martes, 15 de septiembre de 2026


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IPC de agosto y proyecciones al alza. La inflación no da tregua y el Gobierno de Kast responde con beneficios para los grandes grupos empresariales

El Índice de Precios al Consumidor subió 0,6% en agosto, una cifra que ningún analista había proyectado y que llevó la inflación en doce meses a 4,1%, con expectativas que ya llegan hasta 4,7% para diciembre. El Gobierno atribuye el alza a factores externos y transitorios, mientras impulsa una agenda de beneficios para los grandes grupos empresariales y de precarización laboral. El resultado es una transferencia de recursos desde las masas trabajadoras hacia los bolsillos de los grandes dueños del capital, que solo puede revertirse coordinando la fuerza hoy dispersa de los sectores en lucha.

Antonio Paez

Antonio PaezDelegado y expresidente del Sindicato Starbucks Coffe Chile

Miércoles 9 de septiembre 05:53

De acuerdo con el Boletín Estadístico N° 334 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el IPC de agosto se ubicó en 0,6%, muy por sobre lo calculado por el mercado: la cifra no estaba en los cálculos de ninguna proyección de los expertos, según consignó La Tercera. Con este resultado, la inflación acumulada en el año llega a 3,6% y la variación en doce meses se empina a 4,1%, mientras el IPC sin volátiles —que excluye los componentes de mayor variabilidad— se mantuvo en apenas 0,1%.

El alza estuvo empujada por el transporte aéreo internacional (+32,6%), la carne de vacuno (+3,9%) y las papas (+17,8%), rubros que inciden directamente en el gasto de las familias trabajadoras: la división de alimentos y bebidas no alcohólicas aportó 0,317 puntos porcentuales al índice y la de transporte, 0,201pp.

Las proyecciones para diciembre ya no bajan de 4,1%: Felipe Alarcón (Euroamerica) calcula 4,7%; Scotiabank, 4,5%; Fynsa, 4,3%; Valentina Apablaza (OCEC-UDP), 4,1%, y Pablo Müller (Universidad Autónoma) proyecta un piso similar. Para septiembre, el mercado espera un nuevo salto de entre 0,3% y 0,6%.

La excusa de los "factores externos"

Ante el resultado, el ministro de Economía, Daniel Mas, sostuvo que el IPC "responde a alzas en los precios de los combustibles, producto del conflicto internacional en Medio Oriente, y el frente de mal tiempo que afectó a distintas regiones del país". Por su parte, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, atribuyó el alza de las hortalizas a los temporales y explicó que la carne se encareció porque "la mitad de la carne en Chile aproximadamente es importada" y el paso Los Libertadores estuvo cerrado 35 días.

El relato oficial ubica la causa del encarecimiento siempre afuera: en Oriente Medio, en el clima, en un paso fronterizo. Lo que los ministros no explican es por qué, mientras la inflación erosiona el salario de la clase trabajadora, el propio Gobierno impulsa una agenda económica que multiplica el costo de la crisis para las y los trabajadores y lo reduce para el gran empresariado.

La inflación no pega parejo

El propio boletín del INE muestra que el encarecimiento castiga con más fuerza lo esencial: alimentos y bebidas no alcohólicas acumulan un alza de 4,6% en doce meses —por sobre el 4,1% general— y salud, de 4,9%. Son justamente las partidas con menos margen para postergar el gasto y con mayor peso relativo en el presupuesto de las familias trabajadoras, que no pueden dejar de comer ni de atender su salud mientras esperan que baje la inflación.

A esa presión sobre los precios se suma la falta de trabajo: según el propio INE, la tasa de desocupación nacional llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio de 2026 —981.044 personas sin empleo—, con ocho de las dieciséis regiones del país sobre los dos dígitos y una brecha de género que deja a las mujeres en 10,3% frente a 8,9% de los hombres. El empleo informal, además, subió a 26,5% de los ocupados, 0,5 puntos porcentuales más que un año antes. Es la misma clase trabajadora la que carga con precios al alza y con menos y peores empleos para enfrentarlos.

Ganancias para los de arriba, precarización para los de abajo

Pésimo es el panorama económico para las familias que llevan años soportando alta inflación y alto desempleo. La respuesta del Gobierno ha sido beneficios para los grandes grupos empresariales y una agenda de precarización laboral: el abaratamiento del empleo a través del contrato por horas, la flexibilización de la jornada laboral y una reforma a las indemnizaciones inspirada en el modelo de cuentas individuales de las AFP. Todas las medidas apuntan a mejorar la situación económica de los de arriba: son una transferencia de recursos desde las masas trabajadoras hacia los bolsillos de los grandes dueños del capital.

