Estados Unidos. El triunfo de Analía Mejía en la interna demócrata de Nueva Jersey muestra la fuerza de los movimientos por Palestina y contra el ICE
El 5 de febrero tuvo lugar la interna del Partido Demócrata para las elecciones que deben decidir quién ocupará una banca en la Cámara de Representantes por Nueva Jersey. El triunfo de la candidata de izquierda reformista Analía Mejía, que competía con otros 11 candidatos, expresa la creciente oposición al genocidio, el terrorismo de ICE y la extrema derecha.
El presente artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio Left Voice, parte de la Red Internacional La Izquierda Diario en Estados Unidos.
Apenas unos días antes de las primarias especiales de Nueva Jersey del 5 de febrero, pocos analistas políticos estatales y periodistas locales hablaban de la posibilidad de una victoria de Analía Mejía, la candidata de izquierda reformista en una primaria demócrata con 11 candidatos. Pero para cualquiera que haya prestado atención a los movimientos sociales en Nueva Jersey, desde el movimiento por Palestina hasta el activismo contra el ICE, no sorprende que Mejía lograra una victoria contra una variedad de competidores, desde moderados indecisos hasta sionistas furibundos.
Las primarias en el 11.º Distrito Congresional de Nueva Jersey determinaron quién será el candidato del Partido Demócrata en una elección especial en abril para reemplazar a Mikie Sherrill, actual gobernadora, en la Cámara de Representantes. Inicialmente, se proyectó la victoria del excongresista Tom Malinowski. Contó con el respaldo del senador de Nueva Jersey Andy Kim y obtuvo el mayor respaldo financiero en unas elecciones en las que se gastaron varios millones de dólares en tan solo unos meses.
La noche de las elecciones, algunos medios locales anunciaron el triunfo de Malinowski, quien llevaba una ventaja inicial. Pero antes de que terminara la noche, Mejía se adelantó ligeramente. Tras varios días de recuento de votos provisionales, Malinowski reconoció el triunfo de Mejía el 10 de febrero. Los senadores Andy Kim y Cory Booker, junto con la gobernadora Sherrill, siguieron rápidamente su ejemplo y apoyaron su candidatura para abril.
El distrito 11° de Nueva Jersey no es especialmente izquierdista. De hecho, podría decirse que es uno de los más conservadores del estado. Es el más rico de Nueva Jersey y el undécimo más rico de todo el país, compuesto por suburbios adinerados donde muchos residentes trabajan en finanzas, medios de comunicación tradicionales y la industria farmacéutica. Además, existe un fuerte lobby sionista local. Este contexto hace que la victoria de Mejía, organizadora de larga trayectoria del Partido de las Familias Trabajadoras y exdirectora política de la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2020, sea particularmente sorprendente para muchos analistas políticos. Durante la campaña, Mejía fue la única candidata que reconoció que las acciones de Israel en Gaza constituyen un genocidio, y también fue la única candidata que pidió la abolición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Gran parte de la cobertura de su victoria, tanto en medios locales como en publicaciones especializadas en política exterior, ha enfatizado el papel que desempeñó el AIPAC [grupo de cabildeo sionista, NdT] al atacar a Malinowski antes de las primarias. El grupo de presión sionista gastó más de dos millones de dólares en anuncios contra Malinowski porque sugirió que la ayuda a Israel debería venir con condiciones. Para ser claros, Malinowski es un sionista acérrimo; simplemente no era tan fervientemente prosionista como casi todos los demás candidatos en las primarias.
Es cierto que el AIPAC calculó mal, pero Mejía no ganó solo porque el AIPAC cometiera un error. Ganó porque sus posturas de izquierda están ganando popularidad, incluso en regiones con fuertes intereses capitalistas. Esto quedó claramente demostrado por la victoria de Zohran Mamdani en las elecciones a la alcaldía de Nueva York. Incluso en las primarias de Nueva Jersey para gobernador, que Sherrill ganó con una plataforma centrista, el alcalde de Newark, Ras Baraka, quedó en segundo lugar tras presentar la campaña más izquierdista en las concurridas primarias.
La demanda de posturas de izquierda se refleja a nivel nacional en las encuestas, que muestran que las opiniones a favor de Palestina han ganado fuerza, mientras que otras encuestas indican que la oposición a ICE está creciendo. La postura de Mejía sobre estos dos temas en particular motivó a las personas que conozco a hacer campaña por ella durante uno de los inviernos más fríos en décadas. Como he informado para Left Voice durante los últimos años, el movimiento por Palestina se arraigó en los suburbios de Nueva Jersey mucho antes de que Mejía abrazara el movimiento en su campaña. Con respecto a los derechos de los inmigrantes, hace solo unos años que los activistas en nuestro estado forzaron con éxito el cierre de tres centros de detención de ICE. Los activistas continúan luchando todos los días contra una renovada ofensiva de ICE en nuestro estado.
Como lo demuestra la victoria de Mejía y el posterior apoyo de Malinowski, Sherrill, Kim y Booker, el Partido Demócrata se está recalibrando gradualmente para interactuar con una base que está genuinamente comprometida a resistir la opresión y la violencia de la administración de extrema derecha de Trump.
Pero la victoria de Mejía no cambia el hecho de que el Partido Demócrata como institución sigue siendo imperialista hasta la médula y cada vez más se compromete con la guerra de la extrema derecha contra los inmigrantes. La experiencia del Squad [se conoce como Escuadrón a las y los diputados del ala izquierda del Partido Demócrata como Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib, Jamaal Bowman o Cori Bush, Nd T] ilustra las limitaciones de intentar reformar el Partido Demócrata. En el peor de los casos, hay figuras como Alexandria Ocasio-Cortez , que se ha alineado cada vez más con el establishment del partido. Mamdani también ha vinculado rápidamente su trayectoria política a la de demócratas del establishment como la Gobernadora de Nueva York Kathy Hochul. En el mejor de los casos, hay figuras como Rashida Tlaib, cuyo propio partido cerró filas con los republicanos para censurarla por denunciar el genocidio en Gaza. Independientemente de dónde termine Mejía en este espectro una vez en el cargo, el Partido Demócrata como institución seguirá obstaculizando a quienes quieran montar una fuerte resistencia contra la extrema derecha.
Para la izquierda socialista es clave ver esta demanda de un liderazgo fuerte contra la opresión y la derecha, ya que presenta una oportunidad para luchar por nuestro propio partido, uno que rompa con los demócratas y base estas luchas en ejemplos de lucha de clases como los vistos en Minneapolis.
La campaña de Mejía contó con una fuerte organizaron, que merece un reconocimiento considerable por demostrar cómo, incluso en distritos menos izquierdistas, la oposición al genocidio y al terrorismo antiinmigrante puede ganar apoyo popular. Es esencial que organicemos instituciones independientes del Partido Demócrata para impulsar estas luchas.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Bienvenido a nuestra pagina informativa y gracias por su participacion .