domingo, 12 de abril de 2026

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Canarias son ocho islas: Tenerife y Las Palmas (2): la Semana Santa y la reivindicación del calendario científico

Movimiento por la Unidad, Descolonización e Independencia del Pueblo Canario (Movimiento UPC)

La institución vaticana conmemora la pasión, muerte y también la descabellada idea de la resurrección de Jesús en la denominada por ellos Semana Santa tras el Concilio de Nicea celebrado en el año 325 de la era cristiana, que fijó la pascua de resurrección el domingo siguiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera, ese es el motivo por el cual la muerte de Jesús se conmemora cada año entre el 22 de marzo y el 25 de abril.

El primer plenilunio de la primavera. La primera luna llena de la primavera constituye, por lo tanto, una conmemoración festiva ancestral, que se celebra desde antes del nacimiento de Jesús y que pertenece al conocimiento científico de toda la humanidad. Pues, mediante la citada conmemoración, lo han incorporado a su acervo cultural. Diversos estudios coinciden en ubicar la muerte de Jesús el 3 de abril de año 33 después de Cristo (d.C.), hipótesis avalada por estudios investigaciones astronómicas, pues ese día hubo un eclipse lunar visible en Jerusalén, coincidiendo con narraciones bíblicas relativas a una luna que se tornó roja, así como otros fenómenos atmosféricos e incluso actividad sísmica que explicarían uno de los factores más citados en los evangelios: la oscuridad que cubrió la Tierra durante horas. Entonces ¿Mediante qué argumentos decidió el Concilio celebrado en la antigua ciudad de Nicea (actualmente Iznik, provincia de Bursa, en el noroeste de Turquía) para instaurar la muerte de Jesús en una indeterminada fecha dada la variabilidad del primer plenilunio de la primavera?

La torticera suplantación vaticana. La primera luna llena de la primavera tiene una especial relevancia, especialmente para los pueblos agrícolas, ganaderos y pesqueros debido a sus implicaciones climatológicas y es que, debido a los ajustes gravitaciones en el sistema, acorde con las recientes investigaciones realizadas por el personal científico perteneciente a nuestro flamante Ministerio de Ciencias de La Tierra de la República Democrática Federal Canaria (equipo científico formado por hombres y mujeres de ciencia cuya sobresaliente investigación predijo con más de un mes de antelación el final de la erupción del volcán Echedey en Cumbre Vieja, Ben-Awaré la atmósfera experimenta una especial desestabilización lo que, en general, se traduce en espectaculares borrascas, con truenos y rayos incluidos, ventiscas así como precipitaciones en forma de nieve y granizo, lo que ocasiona episodios depresivos en muchos sectores de la población y que, psicológicamente, asocia con las consecuencias del dramático evento que constituyó la pasión, muerte, etc., de Jesús. Ejemplos similares son frecuentes en la historia de las religiones, por ejemplo, los sacerdotes egipcios que, después de predecir milimétricamente, los eclipses solares, convocaban al pueblo previamente a que el eclipse ocurriera, aterrorizándolos de tal manera que, como castigo por la demora en la construcción de las pirámides, Ra, dios del sol, había anticipado la noche y es que, como sostenía nuestro compatriota Fernando Key Ayala, “El miedo es compañero del sicario”. Lo hemos vuelto a vivir con el coronavirus, etc.

Este proceder no constituye la excepción, sino la norma. El 21 de junio también constituye otra celebración festiva del calendario científico ancestral que venimos reivindicando, dado que en esa fecha tiene lugar el solsticio de verano o día más largo del año, con el que comienza la estación veraniega, importantísima para la recogida de las cosechas, los wanches de ayer y de hoy celebramos el 21 de junio de cada año el inicio del año nuevo solar wunche, no siendo casualidad que la misma institución vaticana haya intentado suplantarla por la conmemoración de Juan “el Bautista” (renunciamos expresamente a incluir en este escrito las vicisitudes que condujeron a que el mismo terminara con su cabeza degollada). El otro solsticio, el de invierno, tiene lugar el 21 de diciembre, en este caso, desdichadamente, la iglesia católica, romana, etc., conmemora, también torticeramente, el nacimiento de Jesús. En nuestra patria, Canarias, tenemos hasta tres calendarios: un calendario solar (citado ut supra), un calendario lunar y un calendario solar-lunar. Nuestro calendario lunar comienza con la primera luna llena del mes de agosto (a veces son dos lunas llenas en ese mes), así como la aparición de la estrella Canopus en el Hemisferio Norte (visible el resto del año en el Hemisferio Sur). Canopus es la estrella más brillante del firmamento después de Sirio. En tuareg se denomina Wadet y dio nombre al día de la semana “jueves” en Tifinagh. Constituye una divinidad para los wanches, awaras, mahor, bimbaches, Gwmerws y canarios y se ha divinizado la estrella como Chaxiraxi n Chinet, Guayarmina n Tamaran, Moneiba n Ero, etc., conmemorándose su fiesta en quince (15) de agosto y el dos (2) de Febrero, fechas en las que se hace visible Wadet en el Hemisferio Norte y que, a raíz de la colonización, la institución vaticana, otra vez torticeramente, implantó su imaginería en forma de vírgenes de la Candelaria, las Nieves, los Reyes, el Pino, etc., arrasando, no sólo con nuestra cultura, sino con nuestros templos.

En conclusión, ahora que Mr. Robert Francis Prevost, alias el papa León XIV, dicho sea respetuosamente, visitará nuestra patria, Canarias, perdón, Tenerife y Las Palmas, el próximo mes de junio, antes del inicio de nuestro año solar, además de la abolición de la bula Tue devotionis sinceritas, mediante la que el Vaticano autorizó a Luis de España y Cerda la conquista de las Islas Canarias, debe proceder a la renuncia expresa de continuar realizando celebración cristiana alguna coincidiendo con nuestros propios calendarios, celebraciones y fiestas, así como del calendarios científico: Primer Plenilunio de la Primavera, Solsticio de Verano (21 de junio), solsticio de Invierno (21 de diciembre), 15 de agosto, 2 de febrero.

Ministerio de Ciencias Sociales de la República Democrática Federal Canaria

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