, lo observan y se justifican con lo de siempre: otro tiene la culpa. A eso conduce esa su  miserable filosofía.  Fingen no saber- o no saben sin más- que aquí nada está fuera de nada, ni por supuesto de los cuatros elementos a los que atacan, alteran y provocan sus científicos ciegos, sus inventores de tecnología asesina y sus millonarios garrapatas. (¿ Acaso no está formado nuestro cuerpo físico de agua, aire, tierra y fuego?). Olvidando esa realidad no dudan en agredir a cada uno, aunque eso signifique agredirse a sí mismos, tal es su ceguera.

La filosofía materialista, al igual que la ley  animal del más fuerte ya fueron superados por el pensamiento racional, la inteligencia emocional y la física cuántica. Esta se aproxima al misticismo – la unidad profunda de todas las cosas y acepta la no separación del observador de lo que que este observa- a raíz del descubrimiento de los “cuantos” o “paquetes de energía” que nos son suministrados a diario a todo el Cosmos. Sin embargo, parece que en Sillicon Valley o en Harvard no se han enterado; prefieren los robots, y si saben matar,mentir o atontar, serán perfectos. Hasta pueden llegar a ser sus propios maestros.

Somos parte de la Tierra y del Cosmos

Cosmos somos, y energía somos , material y espiritual, da igual la posición que ocupemos en la escala que sea- social, de poder, biológica, o la que sea. Energía somos por igual alimentados por la energía cuántica procedente del Sol Central del Universo, la fuente de energía omnipresente y eterna a la que algunos llamamos Dios, Alá, y de otros modos:Una energía consciente, inteligente y poderosa que administra sabiamente el movimiento de todo cuanto existe, sea visible o no por los instrumentos científicos. Se puede proceder respetando las leyes de esa energía o en contra. Y según la ley de causa y efecto, cada acción tiene su reacción. Las catástrofes nos denuncian.

Los  grandes causantes

¿ Como actúan las grandes industrias armamentistas, energéticas, alimentarias y tecnológicas y otras industrias contaminantes o criminales con sus complejos circuitos financieros, tan legales como espiritualmente ilegítimos por sus principios egoístas, su falta de principios espirituales y sus acciones destructivas? Son ecocidas, terroristas medioambientales, algo que cualquier persona sensata rechaza rotundamente: no podemos ser cómplices de su barbarie.

  Hemos llegado  a un punto en que los gobiernos llamados democráticos son cada vez más representativos, pero no de la voluntad popular, sino de la voluntad empresarial. Y puede ocurrir- y está ocurriendo ya- que la gente deje de creer en estas democracias de pacotilla y acepten sin resistencia un neofascismo en vez de esforzarse para conseguir una democracia del pueblo. Ahora que han descubierto que las del capitalismo son democracias de cartón piedra, las masas podrían pensar- si les dejan los “ lavadores de cerebros”- que la democracia del pueblo es la alternativa y no el fascismo de los ricos.

Podemos decir sin equivocarnos: 

El mundo se ha convertido en un lugar peligroso, porque la Tierra se ha declarado en guerra contra sus agresores, y porque los agresores contra nuestra paz, nuestro bienestar, nuestros bienes de vida, apenas encuentran oposición y quienes denuncian eso desde el pensamiento libre apenas tienen apoyo social por más barbaridades que cometan aquellos. Acuérdense de vez en cuando en Palestina o Líbano, y si son creyentes recen por ellos. Pero si no lo son, al menos piensen en estos hermanos humanos y en todos los que sufren guerras y catástrofes. Ojalá nunca formemos parte de las causas. Ojala no nos dejemos seducir por sus embustes en templos, telediarios y Parlamentos. Ojalá sepamos encontrar nuestro modo de reconciliarnos y unirnos con nuestro Planeta y con nuestros semejantes para evitar la barbarie. Nos va la vida en ello, literalmente, absolutamente.

 

 

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https://kaosenlared.net/cientificos-alertan-de-que-mas-de-1-500-buques-inmovilizados-en-el-estrecho-de-ormuz-podrian-propagar-especies-invasoras-por-todo-el-mundo/



 

Científicos alertan de que más de 1.500 buques inmovilizados en el estrecho de Ormuz podrían propagar especies invasoras por todo el mundo

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Investigadores alertan de un posible evento global de bioinvasión marina por organismos adheridos a buques retenidos durante meses en Ormuz.