El discurso del gobierno de "todo va a estar bien" se cae literalmente a pedazos, mientras los grandes grupos están sacando cuentas alegres, las familias están cada vez más asfixiadas por la situación, y esto se nota también en la caída de la aprobación de las encuestas del gobierno.

Esto es un primer signo de rechazo a la política del gobierno, pero ahora debe ir un paso más allá. Hay que pasar del descontento a la organización y la coordinación entre la clase trabajadora y los sectores populares para frenar la agenda del gobierno.




 


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Con el desempleo en su peor nivel en cinco años. La batería de proyectos laborales que el Gobierno de Kast alista contra la clase trabajadora







Mientras el INE registra una tasa de desocupación de 9,5% —la más alta en, al menos, cinco años—, el Ministerio del Trabajo avanza con 19 medidas que van del contrato por horas al contrato "a prueba", pasando por el fin de la indemnización por años de servicio. Bajo la promesa de "formalizar" y "flexibilizar" el empleo, el paquete traslada a los trabajadores el riesgo que hoy asume el empresariado. Frente a una CUT que confía la respuesta a la tramitación parlamentaria, la salida solo puede construirse coordinando la lucha desde las bases, entre ocupados, precarizados y desempleados.

Antonio Paez

Antonio PaezDelegado y expresidente del Sindicato Starbucks Coffe Chile

Miércoles 9 de septiembre 06:11

El Instituto Nacional de Estadísticas informó que la tasa de desocupación nacional llegó a 9,5% en el trimestre móvil mayo-julio de 2026, un salto de 0,8 puntos porcentuales en un año que deja la cifra en su nivel más alto en, al menos, un lustro. El deterioro golpea con más fuerza a las mujeres, cuya desocupación alcanza el 10,3%, frente al 8,9% de los hombres, en un contexto marcado por la caída del empleo en información y comunicaciones, educación y manufactura.

Es en ese escenario que el Ministerio del Trabajo, encabezado por Tomás Rau, detalló esta semana una agenda de 19 medidas laborales, ordenadas en tres categorías según su propio despliegue administrativo: seis proyectos ya en tramitación legislativa, seis en preparación dentro de los ministerios y siete que se aplicarán por la vía reglamentaria, sin pasar por el Congreso.

Contrato por horas, contrato "a prueba" y "de experiencia"

Entre los proyectos en tramitación figuran la sala cuna universal, la ampliación de los ciclos de distribución de la jornada de la Ley 21.561 —que lleva el promedio de 40 horas semanales de un ciclo de 4 a uno de hasta 16 semanas, y hasta 52 en turismo—, el estatuto laboral del turismo, la regulación de licencias médicas y el traspaso del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia al Seguro Social. A esa lista se suma el contrato por horas (Boletín N° 11.929-13), moción de 2018 que el Gobierno reactivó con urgencia simple y que ya está de vuelta en la Comisión de Trabajo del Senado.

En preparación ministerial —es decir, sin proyecto de ley ingresado todavía— avanzan el contrato "a prueba", que habilitaría a la patronal para desvincular sin causa durante un período inicial; el contrato "de experiencia" o ampliación del aprendizaje, que combina trabajo con formación bajo la promesa de que los jóvenes "adquieran experiencia"; la multifuncionalidad, que revertiría la jurisprudencia de la Dirección del Trabajo que la restringe desde 2022; las bandas horarias; el teletrabajo híbrido, y la indemnización "a todo evento", que reemplazaría la indemnización por años de servicio por una cuenta individual financiada con aportes patronales al seguro de cesantía, en un mecanismo que ya ha sido comparado con el funcionamiento de las AFP.

El caso del contrato por horas ilustra el mecanismo de fondo. El Gobierno sostiene que la fórmula "formaliza" a quienes hoy trabajan de manera informal entre 10 y 20 horas semanales, como ha repetido el ministro Rau al insistir en que "nada es más precario que no tener empleo". Pero el articulado fija un tope de 30 horas semanales o 120 mensuales y solo garantiza el pago del 75% de las horas pactadas cuando la empresa decide no llamar al trabajador. El riesgo de la fluctuación de la demanda, que hoy asume la empresa bajo contratos de plazo fijo o por obra, pasa así directamente al bolsillo de quien trabaja. El diputado comunista Luis Cuello recurrió a la imagen de los vales de las salitreras para calificar la propuesta, mientras la CUT, presidida por José Manuel Díaz, ha calificado como precarización el conjunto de la agenda.

