sábado, 29 de agosto de 2026


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¿Por qué emigramos los jóvenes de Senegal?

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¿POR QUÉ EMIGRAMOS LOS JÓVENES DE SENEGAL?

Muchas de nuestras familias se han dedicado históricamente a oficios vinculados a la pesca, pero desde hace unos años, eso ya no es posible.

Cientos de multinacionales pesqueras extranjeras, entre ellas empresas españolas, han comenzado a explotar nuestro mar con grandes buques pesqueros que destrozan el fondo marino y eliminan cualquier posibilidad de subsistencia para los pequeñxs pescadorxs como nosotrxs.

El cayuco que nos servía para pescar es ahora el que nos lleva hasta el lugar donde se llevan nuestros peces.

Quienes podemos contar esta historia somos los que hemos conseguido llegar a Europa; muchos hermanos y hermanas pierden cada año la vida en el mar, en el desierto o en la valla de Ceuta y Melilla, en la que es una de las peores matanzas a cielo abierto de nuestro presente.

Esta es una de las peores matanzas ante los ojos del mundo de nuestro tiempo.

 

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https://kaosenlared.net/130-mujeres-y-ninas-encarceladas-por-la-ocupacion-en-cisjordania-desde-principios-de-ano/


130 mujeres y niñas encarceladas por la ocupación en Cisjordania desde principios de año

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El Centro Palestino de Estudios sobre Prisioneros ha documentado 130 casos de detención de mujeres y niñas de Cisjordania y Al-Quds Jerusalén desde principios de este año, en un momento en que continúa la política de atacar a las mujeres palestinas con detenciones, abusos e investigaciones sobre el terreno, en medio de las duras condiciones que enfrentan las prisioneras en las cárceles de ocupación.

En un comunicado, el centro señaló un aumento significativo en las detenciones de mujeres palestinas desde el 7 de octubre de 2023, alcanzando aproximadamente 800 casos. Subrayó que estas detenciones forman parte de una política de venganza y castigo colectivo, y que la mayoría de los casos se basan en acusaciones vagas, incluidas aquellas relacionadas con publicaciones en redes sociales que la ocupación clasifica como «incitación».

Explicó que las estadísticas no incluyen a los detenidos de la Franja de Gaza, dada la falta de una estimación precisa de su número y el continuo delito de desaparición forzada contra ellos, y señaló que la liberación periódica por parte de la ocupación de una o más prisioneras indica la existencia de mujeres detenidas no identificadas procedentes de la Franja.

El centro señaló que las campañas de detención tenían como objetivo a mujeres mayores, menores de edad, mujeres embarazadas, mujeres enfermas, estudiantes universitarias, periodistas y amas de casa, además de atacar en particular a las esposas y hermanas de los presos y mártires.

31 arrestos en un mes

El pasado mes de marzo se produjo la mayor campaña de detenciones contra mujeres del año, con un total de 31 casos, la mayoría de los cuales correspondían a esposas de presos, mártires, ex prisioneros y deportados.

La ocupación liberó a la mayoría de los detenidos tras someterlos a interrogatorios durante horas, mientras mantenía a dos mujeres detenidas, antes de liberar a una tercera después de 10 días y volver a arrestarla 24 horas después, para luego emitir una orden de detención administrativa contra ella.

El centro registró la detención de tres mujeres embarazadas durante el presente año, lo que puso en peligro sus vidas. Se trata de Amina Shaher Al-Taweel, de 37 años y originaria de Qalqilya, quien se encontraba en su cuarto mes de embarazo y era madre de cuatro hijos, y fue liberada tras cuatro meses en malas condiciones de salud física y psicológica.

Entre los detenidos también se encuentra Dana Anad Joudeh, de 35 años y natural de Nablus, que está embarazada de cinco meses y es madre de un niño, y contra la que se dictó una orden de detención administrativa por un período de seis meses.

Manar Ibrahim Karaja, de 28 años y natural de Ramallah, permanece detenida. Está embarazada de cuatro meses y es madre de dos hijos.

Tortura, abusos y condiciones extremas

El centro de derechos humanos documentó las duras condiciones de detención a las que son sometidas las mujeres presas, que comienzan con el allanamiento de sus hogares después de medianoche y la violenta extracción de las mujeres, en medio de los gritos de los niños, antes de vendarles los ojos, atarles las manos y proferirles insultos y abusos.

Los detenidos son trasladados al campo de interrogatorios de la prisión de “HaSharon”, donde, según el centro, son sometidos a diversas formas de tortura, malos tratos y humillación, con el objetivo de quebrar su moral y arrancar confesiones por la fuerza.

Una vez finalizada la investigación, las reclusas son trasladadas a la prisión “Damon”, donde, según el centro, continúan las prácticas de represión, inanición, negligencia médica, acoso sexual y registros corporales, además del hacinamiento en las celdas, la vigilancia constante, las redadas, las palizas y el lanzamiento de bombas sónicas y de gas.

Según el comunicado, el sufrimiento de las reclusas se ve agravado por la continua interrupción de las visitas durante más de 34 meses y por la falta de suministro de ropa y artículos de primera necesidad.

91 prisioneras, entre ellas mujeres enfermas y menores de edad.

El Centro Palestino informó que la ocupación continúa deteniendo a 91 mujeres palestinas prisioneras en condiciones precarias, entre ellas dos menores de 18 años y 35 madres con decenas de hijos de diferentes edades.

La lista de prisioneras incluye a dos mujeres con cáncer a las que, según el centro, se les niega el tratamiento necesario, además de una prisionera con hepatitis y otra anciana con Alzheimer a la que la ocupación se niega a liberar.

