Lecciones de los 70. El Paro Patronal y los Cordones Industriales: cuando la coordinación entre las luchas mostró el camino para enfrentar a la derecha
La segunda semana de octubre de 1972, los empresarios declararon un paro patronal para atacar a la clase trabajadora y desestabilizar a la Unidad Popular. Allende respondió con Estado de Excepción, un gabinete cívico militar y negociación con la Democracia Cristiana. Por su parte, la clase trabajadora se valió de su autoorganización y la coordinación con los diferentes sectores en lucha, dando una muestra de su potencial revolucionario. A 54 años desde entonces: ¿Qué lecciones podemos sacar para enfrentar los recortes y la represión del gobierno de Kast?
Viernes 16 de octubre 00:10

Los Cordones Industriales.
Desde el inicio de la Unidad Popular, la derecha, los empresarios y el imperialismo buscaron desestabilizar al gobierno mediante múltiples tácticas: férrea oposición en el parlamento, desabastecimiento, boicot a la producción, terrorismo por Patria y Libertad, entre otras.
Ante estos ataques, la clase obrera, con una nueva generación de juventud trabajadora, revolucionaria y militante a la cabeza, respondía con autoorganización: formaban sindicatos, creaban comités, hacían asambleas de base, salían a protestar y se tomaban sus lugares de trabajo, exigían su estatización y los ponían bajo gestión obrera. El objetivo de la mayoría era hacer cumplir el programa de la UP y más aún.
La Unidad Popular buscó siempre mediar la acción de la clase trabajadora con interventores en las fábricas, la CUT y sus propios partidos, llamando a confiar en la legalidad burguesa y la acción parlamentaria. Sin embargo, en muchos casos, la autoorganización de las masas superó estas tentativas. El plan del gobierno se veía desbordado entre los ataques de la burguesía y las respuestas del proletariado.
A mediados de 1972 nuevas formas de coordinación y autoorganización comenzaron a aparecer: los Cordones Industriales
Estas nuevas formas organizativas no aparecieron de la nada: aparecieron para cumplir tareas y resolver problemas particulares que se les presentaban a las y los trabajadores en la lucha de clases: expropiación, gestión obrera, distribución, desabastecimiento y/o acaparamiento de mercancías, etcétera. No obstante, una vez resueltos estos problemas, los cordones persistieron y desarrollaron un potencial gigantesco: fueron el embrión de una nueva forma de poder obrero, en términos del marxismo revolucionario.
¿Y el gobierno?
Como se dijo más arriba, la UP buscó controlar estas formas de organización: desde el comienzo de su gobierno se opuso a que las y los trabajadores tomaran el programa de la UP con sus propias manos. Se opuso en todo momento a la ocupación de fábricas. El Cordón Cerrillos-Maipú nace para presionar a la UP a estatizar Perlak, Polycron y El Mono.
La UP buscaba controlar la coordinación de las masas, quitarle la autoorganización. Evitar el desarrollo de una fuerza superior que potencialmente pudiese desbordar su programa. En numerosos discursos y declaraciones, Allende y el Partido Comunista recriminaron las acciones de las masas y apuntaron a los sectores más radicalizados del movimiento obrero de desestabilizar la situación política. También pactaba con la burguesía industrial y con la DC para mantener el gobierno dentro de los cauces de lo que era permitido legalmente.
El Paro Patronal
Durante la segunda semana de octubre de 1972, el empresariado declaró un paro patronal, paralizando la producción y la distribución en todo Chile. Empresas norteamericanas como la ITT (International Telephone & Telegraph) y también la CIA, desembolsaron millones de dólares para financiar la paralización. El desabastecimiento fue inmediato.
La UP reaccionó profundizando su negociación con la DC y articulando un gabinete cívico militar que generase simpatías en el empresariado, con tal de detener el paro. También declaró Estado de Excepción, con el fin de evitar movilizaciones y agitaciones en las calles. La salida que escogió Allende fue la de la conciliación.
¡La coordinación fue la respuesta!
Una salida opuesta fue la que entregó el movimiento obrero: los Cordones Industriales se multiplicaron y crecieron a lo largo de todo el país. La producción en estos lugares fue tomada por la clase trabajadora que pudo, parcialmente, hacer andar la economía. Dejó demostrado en la práctica que los empresarios y los patrones no son necesarios.