El costo de "modernizar"

Los mismos proyectos son celebrados sin ambigüedad por los sectores empresariales y sus economistas de cabecera. El académico Benjamín Villena destacó que la anualización de la jornada "facilita aumentar el esfuerzo laboral en los períodos de mayor actividad", mientras Ricardo Ruiz de Viñaspre argumentó que el actual costo de las indemnizaciones "reduce la contratación y el crecimiento salarial". Mientras estas voces celebran una jornada que se estira hasta 52 semanas y una indemnización que se individualiza, la clase trabajadora carga con salarios atados a la disponibilidad horaria de la empresa y con la pérdida de una conquista histórica como la indemnización por años de servicio.

Frente a la ofensiva, coordinar la respuesta desde las bases

La dispersión de estas 19 medidas —seis en el Congreso, seis en los ministerios y siete por decreto— no es casualidad: divide la resistencia entre mesas de discusión y sectores distintos del movimiento obrero, desde los trabajadores del turismo hasta los jóvenes que serían contratados "para adquirir experiencia". Confiar la respuesta a la tramitación parlamentaria o a los pronunciamientos de las cúpulas sindicales, como ha ocurrido hasta ahora con el contrato por horas, arriesga dejar que cada proyecto avance sin resistencia. La alternativa está en tender puentes entre los sectores golpeados por estas reformas —trabajadores del comercio y el turismo expuestos a la anualización, contratados por hora, aprendices, quienes verían recortada su indemnización— y coordinar desde las bases una respuesta única, antes de que cada una de estas reformas se convierta en ley por separado.




 
https://www.laizquierdadiario.cl/A-que-apuntan-los-19-puntos-en-materia-laboral-anunciados-por-el-Gobierno


Agenda Laboral de Kast. ¿A qué apuntan los 19 puntos en materia laboral anunciados por el Gobierno?








El gobierno ha anunciado durante esta semana que está preparando una agenda laboral con 19 puntos, los que serían herederos directos de las propuestas de la llamada Mesa de Reactivación Laboral. Entre las medidas anunciadas se encuentran el cambio de la distribución de las 40 horas a 16 semanas, la sustitución de la indemnización por años de servicio, nuevas modalidades de contratos y la polifuncionalidad, entre otras. Para poder apreciar mejor la agenda laboral del Gobierno es necesario tomar estas medidas en su conjunto y ver cuáles son los objetivos finales.

Viernes 11 de septiembre 07:24

El gobierno ha anunciado durante esta semana que está preparando una agenda laboral con 19 puntos, los que serían herederos directos de las propuestas de la llamada Mesa de Reactivación Laboral.

Entre las medidas anunciadas se encuentran el cambio de la distribución de las 40 horas a 16 semanas, la sustitución de la indemnización por años de servicio, nuevas modalidades de contratos y la polifuncionalidad, entre otras.

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Estas medidas no forman parte de un paquete de ley. Están en distintos procesos, algunas ya son proyectos en tramitación, otras siguen en preparación, mientras que otras serán decretadas. ¿De qué tratan estas medidas, qué significan y adónde apuntan?

Medidas ya en trámite legislativo

En trámite legislativo ya se encuentran 6 medidas:

  • Contrato por horas
  • Flexibilización de la jornada de 40 horas
  • Estatuto Laboral de Turismo
  • Sala Cuna Universal
  • Uso fraudulento de licencias médicas
  • Traspaso del seguro de invalidez y sobrevivencia al seguro social

El proyecto del contrato por horas consiste en contratos laborales por 30 horas semanales o menos. Como ejemplo se ha citado contratos por 10 o 20 horas semanales. Este proyecto contempla que un trabajador y el empleador “acuerden” las horas a trabajar, así como un valor por hora y su distribución.

Uno de los puntos que más irritación causan es que el empleador deberá notificar con al menos 24 horas de anticipación el aviso de turnos. El Gobierno incluso defiende este punto para realizar una comparación engañosa con el contrato a tiempo parcial o part time, diciendo que en esta última modalidad de contrato “No (se) contempla regulación específica de aviso de turnos”.