Destaca el caso de la prisionera Tahani Abu Samhan, del interior ocupado. Dio a luz a su hijo en la prisión de Damon en septiembre de 2025, tras ser arrestada estando embarazada de siete meses bajo cargos de incitación, y aún permanece detenida con su bebé en la misma prisión.

El centro consideró que la situación a la que están sometidas las mujeres palestinas revela, según sus propias palabras, la doble moral de las normas internacionales en materia de derechos de la mujer, e hizo un llamamiento a las instituciones internacionales para que asuman sus responsabilidades y trabajen para detener las violaciones y liberar a las mujeres presas, especialmente a aquellas detenidas por cargos que el centro describió como vacíos y sin fundamento.

Las fuerzas de ocupación continúan sus redadas diarias en diversas zonas de Cisjordania, que incluyen campañas generalizadas de detención de palestinos, entre ellos mujeres y niñas.

El Club de Prisioneros Palestinos registró 3.600 arrestos en Cisjordania desde principios de este año hasta el 25 de julio, además de miles de investigaciones sobre el terreno.

Según datos oficiales de derechos humanos, el número de presos en las cárceles de ocupación supera los 9.400, incluidos 3.244 detenidos administrativos, sin contar a los detenidos en campos pertenecientes al ejército de ocupación.

 

Diario Al-Quds Libération

 

 

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La ilusión de una «tregua» en papel diplomático: Gaza exhala bajo el peso del genocidio y un asedio sin precedentes en la historia

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Sana’a Saba:
Más de diez meses (315 días) después de la entrada en vigor del acuerdo de alto el fuego, se están desarrollando los capítulos de una tragedia humanitaria sin precedentes. Lo que se suponía que sería un rayo de esperanza para detener el derramamiento de sangre y sanar las heridas se ha convertido en una burda tapadera diplomática utilizada por la ocupación israelí para ocultar su continua agresión.
Los civiles palestinos en la Franja de Gaza siguen sufriendo las devastadoras consecuencias humanitarias y de servicios básicos de la agresión en curso, el asedio impuesto y el genocidio sionista, una mancha en la historia de la humanidad, sin precedentes por su magnitud y brutalidad.

Los acontecimientos que se desarrollan rápidamente sobre el terreno, corroborados por informes oficiales, de la ONU e internacionales independientes, han revelado una verdad estremecedora: el llamado «acuerdo de alto el fuego» solo existe en salas de conferencias, declaraciones diplomáticas y condenas. Sobre el terreno, el acuerdo brilla por su ausencia y se viola a plena luz del día.

El acuerdo se ha convertido en mera tinta sobre papel, mientras que los barrios de Gaza se transforman en fosas comunes, una cruda confirmación de que la diplomacia internacional ha fracasado en hacer cumplir incluso las normas humanitarias más básicas.

En flagrante desafío a la comunidad internacional, las autoridades de ocupación israelíes continúan violando diaria y sistemáticamente los términos del acuerdo. Los ataques de artillería y aéreos, las incursiones y los ataques directos contra civiles y sus hogares no han cesado ni un solo instante.

Esta violencia sistemática no se limita a los asesinatos directos; Se extiende a la destrucción sistemática de lo que queda de la infraestructura, en un claro intento de desplazar por la fuerza a la población, borrar la memoria territorial de la Franja de Gaza y convertir el «alto el fuego» en una mera táctica militar para redesplegar fuerzas y estrechar el cerco sobre la población asediada. El asedio asfixiante no es menos brutal que un bombardeo directo. La ocupación ha reforzado su férreo control sobre los cruces fronterizos de la Franja de Gaza, transformándola en una prisión hermética. Este asedio no es simplemente una medida de seguridad, como afirma la ocupación, sino una forma de castigo colectivo prohibida internacionalmente, cuyo objetivo es matar de hambre a la población, impedir la entrega de ayuda vital y estrangular por completo la economía local.

Impedir la entrada de combustible, materiales de construcción, suministros médicos y alimentos suficientes constituye un crimen de guerra y un pilar fundamental del genocidio en curso.

Como resultado de esta letal combinación de agresión continua y un asedio asfixiante, sectores vitales en Gaza sufren un colapso casi total y pueden describirse como completamente devastados:

Sector salud: Los hospitales han quedado reducidos a escombros o funcionan con personal muy reducido debido a la falta de medicamentos, equipos y electricidad, convirtiéndose en lugares de eutanasia en lugar de centros de curación.

Sector alimentación e higiene: El espectro de la hambruna se cierne sobre cada calle, y las únicas fuentes de agua se han contaminado, lo que ha provocado brotes de epidemias y enfermedades particularmente devastadoras para niños y ancianos.

Sector vivienda y educación: Cientos de miles de personas viven en tiendas de campaña en ruinas o refugios superpoblados, careciendo de las condiciones más básicas para la dignidad humana, mientras que el sector educativo ha sido completamente aniquilado, privando a toda una generación de su derecho al futuro.

Infraestructura: La casi total ausencia de servicios de saneamiento, higiene y gestión de residuos ha transformado ciudades y campamentos en entornos inhabitables.

Bajo los siguientes epígrafes, intentamos vislumbrar parte de la tragedia que se desarrolla en la Franja de Gaza bajo la ilusión de una «tregua», un genocidio sin precedentes en la historia moderna.

1.286 mártires en 4.379 violaciones israelíes

En un informe detallado que incluyó un minucioso seguimiento sobre el terreno, la Oficina de Medios del Gobierno en la Franja de Gaza reveló el lunes que las fuerzas israelíes cometieron 4.379 violaciones del acuerdo de alto el fuego desde su primer día de implementación.
El informe explicó que estas violaciones directas resultaron en el martirio de 1.286 palestinos y heridas a otros 4.257, además del arresto de 180 civiles.

