miércoles, 16 de septiembre de 2026

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Yveline Kahn (1905-1981), la mujer pacifista, republicana y antifascista que faltaba por descubrir

En la Historia de las Mujeres de todas las tendencias políticas durante la II República, hay mujeres invisibles, silenciadas, olvidadas, anónimas…, y después, y solo después, está Yveline Kahn. Su caso es de los más sangrantes.

A pesar de su indudable relevancia como mujer pacifista, antifascista y republicana, apenas es un nombre en una relación de mujeres antifascistas. Nada más. Y a veces, ni eso. Al no conocerse su identidad, se elimina de un plumazo y solo se mencionan a las de siempre, a Pasionaria, Margarita Nelken, Victoria Kent, María Lejárraga, Encarnación Fuyola o Emilia Elías.

Después de haber sacado a la luz las vidas de Lucía Barón, Elisa Risco, Margarita Andiano, Antonia Sánchez Heredero o Encarnación Sierra, por poner unos pocos ejemplos, parecía que la lista había concluido y que el panorama de mujeres antifascistas que merecían ser inolvidables, había concluido. Pero no. Quedaba una. Quedaba Yveline Kahn, tan invisible, fantasmal e incorpórea para las investigadoras, que incluso se ha pensado «que se tratara de un seudónimo». Nada más lejos de la realidad.

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Yveline Huguette Kahn Lazard, que firmaba como «Yveline Kahn» o «Yveline de Torquemada», nació en París el 12 de octubre de 1905, hija del empresario Félix Kahn Bloch (Durmenach, Alsacia, 1878) y de Jeanne Françoise Lazard Cahen (París, 1878). En mayo de 1929 se casó en París con Rafael de Tapia Bujalance (Córdoba, 1892), de familia republicana y esperantista, maestro superior de enseñanza primaria, antiguo empleado contable de la Compañía Minera de Peñarroya y que después regentó en Madrid una pequeña fábrica de estampación de metales y en París una empresa de importación y exportación; así es como conoció a Yveline.

El matrimonio se instaló en Madrid tras la proclamación de la Segunda República y a partir de 1933, mientras Rafael de Tapia se dedicaba a los negocios, Yveline comenzó su activa militancia y su labor periodística.

La primera noticia de Yveline es su artículo publicado en El Heraldo de Madrid el 13 de diciembre de 1933 de temática pacifista: «Una interesante charla con Carmen de Laá, presidenta de la Liga Pro Paz Mundial».

Si alguien dudaba si el interés de Yveline de entrevistar a Carmen de Laá era casual o no, la noticia aparecida dos semanas después en la revista Mundo Gráfico (Madrid) del 1 de enero de 1934 ya no dejaba lugar a dudas. El artículo se titulaba «Contra la guerra» y contenía un extracto de un comunicado enviado por un Comité constituido en Madrid para organizar la «Cruzada Mundial de Contraguerra». Se reproducía que la Liga Pro Paz Mundial, órgano de la «La Contraguerra» había presentado en las Cortes, para dicho fin, una proposición de Ley-mensaje a todos los pueblos de la Humanidad. También recogía la información de la campaña de manifestaciones que los estudiantes universitarios iban a emprender para conseguir la votación afirmativa de la Ley-mensaje, y era Yveline Kahn quien encabezaba los cuatro miembros del Comité Central Estudiantil de la Liga Pro Paz Mundial que firmaba el comunicado.