Lo cierto es que el contrato part time, con todas sus precariedades, tiene jornadas previamente definidas a diferencia de el contrato por horas en trámite, pues en este último se “Permite distribuir horas según necesidades acordadas”. La misma página web del gobierno indica que este proyecto de ley beneficia a personas con responsabilidades estudiantiles o familiares. Sin embargo, difícilmente van a poder adecuar estas responsabilidades con un aviso de 24 horas.

Otro aspecto del proyecto de ley es que los empleadores podrán no requerir el trabajo de todas las horas acordadas durante el mes. Esto repercutirá en el sueldo del trabajador en contrato por horas. El Gobierno advierte que se asegura que se pague al menos un 75% del sueldo, no obstante esto igualmente significa que podrá haber variaciones de 170 mil pesos líquidos entre un mes y otro para los contratos de 30 horas semanales al precio mínimo de hora.

Por su parte, el tema de la flexibilización de las 40 horas ha sido ampliamente discutido. Hay que recordar que la introducción de las 40 horas semanales aprobada durante el gobierno de Boric, tenía como caballo de troya el cálculo de las horas semanales a 4 semanas, con un tope de 52 horas. Bien, en el proyecto actual Kast busca extender estas 4 semanas a 16 semanas. Lo que podría significar que, si un empleador determina que tendrá 2 meses de alta demanda, tendrá las facultades de extender la jornada de sus trabajadores a 52 horas semanales durante esos 2 meses. Y para hacer esto no necesitará pagar horas extra, sino que bastará con compensar con semanas de menos horas durante las semanas siguientes.

«Teniendo ya 2 proyectos vistos, es importante empezar a notar que las medidas no son partículas aisladas unas de otras. Tienen una lógica y un objetivo. Por un lado estas medidas apuntan a reducir costos y riesgos para las empresas, mientras que por otro lado vienen a formalizar el trabajo precario. Un ejemplo de esto es lo bien que se complementan las 52 horas con los trabajos por hora. Por un lado, tenemos trabajadores a los que se exprimirá mayor cantidad de horas de trabajo en períodos largos y por el otro lado, dado que no hay tantas horas de trabajo disponibles, se formaliza el rastrojo de horas restantes a personas sin empleo. Y se cumple una función vital para el gobierno; para no tener que combatir la precariedad del empleo enfrentando a las empresas, convierte un empleo precario en una disminución de la tasa de desempleo.»

Otro de los proyectos que han sido comentados es el Estatuto para el sector del Turismo. Este proyecto básicamente es un puesto de avanzada para la agenda laboral de este gobierno, aplicada para todo lo que es turismo, desde hoteles hasta restaurantes. Entre sus particularidades está que la flexibilización de las 40 horas se hace para 52 semanas en vez de 16, lo que significará para trabajadores que podrán estar mucho más de 2 meses con jornadas extenuantes de 52 horas, otra vez sin la obligación de percibir pagos por horas extra.

De las medidas mencionadas, una que ya está siendo discutida es la Ley de Sala Cuna Universal. Según la página web del Gobierno, esta medida viene a establecer la universalidad de sala cuna para los trabajadores, por lo que, entre otras cosas, se elimina el límite inferior de 20 trabajadoras para que las empresas garanticen el acceso. Hasta ahí nada muy polémico. Sin embargo, el detalle es su financiamiento, ya que el proyecto indica que

el Fondo de Sala Cuna, en el caso de los trabajadores dependientes será financiado por una cotización de cargo del empleador de 0,35% (...) El diseño propuesto opera sin alza en los costos laborales de los empleadores. La cotización de 0,35% será compensada en igual magnitud con una reducción de la tasa de cotización de cargo del empleador al seguro de cesantía”.

Y he aquí la polémica. Claramente el Gobierno, para avanzar en la flexibilización de las jornadas, necesita dejar las responsabilidades familiares fuera de la ecuación. Para esto presenta esta sala cuna universal casi como un derecho, pero que sin embargo mete mano en los fondos del seguro de cesantía para dejar un costo igual a cero a los empleadores. Esta polémica fue la que generó que, en particular, el sistema de financiamiento de la Ley fuera rechazado en el Senado el pasado martes por falta de quórum.