En el contexto de los arduos esfuerzos para recuperar los cuerpos de las víctimas, los equipos sobre el terreno informaron del hallazgo de los cuerpos de 813 mártires, mientras que más de 8.000 mártires permanecen desaparecidos bajo los escombros de viviendas y edificios destruidos e inaccesibles.

En cuanto a la ayuda humanitaria, el informe indica que las autoridades de ocupación siguen incumpliendo sus obligaciones en virtud de los protocolos humanitarios. Hasta la fecha, solo se ha permitido la entrada a la Franja de Gaza a 66.607 camiones de ayuda, de los 189.000 que debían ingresar, lo que representa un índice de cumplimiento de no más del 35%. La Oficina del Gobierno responsabilizó plenamente al enemigo israelí, describiendo sus acciones como una «política sistemática de hambruna para la población y destrucción del medio ambiente».

El colapso del sector salud

El sistema de salud en Gaza está sufriendo sucesivos golpes que lo han dejado al borde del colapso y amenazan con una catástrofe sanitaria sin precedentes. Esto se debe al estricto bloqueo israelí impuesto a los suministros esenciales y al combustible necesarios para el funcionamiento de los centros médicos y las centrales eléctricas alternativas.

El Dr. Muhammad Abu Salmiya, director del Complejo Médico Al-Shifa, advirtió sobre las repercusiones de la creciente crisis sanitaria y ambiental, haciendo hincapié en que miles de heridos y enfermos se enfrentan a una muerte lenta debido a la creciente escasez de agua potable y medicamentos, según informó Al-Najah News.

Abu Salmiya explicó que la escasez de medicamentos esenciales ha superado el 52%, la de suministros médicos ha aumentado al 70%, mientras que la de materiales de laboratorio y suministros para pruebas ha alcanzado el 80%.

Asimismo, señaló que el sector ha perdido más del 80% de sus equipos de tomografía computarizada (TC), rayos X y resonancia magnética (RM) debido a bombardeos o daños. Actualmente, solo un tomógrafo está operativo en todo el norte de la Franja de Gaza, prestando servicio a más de un millón de personas.

Respecto a la crítica situación médica, Abu Salmiya confirmó que aproximadamente 21.000 pacientes y heridos necesitan urgentemente evacuación médica y permisos para viajar a recibir tratamiento fuera de la Franja de Gaza. Entre ellos se encuentran 4.000 pacientes con cáncer a quienes se les niega la quimioterapia y la radioterapia, y 10.000 heridos que requieren cirugías complejas en ortopedia, neurocirugía y cardiología. Esta situación está provocando la muerte diaria de pacientes cuyas vidas podrían haberse salvado si hubieran tenido acceso a atención especializada.

Crisis de oxígeno
Quizás uno de los indicadores más claros del peligro que amenaza con paralizar por completo los centros de salud es el inminente agotamiento del oxígeno medicinal debido al bloqueo en curso y al cierre de los cruces para el suministro de insumos especializados y repuestos. El Dr. Khalil al-Daqran, portavoz del Hospital de los Mártires de Al-Aqsa, confirmó que las plantas de oxígeno están al borde del cierre total. Explicó que la destrucción y la prohibición de la entrada de repuestos a la Franja de Gaza han dejado inoperativas a la mayoría de las plantas, dejando solo 12 de las 34 operativas, e incluso estas se encuentran en dificultades debido a las duras condiciones de operación y experimentan una disminución en su eficiencia
técnica. Señaló que actualmente solo cuatro plantas tienen capacidad para llenar cilindros de oxígeno, lo que cubre apenas una pequeña fracción de las necesidades de la zona.

En este contexto, Munir al-Barsh, Director General del Ministerio de Salud palestino en la Franja de Gaza, enfatizó que lo que ocurre en Gaza no es simplemente una crisis de oxígeno o agua, sino un colapso total de las necesidades básicas para la vida.

En una entrevista con Al Jazeera, de la cual publicó extractos en su cuenta de contenido explícito, al-Barsh declaró: «El enemigo continúa intensificando sus ataques contra la Franja de Gaza y persiste en violar el acuerdo de alto el fuego, que solo existe en las declaraciones y está ausente en la vida de la población».
Añadió: «Lo que ocurre en Gaza no es solo una crisis de oxígeno o agua; es un colapso total de las necesidades básicas para la vida». Señaló que «solo 12 plantas de oxígeno de las aproximadamente 34 existentes están operativas, y cualquier avería adicional podría interrumpir el suministro de oxígeno a los pacientes».

El Dr. Al-Barsh continuó: «Si este suministro de oxígeno se interrumpe hoy, estas personas morirán. Estamos hablando de muertes que podrían ocurrir en cualquier momento si no se ponen en marcha plantas de oxígeno adicionales. No queremos llegar al punto en que los médicos tengan que elegir entre dos pacientes, decidiendo a quién administrar oxígeno y a quién no».

El peligro de la escasez de agua
En lo que respecta al agua potable y el saneamiento, otros peligros agravan el sufrimiento de los habitantes de la Franja de Gaza debido a la persistente crisis de combustible y la prohibición de la entrada de suministros para el mantenimiento.
En este contexto, la Unión de Municipios de la Franja de Gaza advirtió sobre el inminente colapso de los sistemas de agua y saneamiento.