Esta Liga Pro-Paz Mundial, fundada por el maestro francés Henri Oger -antiguo administrador de los Servicios Civiles en la Indochina francesa-, comenzó a difundirla en España a partir de su llegada a Barcelona en mayo de 1931, con la proclamación de la Segunda República, donde se volcó en construir en Barcelona la «Ciudad de la Paz» o la «Ciudad de todos» en alguno de los pabellones vacíos de la Exposición Universal de 1929 celebrada en Montjuic. Oger también es considerado el fundador de la «Sociedad de los Pueblos», en contraposición a la «Sociedad de Naciones», a la que consideraba ineficaz e inútil, queriendo dar el protagonismo a las comunidades y a la ciudadanía. Ante la falta de acogida en Barcelona, en mayo de 1932 se trasladó a Madrid dando varias conferencias con el título de «España campeón de la contraguerra. Madrid, Barcelona y Sevilla, ciudades de la paz», destacando la que impartió el día 23 en la sede de la Unión Republicana Femenina que presidía Clara Campoamor. Por último, en julio de 1932 terminó su gira en Sevilla, donde además de dar algunas conferencias y escribir en varios periódicos de la ciudad, también solicitó la cesión de uno de los Pabellones de la Exposición Iberoamericana para establecer otra «Universidad del Desarme Moral y la Paz Mundial». En las tres ciudades organizó Comités de Iniciativa de su Liga de la Paz.

El movimiento pacifista estaba en auge. El Comité español contra la Guerra, con sede en la calle del Prado n.º 21 (Ateneo de Madrid), había celebrado su Conferencia Nacional los días 20 y 21 de agosto de 1932 en el local de la Agrupación Radical Socialista de Madrid, con el fin de designar a los delegados que debían acudir los días 28 y 29 de agosto de 1932 a Ámsterdam donde se iba a celebrar el Congreso Mundial contra la Guerra, organizado por el escritor comunista Henri Barbusse y el Premio Nobel de Literatura Romain Rolland.

Sin embargo, el ascenso al poder de Hitler en Alemania en enero de 1933, el incendio del Reichstag en febrero y su posterior Decreto suspendiendo las libertades civiles y la Ley Habilitante de marzo de 1933 que convertía al gobierno nazi de Hitler en una dictadura de facto, con el encarcelamiento de centenares de comunistas, y especialmente de su Secretario general Ernst Thaelmann, precipitaron los acontecimientos. La lucha contra el nazismo y el fascismo ocupó un papel preponderante, y los días 4 y 5 de junio de 1933 se celebró en la Sala Pleyel de París un Congreso Internacional Antifascista promovido por ambos escritores franceses.

Como acto preparatorio para dicho Congreso, el 2 de abril de 1933 se constituyó en Madrid el Frente Antifascista, cuyo primer Manifiesto estaba firmado por conocidos comunistas como Ramón J. Sender, Francisco Galán, Antonio Hierro Muriel o Isidoro Acevedo, y por las comunistas Pasionaria, Irene de Falcón y Rosario del Olmo.

Yveline Kahn, como miembro de la Liga Pro Paz Mundial se verá pronto inmersa en la vorágine de este nuevo movimiento pacifista, mucho más extenso y de mayor contenido político. En enero de 1934, la antifascista francesa Gabrielle Duchêne, presidenta de la Sección francesa de la «Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad» y la también periodista antifascista francesa Andrée Viollis, del Comité francés Contra la Guerra, pusieron en marcha un enérgico llamamiento a las mujeres del mundo y formaron un Comité de iniciativa encargado de organizar una «concentración mundial de mujeres» como respuesta a la creciente amenaza nazi-fascista. En este Comité de Iniciativa, integrado por mujeres de todo el mundo, como la misma Duchêne y Bernadette Cattanéo de Francia, la esposa de Sun Yat Sen de China, etc., España estaba representada por dos delegadas: la diputada socialista Margarita Nelken e Yveline Kahn. Este hecho constituye el inicio de la nueva Yveline: pacifista y antifascista.

