Los trabajadores de los colegios Guardiamarina Riquelme y Patricio Lynch de Valparaíso mantienen una huelga legal en el marco de su negociación colectiva. Tras cuatro propuestas de la Fundación Almirante Carlos Condell con reajustes que no superan los $5.000, y luego de que el sostenedor se comprometiera a una nueva oferta que jamás entregó, el conflicto sigue abierto. Es la misma lógica que hoy golpea a la educación en la región —del Colegio Altazor a las escuelas públicas amenazadas de fusión—: descargar sobre docentes y asistentes el costo de las decisiones patronales.
Miércoles 16 de septiembre 10:36

El Sindicato de Empresa de la Fundación Almirante Carlos Condell —que agrupa a los trabajadores de los colegios Guardiamarina Riquelme y Patricio Lynch, en Valparaíso— se encuentra en huelga legal en el marco de su negociación colectiva. Según informó la propia organización, la Fundación ha presentado cuatro propuestas sin avances significativos en las principales demandas: en lo económico, las diferencias han sido mínimas, con reajustes que no superan los $5.000.
El petitorio, sostiene el sindicato, no se reduce a lo salarial. Junto con los incrementos económicos, los trabajadores reclaman mejoras en la colación y en los tiempos de almuerzo, condiciones adecuadas para desarrollar sus funciones y, ante todo, reconocimiento, respeto y dignidad para quienes cada día sostienen el proyecto educativo. La huelga, subrayan, es "una herramienta legal" a la que debieron recurrir ante la falta de avances suficientes en sus demandas.
La secuencia de las últimas jornadas grafica el estancamiento. La Inspección del Trabajo convocó a ambas partes a una nueva instancia de mediación el lunes 14 de septiembre. En esa reunión, la Fundación se comprometió a hacer llegar esa misma tarde una nueva propuesta, con las correcciones correspondientes a cada una de las cláusulas en negociación. Hasta el miércoles 16, ese documento no había llegado. "No somos los trabajadores y trabajadoras quienes estamos alargando esta huelga", respondió el sindicato, desmarcándose del relato que el empleador suele instalar para responsabilizar a los huelguistas de la prolongación del conflicto.
Dilación en la mesa, hostilidad en la puerta
A la falta de respuesta en la mediación se suman episodios que tensionan el clima del conflicto. El sindicato denunció que, a las afueras del Colegio Guardiamarina Riquelme, una exalumna que participaba en la batucada solidaria con la movilización habría sido increpada por el director del establecimiento cuando se acercó a recoger una pertenencia personal. La organización calificó la actitud de agresiva e irrespetuosa, remarcó el carácter pacífico de su movilización y advirtió que no permitirá conductas intimidatorias hacia quienes la acompañan. El respaldo de estudiantes, exalumnos y apoderados —expresado en batucadas y muestras públicas de apoyo— ha sido, hasta ahora, uno de los sostenes del conflicto.
Una crisis que se repite en toda la región
El conflicto no es un hecho aislado. En la misma Región de Valparaíso, los trabajadores del Colegio Altazor de Concón se movilizan desde el 1 de septiembre, luego de que la Corporación sostenedora les rebajara los sueldos hasta un 26% de manera unilateral, vulnerando un contrato colectivo vigente. En el sistema público, el SLEP de Valparaíso intenta fusionar los cursos de primero a cuarto básico en diversas escuelas —como la Escuela América de Playa Ancha—, con el criterio del ahorro fiscal por delante de toda consideración pedagógica. En los tres casos se repite el mismo patrón: que el costo de la crisis lo paguen quienes sostienen la educación día a día.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Bienvenido a nuestra pagina informativa y gracias por su participacion .