Este colapso es consecuencia directa de la continua crisis de combustible y la prohibición de la entrada de suministros necesarios para el funcionamiento de pozos, estaciones de bombeo y plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que amenaza con privar a más de dos millones de palestinos de agua potable y agua para uso doméstico.

La Unión declaró que la situación humanitaria y de servicios en la Franja ha alcanzado un punto crítico, advirtiendo sobre las catastróficas consecuencias para la salud y el medio ambiente que podrían derivarse del cierre de pozos y el desbordamiento de aguas residuales en las calles y los campamentos de desplazados, según la agencia de noticias palestina «Sanad».

El vicepresidente del sindicato y alcalde de Khan Younis, Alaa El-Din Muhammad Al-Batta, explicó que los municipios se enfrentan a un colapso inminente del sistema de agua y saneamiento, así como de varias instalaciones vitales. Este colapso es consecuencia directa de la prohibición, por quinto mes consecutivo, de la entrada de los combustibles necesarios para el funcionamiento de los generadores de los pozos de agua, las estaciones de bombeo y las plantas de tratamiento de aguas residuales.
Al-Batta señaló que la escasez de diésel para el funcionamiento de los generadores, sumada a la destrucción de la red eléctrica en la Franja de Gaza desde el inicio de la guerra, ha dejado fuera de servicio la mayoría de los pozos de agua. Esto ha provocado la interrupción o reducción del suministro de agua a decenas de miles de familias, especialmente en los campamentos de desplazados y en zonas residenciales densamente pobladas.
El sindicato explicó que el cierre o la reducción del funcionamiento del sistema de alcantarillado amenaza con provocar el desbordamiento de aguas residuales en las calles y su llegada a las zonas de desplazados. Esto podría provocar la contaminación de las fuentes de agua y la propagación de enfermedades y epidemias, dada la ya precaria capacidad del sector salud para responder a las crecientes necesidades.
Sector del transporte paralizado en un 70%
La infraestructura de transporte no se ha librado de las repercusiones del bloqueo y la agresión israelí. El Centro de Gaza para los Derechos Humanos emitió un comunicado expresando su profunda preocupación por las severas restricciones a la entrada de repuestos para vehículos, aceites de motor, neumáticos y suministros de mantenimiento mecánico, con el pretexto de que el enemigo israelí los clasifica como «materiales de doble uso».
El centro de derechos humanos explicó en un comunicado al que tuvo acceso la Agencia de Noticias Saba que estas medidas han dejado al 70% de los vehículos civiles y medios de transporte total o parcialmente fuera de servicio. Según datos y declaraciones oficiales, las pérdidas financieras directas sufridas por el sector del transporte se estiman en aproximadamente 2.800 millones de dólares, lo que afecta directamente la capacidad de los equipos de socorro y ambulancias, el desplazamiento de civiles y el transporte de bienes y ayuda dentro de las ciudades y campamentos de la Franja de Gaza.

Los peligros del retorno
El sufrimiento de millones de personas desplazadas que desean regresar a sus hogares se ve agravado por la peligrosa situación sobre el terreno y la presencia militar israelí tras la denominada «Línea Amarilla», además de la presencia generalizada de artefactos explosivos improvisados y restos de guerra en carreteras y zonas residenciales.
La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de las Personas Desplazadas Internamente, Dra. Paula Gaviria, advirtió durante una entrevista telefónica con Cairo News Channel sobre los peligros de los ataques y los asesinatos selectivos en las zonas donde las personas desplazadas han buscado refugio. Señaló que varios informes confirmaban que civiles fueron atacados y agredidos por las fuerzas israelíes cuando intentaban cruzar la «Línea Amarilla» para comprobar el estado de sus hogares en el norte o acceder a servicios.
Subrayó que para lograr un retorno seguro es necesario garantizar la seguridad del entorno sobre el terreno y eliminar los restos de los bombardeos para asegurar la protección de los residentes, especialmente de los niños.
La crisis de vivienda se agrava para el 94% de la población.
Mientras tanto, un informe del Grupo de Trabajo sobre Vivienda, dirigido por el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC), reveló que aproximadamente dos millones de palestinos (el 94% de la población total de la Franja de Gaza) carecen de vivienda segura y artículos básicos para el hogar.
El informe, publicado en el sitio web del NRC, indicó que cuatro de cada cinco familias viven en refugios precarios y deplorables, no diseñados para la residencia a largo plazo, en medio de la escasez de combustible, iluminación y protección contra el calor y el frío. Estimaciones de la ONU confirmaron que la asistencia para vivienda llegó solo a una de cada diez familias en la Franja de Gaza durante junio, debido al agotamiento de las existencias de tiendas de campaña y lonas y a las severas restricciones impuestas a los cruces fronterizos.
Jihan Saleem, coordinador nacional del Grupo de Refugios, declaró: «Un refugio no se limita a tener cuatro paredes o un techo. Las familias deben poder dormir, cocinar, asearse y mantener a sus hijos seguros en el interior. Diez meses después del alto el fuego de octubre de 2025, la mayoría de las familias han pasado más de un año en refugios que nunca fueron diseñados para la vivienda a largo plazo. Los materiales necesarios para reparar las viviendas, restablecer los servicios básicos y proporcionar mejores refugios aún no llegan a Gaza en la cantidad requerida».

