jueves, 9 de abril de 2026


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En los archivos albaneses

 

 

Un día la escritora Lea Ypi (Tirana, 1979) con asombro descubre en las redes sociales una foto de su abuela Leman Ypi, tomada en su luna de miel en una terraza de Cortina d´Ampezzo, en los Alpes suizos, en el invierno de 1941; la sorpresa es grande ya que ella pensaba que todas las fotos de su abuela se habían hecho desaparecer por lo servicios secretos de la Albania de Enver Hoxha. La foto provoca abundantes comentarios, pocos positivos, acerca de la señora de la foto, tachándola de agente del extranjero y como tal enemiga jurada del Partido del Trabajo de Albania, mientras que otros le achacan, por contra, ser agente secreta del poder. Todo este tipo de comentarios hacen que la nieta, sienta la necesidad de enterarse de la vida de su abuela, sus andanzas, para lo que decide acudir a los archivos del gobierno albanés, y otros, para reconstruir la vida de la abuela, ya que los comentarios leídos no corresponden para nada con la imagen que ella tenía de su abuela, por lo que le había conocido y lo que se le había contado. El interés de Lea Ypi le lleva a una reinterpretación de la historia familiar, más no queda ahí la búsqueda, sino que con la abuela como eje hace girar en trono a ella el telón de fondo que vivió ella y también aquella zona balcánica, ampliando la investigación a otros archivos con sus informe, silencios y declaraciones judiciales que ella completa con los recuerdos que ella conserva sobre su abuela Leman.

De lo que digo da cuenta la autora en su novela «Indignidad. Una vida recreada». Sin entrar en asuntos de representación, à la Magritte, ¿puede afirmarse que esto no es una novela?, la respuesta será: es una gran novela, tanto por su extensión, me refiero a la duración de la época visitada no a la paginación que tampoco es moco de pavo, casi cuatrocientas páginas, pero es algo más que una novela en la medida en que se cruzan los asuntos de familia, los asuntos públicos e históricos a la vez que se da amplia cabida a las reflexiones acerca de la memoria, la identidad y la dignidad, quedando esta última mutilada o negada por la pretensión de reducir a una persona a una serie de fichas con una finalidad determinada: subrayar las amistades peligrosas mantenidas, las maniobras turbias, los orígenes un tanto oscuros, que le ligan con el extranjero y con unos orígenes de clase, cuando menos, sospechosos. Así pues, el fin de los informes nada tiene que ver con reflejar a la persona en cuestión, en su totalidad, sino en mostrar su indignidad, cuestión que enlaza con la consideración kantiana de considerar a los humanos como fin en sí mismos, más allá de los criterios de utilidad, interés, etc., postura acerca de la dignidad -como resistencia a las mentiras del poder- que a su modo también reivindicaba Georges Orwell, en defensa del pensamiento crítico y la autonomía individual, lejos de la obediencia heterónoma. Precisamente en la presentación de Lea Yvi en el archivo albanés se la presenta como investigadora marxista, a lo que podría añadirse kantiana como ella misma se reivindica como marxista-kantiana. El epígrafe que abre el libro, pertenece a la Fundamentación de la metafísica de las costumbres del pensador de Königsberg: «En el reino de los fines todo tiene un precio y una dignidad».

El recorrido que realiza, y nos cuenta, Lea Ypi es de amplio aliento, avanzando con los pies en el presente y la vista puesta en la moviola del pasado. Todo sigue igual que antes, le comenta el taxista que le conduce a la sede de la Autoridad para la Información Relativa a Documentación de la Antigua Dirección de Seguridad del Estado (casi una veintena de archivos y centros de documentación fueron visitados por Ypi), taxista que por cierto luce una visera con la inscripción MAGA; los comentarios de quienes la acompañan ya en el archivo dan muestra de opiniones críticas con respecto al pasado y al propio funcionamiento de la vigilancia de las personas llevada a cabo por la temible y temida policía secreta, la Sigurimi…En la consulta ya se inician las sorpresas y los crujidos de la visitante, al ver que en la ficha de su abuela consta origen: griego, nacida en Salónica, étnicamente albanesa e indicando el objeto de la incoación: presunta agente extranjera. Para la nieta cuya búsqueda se guía por el propósito de hallar la verdad, lo leído le conduce a problemas de índole geográfica como forma de señalar, sin tener en cuenta los cambios habidos en la pertenencia de ciertos lugares y los cambios en la pertenencia en un baile griego-truco-yugoslavo-albanés…, y los diferentes nombres según que estuviesen bajo dominio otomano u otro, amén de la declaración de Albania como país independiente, en 1912, y los cambios sucesivos del país en lo que hace al poder. Recuerdo aquella campaña contra el cosmopolitismo en la URSS, bajo cuya etiqueta se encasillaba a los judíos y a otros enemigos de la patria…en la ficha de la abuela parece anidar de modo embrionario lo que podría ser una posible acusación de cosmopolitismo, al quedar señalado un origen extranjero (?). Comportamiento del poder con resabios bíblicos en la medida que las supuestas faltas de un antepasado marca o carga la culpa en sus descendientes, o la pertenencia a una nación o pueblo supone per se un castigo colectivo.

