Las afectaciones al mercado de alimentos por el conflicto en Oriente Medio llegarán por completo hasta el próximo año, estimaron expertos en materia económica y financiera.
Actualmente, los ajustes se han concentrado en el mercado energético luego de que Irán respondiera a la agresión de EEUU e Israel con el cierre del estrecho de Ormuz, lo que dejó fuera del mercado mundial al 25% de combustible que se transporta por mar en el mundo y casi un tercio de los fertilizantes.
La falta de estos insumos tiene un impacto importante en la industria de alimentos porque, por un lado, los productores necesitan los fertilizantes para sus cosechas y el combustible para transportarlas del campo a los mercados.
A esto se suma que muchos alimentos necesitan ser empaquetados y refrigerados para su venta, lo que agrega más presión a toda la cadena de producción.
Expertos en economía estiman que, si bien los precios de las gasolinas comienzan a resentir los efectos del conflicto en Oriente Medio, no será hasta el próximo cuando la inflación se refleje en otros productos, principalmente en comida.
Los profesores de economía agrícola y macroeconomía y comercio de la Universidad Purdue, Ken Foster y Bernard Dalheimer, respectivamente, estiman que algunos alimentos aumentarán su precio entre el 3% y el 6% entre los próximos 12 y 18 meses.
Los analistas explicaron a medios estadounidenses que el impacto más inmediato será en los alimentos que requieren diésel para su transporte, es decir, la mayoría. Otro grupo más reducido verá incrementos importantes en cuanto los precios de los fertilizantes aumenten, algo que no ocurrirá en el 2026 ya que la mayoría de productores tiene comprado la cantidad que necesita para este año.
"Si el conflicto persiste y empieza a afectar los precios que los agricultores pagarán para la cosecha de 2027, entonces se comenzará a ver los efectos de los precios reales de la comida en [ese año]", explica Foster.
En este mismo tenor se expresó el profesor de economía alimentario de la Universidad Estatal de Chicago, David Ortega, quien explicó que, a diferencia de los combustibles, las repercusiones en el mercado de alimentos por afectaciones en el mercado energético tardan más en impactar en el consumidor.
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El secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, aseveró recientemente que el gran obstáculo rumbo a la revisión del tratado de libre comercio entre México, EEUU y Canadá (T-MEC) es que Washington ya no ve al libre mercado como un modelo ideal. Por eso, advirtió que es muy posible que los aranceles impuestos al país latinoamericano permanezcan.
"No hay que estar en la nostalgia de cuando no había ningún arancel, sino que ahora vamos a estar en un sistema donde hay aranceles", sentenció el funcionario, quien apenas la semana pasada se reunió con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer.
"La dificultad principal que tenemos es que el Gobierno de EEUU no piensa que la mejor opción es el libre comercio. Vas a un sistema comercial organizado por [Washington] basado en aranceles y en reglas de origen", dijo el funcionario a la prensa mexicana. "Cuando estamos hablando de renovar un tratado que está basado en libre comercio, evidentemente ese es el problema principal, ¿verdad?".
Al inicio de las revisiones, el Gobierno de México dejó en claro que su principal objetivo era lograr una renovación de un tratado libre de aranceles, lo cual, no parece viable. ¿EEUU logró imponerse? ¿Qué caminos tiene el país latinoamericano? Expertos lo analizan para Sputnik.
Todo cambió en el plano internacional
Para el doctor en Economía por la Universidad de Manchester, Moritz Cruz Blanco, desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, "el mundo globalizado como lo conocíamos se acabó, y el tratado comercial es una parte de ese mundo".
Y es que, afirmó en una charla para este medio, no es trivial del país que en su momento abanderó el libre comercio; lo promovió "e incluso lo condiciona, lo obliga y lo impone a otras economías, que diga: ¿saben qué?, pues ya no, ya se acabó'".
Bajo esta premisa, abundó el experto, tal parece que México y Canadá llegan a la mesa de negociación con "una lógica de no perder tanto" más que de negociar con Washington en igualdad de condiciones.
Pero a pesar de esto, agregó Cruz Blanco, México podría verse beneficiado con la renovación del acuerdo. Esto es porque la política arancelaria estadounidense no es específica del país latinoamericano, el cual es uno con tarifas más bajas.
"No va a perder [México] del todo. La dinámica exportadora se ha mantenido y, aunque quizá ha habido algunas pérdidas de empleos, comparado con el resto del mundo, sigue teniendo ventaja", señaló.
En este tenor, el doctor en Ciencias Políticas e integrante del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, Oliver Santín Peña abundó en una plática para esta agencia que Canadá es un factor que no debe pasarse por alto rumbo a la revisión del tratado, dado que el tercer país es también elemental. Por eso, EEUU apuesta por negociar con CDMX y Ottawa por separado.
"El hecho que Estados Unidos haya separado tanto a México como a Canadá para establecer relaciones bilaterales ya nos da un mensaje de que Estados Unidos y la [Casa Blanca] va a buscar imponer sus condiciones a ambos países", ponderó.
"Tanto Canadá como México tenemos que encontrar la manera de adaptarnos a las demandas de Estados Unidos, porque es quien realmente tiene el poder y la capacidad de poner temas sobre la mesa y negociarlos desde una posición de fortaleza", agregó el experto.
Pero Canadá, a diferencia de México, consideró Santin Peña, sí ha buscado diversificar su comercio, sobre todo China y Europa.
"La estrategia de Canadá es clara, diversificarse y acercarse otra vez a Europa desde una posición de poder, pero México está en otra liga y en ese sentido tenemos el compromiso y la experiencia también de negociar en otros términos con Estados Unidos en comparación con Canadá", abundó.
"La realidad es que Estados Unidos pone las condiciones y las condiciones son negociar por separado con los dos", insistió.
"EEUU está poniendo en el centro su nacionalismo"
El economista y doctor en Filosofía Josafat Hernández mencionó en una entrevista para Sputnik que Washington está poniendo en el centro de la revisión del T-MEC su nacionalismo económico y "ellos están negociando a partir de sus prioridades de Gobierno y de nación".
"Desde el punto de vista del Gobierno de Donald Trump, el nacionalismo económico pone en el centro la idea de industrialización de su propio país, y en ese sentido, la idea de aranceles es algo estructural, es una herramienta estructural para impulsar el regreso de todas las inversiones", consideró.
Pero esto, dijo, podría poner en desventaja a México ante un Estados Unidos que parece virar hacia un capitalismo fordista.
"Desde mi punto de vista, lo que ellos quieren es que México se convierta en el proveedor exclusivo de materias primas. Es decir, que México tenga a Estados Unidos como el principal consumidor de petróleo, de cuestiones que tienen que ver con el campo, proveeduría de diferentes minerales porque el país tiene grandes yacimientos de plata o litio", detalló.
"En ese sentido, me parece que lo que Estados Unidos quiere es convertir a la economía mexicana en una economía proveedora; entonces, es una vuelta al pasado, tanto de parte de ellos como de parte de nosotros. Quisieran regresar a esa relación totalmente colonial", sentenció.
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