Según anunciaba la prensa madrileña, el 1º de febrero de 1934 vio la luz el primer número del periódico Frente Antifascista, «órgano bimensual del Comité español de lucha contra la guerra imperialista y el fascismo». En este ejemplar publicaron artículos, entre otros, Francisco Galán, Evaristo Gil e Irene de Falcón. Pues bien, en el siguiente ejemplar n.º 2 de Frente Antifascista (Madrid) del 16 de febrero de 1934, en una página dedicada al próximo Congreso Femenino contra la Guerra y el Fascismo, junto a unas breves «Opiniones» de Carmen de Laá y de Magda Donato, aparecía el artículo «De la necesidad de ser heroicas» de Yveline Kahn aunque firmaba con el anagrama «Lin Nhak». Iba dirigido a las mujeres, augurando que lo que iba a provocar su espíritu de rebeldía sería «la cruel labor del fascismo», «el fantasma de la guerra que se acerca, seguido de una ola gigantesca de imperialismo, que amenaza con hacernos retornar a la época feudal». Yveline mantenía que para hacer «la guerra a la guerra» no podían dejarse engañar por las Conferencias de Ginebra o de Washington con sus «ridículas conversaciones» y exclamaba: «¡Dejémonos de tonterías! Cuando estalle la guerra imperialista, a pesar de todos los acuerdos internacionales, todos sus medios de combate serán buenos, y cuanto más crueles, mejor». Terminaba su texto llamando a las mujeres a ser «heroicas» para impedir que llegue a ser una realidad «el fascio y la guerra», que en esencia y en la práctica «tienen los mismos fines».

En ese mismo número de Frente Antifascista se anunciaba la celebración en el mes de mayo en París de un Congreso Internacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, y para ello en España ya se había constituido una Comisión organizadora para acudir a este Congreso, compuesto por varias «mujeres representantes de distintos sectores antifascistas y antiguerreros», mencionando a «María Martínez Sierra [María de la O Lejárraga], Carlota O’Neill, Rosa Chacel Yveline Khan», añadiendo a continuación a mujeres de gran prestigio como Victoria Kent, Magda Donato o Irene Falcón.

En el ejemplar n.º 3 de Frente Antifascista correspondiente al mes de marzo de 1934 se publicaba íntegro el Manifiesto del Comité Nacional de Mujeres contra la guerra y el fascismo, que terminaba con estas palabras: «Mujeres españolas, hacer vuestras las palabras de Barbusse: ACCIÓN Y UNIÓN CONTRA EL FASCISMO, CONTRA LA GUERRA IMPERIALISTA Y CONTRA EL CAPITALISMO MONOPOLISTA», y estaba firmado, después de los nombres de la doctora y feminista uruguaya Paulina Luisi (que desde enero de 1933 estaba residiendo en Madrid), de María Martínez Sierra («diputada socialista») y de Victoria Kent («por las mujeres republicanas radicales socialistas independientes»), por «Yveline Khan, escritora», además de Pasionaria «por las mujeres proletarias», Lucía Barón por el Partido Comunista, Belén Sárraga por las republicanas federales o Irene de Falcón «del Teatro Proletario».

De que fuera «escritora» no hay constancia, pero sí vamos a conocer que Yveline, además de aquella primera colaboración en El Heraldo de Madrid, se va a convertir en periodista; en concreto en corresponsal en Madrid del diario parisino Notre Temps (1927), publicando su primer artículo el 22 de junio de 1934. En los dos años siguientes, Yveline publicará en Notre Temps un total de diecisiete artículos sobre la interesante situación política de la República española, de la que demostraba ser una profunda conocedora.

Finalmente, el 15 de julio de 1934 se celebró en Madrid el primer Congreso de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo en el local «La Única» de la calle Barceló, y desde el mes de mayo y junio se estuvieron celebrando mítines y actos en varias provincias para celebrar Congresos provinciales y llevar delegaciones a Madrid. El Congreso, al que acudieron 60 delegadas de Madrid y de algunas provincias, estuvo presidido por Victoria Kent, Pasionaria, Encarnación Fuyola, Irene Falcón, María Carcaño (María Martínez Araujo) -delegada de las conserveras de Vigo-, María Teresa León e Yveline Kahn. Entre otras intervenciones, la prensa madrileña destacó la de María Teresa León en nombre de los Intelectuales Revolucionarios, leyendo al final un poema de Alberti, y las de la delegada obrera de los talleres de «Aviación Alas», de las conserveras de Vigo, y de Yveline Kahn, «en nombre de las mujeres francesas».

