Durante la jornada del martes Electrolux, empresa de capitales suecos, anunció que la conocida fábrica de electrodomésticos Fensa ubicada en Maipú cerrará sus puertas dejando a 400 trabajadores sin empleo, ¿la razón? un modelo de mercado que antepone las ganancias empresariales por sobre las vidas trabajadoras y las de sus familias.
Miércoles 1ro de abril 07:32

En una compleja situación nacional que mantiene en la incertidumbre a miles de familias respecto al alza en el combustible, la suba de precios en los alimentos, el gas y las cuentas básicas; el desempleo o la pérdida de la fuente laboral se vuelve una verdadera angustia para quienes han sostenido su vida y la de sus familias trabajando. Esta es la realidad de 400 trabajadores que serán despedidos por los dueños de Fensa que anunció el cierre de su fabricación local más no así el de sus ventas en el mercado.
Esto quiere decir que el cierre y los cientos de despidos están lejos de ser por quiebra o por “baja productividad” como tanto les gusta anunciar a los gerentes de planta cada vez que quieren pasar un ajuste a los salarios o la reducción de derechos para los trabajadores, sino que comunica que el proceso de fabricación de artefactos para la empresa es más costoso de producir en Chile que en otro país, por lo que toda la venta será importada desde el extranjero destruyendo cientos de puestos de trabajo por abaratamiento de costos en la mano de obra.
Electrolux, dueños no solo de marcas como Fensa, sino también de Mademsa y Somela que fabrica refrigeradores, cocinas o lavadoras, comentaron que el cierre local se debe a que - “las condiciones del mercado son sumamente competitivas y es por ello que el nuevo modelo de abastecimiento avanzará hacia un esquema de provisión 100% global” - lo que en palabras simples quiere decir que la producción y mano de obra es más rentable en países donde los salarios y los derechos adquiridos por los trabajadores cuestan menos y por esa razón traerán sus productos desde fuera del país.
No es solo el cierre de una fábrica: es el desmantelamiento de la memoria obrera
Fensa, fundada en la ciudad de Valparaíso en 1905 y trasladada en 1940 a Santiago como líder en la producción de electrodomésticos, detrás de sus murallas y rejas guarda la histórica lucha de cientos de trabajadores y trabajadoras que en los años setenta se organizaron en coordinaciones fabriles contra el paro patronal que buscaba imponer la derecha golpista y el imperialismo norteamericano con un fuerte bloqueo a la economía del país.
Mientras el gremio de camioneros junto a las patronales se negaban a la distribución de alimentos y mercadería apostando a la desestabilización, Fensa fue parte del primer cordón industrial en Chile, ubicado en Cerrillos-Maipú, que marcó un precedente histórico en la historia de nuestro país, sobrepasando incluso la dirección de Allende, donde cientos de obreros se tomaron las fábricas, las pusieron a producir bajo control obrero sin jefes ni patrones, se coordinaron con las poblaciones y por medio de una organización desde abajo jugaron no sólo un rol crucial en la distribución de la producción, sino que mostraron dónde estaba la real fuerza motora para transformar la sociedad.
El cierre de Fensa que para el grupo Electrolux de capitales suecos no es más que un esquema donde los trabajadores son representados en números rojos, para la historia de cientos de trabajadores que vivieron esa experiencia o la conocieron, tiene un significado totalmente diferente.
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El mito del libre mercado: cuando la “libertad” económica se sostiene sobre la precarización
El libre mercado y la libre competencia que tanto defienden los empresarios y sus representantes de gobiernos títeres como Kast o Milei al otro lado de la cordillera, es la licencia legal para poder imponer sus tasas de ganancia sobre los hombros y vidas de las familias trabajadoras sin importarles las condiciones en que se hagan o las consecuencias que esto implique.
Mientras el grupo Electrolux cierra Fensa en Chile dejando a 400 trabajadores sin su fuente laboral y a sus familias a la deriva en una situación donde cada vez se hace más difícil sostener el costo de la vida, en otro país el mismo grupo empresarial aprovecha las condiciones de mayor precarización que permiten las leyes de ese lugar para contratar trabajadores a menor costo. Esa es la irracionalidad del sistema económico que defienden.
Sin embargo otra salida es posible, así como demostraron los obreros y obreras de los cordones industriales en los años setenta o como demuestran hoy de manera heróica los trabajadores de FATE en Argentina que resisten los cierres de fábrica ocupandola y organizándose contra el cierre que quiere imponer su dueño.
Desde La Izquierda Diario solidarizamos con los trabajadores y trabajadoras de Fensa y dejamos nuestro medio a disposición de toda denuncia.

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