Medidas que aún está preparando el Gobierno

Hay otras propuestas en las que el Gobierno se está tomando su tiempo antes de lanzarlas como proyectos de ley. En este grupo hay 6 medidas, con la más polémica de ellas siendo la que elimina la indemnización por años de servicio. Estas medidas son las siguientes:

  • Polifuncionalidad
  • Indemnización a todo evento: Reemplazo de la indemnización por años de servicio
  • Contrato a prueba
  • Contrato por experiencia
  • Bandas horarias
  • Teletrabajo híbrido

La polifuncionalidad es una iniciativa que pretende permitir que un trabajador pueda desempeñar distintas funciones dentro de una misma relación laboral. No hay mucha sorpresa en esto, pues la polifuncionalidad es una práctica que se ha impuesto unilateralmente por empresas durante bastante tiempo.

Respecto de la indemnización a todo evento, viene a ser el plato fuerte de las medidas que el Gobierno impulsará próximamente. Básicamente consiste en reemplazar la indemnización por años de servicio (IAS) por un sistema de indemnización “a todo evento”, que usa como fondo de indemnización una cotización de 1,8% mensual “a cargo del empleador”.

Respecto de este nuevo sistema de indemnización, habría que aclarar qué significa “a cargo del empleador”, pues el mecanismo definido en la Ley de Sala Cuna Universal dejó claro que el interés del ejecutivo es reducir al máximo el costo laboral para las empresas. Pero lo más importante, es que reemplazar el IAS significa una reducción de alrededor de 80% en lo que se percibe por indemnización por despido.

La otra propuesta que el gobierno está trabajando es el contrato a prueba, que consiste en un período inicial en la relación laboral para que el empleador evalúe si hay una adecuada adaptación al puesto. Esto sería, según argumentan en el Gobierno, para “reducir el riesgo asociado a una contratación permanente cuando el empleador no conoce todavía el desempeño del trabajador”. Agregan que facilitaría la contratación de personas en su primer empleo y para aquellas que han estado mucho tiempo fuera del mercado laboral.

Lo cierto es que lo que facilitaría este tipo de contratos serían los despidos y la inestabilidad laboral de los trabajadores. Actualmente el “período” puede ser tan corto como un mes, con el típico contrato a plazo fijo que generalmente imponen las empresas a los trabajadores nuevos. Pues bien, el empresariado desea acortar aún más ese período.

El antecedente que se tiene en Chile para los períodos de prueba está en el sector de trabajadores(as) de casas particulares. Para estos trabajadores, que en su gran mayoría son mujeres (90%), existe un período de prueba durante el cual, según la Dirección del Trabajo, “se puede poner término al contrato a voluntad de cualquiera de las partes, avisando al menos con tres días de anticipación”. Claramente el “cualquiera de las partes” está demás, pues es una cláusula impuesta específicamente en beneficio del empleador.

Para el caso del período de prueba de trabajadores de casas particulares, al darse por terminado, el empleador tiene que pagar solamente los días trabajados, sin ningún tipo de indemnización.

Al contrato a prueba, y por horas, el Gobierno también quiere sumar el llamado “contrato por experiencia”. Esta nueva modalidad de contrato apuntaría, según el Gobierno, a “facilitar que personas que tienen dificultades para ingresar al mercado laboral puedan adquirir experiencia mientras trabajan y reciben formación”. Es decir, sustituir sueldo por “experiencia”, dado el problema laboral que sufre la juventud al enfrentarse por primera vez al mercado laboral con empresas que piden experiencia, incluso en puestos poco remunerados.

Al más puro estilo Karol Dance.

Por increíble que parezca, esto recuerda mucho a Karol Dance cuando el año pasado indicó que sus trabajadores no recibían remuneración, argumentando que: “Un joven que no es capaz de entender que la remuneración no es solo económica, que puede ser una experiencia o aprendizaje”.

No hay muchos más detalles del contrato por experiencia, pero es muy probable que el objetivo sea eludir el sueldo mínimo para personas con su primer trabajo.

Por último, las bandas horarias y el teletrabajo híbrido.

Las bandas horarias fueron introducidas en la Ley de las 40 horas, y permiten adelantar o retrasar el inicio de la jornada laboral para personas a cargo del cuidado de niños de hasta 12 años, cambiando evidentemente también la hora de salida. El Gobierno pretende ampliar estas bandas horarias.

A lo anterior se suma el teletrabajo híbrido, que permitirá combinar jornadas presenciales con trabajo remoto.