🔬 Más de 1.500 buques inmovilizados durante meses.
🌊 Acumulación de algas, mejillones y percebes en los cascos.
🚢 Reanudación del tráfico marítimo, riesgo de dispersión mundial.
🐚 Especies invasoras, amenaza para ecosistemas costeros.
⚠️ Impacto ecológico y económico difícil de revertir.
🌍 Coordinación internacional, prioridad para evitar una bioinvasión.

Un problema silencioso que podría viajar con los barcos

Cuando se habla del cierre del estrecho de Ormuz, la atención suele centrarse en el petróleo, el comercio internacional o la geopolítica. Sin embargo, un grupo internacional de científicos acaba de advertir sobre una consecuencia mucho menos visible y que podría tener efectos durante décadas: la posible expansión masiva de especies marinas invasoras transportadas por barcos que han permanecido inmóviles durante meses.

La investigación, publicada en la revista Biological Invasions y liderada por el University of Maryland Center for Environmental Science (UMCES) con la participación del Woods Hole Oceanographic Institution (WHOI), señala que la acumulación excepcional de embarcaciones en el golfo Pérsico tras el cierre del estrecho ha creado unas condiciones inéditas para la proliferación de organismos adheridos a los cascos.

Los investigadores estiman que más de 1.500 buques comerciales han permanecido fondeados durante largos periodos. Esa inmovilidad favorece el crecimiento de comunidades muy densas de algas, percebes, mejillones, ascidias y otros invertebrados marinos, capaces de sobrevivir al viaje cuando los barcos retomen sus rutas habituales.

El casco de un barco también es un ecosistema

A simple vista, el casco de un carguero parece una superficie metálica lisa. En realidad, cuando permanece mucho tiempo sin navegar puede convertirse en un auténtico arrecife flotante.

Este fenómeno, conocido como biofouling o incrustación biológica, consiste en la colonización progresiva de superficies sumergidas por microorganismos, algas y pequeños animales marinos. El proceso comienza con una fina película de bacterias y continúa con organismos cada vez más complejos hasta formar comunidades muy resistentes.

En condiciones normales, el movimiento constante del barco, junto con los programas de mantenimiento y las pinturas antiincrustantes, limitan ese crecimiento. Sin embargo, meses de inactividad permiten que esas comunidades alcancen un desarrollo mucho mayor del habitual.

Cuando la embarcación vuelve a navegar, muchos de esos organismos permanecen adheridos durante miles de kilómetros o liberan larvas en los puertos de destino, donde algunas especies encuentran condiciones adecuadas para establecerse.

Una amenaza que ya ha cambiado ecosistemas en todo el mundo

La expansión de especies invasoras a través del transporte marítimo no es un fenómeno nuevo. De hecho, constituye una de las principales vías de dispersión de organismos marinos entre continentes.

En numerosas regiones del planeta, especies transportadas accidentalmente por barcos han alterado profundamente los ecosistemas costeros. Algunos mejillones invasores, determinados cangrejos, ascidias o algas exóticas han desplazado especies autóctonas, modificado cadenas tróficas y afectado incluso a actividades económicas como la pesca, la acuicultura o el turismo.

Una vez establecidas, estas poblaciones resultan extraordinariamente difíciles de eliminar. En muchos casos, las administraciones optan por estrategias de contención porque la erradicación completa deja de ser técnicamente viable.

Los científicos participantes en el estudio recuerdan precisamente ese aspecto: prevenir la introducción siempre resulta mucho más eficaz y menos costoso que intentar controlar una invasión una vez consolidada.

Un escenario nunca visto por su magnitud

Lo que convierte esta situación en especialmente preocupante no es únicamente la existencia de organismos adheridos a los barcos. Lo realmente excepcional es la combinación de dos factores.

Por un lado, el número de embarcaciones afectadas, muy superior al observado en interrupciones anteriores del comercio marítimo.

Por otro, el tiempo prolongado de inmovilización, suficiente para que los organismos completen varias fases de crecimiento e incluso desarrollen comunidades maduras sobre los cascos.

Los autores del estudio consideran que esta combinación genera un escenario sin precedentes documentados, con capacidad para convertirse en un auténtico evento superdispersor de bioinvasiones marinas cuando el tráfico marítimo vuelva a normalizarse.

La gestión del biofouling gana protagonismo

En los últimos años, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha impulsado recomendaciones para mejorar la gestión del biofouling como complemento a las medidas ya implantadas para controlar las aguas de lastre.