40 millones de toneladas de escombros y propagación de plagas
En el ámbito urbano y ambiental, el enorme volumen de escombros en la Franja de Gaza se ha convertido en un gran obstáculo para el restablecimiento de los servicios y la normalización de la vida cotidiana.
El Ministerio de Obras Públicas y Vivienda de Gaza declaró que el volumen de escombros resultante de los bombardeos y ataques ha superado los 40 millones de toneladas en las distintas gobernaciones, una cifra que excede los escombros dejados por los principales conflictos de la historia moderna.
La representante del ministerio, Najla Hammad, explicó que los continuos ataques contra las tiendas de campaña de las personas desplazadas reflejan una política de destrucción de los cimientos de la vida. Señaló que los equipos del ministerio se enfrentan a una grave escasez de maquinaria pesada debido al cierre de los cruces fronterizos y la destrucción de equipos, según la agencia de noticias Sanad.
Indicó que las operaciones de recogida y remoción de escombros se limitan actualmente a solo 4 de los 10 sitios identificados, debido a la falta de excavadoras y camiones necesarios.
Por su parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advirtió sobre los riesgos ambientales y para la salud derivados de la acumulación de basura y escombros y el deterioro de la eficiencia del saneamiento. Esto ha propiciado la proliferación de plagas y roedores, amenazando la seguridad pública. El PNUD también informó de lesiones sufridas por niños desplazados a causa de picaduras de roedores y larvas en zonas densamente pobladas y edificios dañados.

En conclusión, los detalles de estos acontecimientos sobre el terreno, en materia de servicios y ayuda humanitaria, más de diez meses después del llamado «acuerdo de alto el fuego», demuestran que la situación en la Franja de Gaza no ha experimentado ninguna mejora tangible. Por el contrario, la supuesta tregua se ha convertido en una tapadera para el continuo agotamiento de los recursos de la población. El enemigo israelí prosigue sus violaciones sobre el terreno y sus operaciones de bombardeo directo, al tiempo que impone un estricto bloqueo que impide la entrada de materiales básicos, repuestos, tiendas de campaña y medicamentos.

La persistencia de esta situación, en medio del silencio y la complicidad internacionales y la ausencia de mecanismos de aplicación de la ley, somete a más de dos millones de civiles palestinos a una catástrofe humanitaria que se agrava día a día, transformando sus vidas en una lucha constante y diaria por conseguir lo más básico para sobrevivir y el derecho fundamental a una vida segura.
Lo que la Franja de Gaza vive tras 315 días de esta «falsa tregua» no es simplemente una crisis humanitaria pasajera, sino una verdadera prueba para la conciencia de toda la humanidad.

La persistencia de esta trágica realidad pone al descubierto la falsedad de las afirmaciones internacionales de proteger a los civiles y demuestra que el crimen sionista de genocidio se perpetra ante la mirada impasible del mundo y con una clara cobertura política.
Ante este colapso total, el pueblo palestino de Gaza, a través de su resistencia y firmeza, sigue siendo el único testigo de este crimen, negándose a rendirse a la guillotina del asedio y la muerte, y exigiendo que el mundo no solo emita declaraciones de condena, sino que también aplique el derecho internacional de forma inmediata y contundente para detener esta saga criminal que ya no puede posponerse.

Agencia de noticias SABA

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https://kaosenlared.net/notas-sobre-las-condolencias-expresadas-en-kurdistan/


Notas sobre las condolencias expresadas en Kurdistán

Por Rukiye Payiz Adıgüzel

Decenas de miles de personas visitaron el monumento conmemorativo a quienes perdieron la vida en la lucha por la libertad de Kurdistán. En el área del monumento, donde reinaba un gran sentimiento de solidaridad, todos compartían el mismo sentir: «Les debemos una inmensa gratitud».

Llamada histórica, decisiones históricas, pasos históricos, ley histórica… Si bien Kurdistán ha sido testigo de acontecimientos sin precedentes en los últimos tiempos, uno de estos momentos históricos fue la ceremonia de condolencia por quienes perdieron la vida en la lucha por la libertad kurda. Kurdistán nunca había experimentado una ceremonia de condolencia de tal magnitud en su historia. Tan histórica como la ceremonia en sí, los eventos que tuvieron lugar fueron dignos de la historia de la resistencia kurda. Miles de ciudadanos asistieron a la ceremonia de condolencia, que comenzó en la madrugada y se prolongó durante tres días.

Los ciudadanos, actuando de forma colectiva, se hicieron cargo de todas las tareas en la zona de duelo, demostrando un enfoque comunitario en muchos aspectos, desde la distribución de alimentos y agua hasta la organización del área.

Mientras se colocaban sobre la mesa fotografías de quienes perdieron la vida junto con claveles, el lema que se repetía con frecuencia, «Los mártires nunca mueren», mitigaba en cierta medida el dolor de todos los presentes en el área de duelo. Porque cada cántico de «Los mártires nunca mueren» servía como recordatorio de que la resistencia, la lucha y el legado de quienes perdieron la vida perduraban.

CONDOLENCIAS DESDE KURDISTÁN

Como dice el refrán, «El fuego quema donde cae». En Kurdistán, este dicho carece de sentido, como quedó demostrado una vez más en la ceremonia de pésame. No era como si alguien asistiera al pésame de otro; cada uno estaba allí por el suyo propio, permaneciendo todo el día como si fuera el suyo. Tanto es así que olvidamos mencionar en nuestros reportajes que se ofrecían condolencias a las familias. Porque esa ceremonia no era solo para las familias de quienes perdieron la vida, sino para todo Amed, para todo Kurdistán. Se presenció un poderoso sentimiento de solidaridad. En ocasiones, las familias incluso consolaban a quienes acudían a dar el pésame. La firme postura de las familias, sus cánticos de «Negirîn, şehid namirin» (No se rinden, los mártires no mueren), infundieron un inmenso orgullo y fortaleza a los presentes y entre ellos.

