martes, 14 de abril de 2026


https://www.laizquierdadiario.cl/Abajo-la-brutal-represion-a-las-manifestaciones-en-Iran-Contra-las-amenazas-y-la-injerencia

Declaración CRP-CI. ¡Abajo la brutal represión a las manifestaciones en Irán! ¡Contra las amenazas y la injerencia imperialista, por una salida independiente de la clase obrera y el pueblo!






Desde finales de diciembre, las protestas y la represión en Irán se han intensificado considerablemente. A medida que el imperialismo estadounidense intensifica las sanciones, las amenazas militares y la presión intervencionista, la República Islámica responde con una represión brutal para aplastar la resistencia popular y preservar el dominio clerical. Esta declaración de la Corriente Revolución Permanente – Cuarta Internacional (CRP-CI) sostiene que solo la autoorganización y la movilización independientes de la clase obrera iraní, liderando a la juventud y a los oprimidos, pueden abrir una salida contra el régimen de Jamenei y contra toda intervención imperialista.

Domingo 18 de enero Edición del día

Desde el 28 de diciembre, después de que el rial iraní cayera a un mínimo histórico frente al dólar estadounidense, miles de personas han salido a las calles de Teherán, se han manifestado en universidades y lugares de trabajo, y en docenas de ciudades de todo Irán para protestar por el deterioro de las condiciones de vida, la represión política y la ausencia de derechos democráticos básicos. El detonante más inmediato fue una huelga de comerciantes y tenderos, pero las protestas se extendieron rápidamente hasta incluir a estudiantes universitarios y jóvenes —que han sido objeto de represión y asesinatos de manera desproporcionada— junto con minorías étnicas, especialmente en las regiones kurdas y lur. El movimiento también ha atraído al movimiento feminista y a sectores importantes del movimiento obrero que han surgido en Irán en los últimos años, incluidos trabajadores petroleros, camioneros, maestros e incluso jubilados.

Estas movilizaciones se han enfrentado a una brutal violencia estatal: munición real, detenciones masivas, tortura, cortes de Internet y condenas a muerte destinadas a aterrorizar a la población y romper la resistencia desde abajo.

Las estimaciones conservadoras indican que al menos 2.500 personas han sido asesinadas y más de 19.000 detenidas, y que 800 se enfrentan a la pena de muerte en medio de la violenta represión del régimen. Está claro que la nueva ola de protestas nacionales en Irán, tras las anteriores olas que comenzaron en 2017-2018, 2019 y nuevamente en 2022, marca un nuevo episodio en la profundización de la crisis de la República Islámica.

Afirmamos sin ambigüedades el derecho del pueblo iraní a protestar, organizarse y rebelarse contra la represión estatal. Denunciamos a la República Islámica como un Estado burgués-clerical, profundamente autoritario y uno de los regímenes más antidemocráticos del mundo, que impone el control social y político mediante la represión masiva, incluyendo una de las tasas de ejecuciones más altas del mundo. La responsabilidad de las muertes, los encarcelamientos masivos y las ejecuciones pendientes —incluidos casos como el de Erfan Soltani— recae directamente en el régimen y su aparato represivo, que existen para preservar el dominio clerical y la dominación capitalista.

Dentro de Irán, incluso las figuras llamadas “reformistas” se han mostrado incapaces de romper con la represión. El presidente Masoud Pezeshkian reconoció inicialmente que la gente tiene derecho a protestar contra la miseria social y la injusticia, pero desde entonces ha cerrado filas con el régimen.

Al mismo tiempo, estos acontecimientos no pueden entenderse de forma aislada, sino en el contexto de la ofensiva imperialista contra Irán, que se ha intensificado considerablemente en el último período bajo Donald Trump y en medio del genocidio en curso en Gaza. La guerra de 12 días con Israel, el endurecimiento de las sanciones desde septiembre y de nuevo en los últimos días tanto por parte de Trump como de la UE, y la estrategia de “máxima presión” aplicada tanto por la administración Biden como por la de Trump han devastado aún más una economía ya frágil, agravando la inflación, el desempleo y la miseria social. Datos recientes muestran que entre 26 y 32 millones de iraníes viven por debajo de la línea de pobreza, lo que significa que aproximadamente el 30% de la población lucha por satisfacer sus necesidades básicas.

Esta ofensiva no tiene que ver con los “derechos humanos” o la “democracia”, sino con los intereses imperialistas arraigados en el peso estratégico de Irán como adversario regional rico en recursos en un período de declive de Estados Unidos y de agudización de las rivalidades interimperialistas. La administración Trump ha dejado muy claro su desprecio por las masas iraníes. Ha intensificado las sanciones para imponer un nivel de estrangulamiento económico que hace que la vida cotidiana sea cada vez más insoportable, ha impuesto prohibiciones racistas de visados que hacen prácticamente imposible que los iraníes —y muchas otras nacionalidades— entren y vivan en Estados Unidos, y ha llevado a cabo ataques militares directos, como el reciente ataque conjunto con Israel en junio, que causó víctimas civiles, al tiempo que amenazaba abiertamente con nuevas agresiones.

