viernes, 18 de septiembre de 2026


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El documental 'NAZA' y la humanidad como daño colateral



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El documental 'NAZA' y la humanidad como daño colateral

El 10 de septiembre de este año, se presentó en el Festival de Cine de Venecia el documental 'NAZA', de los directores israelíes Yuval Avraham y Rachel Shor. En el filme, Avraham y Shor conversan con militares israelíes para entender cómo ven ellos la guerra en Gaza, la que en realidad no es ninguna guerra, sino la peor masacre de civiles en los últimos años.

'NAZA' es la transcripción de la abreviatura militar israelí נזק אגבי, 'nezek agavi', que literalmente significa daños colaterales. Las redes sociales están que revientan por las discusiones que generó el documental, después de su primera proyección pública en Venecia, donde fue aplaudido durante 25 minutos. La reacción de una gran parte de la sociedad israelí fue, como de costumbre, atroz. Alguien escribió en redes sociales: "Los documentalistas israelíes trataron de demostrar que no todos en Israel eran fascistas, pero sus compatriotas se esforzaron en sus comentarios por demostrar lo contrario".

La deshumanización avanza en todo el planeta, y en las primeras filas destaca "la única democracia del Medio Oriente", con una marcha a paso prusiano. Es un gran proyecto mundial y no es difícil encontrar las pruebas de su gran éxito.

Si alguien hace un experimento y lee, con ayuda de traductores, obviamente, los comentarios de israelíes y ucranianos a los hechos políticos y noticiosos recientes, seguramente se llevará una gran sorpresa.

Una enorme parte de ellos parecen estar escritos por una pandilla de seres sanguinarios, ignorantes y agresivos, que convierten cualquier desgracia de sus adversarios o vecinos en una gran fiesta popular, donde lo que menos importa son los 'daños colaterales'. Es obvio que en todo el mundo existen idiotas y patanes. Pero aquí me refiero solo a las proporciones y a los niveles de su grosería.

El actual proyecto de 'Ucrania', que poco o nada tiene que ver con la maravillosa república que lleva este nombre, la que dejó de existir al mismo tiempo que nació su 'independencia' de la Unión Soviética, tiene los mismos autores y la misma metodología de autonegación que el proyecto 'Israel', un proyecto de Estado que lleva varias décadas y no tiene ninguna relación con la rica y sabia cultura del pueblo judío; por lo contrario, la destruye.

El sionismo israelí y el nacionalismo ucraniano son herramientas idénticas para la deshumanización de los pueblos.

Gente que es transformada y convertida por la propaganda en eternas víctimas que se adjudican el derecho a ser verdugos y victimarios, ya que las víctimas nunca son responsables por sus actos. Justamente para eso existe esa gran lucha contra la memoria histórica y se realizan tantos esfuerzos para crear una nueva narrativa sobre el pasado, que sea básica, colorida y divertida, como un cómic para retardados mentales. Tal vez, el peor de los genocidios sea ese.

Afortunadamente, existen también muchos ucranianos e israelíes que no piensan y no sienten lo que la maquinaria propagandística les ordena sentir y pensar. Mi sincera admiración a los justos del pueblo judío: los directores de la película, Yuval Avraham y Rachel Shor, quienes defienden el honor de sus antepasados de la infamia que ofrece a su memoria el Gobierno israelí.

Todo esto es más o menos evidente y ya se ha dicho bastantes veces y mejor que yo. Pero mi pregunta central aquí es otra.

El principal pilar del proyecto del documental 'NAZA' fue el periódico británico The Guardian. Durante todos estos años, este medio ha defendido activamente el apoyo militar a Kiev.

Los autores del periódico llaman regularmente a Reino Unido, a la Unión Europea y a Estados Unidos a no reducir el ritmo de la remilitarización en Europa. No se cansan de asustar al lector con la "amenaza rusa" y exhortan a la OTAN a tomar medidas más decisivas y/o a intervenir directamente para "defender a Ucrania". En la política editorial de The Guardian, hasta ahora, a diferencia de lo que sucede con las víctimas de Palestina, nunca se ha observado compasión alguna por las víctimas del Donbass.