Otras medidas

A lo anterior el Gobierno también está en proceso de agregar 7 reglamentos también relacionados con su agenda laboral: las condiciones laborales de buzos y recolectores, las jornadas excepcionales, la Ley Karin, el Subsidio Único al Empleo, el Sence y el mecanismo de inversión de cotizaciones previsionales. No se tiene mucha más información de estos nuevos reglamentos, salvo en lo relacionado con la aplicación de la Ley Karin, en donde el ejecutivo plantea reducir los tiempos de investigación, y cambiar algunos roles de la Dirección del Trabajo, dejando que algunas investigaciones se concentren internamente de las empresas.

Sin embargo, a pesar de no conocer el contenido, el detalle de las medidas que están en tramitación dan una idea de las líneas que guiarán estos y futuros reglamentos.

Lo más importante es evidenciar las ventajas que tiene el Gobierno al presentar todas estas medidas de forma dispersa: al leer solo una de las medidas de forma aislada, a algunos lectores podría parecerles no muy dañinas, o incluso positivas. Pero para poder apreciar mejor la agenda laboral del Gobierno es necesario tomar estas medidas en su conjunto y ver cuáles son los objetivos finales.

Proteger el bolsillo de los patrones quitando el sustento al trabajador

Uno de los objetivos más claros es reducir los gastos de las empresas en materia laboral. El reemplazo de la indemnización por años de servicio significará millonarios ahorros cuando las empresas deseen despedir a trabajadores con cierta antigüedad. Por su parte, las 52 horas permitirá que las empresas dejen de pagar horas extra durante períodos de alta demanda, así como también la necesidad de contratar personal extra durante estos períodos. La polifuncionalidad también dispara en contra de la necesidad de que las empresas tengan que contratar más personal.

La forma de financiamiento a la Ley de Sala Cuna Universal también apuntaba en esta dirección, aunque se cayó en la discusión en el Senado. Por su parte, los contratos por horas y por experiencia permitirán a varias empresas zafarse de la necesidad de tener que pagar sueldos “completos”.

Proteger al empresario del riesgo: trabajadores expuestos a los vaivenes de la economía

El otro eje que el Gobierno pretende atacar es el del llamado “riesgo”. Es común escuchar a defensores del capitalismo argumentar que está bien que el empresariado sea tan opulentamente rico, ya que “es el capitalista el que asume el riesgo, y no los trabajadores”. Pretenden poner como argumento para la tremenda desigualdad social un aspecto que es intrínseco del propio modo de producción que tanto defienden: el riesgo. El riesgo sigue al capitalismo como si fuera su sombra. Es una característica obvia de un sistema en donde la producción es completamente anárquica, es decir, no planificada.

Pues bien. Dentro del mercado laboral, como el riesgo es imposible de eliminar sin eliminar al mismo sistema, lo que hace el Gobierno es traspasar este riesgo, desde el empresariado hacia los trabajadores, creando puestos de trabajo o “relaciones laborales” más precarias, endebles y cortas. Es aquí donde entran en juego los contratos a prueba, pues el empresario va a poder echar a cualquier trabajador inmediatamente si ve algo que no le gusta, a diferencia a como es actualmente, en donde con el plazo fijo se cubre a lo menos 1 mes en un trabajo formal.

En este mismo ámbito, también ayuda mucho la introducción de la indemnización a todo evento. Permitirá a los empleadores despedir a trabajadores sin incurrir en mucho gasto ante cualquier estancamiento económico. Incluso, la cotización de 1,8% mensual “a cargo del empleador”, muy probablemente entrará a jugar un rol durante la contratación de un nuevo trabajador, incorporando este riesgo en el sueldo cuando este se esté “negociando” entre ambas partes.

Adicionalmente, la ley de las 52 horas también permitirá reducir el riesgo para el empresariado. Pues ante períodos de alta demanda, el empleador sabrá que podrá contar con extender jornadas y no incurrir en el pago de una sola hora extra. Por su parte, la ley para sancionar el uso fraudulento de licencias médicas permitirá al empresario deshacerse de los “molestos” trabajadores con licencias extensas sin tener que pagar nada de indemnización, ahorrándose tener que pagar el seguro de cesantía mientras dure la licencia. Incluso, una ley como esta podrá usarse para hostigar a trabajadores que tengan licencias médicas extensas, sean o no “fraudulentas”.