En la medida en que la escritora va avanzando en su investigación acerca de la abuela, la curiosidad alimentada por las pesquisas se despliega hasta los bisabuelos -uno de ellos, Ibrahim Pacha, precisamente falleció a causa de haber comido baklavas en exceso, en 1918; no fue vencido en el campo de batalla sino en la cocina– y, por consiguiente la extensión del escenario histórico también se amplía, viajando hasta los tiempos del Imperio otomano, las divisiones nacionales, griegas, turca,…la crisis financiera, las dos guerras mundiales, la toma del poder por el PTA, sin obviar algunas implicaciones familiares en la política. Todo ello visto desde una actualidad, la de su abuela- a la que se dedica la tercera parte del libro- en la que la memoria del pasado resulta complicada ya que las heridas siguen abiertas, por la escritora que se implica en la defensa de la memora y la lucha por dar cabida a la verdad; el deber de la memoria es la bandera que airea Lea Ypi en esta entregada lucha por aclarar el pasado, ofreciendo el resultado de su búsqueda.

Hablando de las implicaciones políticas de la familia: el bisabuelo glotón, fue administrador de la región Salónica hasta el derrumbe del imperio otomano en 1922; diez años antes Albania se declaró independiente. Otro de los bisabuelos se convertiría en primer ministro, lo que desvela que los antepasados de la abuela, Leman, pertenecían a la gran burguesía, que se vio mezclada en medio de todas las tormentas de principios del siglo pasado: el final del imperio otomano, guerra de los Balcanes, primera guerra mundial, intercambio de poblaciones entre Grecia y Turquía, revolución de junio de 1924 con Zog que se autoproclamó rey de los albaneses en 1928, la invasión de Albania por parte de Italia en 1939, la posterior ocupación alemana de Salónica con la consiguiente deportación de judíos de 1941-1943. Todo ello ocupa la primera parte de la obra, rastreando la existencia de la familia Leskoviku, con mención especial a la tía de Leman, Selma embelesada por la revolución francesa y casada con un alemán al que no amaba, sin obviar a la prima Cocotte que se convierte en su consejera. El retrato de la familia supone igualmente el uso de algunas costumbres alimentarias, de salud, de creencias, lingüísticas, etc.. Sintomática resulta de desaparición del cementerio judío de Salónica en nombre del progreso universitario, siendo muertos una vez más los allá enterrados.

La segunda parte se inicia con el momento en que la abuela abandona Salónica, yéndose a Tirana a los dieciocho años, donde encuentra y se une en matrimonio con Asllan, que era compañero de estudios de Enver Hoxha, fundador del partido comunista, PTA, en 1941, partido que dirigió, al igual que el país, con mano de hierro hasta su fallecimiento en 1985; del sovietismo, al prochinismo hasta la encarnación de la pureza del espíritu revolucionario marxista-leninista-stalinista. El matrimonio Leman-Asllan padecería lasbondades de la dictadura, siendo vigilados constantemente por el panóptico a que estaba sometida la población albanesa, siendo detenido él a no mucho tardar…y la nieta empeñada en devolver la dignidad a su abuela, restaurando su verdadera figura, hurgando en lo escrito por el omnipotente ojo del poder y guardado celosamente en los archivos.

No rehuye la escritora exponer algunos retratos poco edificantes de algunos miembros de la familia: así algún apoyo al fascismo del padre de Aslla, Xhafer Bey Ypi, que fue décimo primer ministro de Albania (1922-1923) -muerto en atentado- y otros cargos posteriores, que en un telegrama fechado en 1939 elogiaba sin tapujos al ascendente régimen fascista…honestidad obliga, y Le Ypi lo transcribe tal cual haciendo bueno aquello de amicus Plato sed magis amica veritas, y dejando la valoración en manos del lector. En este orden de cosas, resultan significativos los Intermezzos que incluye la autora en donde se transcriben documentos tal cual, sobre los objetos (sic) de la vigilancia policial, que cosificaba así a los sospechosos de enemigos del gobierno, del mismo modo que los nazis calificaba a los deportados como piezas. En la tercera parte, como queda dicho, somos llevados al corazón de las tinieblas, ya habíamos llegado anteriormente al umbral, allá a los sótanos en donde los archivos recogen con celo las supuestas faltas de los enemigos del socialismo, y Lea Ypi expone sus reflexiones sobre el trato cosificado con el que su abuela, es presentada en los fríos documentos, reflejando una persona carente de partes esenciales de su ser…visión mutilada, escorada, interesada, y sometida a la indignidad, en unas pinceladas tomadas de la delación de un colaborador de nombre Tribuno.

Y recorriendo las páginas la idea de que lo que cuenta no es lo que recordamos sino cómo lo recordamos, en base a lo que se nos ha contado, evitando caer en la trampa de que la verdad sobre los sujetos se halla en los documentos conservados en los archivos, con sus frías y acusadora fichas,… y ahí, al menos en cierto sentido y en ciertas circunstancias la afirmación aristotélica de que el hombre por naturaleza quiere saber parece debilitarse ante otra afirmación: el hombre por naturaleza quiere que le cuenten cuentos.. y Lea Ypi en busca afanada de la verdad y de la dignidad de los muertos, y de los vivos.

Y no dando por bueno eso de que «en el principio fue el Verbo, el Verbo estaba en la Oficina, y la Oficina era el Verbo», y haciendo caso omiso al «cierre y archivo del Expediente 2B, relativo a la sospechosa Leman Ypi», informe que dabe fe de que la información aportada por el mentado Tribuno resultó ser falsa (relación con agentes griegos, intento de organizar un nuevo partido que se enfrentarse al partido en el poder…)…la tozuda investigadora continua proponiendo, imaginación mediante, la existencia de dos Leman Ypi.

                                   Calella de Palafrugell, 2 de marzo

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

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