No es un reclamo a los autores del documental, que aprovecharon las posibilidades que el famoso periódico británico les dio para realizar su importante y necesario trabajo. Pero nunca creeré en la preocupación sincera de la llamada "izquierda liberal" europea por el pueblo palestino ni por ningún otro pueblo del mundo. Es una postura conveniente para su gobierno, destinada a desviar la atención y a obtener, por supuesto, beneficios políticos.

El Imperio británico siempre ha sido uno de los principales actores en el Medio Oriente. En 1917, el ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Arthur Balfour, envió a Lord Rothschild una carta en la que expresaba el apoyo del Gobierno británico a la creación de un "hogar nacional para el pueblo judío" en Palestina. Esta declaración se convirtió en uno de los antecedentes fundamentales del Mandato Británico sobre Palestina. Fue Gran Bretaña la que se comprometió a promover la inmigración judía y su asentamiento en las tierras palestinas. Al mismo tiempo, en la década 1940, hubo grupos clandestinos judíos que llevaron a cabo una guerra de guerrillas para liberarse del dominio inglés, como dirían hoy los hipócritas, "mediante métodos terroristas".

La historia de las contradicciones entre el Reino Unido y Estados Unidos en el Medio Oriente es el conflicto de intereses entre un imperio colonial en decadencia y una nueva superpotencia que reestructuró la región según sus propias necesidades.

Como es sabido, Israel se ha convertido desde hace tiempo en el principal bastión de EE.UU. en la región, mientras que el Reino Unido sigue teniendo un gran interés en fortalecer sus alianzas económicas y diplomáticas con las ricas monarquías árabes.

En medio de los crímenes de Israel y la locura de Washington, las declaraciones de las autoridades británicas en defensa de Palestina son la forma más sencilla de estabilizar los índices de popularidad de su gobierno, que están en caída libre. La defensa de la Carta de las Naciones Unidas y de las resoluciones de la Corte Internacional de Justicia es un intento de posicionar a Londres como un 'árbitro moral' independiente y 'defensor del derecho internacional', lo cual, ante las declaraciones y acciones de Washington y Tel Aviv, no resulta muy difícil.

Todo esto no le resta importancia en absoluto a la película 'NAZA', tan necesaria, sobre todo para el propio Israel. Simplemente es importante recordar que, en esta feria mundial de hipocresías, si a las corporaciones que pretenden gobernar el mundo les resulta más rentable y conveniente cambiar el anuncio publicitario oficial de Hollywood de "genocidio de los judíos por los alemanes" por el de "genocidio de los árabes por los judíos", no tendrán dudas de hacerlo.

Las grandes corporaciones desconocen los dolores de los pueblos y siempre hay suficiente verdad incómoda para todos.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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Ese peculiar 'amor' israelí por los cristianos



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Ese peculiar 'amor' israelí por los cristianos

Fuera de la Palestina ocupada, muchos de los apoyos que tiene Tel Aviv provienen de personas que consideran que los israelíes son una especie de dique de contención o protector del cristianismo, en particular ante el islamismo. Así, en los círculos 'israelibers', en especial dentro de ciertas ramas del evangelismo, es muy común calificar al Estado sionista como un "protector de los cristianos".

Pero, ¿realmente lo es? La respuesta en corto, puede resumirse en tres palabras: no, no y no. Sin embargo, si afinamos en este tema, hay ciertos matices que explican cómo es posible que, a pesar de una realidad tan rotunda, tantas personas crean justo lo contrario.

Y es que el matiz que hay que tener en cuenta aquí es similar a la diferencia que existe entre llegar a un país como turista y vivir en él. O la que hay entre ser un inmigrante africano en Europa que llega a jugar en la élite del baloncesto local con contrato millonario y un africano nacido allí en un barrio marginal sin casi fuentes de empleo.

