Una semana marcada por las pifias y abucheos ha dejado en evidencia que se empieza a gestar el repudio popular hacia Kast y su gobierno. En apenas seis meses, su desaprobación récord desnuda una gestión que atenta contra las grandes mayorías. Frente a los ataques de esta ultraderecha, el camino de resistencia lo marcan los estudiantes secundarios y el ejemplo de lucha de la clase trabajadora Argentina que ayer protagonizó “La marcha de la bronca”. Para vencer, necesitamos la más amplia unidad, organización y coordinación en las calles de todos los sectores golpeados por un gobierno que está al servicio de los grandes empresarios.

Camilo Jofré CañipaProfesor, militante del PTR e integrante de la agrupación de trabajadores Nuestra Clase.
Sábado 19 de septiembre 21:54

El descontento social contra el gobierno ya no se puede ocultar, y esta última semana de Fiestas Patrias se ha transformado en una verdadera pesadilla para el oficialismo. No hubo luna de miel, y ahora el rechazo se manifiesta de forma abierta y espontánea en las últimas apariciones públicas. Las múltiples manifestaciones de repudio en distintos puntos del país muestran que el pueblo trabajador y los sectores populares no están dispuestos a tragar en silencio las políticas de hambre y ajuste.
Un claro termómetro de este sentir popular se vivió en la multitudinaria fiesta de La Pampilla. Durante la rutina del comediante "El Flaco", bastó una simple alusión al presidente Kast para que el recinto entero se viniera abajo en un mar de pifias ensordecedoras. Este abucheo masivo no fue una anécdota aislada, sino el reflejo de un malestar profundo que atraviesa a miles de familias que ven cómo sus condiciones de vida empeoran día a día mientras el gobierno mira hacia otro lado.
La escena se repitió con la misma fuerza en el sur del país. Intentando utilizar el deporte como lavada de imagen, Kast se presentó en la largada del Rally en Concepción, pero la realidad le golpeó en la cara. Al ser recibido con una pifiadera monumental por parte de los asistentes, su única defensa fue balbucear frente a los micrófonos que "estamos aquí por el deporte". Una respuesta vacía siendo que el recorte al deporte por parte de su gobierno llega a los 5.700 millones de pesos.
A esto se suma la viralización de cánticos populares que resuenan en cada concentración. El grito de "Chúpalo Kast" se ha convertido en una consigna de repudio generalizado. Mientras la prensa tradicional y los sectores conservadores se rasgan las vestiduras catalogándolo como una "afrenta a la democracia", la realidad es que esta es la voz genuina y sin filtro de una población hastiada. Es el desahogo legítimo contra un gobierno autoritario que pretende gobernar en contra de las grandes mayorías y a favor de unos pocos privilegiados.
Seis meses de miseria: Desaprobación récord y subordinación al gran empresariado
Este masivo rechazo en las calles tiene un correlato directo en las encuestas, que confirman el desplome del gobierno. Según los últimos estudios de Cadem, la aprobación del presidente Kast ha caído 4 puntos, estancándose en un mísero 34%, su nivel más bajo desde que asumió en marzo de 2026. Las cifras son lapidarias: un aplastante 61% desaprueba su gestión, y un 62% de la población considera que su gobierno ha sido "peor de lo que esperaban". Con estas cifras, no sorprende que la nota promedio ciudadana para sus primeros seis meses de mandato sea un desastroso 3,4.
Pero esta crisis de popularidad tiene raíces materiales muy profundas. Como bien ha destacado la prensa internacional, Kast, en estas Fiestas Patrias no ha dejado de golpear las condiciones de vida de la población: cifras de desempleo récord, una inflación que golpea sin piedad los bolsillos de las familias y un crecimiento económico estancado. El plan del gobierno es claro y brutal: buscan descargar todo el peso de esta crisis económica sobre los hombros de los trabajadores y los sectores populares, mientras protegen con garras y dientes las ganancias de las grandes empresas.
En definitiva, estamos ante un gobierno de y para los ricos. Toda su política económica se basa en una servil subordinación al imperialismo y a los intereses del gran capital extranjero y nacional. Mientras las familias no llegan a fin de mes y los salarios pierden su poder adquisitivo, la administración de Kast asegura que triunfen los negocios de los grupos económicos. Su falso patriotismo queda al desnudo: son fuertes para reprimir y ajustar al pueblo, pero completamente sumisos ante el imperialismo y el empresariado, donde están dispuesto a regalar Chile.
El camino es la organización, coordinación y movilización: Retomar las calles contra la ultraderecha
Frente a este escenario de ataques constantes, ya hay sectores que han comenzado a mostrar el camino a seguir. La resignación no es una opción, y así lo han entendido los estudiantes secundarios, y universitarios, quienes, con su histórica rebeldía, han vuelto a salir a las calles. A través de marchas, movilizaciones y evasiones, la juventud está marcando la primera línea de resistencia contra un gobierno que solo ofrece precarización y autoritarismo, recordando que la fuerza para frenar a la derecha está en la movilización.
A nivel internacional, la clase trabajadora también nos entrega lecciones invaluables. En Argentina, la lucha contra la ultraderecha de Javier Milei se intensifica, y un ejemplo de ello es la masiva "Marcha de la Bronca" organizada el día de ayer. Decenas de miles han tomado las calles para enfrentar el ajuste salvaje y las políticas reaccionarias, demostrando que a los gobiernos que gobiernan para el Fondo Monetario y los empresarios se les enfrenta con la movilización activa y el paro, sin treguas ni pactos por arriba.
Para enfrentar a Kast y su agenda anti-obrera en Chile, las pifias y el descontento son un primer paso, pero no bastan. Necesitamos transformar esa rabia en fuerza organizada. Es urgente la unión, la coordinación y la organización de los diferentes sectores sociales, sobre todo de la clase trabajadora, la juventud, el movimiento de mujeres y todos aquellos que vienen siendo golpeados por esta crisis. Las burocracias sindicales y los dirigentes estudiantiles, no pueden mirar para el lado, tenemos que buscar avanzar en la organización, coordinación, porque solo con un plan de lucha unificado y la fuerza de las mayorías en las calles podremos derrotar los planes de este gobierno al servicio de los grandes empresarios y abrir una verdadera alternativa política para el pueblo trabajador.

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