Esta ofensiva no se limita a Irán o a Oriente Medio. Trump está llevando a cabo simultáneamente una ofensiva más amplia contra los pueblos oprimidos de otras regiones, desde el secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Venezuela como parte de una campaña imperialista para recolonizar Venezuela, hasta la expansión de la violencia estatal dentro de Estados Unidos, donde se está utilizando el mismo aparato represivo para disciplinar a los migrantes y los movimientos sociales, como lo demuestra el reciente asesinato de la observadora legal Renée Good por agentes del ICE en Minneapolis.
Las potencias imperialistas europeas se han alineado con esta estrategia, ampliando las sanciones y la presión política mientras invocan el “derecho internacional” como excusa. La Unión Europea, liderada por Ursula von der Leyen, ha respaldado la escalada de sanciones y el aislamiento en sintonía con Washington, subordinando las vidas de los iraníes de a pie a los intereses imperialistas.

Frente a quienes tratan de justificar las sanciones contra Irán o una mayor injerencia imperialista como parte de una lucha por la "democracia" contra el autoritarismo, es fundamental dejar claro que todas las intervenciones imperialistas en la región han dejado a pueblos y naciones devastadas. Así lo muestran los casos de Irak, Afganistán o Libia. Los imperialistas nunca impusieron ni una mínima sanción al Estado de Israel, sino que fueron cómplices del genocidio. Hablan cínicamente de "democracia", mientras hacen buenos negocios con las represivas monarquías árabes.

En la región, las fuerzas burguesas reaccionarias colaboran activamente con la ofensiva imperialista. Por encima de todo, el Estado israelí bajo Benjamin Netanyahu impulsa la militarización y la desestabilización regional. Al mismo tiempo, las clases dominantes árabes alineadas con Estados Unidos —en particular en Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos—, aunque recelosas de las consecuencias desestabilizadoras de una guerra abierta, siguen manteniendo las sanciones, la coordinación en materia de seguridad y la normalización con Israel, con el fin de preservar el orden regional, proteger los flujos de capital y reforzar su propio régimen autoritario dentro del marco imperialista liderado por Estados Unidos.

Mientras tanto, las corrientes monárquicas y liberales partidarias del “cambio de régimen”, entre ellas Reza Pahlavi, tratan de canalizar la ira popular hacia un proyecto proimperialista que reciclaría a las antiguas élites y sofocaría la lucha independiente desde abajo. La historia de las transiciones impuestas desde el golpe de Estado liderado por la CIA en 1953 ofrece una severa advertencia.

Solo la autoorganización independiente de la clase trabajadora y los oprimidos puede plantear una alternativa

Irán es un país capitalista semicolonial, sometido a la presión constante del imperialismo y gobernado por un régimen clerical-burgués reaccionario que reprime a su propia clase trabajadora y a los sectores oprimidos. Ni el imperialismo ni el régimen teocrático —ni las soluciones reformistas, liberales o monárquicas promovidas desde el exilio— tienen ningún interés en una democracia genuina para las masas iraníes.

Desde esta posición, denunciamos inequívocamente todas las sanciones, amenazas y agresiones militares de Estados Unidos e Israel, que utilizan cínicamente la represión del régimen iraní como pretexto para justificar políticas neocoloniales, mientras mantienen el genocidio en Palestina e intensifican la represión en sus propios países. Al mismo tiempo, apoyamos plenamente las luchas de los trabajadores, las mujeres, los jóvenes y los pueblos oprimidos de Irán, que se han levantado repetidamente en los últimos años —en protestas nacionales, el levantamiento feminista tras el asesinato de Mahsa Amini y huelgas en sectores estratégicos de la clase obrera como los trabajadores petroleros— frente a la brutal represión.

En este sentido, es importante que sectores de la clase trabajadora, como los conductores de autobús, hayan comenzado a plantear la cuestión de un liderazgo de la clase trabajadora y que en ciudades como Arak hayan planteado la necesidad de consejos de trabajadores y vecinales, basándose en experiencias previas de autoorganización en Irán.

Creemos que la emancipación de la sociedad iraní no puede lograrse mediante reformas liberales o un “cambio de régimen” impuesto desde el exterior. Solo puede ser obra de la autoorganización independiente de la clase trabajadora, la lucha de masas y la construcción de sus propias organizaciones desde abajo, capaces de hacer frente a la represión y disputar el poder. Esta es la base de una democracia genuina, inseparable de la reorganización socialista de la sociedad.

La lucha en Irán está indisolublemente ligada a la lucha contra el imperialismo en la región, incluida la lucha por una Palestina libre. Contra el régimen teocrático y contra el imperialismo, afirmamos una perspectiva socialista de la clase obrera, en Irán y en todo Oriente Medio.

¡No a la injerencia imperialista, no a las sanciones contra Irán! ¡Manos del imperialismo fuera de Medio Oriente!

¡Abajo la sangrienta represión del régimen de Jamenei! ¡Libertad para todos los presos políticos!

¡Por un camino independiente hacia adelante liderado por la clase trabajadora y los oprimidos!





 

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