Reducir la tasa de desempleo: bienvenido el empleo precario

Los otros ejes que atacan estas leyes están en la formalidad y tasa de desempleo. Las leyes vienen a reducir el desempleo, sí. Pero no con la creación de nuevos puestos de trabajo auténticos, sino con la formalización del empleo precario. Vienen a convertir lo ilegal en legal, reduciendo artificialmente el desempleo de paso.

En este eje las principales leyes son la creación de los nuevos tipos de contrato: Los contratos por hora, los por experiencia y los de prueba. Todo ese sector de la población sin trabajo, o sin trabajo formal, ya sea porque es contratada por trabajos muy cortos, o porque no tengan experiencia, pasarán a tener empleo sin necesidad de que su situación actual cambie. Quien gana no es el desempleado, sino el Gobierno y sus índices macroeconómicos, a quien se suma las empresas, que podrán pagar menos.

A lo anterior se suma el de la polifuncionalidad, en donde también se convierte una situación ilegal, la polifuncionalidad de hecho, en una situación contemplada por la ley.

¿Cómo se están repartiendo las horas de trabajo? ¿Hay una forma más justa?

Con respecto a la ley del contrato por horas hay un aspecto muy llamativo, pues tiene su perfecto complemento en la flexibilidad de las 52 horas. Es la forma perfecta de reducir el desempleo desde el punto de vista de la explotación. Esto porque, por un lado, de todas las horas disponibles para trabajarse, gran parte de ellas serán asignadas a trabajadores con extenuantes semanas de 52 horas, sin compensación extra alguna. Mientras que, por otro lado, las pocas horas restantes serán dejadas a trabajadores con contratos por horas en jornadas de 10 o 20 horas semanales que serán avisadas de un día para otro y hasta a veces no ocupadas (ni pagadas).

Trabajadores sobre-explotados con jornadas interminables para empresas con gran cantidad de demanda. Trabajadores disponibles de un día para otro en pequeños trabajos para empresas con demanda pequeña y ocasional.

Pues bien, ante esa forma de repartir horas que al final del día deja trabajadores precarizados por ambos lados, es necesario oponer un programa que ponga en el centro el bienestar de las masas trabajadoras y no las ganancias empresariales.

Un reparto justo de horas debería ser uno que contemple una semana de 30 horas semanales, 6 horas al día por 5 días a la semana. Con una jornada así, las horas alcanzarían a ser repartidas también entre aquellos que están cesantes. Esto debe ser acompañado de un sueldo que no baje de los gastos reales para una familia de 3 personas que esté arrendando, es decir, 850 mil pesos. Esto es lo que proponemos desde el Partido de los Trabajadores Revolucionarios - PTR.

Sin embargo, para poder llevar adelante un programa como este y otros, es necesario afectar las ganancias empresariales. El financiamiento de medidas como esta no puede partir sin temas tan importantes como la nacionalización de los recursos naturales y energéticos bajo gestión de los trabajadores, o el impuesto a las grandes fortunas y las grandes corporaciones.

Ninguna de estas medidas serán aprobadas de buena manera por la burguesía ni por gobiernos como el de Kast. Por esto es tan importante la activación de los movimientos estudiantiles, sindicales, medioambientales y de mujeres, entre otros. El camino debe orientarse en la coordinación de distintos sectores para preparar un Paro Nacional que enfrente las medidas que ya está imponiendo Kast, Quiroz y los grupos empresariales que tienen detrás.

Por eso es muy importante poner atención a la juventud, que fue capaz de levantarse el pasado 3 de septiembre en Santiago y en otras ciudades para marchar contra las políticas del nuevo gobierno, sus medidas represivas y el avance de una agenda que golpea particularmente a la educación pública. La activación de la juventud rompe el relato de una ultraderecha que avanza sin resistencia, justo cuando empezaba el Foro Madrid con la derecha latinoamericana jurando lealtad a los designios del trumpismo.

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A lo anterior se suman ejemplos, como los docentes de la Universidad Austral de Chile amenazando a la institución con una huelga por aumento salarial, asignación de antigüedad, permisos con goce de remuneración, sede sindical, entre otros. Con lo que la institución se vio forzada a negociar. La movilización de hace algunos meses de los placeros de Pacific Green también vienen a mostrar que hay sectores precarizados que están dispuestos a enfrentar los planes de ajuste.

Estas son muestras de que existe materia y energía dispuesta a enfrentar los planes de la derecha reaccionaria de republicanos y sus aliados.