Aunque ambos mecanismos pueden transportar especies invasoras, actúan de forma diferente. Las aguas de lastre trasladan organismos en el interior de los tanques del barco, mientras que el biofouling lo hace directamente sobre las superficies externas.

Actualmente existen pinturas antiincrustantes de nueva generación, programas de inspección periódica, robots submarinos capaces de limpiar cascos bajo el agua y sistemas de monitorización mediante imágenes e inteligencia artificial que ayudan a detectar acumulaciones antes de que se conviertan en un problema ambiental.

El estudio plantea que estas herramientas deberán utilizarse con mayor intensidad cuando las embarcaciones retenidas comiencen a abandonar la región.

Vigilancia internacional para reducir el riesgo

Los investigadores proponen reforzar la cooperación entre autoridades portuarias, operadores marítimos, organismos reguladores y gestores ambientales.

Entre las medidas prioritarias destacan la mejora del seguimiento de los movimientos de los buques, la identificación de los puertos con mayor riesgo de recibir especies exóticas, el incremento de las inspecciones de cascos y el desarrollo de protocolos de respuesta rápida cuando se detecten organismos potencialmente invasores.

La utilización de modelos predictivos basados en rutas marítimas y condiciones oceánicas también puede ayudar a anticipar qué regiones presentan una mayor probabilidad de recibir nuevas especies y concentrar allí los esfuerzos de vigilancia.

 

Qué impacto puede tener en el medio ambiente

Las consecuencias de una expansión masiva de especies invasoras van mucho más allá de la biodiversidad.

Muchas especies introducidas compiten por el alimento y el espacio con organismos autóctonos, alterando el equilibrio ecológico de bahías, estuarios y arrecifes. Algunas modifican los fondos marinos, otras reducen la diversidad biológica y determinadas algas invasoras pueden transformar completamente hábitats costeros en pocos años.

También existen efectos económicos importantes. Las invasiones biológicas generan costes asociados a la limpieza de infraestructuras portuarias, la pérdida de productividad en instalaciones acuícolas, daños en artes de pesca y gastos continuos de seguimiento ambiental.

Además, unos ecosistemas menos diversos suelen ser más vulnerables frente al cambio climático, las olas de calor marinas y otros fenómenos extremos. La combinación de estas presiones puede acelerar el deterioro de zonas costeras especialmente sensibles.

Más información: Mario N. Tamburri et al, Closure of the Strait of Hormuz may trigger a bioinvasion super-spreader event, Biological Invasions (2026). DOI: 10.1007/s10530-026-03893-5

 

Fuente

 

 

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https://kaosenlared.net/cisjordania-del-discurso-de-incitacion-al-terreno-estan-empezando-los-llamamientos-a-convertirse-en-realidad/

Cisjordania: Del discurso de incitación al terreno: ¿están empezando los llamamientos a convertirse en realidad?

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Los llamamientos de incitación documentados hace dos semanas por la Organización Al-Baidar para la Defensa de los Derechos de las Comunidades Beduinas y las Aldeas Palestinas Amenazadas ya no pueden considerarse meras publicaciones difundidas en las redes sociales o en los círculos de colonos extremistas. A la luz de los recientes acontecimientos sobre el terreno, comienzan a interpretarse como parte de un contexto más amplio en el que el discurso de incitación converge con una escalada sin precedentes de los ataques contra aldeas palestinas y comunidades beduinas en Cisjordania.

Durante los dos últimos días, diversas zonas del norte, centro y sur de Cisjordania fueron escenario de ataques perpetrados por grupos de colonos israelíes contra aldeas palestinas. Estos hechos se produjeron tras los enfrentamientos registrados en los alrededores de la aldea de Tell, al suroeste de Nablus, y coincidieron con amplias operaciones militares israelíes y estrictas medidas de seguridad que incluyeron incursiones, detenciones y el cierre de carreteras, agravando aún más el clima de tensión en la región. Según testimonios palestinos e informes de medios internacionales, grupos de colonos irrumpieron en varias aldeas y comunidades palestinas, incendiaron propiedades y agredieron a los residentes, lo que refleja una transición de la fase de incitación a la fase de ejecución sobre el terreno.

