Músicos, vecinos y compañeras se reunieron en Valparaíso para financiar el tratamiento de un niño con neurofibromatosis que el sistema público no cubre. La red solidaria que sostuvo esa campaña muestra la fuerza de la organización desde abajo: la misma que hace falta para enfrentar los recortes del gobierno de Kast y conquistar una salud gratuita y de calidad.
Jueves 15 de octubre 11:45

El pasado domingo 11 de octubre, a pocos pasos de la plaza Sotomayor, en Valparaíso, se realizó un festival cultural a beneficio del hijo de Gloria, una de nuestras compañeras. La jornada comenzó poco después del medio día con almuerzos, bebestibles y rifas, pero lo que más llenó el local fue la presencia de los músicos que se sumaron solidariamente a la causa.
El objetivo era reunir fondos para costear el tratamiento contra la neurofibromatosis tipo 2, una enfermedad poco frecuente para la que hoy solo existe un medicamento que es paliativo. El fármaco que recibe el menor, el sistema público de salud no lo cubre, y su precio en el sector privado lo vuelve inalcanzable para una familia trabajadora. La enfermedad avanzaba en el cuerpo del niño. Gracias a lo recaudado, ya ha recibido las primeras dosis y la enfermedad ha comenzado a retroceder de a poco.
Ese avance fue fruto de la organización y del trabajo solidario de muchas compañeras y compañeros que hicieron suya la situación de Gloria y su hijo. El festival del domingo fue solo una de las actividades de una larga campaña, sostenida durante meses y que no deberia ser así, ya que para que el niño pueda continuar su vida con normalidad, deberá recibir este medicamento de por vida.
¿Por qué hay que hacer rifas para financiar un medicamento que asegura una vida?
Este es uno de los rostros más crueles de la salud de mercado. Nadie está libre de padecer una enfermedad poco frecuente, y cuando el sistema público no la cubre, el sector privado se vuelve, casi inevitablemente, la única vía de tratamiento: en la red pública faltan especialistas capaces de diagnosticarla a tiempo, y las listas de espera pueden prolongarse hasta costarle la vida al paciente.
Los tratamientos privados para estas enfermedades tienen precios que ninguna familia trabajadora puede pagar sin endeudarse, y menos aún una familia monoparental. Lo único que queda es organizar actividades para financiar, literalmente, la posibilidad de que un niño viva.
Si al Estado le corresponde garantizar la vida de la población, ¿por qué las familias, además de trabajar para sostenerse, deben organizar rifas y festivales para que sus hijos no se les mueran lentamente? ¿Qué habría ocurrido si Gloria y su hijo no hubieran contado con las redes de apoyo que los rodean? Son preguntas que el gobierno prefiere no responder.
¿Dónde están los "pro-vida"?
¿Dónde están quienes se proclaman "pro-vida" cuando la vida misma queda sujeta a la capacidad de pago? Hoy están en el gobierno, aplicando recortes. En mayo se conoció el decreto N°333, firmado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que redujo en $413.193 millones el presupuesto del Ministerio de Salud. Consultado por el impacto de la medida, Quiroz respondió, muy suelto de cuerpo, que "a veces uno, con menos recursos, hace más". ¿Cómo se puede hacer más en un sistema que, ya antes del recorte, apenas alcanzaba para lo mínimo?
Al país no le falta talento en salud. El bioquímico chileno Pablo Valenzuela participó, desde Estados Unidos, en el desarrollo de la vacuna contra la hepatitis B, aprobada en 1986 como la primera vacuna recombinante de uso humano en el mundo. Sin embargo, buena parte de ese talento termina en el extranjero o en el sector privado, porque trabajar en la salud pública es sinónimo de precariedad: turnos de 12, 24 y hasta 48 horas repartidos en más de un hospital, clínica o consultorio, muchas veces sin los insumos necesarios para atender a los pacientes. Recortes como los de Quiroz no harán más que profundizar esa fuga.
Una cuestión de clase
Los recortes en salud son un ataque directo contra el pueblo trabajador en beneficio de los más ricos. La vieja promesa del "chorreo" se aplica aquí al revés: se le quita a quienes menos tienen para resguardar los intereses de quienes más tienen.
La campaña por el hijo de Gloria demuestra lo que puede lograr la organización solidaria de trabajadoras y trabajadores. Esa misma fuerza, coordinada en los lugares de trabajo, en los barrios y junto a los gremios de la salud que ya se han movilizado contra el decreto, es la que puede frenar los recortes. Por eso, desde La Izquierda Diario decimos fuerte y claro: ¡salud gratuita, de calidad y bajo control trabajadores y usuarios! Que la posición económica de una persona no determine si su enfermedad tiene cura.








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