La coordinación entre las y los trabajadores y los diferentes sectores en lucha fue fundamental. Sin ella, el paro patronal hubiese derrocado al gobierno de la UP. Fue el movimiento obrero quien sostuvo políticamente al gobierno, a pesar de su debilidad y nula confianza en las masas.
Durante semanas, los Cordones Industriales hicieron frente a la paralización, hasta que ésta retrocedió. Patria y Libertad fue repelido de las calles por la movilización, la represión estatal fue superada por la masividad de las masas, la burguesía fue tácticamente derrotada y la derecha estaba confundida. Era momento de la contraofensiva.
No obstante, la UP sostuvo su política de conciliación y no tuvo confianza en las masas. Luego de la derrota del paro, la UP no llamó a avanzar y las masas perdieron impulso. La UP tenía que prepararse para las elecciones parlamentarias de marzo de 1973: para eso, profundizó su negociación con la DC, que desde finales de octubre impulsó el uso de la Ley de Control de Armas para allanar fábricas. Todo a vista y paciencia de Allende y ‘‘el gobierno de los trabajadores’’.
Para entonces, el Poder Popular siguió existiendo, las tomas de fábricas y terrenos se mantenían y los enfrentamientos con las fuerzas del Estado y con Patria y Libertad siguieron sucediendo. Pero el momento de la contraofensiva ya había pasado.
También desarrolló el Plan Millas. Este consistía en devolver a sus patrones más de cien fábricas expropiadas por sus propios trabajadores, también en reducir el programa oficial de la UP en temas de estatización en casi la mitad.
En marzo, las elecciones parlamentarias arrojaron un resultado negativo para la derecha, que buscaba los 2/3 para destituir a Allende, pero no les alcanzó (la UP obtuvo 44% aprox.). Fue entonces cuando se decidió totalmente por el golpismo.
Del Tanquetazo al Golpe Militar
Para las masas, las elecciones de marzo fueron una señal positiva, por lo que, pese a la indecisión de la UP, pudieron mantenerse en la lucha, aunque ya con señales de desgaste. Para el 29 de junio la burguesía recuperó fuerzas y pudo volver a atacar.
El Tanquetazo fue un intento fallido de Golpe de Estado, en el que la facción golpista del ejército junto a Patria y Libertad fueron repelidos por la facción legalista del ejército y la masividad de las masas que inmediatamente desbordaron las calles. Las tomas de fábricas y las coordinaciones entre ellas se multiplicaron. La coordinación y la autoorganización de las masas demostró por segunda vez que no había entonces fuerza que se les opusiese, nace así en Santiago la Coordinadora Provincial de los Cordones Industriales; las masas comenzaron a pedir a gritos la disolución del congreso y la creación de una milicia popular. Era otro momento para avanzar a una contraofensiva. Pero Allende se negó.
La CUT, por su parte, buscó absorber a los Cordones Industriales. El PC fue siempre opuesto a su existencia. El MIR no veía potencial revolucionario en los cordones como en los Comandos Comunales. El PS estaba dividido entre las bases sindicales y obreras, y su dirección; entre los cordones y el gobierno. Ninguno optó por fortalecer la coordinación entre los cordones. Fue entonces cuando la acción del movimiento obrero perdió impulso y le permitió al empresariado volver a golpear. En agosto, hubo un segundo paro patronal. Los allanamientos de fábricas en busca de armas se multiplicaron. Los desalojos y la represión se recrudecieron. Entonces vino el reflujo.
Seis días antes del 11 de septiembre, la Coordinadora de los cordones envió una carta a Allende indicándole que las y los trabajadores estaban cansados de su claudicación. Aseguraban que venía un golpe militar que conduciría a Chile a una dictadura sangrienta. Le recriminaron a Allende que nunca tuvo confianza en las masas y le advirtieron que si no se apoyaba en las y los trabajadores, sería responsable de la masacre que se avecinaba.
El 11 de septiembre llega el Golpe Militar y en los días posteriores, los cordones fueron desarticulados y sus obreras y obreros, mutilados, torturados, desaparecidos y/o asesinados.
¿Qué lecciones podemos tomar para enfrentar a la ultraderecha hoy? La derecha nos ataca:
La coordinación de la clase trabajadora en 1972 nació en respuesta a los ataques del empresariado. Nace para resolver los problemas específicos que plantean esos ataques, pero permanece y se potencia con la autoorganización, dando una perspectiva aún mayor.
