La empresa Winepower S.A echó a su tractorista por reclamar un bono y mejoras salariales junto a otros trabajadores. Denuncia persecución y complicidad del sindicato SOEVA de San Martín.
Un grupo de trabajadores vitivinícolas autoconvocados decidió organizarse para reclamar un bono de fin de año y mejoras salariales. Lo hicieron como históricamente se hace: mediante asambleas, juntando firmas y elaborando un petitorio formal. Pero lo que comenzó como un reclamo colectivo terminó, según denuncian, en hostigamiento y despido.
“Con otros compañeros empezamos organizando asambleas y juntando firmas para presentar un petitorio. Pedíamos un bono de fin de año para todos los obreros, tanto de bodega como de viña”. Cuenta Juan Benítez, despedido sin justificación por la empresa Winepower. El sueldo básico de un obrero de viña apenas supera los $650mil por mes; un valor muy por debajo de la línea de la pobreza.
El conflicto se hizo público cuando los trabajadores decidieron llevar su voz a radios locales. “Ahí empezó el problema —relata Juan—. Cada vez que yo realizaba una reunión o salía por radio, el sindicato estaba al otro día en la empresa. Solo venían a la mía; a las otras no. Iban a pedir papeles, a revisar si estaba todo en regla. Pero era una forma de presión. Era claro que era contra mí”. Según Javier, las visitas no fueron informativas ni casuales: fueron inspecciones reiteradas.
El petitorio fue presentado formalmente ante el sindicato SOEVA San Martín. La respuesta del secretario general —Abraham Pereira—, lejos de acompañar el reclamo, fue el desdén.
“Nos atendió mal. Nos dijo que lo iban a llevar a Buenos Aires, pero que no se iba a poder hacer nada. Y al final ni lo llevaron, ni nos dijeron qué había pasado”.
Cuando los trabajadores cuestionaron la inacción gremial, la respuesta fue todavía más explícita. “Reclamamos por qué no hacían nada. Y nos dijeron, en tono burlón, que si queríamos ser oposición, teníamos que presentarnos a elecciones y ganar”.
Una frase que revela más que una chicana: la distancia —y a veces hasta el desprecio— que muchas dirigencias sindicales, tienen por sus bases, preocupándose más por preservar su aparato de poder que por defender las condiciones de vida de los trabajadores, y siendo a veces hasta cómplices del ajuste de las patronales.
La empresa Winepower, finalmente, comenzó a amenazar al trabajador. “Me dijeron que no hiciera más nada porque me iban a despedir”, relata Juan, angustiado. Lo que finalmente se concretó en enero. “Después de que me despidieron, el sindicato ni siquiera se comunicó conmigo”.
El resultado fue un mensaje disciplinador claro: organizarse tiene costo. Hablar tiene consecuencias. Reclamar derechos básicos puede traducirse en persecución.
Algo que se ha visto ya en otras empresas del sector, como Zuccardi o Bianchi; que se ve a diario en la lucha por el agua que lleva adelante el pueblo de Mendoza, en la que el gobernador Cornejo persigue y encarcela a quienes salen a defender los bienes naturales contra la megaminería contaminante; y que hoy se ve en todo el país, con casos que son “ensayos” del ajuste y la reforma laboral de Milei, como la persecución a los trabajadores del Garrahan, a los obreros de Lustramax en Buenos Aires o a los obreros del Ingenio Ledesma en Jujuy.
La persecución por reclamar también se ve en Mendoza, donde el gobierno de Cornejo ha detenido a decenas de personas durante protestas en defensa del agua y contra proyecto megaminero San Jorge, algo que también afecta a la vitivinicultura. En la última marcha, hace unas semanas, los detenidos fueron 9.
Sin embargo, Juan Benítez está lejos de rendirse: “Me gustaría dejar el mensaje a la gente: que tiene que perder el miedo, apoyar a los compañeros que dan la cara y luchar por todos. La salida es la unión; de otra forma es imposible”.
El caso de Juan revela la persecución patronal y la entrega sindical en el sector vitivinícola de Mendoza, pero también un ejemplo de perseverancia y de lucha. A pocos días de que se trate en Diputados la reforma laboral esclavista de Milei, nos marca el camino. Para enfrentar la quita de derechos, el ajuste y las políticas esclavistas que nos quieren imponer los gobiernos y las grandes patronales, hay que organizarse desde abajo, unirse y salir a luchar, en la perspectiva de una huelga general que derrote todo el plan de Cornejo y de Milei, y permita conquistar mejores condiciones de vida para la clase trabajadora.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Bienvenido a nuestra pagina informativa y gracias por su participacion .