martes, 22 de septiembre de 2026


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Pueblo Mapuche. Héctor Llaitul, preso político mapuche, recibe reconocimiento internacional en la Asamblea Nacional francesa





Mientras cumple una condena de 23 años en una cárcel de Concepción, el dirigente de la Coordinadora Arauco-Malleco fue reconocido con una medalla de la Asamblea Nacional francesa. El diputado Rodrigo Arenas, de La Francia Insumisa, reivindicó su carácter de preso político y puso nuevamente en el centro la criminalización de la lucha mapuche.

Teresa Melipal

Teresa MelipalSantiago de Chile

Viernes 18 de septiembre 04:23

El lunes 14 de septiembre, en pleno corazón institucional de Francia, ocurrió algo que sacudió el relato oficial sobre el conflicto mapuche: la Asamblea Nacional francesa reconoció a Héctor Llaitul, dirigente histórico de la Coordinadora Arauco-Malleco (CAM), como preso político. La medalla, entregada por el diputado franco-chileno Rodrigo Arenas (La Francia Insumisa), fue recibida por su hijo Ernesto Llaitul, ya que el dirigente permanece encarcelado en Chile cumpliendo una condena de 23 años.

Lo que el Estado chileno quiere que no se discuta

Desde el aparato judicial y policial chileno, el mensaje ha sido siempre el mismo: Llaitul es un delincuente, un terrorista, un caso cerrado por los tribunales. Pero ese relato se sostiene únicamente si se borra de un plumazo el contexto que explica esas acusaciones: los delitos de usurpación violenta y hurto de madera están enmarcados en el conflicto territorial que el pueblo mapuche sostiene contra empresarios agrícolas y forestales que ocupan tierras reivindicadas históricamente por las comunidades. No se trata de "delincuencia común", sino de la criminalización de una disputa territorial de fondo.

El cargo por la Ley de Seguridad del Estado tiene, además, un origen todavía más elocuente: se activó a raíz de unas declaraciones de Llaitul en el medio Werkén, en julio de 2022, en las que planteó que la prioridad de la CAM era "canalizar la violencia hacia el sabotaje" contra insumos y maquinaria forestal. El propio gobierno de Boric había sostenido inicialmente que "no persigue ideas ni declaraciones", pero ante la presión de la CPC, la derecha y la propia Fiscalía, terminó calificando esas palabras como una amenaza al Estado de Derecho y amplió la querella. Es decir: el proceso penal que hoy lo tiene condenado a 23 años nace, en parte, de una opinión política sobre cómo debía darse la lucha mapuche, no de un hecho de sangre. Esa es precisamente la frontera difusa entre "delito" y "persecución política" que la medalla entregada en París vuelve a poner sobre la mesa.

Territorio, extractivismo y despojo

Detrás de cada condena a un dirigente mapuche hay un mapa de intereses: forestales, empresas extractivas y un modelo económico que necesita esos territorios "pacificados" para seguir operando. Criminalizar a quienes reivindican la recuperación territorial no es una anomalía del sistema judicial chileno: es su función.

El exilio y la memoria que vuelve

No es casual que este gesto de solidaridad llegue desde Francia y de la mano de un hijo del exilio chileno. Rodrigo Arenas, nacido en Valparaíso y exiliado con su familia durante la dictadura, tejió explícitamente esa memoria con la situación actual de Llaitul, recordando que la solidaridad internacional con quienes son perseguidos por el Estado chileno tiene una historia larga y no comienza ni termina aquí.

La derecha, indignada por lo obvio

Como era esperable, la UDI reaccionó de inmediato exigiendo llamar a consultas al embajador francés y calificando el gesto de "absolutamente inaceptable". La molestia es reveladora: lo que no toleran no es un tecnicismo diplomático, sino que una institución parlamentaria extranjera ponga en cuestión el modo en que Chile ha tratado —y sigue tratando— la cuestión mapuche.

Una lucha que no empieza ni termina en una persona

La causa mapuche por territorio, autonomía y autodeterminación es anterior a Llaitul y va a seguir existiendo más allá de su encarcelamiento. Ninguna condena judicial puede saldar una deuda histórica de despojo.

Por la libertad de los presos políticos mapuche. Por la autodeterminación y recuperación territorial del pueblo mapuche. Contra la militarización y criminalización de las comunidades.



 

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