Estos acontecimientos adquieren especial relevancia porque se produjeron pocos días después de que la Organización Al-Baidar documentara llamamientos de incitación dirigidos por colonos contra la población palestina bajo el lema: «La victoria absoluta solo se logra expulsando al enemigo». La organización advirtió entonces que tales mensajes podían alentar ataques contra aldeas palestinas y tierras agrícolas. Independientemente de que exista o no una relación causal directa entre esas publicaciones y los ataques recientes, la coincidencia temporal plantea serios interrogantes sobre el papel que puede desempeñar el discurso de incitación en la alimentación de un entorno de violencia, especialmente cuando se produce en un contexto marcado por un incremento sostenido de las agresiones de los colonos.

La aldea de Tell, al suroeste de Nablus, fue el escenario de los hechos más graves, cuando grupos de colonos armados irrumpieron en sus alrededores y atacaron a los habitantes y sus viviendas. Los enfrentamientos resultantes se saldaron con la muerte de cuatro palestinos y dos israelíes, uno de ellos un soldado y el otro integrante del grupo israelí implicado en el incidente. La agencia Reuters informó que los colonos entraron en la zona con el propósito de atacar la aldea, mientras que Israel sostuvo inicialmente que el incidente comenzó tras un ataque contra civiles israelíes, para reconocer posteriormente que algunos de ellos iban armados. A continuación, el ejército israelí lanzó una amplia operación militar dentro de la aldea que incluyó la detención de más de setenta palestinos, el establecimiento de centros de interrogatorio sobre el terreno y registros domiciliarios.

Las agresiones no se limitaron a la aldea de Tell. Informes de organizaciones de derechos humanos y de diversos medios señalaron que grupos de colonos lanzaron ataques contra aldeas palestinas vecinas, entre ellas Awarta, Far’ata, Imatin y Surra, donde viviendas, vehículos y tierras agrícolas fueron incendiados, además de registrarse disparos y ataques con piedras. Varios palestinos resultaron heridos al intentar repeler estas agresiones. Estos ataques estuvieron acompañados por un amplio despliegue militar israelí, la instalación de nuevos puestos de control y un endurecimiento de las restricciones a la circulación de los palestinos en la zona.

Las agresiones registradas durante los dos últimos días no se limitaron a la gobernación de Nablus, sino que se extendieron también a aldeas situadas al este de Ramala y al sur de Hebrón, lo que constituye un indicador de la ampliación del alcance geográfico de los ataques. En la gobernación de Ramala, grupos de colonos continuaron sus agresiones en los alrededores de las localidades de Sinjil, Al-Mughayyir, Abu Falah, Deir Jarir, Turmus Ayya y el este de Al-Taybeh. Informes de organizaciones de derechos humanos documentaron el incendio de tierras agrícolas, viviendas y vehículos palestinos, así como ataques con piedras contra casas y automóviles y agresiones físicas contra residentes que intentaban extinguir los incendios o hacer frente a los atacantes. Esta zona figura entre las más afectadas por la violencia de los colonos durante los últimos meses, en un contexto marcado por la expansión de los puestos de avanzada de asentamientos circundantes y el reiterado cierre de los caminos agrícolas que conducen a las tierras palestinas.

En el sur de Hebrón, especialmente en la zona de Masafer Yatta, continuaron las agresiones contra las comunidades beduinas y pastoriles. Pastores palestinos fueron objeto de ataques físicos, así como de intentos de apoderarse de sus rebaños de ovejas, además de actos de sabotaje contra fuentes de agua e infraestructuras agrícolas y de impedir a los habitantes el acceso a las zonas de pastoreo. Informes de las Naciones Unidas confirman que estas agresiones forman parte de un patrón recurrente dirigido contra las comunidades pastoriles de la región y que, durante los dos últimos años, ha contribuido al desplazamiento de varias comunidades o a la reducción de su presencia debido al deterioro de las condiciones de seguridad y de vida.

En este mismo contexto, la organización Save the Children, basándose en un análisis de datos de las Naciones Unidas, anunció que el número de ataques perpetrados por colonos en Cisjordania aumentó un 45 % durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2025. Durante los seis primeros meses del año se registraron más de 1.020 incidentes, frente a 757 en el mismo período del año anterior. La organización explicó que esta escalada provocó el desplazamiento de más de mil niños palestinos en tan solo seis meses como consecuencia de los repetidos ataques contra comunidades residenciales, el incendio de viviendas, vehículos y tierras agrícolas, los ataques contra escuelas y el robo de ganado. Según la organización, estos patrones de violencia afectan directamente el derecho de los niños a la seguridad, a la educación y a una vida normal.