Seba R.

Docente de geociencias.


 

https://www.laizquierdadiario.cl/La-centroizquierda-esta-ganando-las-elecciones-en-Suecia-y-la-ultraderecha-retrocede

Europa. La centroizquierda está ganando las elecciones en Suecia y la ultraderecha retrocede







Este domingo se realizaron las elecciones en el país escandinavo para el parlamento, que definirá quién estará en condiciones de formar gobierno y erigirse como líder del ejecutivo. Actualmente Suecia tiene un gobierno de centro derecha, conservador, apoyado en el parlamento por la ultraderecha, con el 74% de los votos escrutados la televisión pública está dando ganadora a la Socialdemocracia y su bloque de centroizquierda.

Domingo 13 de septiembre Edición del día

Debate de capaña: Magdalena Andersson líder socialdemócrata y Ulf Kristersson actual primer ministro sueco de la centro derecha, "Partido Moderado".

Debate de capaña: Magdalena Andersson líder socialdemócrata y Ulf Kristersson actual primer ministro sueco de la centro derecha, "Partido Moderado".

El bloque de centroizquierda actualmente opositor (Socialdemocracia, Los Verdes, La Izquierda y el Partido de Centro), liderado por la socialdemócrata Magdalena Andersson (ex primera ministra entre 2021-2022) estaría obteniendo 175 bancas, lo justo para tener la mayoría absoluta. Mientras que los partidos de la derecha, actualmente en el gobierno, perderían dos bancas, alcanzando 174 y la ultraderecha ("Demócratas de Suecia"), cuyo líder es Jimmie Akesson, retrocedió de los resultados que obtuvo en 2022 (20,5%), cuando quedó en segundo lugar. Este domingo cayó al tercer puesto llegando a un 17,5%.

El actual primer ministro Ulf Kristersson, del centro derecha "Partido Moderado", en los últimos comicios formó gobierno con la Democracia Cristiana y el partido Liberal. Mientras que la extrema derecha no fue parte de esa coalición gobernante pero le dio los votos en el parlamento para cada medida antipopular que tomara Kristersson. Ahora en esta campaña el primer ministro les ofreció el ministerio de inmigración a esa ultra derecha que hizo campaña con la frase: “Estás desocupado porque un inmigrante te ha quitado el puesto, y eso lo vamos a remediar”. Recordemos que Suecia tiene una de las leyes europeas más duras contra la inmigración. Mientras la socialdemócrata Andersson se comprometió a dejarla en pie. Eso puede resultar en una crisis de su bloque ya que tantos los Verdes como La Izquierda se oponen a esa legislación.

De hecho, hasta ahora los resultados de cada partido del bloque de centroizquierda está arrojando que la socialdemocracia retrocede de lo obtenido en 2022 y Los Verdes y La Izquierda (cuyo origen se remonta al partido comunista sueco que adoptó ese nombre luego de la Revolución Rusa, auque a través de las décadas fue girando hacia posiciones cada vez más reformistas de centroizquierda), crecieron.

Suecia es un país donde según la medición de Oxfan, 46 de la fortunas más grandes acumulan tanta riqueza como el 75% de la población (dicho de otro modo: 46 megamillonarios de ese país, tienen tanto dinero como casi 8 millones de suecos juntos). La situación de la clase trabajadora, la desigualdad, inflación, educación y salud fueron los temas principales de la campaña.

El escrutinio no se completará hasta el miércoles o el jueves de la semana entrante, cuando se cuenten los votos en el extranjero y una parte del voto anticipado que falta contabilizar.

Si, como todo parece indicar, el bloque de centroizquierda gana las elecciones, a la socialdemocracia encabezada por Andersson le tomará semanas o algunos meses lograr la conformación de gobierno, ya que hay diversos temas en los que las fuerzas que integran ese bloque pueden entrar en colisión (la inmigración, como dijimos, por ejemplo), pero también que el "Partido de Centro" se niega a formar una coalición gubernamental con "La Izquierda", que va a exigir algún ministerio.

Lo que estos resultados muestran hasta ahora es que la mayoría de la población no quiere mas un gobierno de centro derecha, apoyado en un partido filo nazi, que toma medidas que cada vez benefician más solo a esas 46 familias más ricas, mientras que la población trabajadora ve cómo se va deteriorando cada vez la economía de sus hogares, la educación y la salud.