Las condolencias de las familias, expresadas con las palabras «Que el líder (Abdullah Öcalan) y la guerrilla estén a salvo», revelaron que una de las luchas fundamentales de quienes perdieron la vida fue la libertad del líder del pueblo kurdo, Abdullah Öcalan. El enorme cartel de Abdullah Öcalan colgado en la zona, junto con los lemas «Bijî Serok Apo» (¡Viva el líder Apo!) y «Bê Serok jiyan nabe» (La vida es imposible sin un líder), fueron otra forma de mostrar solidaridad con la guerrilla.

Un familiar de una persona desaparecida con quien hablé destacó la firme postura de las familias, diciendo: «No se han reunido con sus seres queridos; no los aceptan como muertos. Están orgullosos de sus familiares, que son constructores de paz», lo cual resumía a la perfección la situación allí.

«APOYAR EL PROCESO ES NUESTRO DEBER»  

Uno de los mensajes más conmovedores de la ceremonia de condolencia se refería al Proceso de Paz y Sociedad Democrática. Los ciudadanos, reconociendo el papel fundamental de quienes perdieron la vida para que este proceso llegara a esta etapa, declararon: «Les debemos un gran favor; por mucho que lo intentemos, jamás podremos saldar esa deuda. Pero es nuestro deber honrar su legado de lucha y brindar el mayor apoyo posible a este proceso», demostrando así una profunda conciencia de sus responsabilidades. Otra declaración de un familiar de un fallecido, «El valor que los kurdos otorgan a sus muertos es muy diferente al de otros pueblos. Sufrieron enormemente, pero afrontaron su dolor con gran orgullo», subrayó aún más la legitimidad de la lucha kurda.

LOS HIJOS DE MILES DE MADRES…

En el acto conmemorativo celebrado en el Parque Koşuyolu, al tercer día, en honor a los fallecidos, se vivieron emociones similares. Quienes miraban las fotografías, quienes las besaban, quienes tenían los ojos llenos de tristeza y orgullo, los jóvenes y las mujeres que conmovieron a Amed con sus lemas de «Los mártires nunca mueren» y «¡Viva el líder Apo!», y las madres que veían las imágenes de sus hijos fallecidos en la pantalla, con los ojos llenos de una multitud de emociones… Las palabras de Çetin Arkaş en el acto conmemorativo, «Madres, tengan la seguridad de que, aunque nacieron biológicamente de ustedes, se convirtieron en hijos de miles de madres. Nunca podrán sentirse suficientemente orgullosas de ellos», captaron a la perfección la situación. Las madres, que durante tres días acogieron las condolencias por los fallecidos como si fueran sus propios hijos, compartieron tanto el dolor como el orgullo.

Una vez más, uno de los grupos que más se volcó con las condolencias y las conmemoraciones fue la juventud. Diariamente, jóvenes acudían en masa al área de condolencias, coreando consignas, y durante la conmemoración, veían una presentación en video con imágenes de quienes perdieron la vida, experimentando una amplia gama de emociones. Es muy difícil describir los sentimientos de estos jóvenes. Encarnaban tristeza, dolor, ira, orgullo, la determinación de continuar la lucha y el legado de quienes perecieron… y muchas otras emociones.

Justo cuando pensaba: ¿Cómo puedo transmitir mejor las intensas emociones que se viven en la reunión de condolencias?, un amigo periodista me dijo: ‘Es imposible captar completamente lo que se siente aquí’, y esa frase resumió a la perfección lo que estaba sucediendo…

 

 

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https://kaosenlared.net/companias-petroleras-evitaran-barcos-incluidos-en-lista-negra-de-iran/


Compañías petroleras evitarán barcos incluidos en lista negra de Irán

Al menos tres refinerías de petróleo indias y una importante compañía energética mundial planean dejar de utilizar los buques incluidos en la nueva lista negra iraní.

Al menos tres refinerías de petróleo indias y una importante compañía energética mundial planean dejar de utilizar buques incluidos en la nueva lista negra de Irán, incluidas las transferencias de barco a barco, debido a preocupaciones de seguridad.

Según informó a Reuters una fuente desde una refinería india, se evitará tratar con buques fletados que no cumplan con la normativa para el transporte de mercancías desde Medio Oriente.

La agencia agregó que varias compañías navieras y de fletamento de buques se debaten internamente si continuar con las transferencias de barco a barco y evaluan la advertencia de Irán.

Un comprador de petróleo crudo afirmó que sería más seguro comprar petróleo con entrega en destino final que con la modalidad FOB (franco a bordo) en los puntos de transferencia de barco a barco en el Golfo de Omán.

El domingo último, Irán publicó una lista negra de 45 barcos que violaron sus normas para cruzar el estrecho de Ormuz. Además confirmó que tomaría medidas contra cualquier buque que transportara carga a bordo.

Anteriormente, la Autoridad de Gestión de las Vías Navegables del Golfo de Irán advirtió que los buques que cooperaran con embarcaciones infractoras serían incluidos en una lista de transgresores.

En un comunicado agregó: «Los buques han violado los acuerdos iraníes para el tránsito por el estrecho de Ormuz, se enfrentarán a restricciones en su futuro paso por el  corredor que incluyen multas, detención o confiscación».

 

Fuente: Al Mayadeen

 

 

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https://kaosenlared.net/cuando-un-pueblo-irrumpe-en-el-curso-de-la-historia/



Cuando un pueblo irrumpe en el curso de la historia

Por Jaldía Abubakra

El Diluvio de Al-Aqsa no inició la lucha del pueblo palestino ni constituye su final. El 7 de octubre de 2023 fue un acontecimiento histórico que abrió una ruptura en una trayectoria mucho más larga, desafió un orden que parecía inamovible y alteró las condiciones palestinas, árabes, regionales e internacionales en las que esa lucha continúa.

