El ministro de Seguridad Nacional del Estado de Israel, Itamar Ben Gvir, planteó que “las Malvinas son territorio ocupado por los británicos” y pidió que Israel realice un reconocimiento oficial e imponer sanciones a Inglaterra. El enfrentamiento con Inglaterra aparece por detrás de estas declaraciones oportunistas de uno de los responsables de la política de colonización, genocidio y limpieza étnica que Israel lleva adelante en Gaza y Cisjordania contra el pueblo palestino. Javier Milei festeja por redes sociales el apoyo de este asesino. Nosotros tenemos que repudiarlo.

Diego Iung@IungDiego
Martes 8 de septiembre Edición del día

En un posteo que desconcertó a más de uno, el ultraderechista Ben Gvir del partido ultraderechista Hogar Judío y parte del gabinete de coalición de Benjamín Netanyahu, salió en redes sociales a manifestarse a favor de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. “Es hora de que el Estado de Israel reconozca públicamente que las Islas Malvinas son territorio ocupado, que los británicos le roban violentamente al pueblo argentino. Los británicos no solo se conforman con ocupar el territorio, sino que también realizan allí perforaciones petroleras y le roban el dinero al pueblo argentino”. Luego de lo cual pidió a Netanyahu avanzar en este sentido y a imponer sanciones contra Gran Bretaña.
Sorprendió la coincidencia con el giro oportunista en el tema que dio el gobierno libertario en relación al reclamo de soberanía sobre las islas. Un Javier Milei exultante retuiteó el posteo de este personaje siniestro que hace algunas semanas pidió "matar 40 palestinos por noche".
Pero, ¿Que hay detrás de estas declaraciones? ¿Por qué uno de los responsables del genocidio, dirigente de los colonos que roban de manera cotidiana la tierra a las familias palestinas de Cisjordania y responsable de la promulgación reciente de la ley de pena de muerte para personas de esta nacionalidad se pronuncia de esta manera? La respuesta hay que buscarla en el incremento de las tensiones entre el Estado de Israel y Gran Bretaña y no en una repentina deriva anticolonial de los dirigentes del estado que cometió en estos años la peor masacre de lo que va del siglo XXI.
Este martes, doce países, entre los que se encuentran Gran Bretaña, Francia, Canadá y España, entre otros, anunciaron sanciones contra la política de asentamientos en Cisjordania, prohibiendo la compra de productos elaborados en los territorios ocupados por Israel a partir de 1967.
Una de las principales preocupaciones que expresaron los estados que se pronunciaron contra la política israelí en Cisjordania tiene que ver con la eventual construcción de un nuevo bloque de asentamientos denominado “E1” que podría separar Cisjordania en dos partes, buscando aislar aún más a la población palestina y dar un salto en la limpieza étnica que el Estado de Israel y los colonos vienen llevando adelante mediante asesinatos, quema de cultivos, robo de tierras.
Este pronunciamiento fue rechazado no solo por el mencionado Ben Gvir, quién exigió el cierre del consulado británico en Jerusalén Este, sino que también se sumó el ministro de Finanzas Bezael Smotrich, el mismo que se jactaba de sus planes para convertir las ruinas de Gaza en un complejo turístico exclusivo: “No seremos un escape pisoteado de un gobierno antisemita, en un país conquistado por el islam radical, que intenta salvarse de un colapso económico y social mediante el ataque a los judíos y al Estado de Israel. El mandato británico en la tierra de Israel terminó”.
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Más allá del fuerte cruce, que da cuenta del creciente aislamiento de Israel en el mundo, por el momento no está claro que las sanciones vayan a tener algún efecto significativo sobre la economía sionista, debido a la dificultad para distinguir si los productos fueron realizados específicamente en las nuevas colonias o en el propio Estado Israelí (el cual no hay que olvidar que es producto del despojo de las tierras palestinas en 1948, en lo que es conocido como la Nakba o “Catástrofe”).
De hecho, las declaraciones británicas responden a una serie de factores, entre los que se cuentan también las tensiones crecientes con el gobierno de Donald Trump, la intransigencia israelí que sigue cometiendo todo tipo de atrocidades en la región y el enorme movimiento en apoyo a Palestina y contra el genocidio que tuvo en Gran Bretaña uno de sus epicentros en Europa.
Por estos motivos hay que ser claros: ni el gobierno genocida israelí se volvió anticolonialista, ni el británico se convirtió en defensor del pueblo palestino, luego de años de genocidio donde continuaron vendiendo sistemáticamente armas a Israel e incluso persiguieron a muchas de las organizaciones propalestinas en el país, como Palestine Action que fue declarada ilegal.
Es un error, entonces pensar que alguna de estas definiciones oportunistas vayan a ayudar a que Argentina recupere la soberanía sobre las islas. Menos viniendo de un estado cada vez más aislado por sus crímenes de lesa humanidad, cometidos a la vista del mundo entero. De la misma manera que la lucha por la liberación de Palestina tampoco puede contar con quienes aportaron el material bélico para el exterminio y bancan hace décadas la ocupación del territorio como Francia o Inglaterra. Se trata de una pelea que debe hermanar a los trabajadores y pueblos del mundo entero contra la prepotencia guerrerista del gran capital y sus gobiernos que llevan al mundo a la barbarie.

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