Muchas iglesias evangelistas estadounidenses tienen un peso fundamental en el poderoso 'lobby' prosiraelí de Washington

Es decir, los turistas religiosos que llegan –especialmente desde EE.UU. y América Latina y el Caribe– en tours organizados por iglesias cristianas de simpatías sionistas con una gorra de "Jerusalem forever" y demás, se van del lugar con una imagen idílica. Obvio, estas visitas son del interés tanto de quienes las organizan como de quienes las reciben: muchas iglesias evangelistas estadounidenses tienen un peso fundamental en el poderoso 'lobby' prosiraelí de Washington.

Así, aproximadamente el 25 % del turismo que viaja a territorios controlados por los israelíes se identifican como cristianos en peregrinaje. Otro 25 %, como cristianos a secas. En conjunto, esto supone un inmenso aporte financiero y político para Tel Aviv, tanto así que en la Knesset hasta existe un grupo parlamentario dedicado específicamente a esas relaciones.

Escupitajos, agresiones y otros "actos de terror"

Sin embargo, en Jerusalén (considerada ni más ni menos que como la 'capital' israelí por el sionismo y sus partidarios) son cada vez más frecuentes los escupitajos contra sacerdotes cristianos, religiosas de la misma fe y, ocasionalmente, hasta peregrinos cristianos. En mayo de este año, una monja francesa fue apaleada en plena calle en la 'ciudad santa'. Su agresor resultó ser un colono israelí que fue absuelto penalmente porque determinaron que estaba mal de la cabeza. Colono israelí y mal de la cabeza, valga la redundancia.

En julio, unas religiosas pertenecientes a la Misión Eclesiástica Rusa en Jerusalén fueron apedreadas por la calle, aunque por fortuna no sufrieron heridas de gravedad.

Además de los insultos, escupitajos y agresiones físicas, se han registrado ataques de otro tipo, como grafitis deseando "muerte a los cristianos" (variación de otro clásico de la dizque 'unica democracia de Oriente Medio', el de "muerte a los árabes"), tumbas profanadas, estatuas, vidrieras y otros mobiliarios de corte religioso destrozados, etc.

No son casos aislados. Según una fundación con sede en Jerusalén, solo el año pasado se registraron 155 incidentes de esta clase en la ciudad, a un ritmo de casi un día por medio. En la primera mitad de 2026, ya eran más de 120. En barrios como el cristiano o armenio son cada vez más habituales este tipo de agresiones, casi siempre a manos de grupitos de colonos –muchos de ellos adolescentes– con actitudes pandillescas.

Imagínense cómo será de grave la cosa, que hasta alguien tan poco sospechoso de posturas antisionistas como Mark Huckabee, el embajador estadounidense (que despacha desde Jerusalén y es cristiano, para más señas), calificó como "actos de terror" estas acciones protagonizadas por colonos.

El particular 'infierno' de los cristianos palestinos

Pero si todo esto les parece poco, abordemos ahora la realidad de los cristianos palestinos, que suponen aproximadamente tres cuartas partes de los cristianos dentro del territorio colonizado por Tel Aviv. Este segmento de la población, además de sufrir lo que muchos cristianos en general, también sufre lo que la aplastante mayoría de palestinos.

Para los colonos y el autoproclamado 'ejército más moral del mundo', no existe ninguna diferencia de trato entre un palestino cristiano y otro musulmán: ambos son vistos y (mal)tratados como palestinos.

En años recientes, las IDF han realizado numerosos ataques contra iglesias cristianas, tanto en Palestina como en Líbano. Aunque un par de veces han pedido disculpas por lo que calificaron como "error", lo cierto es que cometieron ese 'error' una y otra vez, antes y después de las 'disculpas'.

La lista es larga: las iglesias de San Porfirio, de la Sagrada Familia o la Bautista (las tres situadas en Gaza), así como la Iglesia Católica Melquita de San Jorge y el Santuario de Maqam Shamoun Al Safa, en el sur del Líbano. Todas ellas sufrieron daños considerables o fueron completamente destruidas, dejando más de una veintena de víctimas mortales en total. Cristianas, por si había dudas.