Hay acontecimientos cuya importancia no puede medirse únicamente por lo que sucede el día en que ocurren. Su verdadera dimensión aparece después, cuando descubrimos que han alterado certezas que parecían inamovibles, han obligado a modificar estrategias y han abierto procesos cuyo desenlace todavía desconocemos.

El 7 de octubre de 2023 fue un acontecimiento histórico que abrió una ruptura en una trayectoria mucho más larga. El Diluvio de Al-Aqsa no inició la lucha del pueblo palestino ni constituye su culminación. Palestina llevaba generaciones resistiendo al colonialismo, la expulsión y la ocupación. Pero reconocer esa continuidad no debería impedirnos comprender la magnitud de la ruptura producida aquel día.

Casi tres años después, el mundo no ha regresado al lugar en el que estaba.

El Diluvio desafió un orden establecido en el que Israel podía continuar la colonización mientras profundizaba su integración regional; los gobiernos árabes podían avanzar hacia la normalización; Estados Unidos podía diseñar una nueva arquitectura para Asia Occidental con Israel ocupando una posición cada vez más central; y Palestina podía permanecer fragmentada, sometida y progresivamente relegada de la agenda internacional.

No era la resolución de la cuestión palestina. Era la pretensión de construir un orden capaz de funcionar sin resolverla.

El Diluvio demostró que ese orden podía ser desafiado. No lo destruyó ni construyó automáticamente otro en su lugar, pero volvió a demostrar la capacidad del pueblo palestino —de su voluntad, su resistencia y su acción organizada— para intervenir en el curso de la historia y alterar correlaciones de fuerzas que parecían inamovibles.

Porque las correlaciones de fuerzas no se expresan únicamente en el número de soldados, aviones, misiles o aliados. Israel continúa disponiendo de una enorme superioridad militar y del respaldo de las principales potencias occidentales. Pero la superioridad material no equivale a poseer una capacidad absoluta para determinar el curso de los acontecimientos.

El 7 de octubre mostró que un pueblo sometido a una correlación de fuerzas enormemente desigual todavía podía recuperar la iniciativa.

Palestina regresó al centro de la política mundial como no ocurría desde hacía décadas. Pero el cambio más profundo no consistió simplemente en que volviera a ocupar titulares. Millones de personas comenzaron a hacerse una pregunta elemental: ¿qué ocurrió antes del 7 de octubre?

Responder obligaba a hablar del bloqueo de Gaza y después a mirar más atrás: Oslo, la ocupación de 1967, la Nakba de 1948, los refugiados, el Mandato británico, la Declaración Balfour y el desarrollo del proyecto colonial sionista.

Para buena parte de una nueva generación, la historia dejó de comenzar en el momento en que el palestino respondía.

También cambió el lenguaje. Nakba, apartheid, colonialismo, derecho al retorno, sionismo y resistencia —conceptos durante mucho tiempo ausentes o marginales en buena parte del debate público occidental— entraron en universidades, medios, sindicatos, movimientos sociales y espacios culturales.

Durante décadas, el sionismo había conseguido imponer en buena parte de Occidente no solamente una determinada correlación política, sino también buena parte del vocabulario con el que debía interpretarse Palestina. Israel era «la única democracia de Oriente Medio»; Palestina era un «conflicto»; la colonización se convertía en una «disputa territorial»; la resistencia era reducida a un problema de «terrorismo».

«El 7 de octubre fue un acontecimiento histórico que abrió una ruptura en una trayectoria mucho más larga.»

El Diluvio, y sobre todo el genocidio desarrollado después en Gaza, quebraron la comodidad de ese relato. La pregunta dejó de ser solamente qué había ocurrido el 7 de octubre y pasó a ser también cómo se había construido el orden contra el que los palestinos se rebelaban.

Porque la dominación colonial no se ejerce únicamente sobre la tierra. También busca imponer una determinada interpretación del pasado y delimitar aquello que el colonizado puede imaginar como futuro.

Oslo representó también esa reducción del horizonte: una cuestión de liberación nacional fue progresivamente encerrada en la administración de fragmentos territoriales bajo ocupación, mientras millones de refugiados, los palestinos de 1948 y el derecho al retorno quedaban desplazados del centro del proyecto político.

El Diluvio no vino a devolvernos al proyecto nacional anterior a Oslo. Abrió la posibilidad de pensar más allá tanto de Oslo como de los límites que condujeron hasta él: recuperar Palestina como una cuestión de liberación nacional de un pueblo entero frente a un proyecto colonial, y superar la ilusión de que ese colonialismo puede resolverse mediante un Estado palestino fragmentado en las fronteras de 1967 mientras permanece intacto el sistema que produjo el despojo.

Las organizaciones, las estrategias y las etapas históricas nacen, cambian y desaparecen. El sujeto histórico permanece: el pueblo palestino y su lucha frente a un proyecto colonial.

La ruptura tampoco quedó confinada a Palestina.

Antes de octubre de 2023 avanzaba un proyecto de reorganización regional basado en la posibilidad de integrar plenamente a Israel sin resolver la cuestión palestina. Los acuerdos de normalización y las negociaciones para extenderlos parecían demostrar que Palestina podía convertirse definitivamente en una cuestión secundaria. El Diluvio interrumpió esa trayectoria.