Estos datos coinciden con la información de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que sostiene que 2026 está registrando uno de los niveles más elevados de violencia de los colonos desde que comenzaron a documentarse estos incidentes en 2006. En sus informes periódicos, la Oficina ha documentado cientos de ataques dirigidos contra más de 220 comunidades palestinas durante los primeros meses del año, con un promedio cercano a seis ataques diarios, que incluyeron agresiones físicas, incendios de viviendas y vehículos, destrucción de infraestructuras, daños a tierras agrícolas, así como nuevas olas de desplazamiento forzado en varias comunidades beduinas.

Las comunidades beduinas y pastoriles aparecen como el eslabón más vulnerable dentro de este escenario. Según datos de las Naciones Unidas, 117 comunidades palestinas han sufrido desplazamientos totales o parciales desde enero de 2023 como consecuencia de los ataques de los colonos y de las restricciones impuestas al acceso a las tierras agrícolas y de pastoreo. El número de palestinos obligados a abandonar sus lugares de residencia supera ya las 5.900 personas, entre ellas alrededor de 2.000 solo durante 2026, la mayoría mujeres y niños. Estas cifras indican que los ataques han dejado de ser incidentes aislados de carácter meramente securitario para convertirse en un fenómeno con profundas consecuencias demográficas y humanitarias sobre las comunidades rurales palestinas.

En este contexto, el abogado Hassan Mleihat, supervisor general de la Organización Al-Baidar para la Defensa de los Derechos Humanos, señala que los acontecimientos recientes reflejan un patrón que se viene repitiendo desde hace años: comienza con un discurso de incitación que presenta a las aldeas palestinas como una «amenaza para la seguridad»; posteriormente evoluciona hacia agresiones sobre el terreno dirigidas contra la población o sus bienes; y finalmente termina imponiendo una nueva realidad caracterizada por mayores restricciones de seguridad, desplazamientos de población o la ampliación del control sobre las tierras palestinas.

Este análisis adquiere aún mayor relevancia a la luz de las conclusiones de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel, la cual afirmó en su informe publicado en junio de 2026 que las autoridades israelíes contribuyeron a crear un entorno que permitió la intensificación de los ataques de los colonos mediante apoyo, protección o la falta de aplicación efectiva de la ley, considerando que la impunidad ha sido un factor determinante en la expansión de estas agresiones. Por su parte, el Gobierno israelí rechaza estas acusaciones y sostiene que adopta medidas contra los actos de violencia cuando existen pruebas suficientes, al tiempo que rechaza las caracterizaciones formuladas por organismos de las Naciones Unidas que sostienen la existencia de una política oficial de apoyo a las agresiones de los colonos.

 

Recomendaciones

A la luz de los datos sobre el terreno y de las tendencias identificadas en el presente informe, se desprende un conjunto de recomendaciones que podrían contribuir a reducir los riesgos de una mayor escalada y a reforzar la protección de la población civil:

En primer lugar, abrir investigaciones internacionales independientes sobre los ataques registrados en las aldeas de la gobernación de Nablus, el este de Ramala y el sur de Hebrón, incluyendo el examen de las circunstancias en que se produjeron los ataques, el papel desempeñado por todas las partes y la determinación de las responsabilidades sobre la base de los hechos y las pruebas, de conformidad con las normas del derecho internacional.

En segundo lugar, fortalecer los mecanismos de protección de la población civil palestina, especialmente en las aldeas agrícolas y las comunidades beduinas situadas junto a los asentamientos y puestos avanzados israelíes, mediante el incremento, siempre que sea posible, de la presencia de observadores internacionales, el refuerzo de los mecanismos de supervisión de las Naciones Unidas y la garantía de un acceso seguro de la población a sus tierras agrícolas, fuentes de agua y zonas de pastoreo.

En tercer lugar, hacer frente a los discursos de incitación a la violencia, independientemente de su origen, por constituir un indicador temprano del riesgo de escalada. Ello requiere monitorear dichos discursos, investigarlos y aplicar la legislación pertinente, en consonancia con las normas internacionales que distinguen entre la libertad de expresión y los llamamientos que incitan a la violencia contra la población civil.

En cuarto lugar, reforzar la rendición de cuentas y garantizar una aplicación efectiva de la ley, de modo que se investiguen todas las agresiones dirigidas contra la población civil o sus bienes y se lleve ante la justicia a los responsables mediante procedimientos judiciales independientes e imparciales, contribuyendo así a reducir el fenómeno de la impunidad señalado de manera reiterada por informes de las Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos.