No se pueden olvidar tampoco los casos de militares israelíes divirtiéndose a costa de destruir una estatua (invertida) de Jesucristo a martillazos o poniendo a fumar a una figura de la Virgen María. Ni las bandas noruegas de 'black metal' de los 90 se atrevieron a tanto.

Discriminación legal

Pero no crean que los rasgos anticristianos del sistema israelí se limitan a las acciones dizque 'aisladas' de colonos y soldados de gatillo (o genocidio) fácil, sino que están bien enraizadas en el propio entramado legal sobre el que se asienta ese etnoestado.

Pese a que, según las leyes de Tel Aviv, hay libertad de culto y existen iglesias cristianas (todavía no bombardeadas), escuelas y hospitales adscritos al cristianismo u otras religiones, sus seguidores no dejan de ser ciudadanos de segunda clase. Legalmente de segunda clase. Y es que el sistema israelí establece marcadas jerarquías legales entre judíos y no judíos, israelíes y palestinos (cuya nacionalidad Tel Aviv no reconoce), ciudadanos y residentes, colonos y población ocupada.

Por ejemplo: un judío nacido en Nueva York, París o Buenos Aires puede inmigrar (de hecho, Tel Aviv le ofrece todo tipo de facilidades para ello), pero un palestino cristiano cuya familia fue expulsada del territorio en 1948 lo tiene directamente prohibido. Un turista cristiano llegado desde Miami o Berlín puede visitar Jerusalén sin mayor protocolo, mientras que un cristiano palestino de la vecina Ramala necesita un permiso especial para visitar el Santo Sepulcro. Cada Semana Santa, las iglesias cristianas denuncian restricciones de acceso, controles policiales exagerados y límites de asistencia a los fieles autóctonos.

No importa cuántas generaciones lleve una familia cristiana palestina viviendo en el lado oriental de Jerusalén, para las leyes israelíes será siempre un "residente permanente" (de residencia fácilmente revocable, además), sin derecho a voto en elecciones de mayor alcance que las municipales.

A los israelíes se les aplican leyes civiles, pero a los palestinos de Cisjordania –sean musulmanes o cristianos– les corresponden tribunales militares y una vida cotidiana llena de solicitudes de permiso para poder moverse y controles de seguridad cada pocos metros.

Así es el panorama del cristianismo dentro de esa colonia europea con aspecto de portaaviones estadounidense que se hace llamar Israel. Y, francamente, la única manera de creerse que son protectores o aliados del cristianismo es ignorar lo que realmente son: la aberración geopolítica más dañina de todo el siglo XX y lo que va del XXI.

El presente texto es una adaptación de un video realizado por el equipo de '¡Ahí les va!', escrito y dirigido por Mirko Casale.

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

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https://actualidad.rt.com/actualidad/628317-putin-lideres-europeos-usar-tema


Putin: Líderes europeos usan el tema de una guerra con Rusia para cubrir sus bajos 'ratings'

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El mandatario ruso calificó como una de las principales amenazas para Rusia la expansión de la OTAN hacia otras regiones del mundo.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, acusó este viernes a los líderes europeos de recurrir al discurso de una posible guerra con Moscú para frenar la caída de su popularidad.



"Intentan simplemente salvar sus 'ratings' en descenso, encubriendo errores en la política económica y social", afirmó.

Lo que Von der Leyen no contó sobre el verdadero estado de la Unión

El mandatario señaló como las amenazas principales de Rusia la expansión de la OTAN y la disposición de dirigentes europeos a la confrontación militar. Sostuvo que la Alianza se expande hacia otras regiones del mundo y que algunos líderes del Viejo Continente aseguran abiertamente que se están preparando para una guerra con la nación euroasiática.

Putin agregó que esa estrategia "no funciona, no ayuda". Enfatizó que esos políticos, en lugar de "detenerse" y escuchar a sus ciudadanos, "siguen alimentando" la tensión. En ese marco, declaró que el liderazgo europeo utiliza a su favor la situación en Ucrania y "a los propios ucranianos", a quienes emplean como "carne de cañón".

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