Hoy el gobierno de Kast busca avanzar sobre los derechos democráticos de la clase trabajadora y los sectores populares. Salud, educación, salarios y puestos de trabajo son los principales objetivos de recorte de Kast, Quiroz y compañía, a través de la Mega Reforma, la Reforma Laboral y el Presupuesto 2027. El fin al programa Yo Elijo mi PC es otro ejemplo.
También busca atacar la movilización popular, fortaleciendo su agenda represiva. Muestra de eso es su arbitrario ingreso al Escudo de las Américas, como un lacayo del imperialismo y de Donald Trump. La represión sufrida por las y los estudiantes y apoderados del Liceo Manuel Barros Borgoño por parte de la policía (y en complicidad con la directora del liceo) hace menos de una semana es otra expresión de la agenda del gobierno.
Los constantes despidos antisindicales a los que trabajadores de Starbucks y Tresmontes Lucchetti se enfrentan, y persecuciones por Ley Karin a los y las trabajadoras de la educación movilizadas y dirigentes en sus sindicatos.
Por otro lado, existen problemas particulares de la vida en los sectores populares: Las intensas lluvias y tormentas que durante estos últimos días azotaron la ciudad demostraron la nula capacidad del Estado y de los empresarios de hacerse cargo de los problemas de la clase trabajadora.
¿Confianza en la oposición parlamentaria?
Mientras la clase trabajadora y los sectores populares son atacados, quienes dirigen los grandes organismos de masas, la CUT, la CONFECH, el Colegio de Profesores, entre otros, y los partidos PC, PS y FA, esperan a que aguantemos tres años y medio más oposición pasiva y de negociaciones y convocatorias a marchas por hito.
Esperan a que aguantemos, sin convocar a asambleas de base que potencien los ánimos de los sectores que salen a luchar, hoy siendo aquellos los secundarios, y que puedan articular un plan de lucha ascendente para enfrentar al gobierno de Kast e imponerle su voluntad.
Enfrentar al gobierno de Kast no está en los planes del PC, del PS, y del FA, quienes esperan desgastar electoralmente al gobierno para poder salir mejor parados en las próximas elecciones. Como si el gobierno de Boric o los de Bachelet no hubiesen sido gobiernos para los empresarios. Es por eso por lo que nos llaman a confiar en sus candidatos y su estrategia parlamentaria.
La coordinación es el camino
Ante estos ataques y la pasividad de las burocracias y del reformismo, el camino es responder con coordinación y autoorganización.
Los estudiantes secundarios hoy salen a protestar y se movilizan contra los recortes del gobierno. Las y los trabajadores placeros de diferentes comunas en Santiago se movilizan por despidos ilegítimos y sueldos impagos. Se levantan campañas contra los despidos antisindicales en diferentes partes del país. Diferentes sindicatos convocan esporádicamente a concentrar fuerzas y protestar. Universidades como la UTEM o el Ex Pedagógico se van a toma por sus estudiantes, mientras en diferentes partes del país crecen las agrupaciones que aspiran a construir una juventud combativa y revolucionaria. El descontento en los diferentes sectores está. Es necesario fortalecer la unidad entre esos sectores.
Es necesario que de estos sectores nazcan coordinaciones que les permitan pelear por un programa común, levantar asambleas de base y articular un plan de lucha propio.
Que secundarios, universitarios y trabajadores se reúnan en las universidades, liceos en toma y sedes sindicales, para organizarse y discutir cómo enfrentar este gobierno ajustador.
La tarea de las y los revolucionarios y de cualquier sector que busque realmente enfrentar a Kast deberá ser potenciar aquella coordinación.
Por una coordinación que obligue a la CONFECH, a la CUT, al Colegio de Profesores y a los sindicatos de los sectores estratégicos a convocar a un Paro Nacional Activo (y no como el de la CONFECH, por arriba y sin perspectiva) y a asambleas de base con el fin de levantar un plan de lucha ascendente con perspectivas a una rebelión estudiantil y de juventud y a una huelga general. ¡Hagamos como en Francia o como en España!
Por un plan de obras públicas bajo gestión obrera y de las y los vecinos, para enfrentar las lluvias. Educación Gratuita Universal y Educación Sexual Integral, bajo democracia de estudiantes, funcionarios y académicos para acabar con la educación de mercado. ¡Salud Gratis, expropiación del sistema de transporte público y de la minería bajo gestión de sus trabajadores y las comunidades!
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