La represión posterior a la Revolución de Asturias de octubre de 1934, prohibiendo las actividades del Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, del que formó parte desde el primer Congreso, hará que Yveline se implique activamente en la nueva organización que la sustituyó, «Asociación Pro Infancia Obrera», formando parte, por ejemplo, de la Comisión que viajó a Asturias junto a «Pasionaria» en enero de 1936 para recoger a la quinta expedición compuesta por 230 niños y niñas de Asturias que iban a ser acogidos por familias de Madrid, Zaragoza y Alicante. Además se convertirá en profesora de francés en conferenciante de la Asociación femenina de Educación Cívica, llamada popularmente «La Cívica», fundada por la socialista María de la O Lejárraga en 1932, posiblemente a través de su relación con Carmen de Laá, que en aquellos meses era también su Secretaria. Sus dos conferencias femeninas sobre Eugenesia en los meses de enero y marzo de 1935 le abrió de nuevo las páginas del diario El Heraldo de Madrid, donde colaborará esporádicamente con entrevistas y artículos de opinión en los meses siguientes.

Cuando las mujeres del Comité de Mujeres estaban en el local de las Cigarreras ultimando los preparativos de la marcha de los niños asturianos a Alicante, Pasionaria fue detenida por la policía y encarcelada acusada de unas frases que pronunció en un mitin celebrado el verano anterior. Una semana después, el 23 de enero de 1936, el diario madrileño La Libertad publicaba una nota que decía: «En favor de la libertad de la “Pasionaria”». Informaba de la visita que recibió el jefe del Gobierno, Manuel Portela Valladares, de una Comisión de mujeres solicitando la libertad de Dolores Ibárruri, Pasionaria, candidata del Frente Popular en las próximas elecciones. Encabezaban el grupo de mujeres Victoria Kent, Clara Campoamor, María Lejárraga e Isabel de Palencia, entre otras, todas ellas por Pro Infancia Obrera, y a continuación se mencionaba a «Yveline Kahn, por las mujeres republicanas de izquierda».

El 10 de mayo de 1936 volvía Yveline a las páginas de Notre Temps con su artículo «Premier mai en Espagne» (Primero de Mayo en España), uno de los más interesantes y emocionantes. Narraba su viaje a Mieres, en compañía de Pasionaria, con motivo del 1º de Mayo, donde la diputada comunista dio un discurso en el campo de Las Moreras «sobre la necesidad del Frente Popular y la unidad del proletariado»:

El 21 de mayo de 1936 se publicaba en el diario madrileño La Libertad un manifiesto del Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, titulado «Contra la Guerra y el Fascio» y dirigido «A todas las mujeres y a todas las madres». Se trataba de un manifiesto llamando a la organización de las mujeres antifascistas en el renovado Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo que fue ilegalizado en octubre de 1934 y sustituido por «Pro Infancia Obrera». Firmaban dicho manifiesto una treintena de mujeres muy conocidas, como Victoria Kent, Pasionaria, Margarita Nelken, Encarnación Fuyola, María Teresa León, o Emilia Elías, y entre las primeras, de nuevo, Yveline Kahn.