Desde entonces, Gaza dejó de ser un escenario aislado. Líbano, Yemen, Irak, Irán y el mar Rojo quedaron involucrados, de formas y con intereses diferentes, en una confrontación de dimensiones regionales. Israel e Irán pasaron del enfrentamiento indirecto al choque militar abierto y Estados Unidos intervino directamente para defender sus intereses y los de su aliado.

El mapa estratégico de Asia Occidental ya no es el que existía antes del 7 de octubre.

El viejo orden regional no desapareció y los procesos de normalización continúan, pero quedó cuestionada la posibilidad de reorganizar la región ignorando Palestina. Al mismo tiempo, volvió a hacerse visible la distancia entre unas sociedades árabes ampliamente movilizadas por Palestina y unos gobiernos que apostaron por la normalización o la contención de la confrontación. Palestina, que debía quedar relegada, volvió a atravesar la política de toda la región.

La respuesta israelí abrió uno de los capítulos más devastadores de la historia palestina. El genocidio en Gaza continúa, acompañado por destrucción masiva, hambre, desplazamiento y el ataque contra las condiciones necesarias para sostener la vida. Mientras tanto, Cisjordania vive una ofensiva de colonización, desplazamiento forzoso, incursiones militares, asesinatos y encarcelamientos.

Nada de ello puede convertirse en una contabilidad destinada a decidir si la resistencia «mereció la pena». Las vidas palestinas no son unidades dentro de un cálculo de costes y beneficios, ni puede exigirse a un pueblo colonizado que justifique su derecho a resistir en función de la violencia que el colonizador decida ejercer contra él.

Pero la respuesta al Diluvio mostró con extraordinaria claridad la arquitectura internacional que sostiene el poder israelí.

Armas, financiación, cooperación militar, protección diplomática y vetos demostraron que la cuestión palestina nunca ha enfrentado exclusivamente a palestinos e israelíes. Cuando el orden fue desafiado, aparecieron las fuerzas dispuestas a defenderlo.

Y también quienes comenzaron a cuestionarlo.

Sudáfrica llevó a Israel ante la Corte Internacional de Justicia. La Corte Penal Internacional emitió órdenes de arresto contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant. Algunos gobiernos rompieron o redujeron relaciones diplomáticas y aumentaron las iniciativas destinadas a aislar internacionalmente a Israel.

Nada de ello ha detenido el genocidio y las instituciones internacionales han mostrado una vez más sus enormes límites. Pero concluir por ello que nada ha cambiado sería confundir la historia con una fotografía del presente.

Quizá una de las consecuencias más profundas todavía no pueda medirse en fronteras, tratados o correlaciones militares.

Millones de personas salieron a las calles en ciudades de todo el mundo. Estudiantes ocuparon universidades y cuestionaron inversiones y convenios con instituciones israelíes. Sindicatos, organizaciones populares, movimientos sociales, artistas, académicos y trabajadores comenzaron a discutir su propia relación con Israel y con las estructuras que permiten la continuidad de la colonización.

Una generación que apenas conocía Palestina comenzó a conocer la Nakba. Personas educadas durante décadas dentro del lenguaje de la denominada «guerra contra el terrorismo» comenzaron a preguntarse por el colonialismo. Instituciones acostumbradas a mantener relaciones con Israel sin apenas coste social o político comenzaron a ser cuestionadas.

También llegó la respuesta: prohibiciones, censura, persecución judicial y policial, despidos, sanciones universitarias y criminalización de la solidaridad con Palestina.

Después del Diluvio muchas cosas continuaron. Pero ya no pudieron continuar significando exactamente lo mismo.

Una ruptura histórica abre posibilidades, pero no determina su desenlace.

Todavía no sabemos cuál será el resultado de los procesos desencadenados desde octubre de 2023. Reconocer la dimensión histórica del Diluvio no exige convertirlo retrospectivamente en una victoria militar ni negar sus contradicciones. Los acontecimientos históricos no se miden solamente preguntando quién conquistó territorio o quién terminó militarmente más fuerte. También se reconocen por aquello que hicieron imposible volver a pensar de la misma manera.

Por eso el Diluvio puede ser simultáneamente continuidad y ruptura: continuidad de una lucha que no comenzó en 2023; ruptura porque alteró las condiciones palestinas, árabes, regionales e internacionales en las que esa lucha continuará.

Y aquí aparece una cuestión que atraviesa toda la historia palestina: quién determina su curso y quién consigue imponer el relato con el que será comprendida.

Se suele decir que la historia la escriben los vencedores. En Palestina, esa frase nunca fue una abstracción. La colonización pudo presentarse como independencia; la expulsión de un pueblo, como un problema de refugiados; la ocupación, como una disputa territorial; y la resistencia de quienes habían sido despojados, como una amenaza contra el orden.

Pero el poder del vencedor colonial no consiste únicamente en imponer su versión del pasado. Su victoria sería todavía más profunda si consiguiera convencer al colonizado de que no existe otro futuro posible.

Eso nunca ocurrió en Palestina.

El 7 de octubre no escribió la primera página de la resistencia palestina y tampoco escribirá la última. Fue un acontecimiento histórico que abrió una ruptura dentro de una trayectoria mucho más larga y volvió a demostrar que incluso bajo una correlación de fuerzas enormemente desigual un pueblo organizado puede recuperar la iniciativa e intervenir en acontecimientos cuyo curso otros consideraban decidido.

El Diluvio no resolvió la lucha palestina. Una ruptura histórica tampoco garantiza por sí sola la liberación.

Pero demostró algo que el orden establecido había trabajado durante décadas para convertir en impensable: Palestina no es una historia terminada y el pueblo palestino sigue siendo un sujeto capaz de intervenir en su curso.

 

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