En quinto lugar, incrementar el apoyo humanitario y económico a las comunidades palestinas afectadas, en particular a las comunidades beduinas y pastoriles expuestas al riesgo de desplazamiento, mediante la protección de las fuentes de agua, la rehabilitación de las tierras agrícolas, la compensación de las personas afectadas y la garantía de la continuidad de los servicios esenciales, la educación y la atención sanitaria.

En sexto lugar, que la Unión Europea asuma un papel más activo en el seguimiento de la evolución de la situación en Cisjordania, en consonancia con su compromiso declarado con la protección de la población civil y el respeto del derecho internacional. Ello podría incluir la ampliación de los esfuerzos de observación diplomática, el apoyo a los mecanismos internacionales de rendición de cuentas y el fortalecimiento del diálogo con las autoridades israelíes para garantizar la adopción de medidas eficaces destinadas a prevenir los ataques de los colonos y a hacer cumplir la ley contra sus responsables, además de continuar apoyando a las comunidades palestinas más afectadas.

En séptimo lugar, situar nuevamente la protección de la población civil en el centro de los esfuerzos políticos y diplomáticos, como condición indispensable para evitar un mayor deterioro de la situación y crear las condiciones que permitan reducir la escalada y reanudar cualquier proceso político futuro basado en el derecho internacional.

Conclusión

Los hechos documentados en el presente informe ponen de manifiesto que los ataques más recientes no constituyen meros incidentes aislados de seguridad, sino que se inscriben en un contexto acumulativo caracterizado por el incremento de la violencia ejercida por los colonos y por la ampliación del alcance de los ataques contra aldeas agrícolas y comunidades beduinas en el norte, centro y sur de Cisjordania. Asimismo, la coincidencia temporal entre los discursos de incitación que precedieron a estos acontecimientos y la intensificación de los ataques sobre el terreno constituye un indicador que merece un seguimiento riguroso, aun cuando la demostración de una relación jurídica directa entre ambos requiera investigaciones independientes sustentadas en pruebas.

Los datos publicados por las Naciones Unidas, Save the Children y diversas organizaciones israelíes y palestinas de derechos humanos indican que Cisjordania atraviesa una tendencia ascendente en los ataques de los colonos, acompañada de un aumento del número de víctimas, de una mayor destrucción de bienes y propiedades y de un incremento de los desplazamientos, especialmente entre las comunidades beduinas y pastoriles. Todo ello refuerza la preocupación de que la violencia deje de manifestarse como una sucesión de incidentes aislados para evolucionar hacia un patrón más organizado y extendido, con crecientes implicaciones humanitarias, jurídicas y políticas.

Al mismo tiempo, estas dinámicas no pueden desvincularse del clima de polarización política y de la ausencia de un horizonte de negociación, factores que hacen que el escenario sobre el terreno sea cada vez más propenso a una escalada. Asimismo, la continuidad de los ataques, si no va acompañada de medidas eficaces para prevenirlos y exigir responsabilidades a sus autores, podría provocar un mayor deterioro de la situación humanitaria, un incremento de los desplazamientos internos y una intensificación de las presiones que lleven a un número creciente de palestinos a buscar vías de emigración o solicitar protección internacional, otorgando así a la crisis una dimensión que trasciende las fronteras de Cisjordania y la convierte en una cuestión de interés regional y europeo.

La persistencia de los ataques israelíes y el aumento de su intensidad plantean serios interrogantes sobre la eficacia de la aplicación de la ley y de los mecanismos destinados a combatir la impunidad. En este sentido, la verdadera prueba de la próxima etapa no consistirá únicamente en contabilizar el número de ataques, sino en la capacidad de la comunidad internacional y de las partes concernidas para transformar las reiteradas advertencias en medidas concretas que garanticen la protección de la población civil, impidan que la incitación se convierta en una realidad permanente sobre el terreno y reduzcan el riesgo de que Cisjordania se deslice hacia una fase de violencia e inestabilidad aún más amplia, con las consiguientes repercusiones para la seguridad regional y para el futuro de cualquier solución política.

 

Rasem Bisharat es Doctor en Estudios de Asia Occidental, investigador y analista, especialista en asuntos palestinos y latinoamericanos. Comisionado de Relaciones Exteriores de la Organización Al-Baidar para la Defensa de los Derechos de las Comunidades Beduinas y las Aldeas Palestinas Amenazadas.

 

 

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