El protagonismo de Yveline en el movimiento de mujeres antifascistas y «antiguerreras» es innegable, y lo será aún más a través de las páginas de la revista Mujeres -«Periódico de las mujeres que luchan por la paz, la libertad y el progreso»- cuyo primer número vio la luz en Madrid el 15 de febrero de 1936Los ejemplares números 2, 4 y 5 no se encuentran en las Hemerotecas, pero en la primera plana del n.º 3 del 1 de mayo, que ya constaba como el «órgano de las mujeres antifascistas», aparecía la relación de Colaboradoras de la revista, y entre las ocho mujeres se encontraba «Yveline Kahn», además de Pasionaria, Margarita Nelken, Ilsa Wolff, Encarnación Fuyola, Aurora Arnáiz, Lina Odena y Emilia Pagnon. En las cuatro páginas conservadas no se encuentra el artículo de Yveline. Aunque el n.º 5 no se puede consultar, en la prensa de la época se anunció su aparición y de nuevo se incluía a «Yveline Kahn» en el Comité de Redacción y entre las colaboradoras junto a Dolores Ibárruri –Pasionaria, Isabel Oyarzábal de Palencia, Emilia Elías, Encarnación Fuyola y Andrée Viollis, entre otras. Este n.º 5 estaba previsto que viera la luz de 15 de julio, pero se retrasó unos días y finalmente se suspendió por el inicio de la sublevación de los generales fascistas y de la reacción de las milicias antifascistas del pueblo madrileño que impidió su triunfo en la capital. Como contará Yveline, en aquellos primeros momentos, se reunió el Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, compuesto por ella, por Dolores Ibárruri, Encarnación Fuyola, Victoria Kent, María Rubio de Sirval e Isabel de Palencia, y se procedió a la «organización del trabajo en la retaguardia». También se acordó volver a publicar la revista Mujeres, que con el n.º 5 salió a mediados de agosto con la imagen de una miliciana armada en la portada, como símbolo de la nueva mujer antifascista. Salvo la imagen de esta portada no se conoce nada más de este ejemplar, pero sí del n.º 6 de Mujeres -«portavoz de las mujeres antifascistas»- del 2 de septiembre de 1936, donde Yveline Kahn va a publicar un artículo en las dos páginas centrales profusamente ilustrado con varias fotografías titulado «Nuestras campesinas», donde relataba su visita en un coche oficial de la Organización a Villa de Don Fadrique (Toledo), a Tomelloso (Ciudad Real) y, ya de vuelta a Madrid, a Quintanar de la Orden (Toledo); curiosamente, Yveline narraba que en su recorrido le paraban las campesinas y los milicianos y que les repartía ejemplares de Mujeres.

En el siguiente n.º 7 de Mujeres correspondiente al 16 de septiembre de 1936 volvió a publicar Yveline Kahn. Su artículo se titulaba «La mujer en la retaguardia» con el subtítulo «En las colas también pueden ayudar al triunfo social». Lo mismo sucedió en el n.º 11 de Mujeres correspondiente al 22 de octubre de 1936 esta vez firmando con sus iniciales «Y. K.». El artículo se titulaba «Madrileños: imitad a ”Los marinos del Cronstad”». A tenor de su contenido, Yveline estaba ganando en conciencia antifascista a medida que la revolución y la guerra proseguía imparable. En Mujeres n.º 12 del 5 de noviembre de 1936, último ejemplar de la primera época, pues al día siguiente comenzaba la evacuación de la capital y el traslado del Gobierno de la República, aparecía la entrevista sin firmar «El puntapié dado en Londres a la verdad es una cosa monstruosa, dice Andrée Viollis», pero que solo la pudo realizar su compatriota Yveline, quien, meses atrás, había publicado en Leviatán una reseña de un libro de Viollis, y con quien coincidió en París en varias reuniones a las que asistió en relación con el Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo.

Esta fue la última vez que Yveline Kant publicó en Mujeres o en cualquier otra revista o diario madrileño y desapareció de las páginas de la prensa republicana.

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El 20 de agosto de 1936al mes de iniciada la guerra, La Libertad y otros diarios madrileños publicaban un comunicado conjunto del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, y de Pro Infancia Obrera, a raíz de la visita de una Delegación del Frente Popular francés que venían con el mandato de solicitar la recogida de cientos de niños madrileños, «hijos de trabajadores que luchaban en el frente o de aquellos que habían sido víctimas del terror fascista en la España ocupada».

El comunicado decía: «El Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, y Pro Infancia Obrera, que tan gran papel jugaron a raíz del movimiento insurreccional de Octubre, recogiendo y amparando a 650 niños asturianos, y que en la actualidad sostienen a varias decenas de niños de milicianos en el magnífico edificio rodeado de un espléndido parque, en lo que antes era el Asilo de Huérfanos de Madrid, apoyan calurosamente este propósito de nuestros compañeros franceses… y por ello invitamos a todas aquellas mujeres de milicianos que quieran enviar a sus hijos a París, envíen su adhesión a los locales de ambas organizaciones en el antiguo Asilo de Huérfanos…». Terminaba el comunicado con un «¡Viva la solidaridad internacional!» y «¡Viva la lucha contra la reacción y el fascismo!», y lo firmaban: Pasionaria, Matilde Cantos, Emilia Elías, Yveline Kahn, Anunciación Casas y María Rubio de Sirval, por el Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, y Encarnación Fuyola y Esther Alonso de Ortiz por Pro-Infancia Obrera.

Días después, el 28 de agosto de 1936 el Consejo de Ministros creó una Comisión de Auxilio Social, adscrita al Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, que estaba formada por Pasionaria, Emilia Elías, Yveline Kahn, Anunciación Casas, María Rubio, Encarnación Fuyola, Isabel Oyarzábal de Palencia y Victoria Kent, «que cooperará con los Ministerios de Guerra y de Industria y Comercio en el abastecimiento de los frentes de combate que puedan ser atendidos desde Madrid.

Gracias al reportaje de la escritora y periodista Luisa Carnés titulado «¡Mujeres! ¡Alistaos al trabajo!» que se publicó en la revista Estampa (Madrid) del 3 de octubre de 1936, podemos hacernos una idea de la labor callada e invisible que realizó Yveline en esas primeras semanas de guerra al frente de las mujeres antifascistas madrileñas. La mayor parte del mismo eran frases de Yveline Kahn, a la que había entrevistado, escribiendo Luisa Carnés: «Al igual que la mayoría de las organizaciones obreras y antifascistas, el Comité Español de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo se ha incautado de un hotel abandonado, en el que ha instalado sus oficinas y despachos. En uno de éstos hemos conversado con Yveline Kahnperiodista francesa, miembro del Comité Español, a propósito del reclutamiento de mujeres para el trabajo voluntario en la retaguardia y del funcionamiento y la labor del Comité Nacional, en general». Al final de la larga entrevista, Yveline comentaba que otro de sus proyectos era «libertar a la mujer española de la esclavitud doméstica; queremos que la mujer produzca según su capacidad, y que se incorpore a las fábricas, a los servicios de ferrocarriles, a los trabajos científicos y técnicos. En estos momentos en que los combatientes abandonan puestos de responsabilidad en la retaguardia, la mujer debe ocuparlos…», y concluía: «Pero no crea que estas tareas fundamentales van a limitar nuestra labor antifascista en el futuro… Luchamos ante todo contra la guerra y el fascio, por la paz y la liberación de la clase trabajadora».

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Yveline Kahn, a través de su marido Rafael de Tapia, intentó por tres veces, entre el 4 de marzo de 1939 y el 10 de octubre de 1940cuando ya París estaba ocupada por las tropas hitlerianas, emigrar a México como refugiada política. Los datos que aparecían en la última solicitud eran: «Yveline Kahn Lazard, nacida en París el 12 de octubre de 1905, de 33 años y casada. Nacionalidad española y de profesión periodista. Su domicilio actual es el n.º 4 de la calle Edmond Rousse, distrito XIV de París». Sin embargo, no consiguió su propósito y permaneció en Francia hasta el final de su vida.

Apenas nada más se conoce de la vida de la, «muy real» y presente, periodista pacifista, republicana y antifascista, y dirigente del Comité de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo durante varios años, Yveline Kahn, que falleció en Montgeron (Departamento de Essone, Isla de Francia-París) el 1 de julio de 1981 a los 74 años de edad.

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 Imagen del artículo: Elaboración propia. La foto de Yveline está tratada con IA a partir de su fotografía aparecida en La Libertad del 16 de marzo de 1935.

*** Una versión más completa con fuentes, imágenes y fotografías puede consultase en el siguiente enlace:

https://yvelinekahn.blogspot.com/2026/09/iveline-kahn-la-mujer-pacifista.html

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