En los tiempos que corren es fácil caer en simplificaciones. Pero, lo que vale para las redes sociales no sirve para tomar posición frente a una situación compleja. Hay un régimen teocrático represivo y profundamente patriarcal en Irán y hay una una guerra imperialista contra esta nación oprimida. ¿Qué hacemos las feministas?
La polarización social y política y la inmediatez que se impone en la conversación pública de las redes sociales fomentan, con frecuencia, una distorsión cognitiva: aquella que percibe o juzga situaciones e ideas, eliminando los matices y las complejidades que encierran. En X se bromea sobre los posteos que superan los 280 caracteres, respondiendo "mucho texto"; en Instagram, el promedio de visualización de un reel es de 3 segundos, lo que no impide que muchas personas suelten insultos desaforados porque en el video no se dijo algo que sí se dijo, después de esos 3 segundos. Las creencias rígidas e incontrastables nos pueden ayudar a lidiar con la ansiedad, la inestabilidad y la inseguridad que nos genera este mundo en el que vivimos, pero nunca podrán aportarnos una visión realista que nos permita transformarlo.
Algo así sucede cuando se lee la palabra "Irán". Ni qué hablar cuando se le agrega el término "feminismo". Si al debate se incorpora que Estados Unidos e Israel lanzaron una guerra de agresión imperialista contra aquella nación oprimida, donde hay un régimen político reaccionario, especialmente represivo contra las mujeres, nadie quiere escuchar ni leer más nada. Pero por más que respondamos con el emoji de la cabeza explotada, los ayatolás oprimen a las mujeres allí, las bombas israelíes matan a niñas en edad escolar y Trump persigue dictadores en países donde, ¡oh, casualidad!, hay reservas de petróleo. [1]
Una vez más: ¿dónde están las feministas?
¿Hay unanimidad en el movimiento feminista sobre qué posición adoptar frente a esta situación? No. Tampoco la hay en la izquierda. Y sorpréndanse, ¡hasta en la derecha trumpista se dirime si es apropiado o no lanzar una guerra contra Irán! La realidad es compleja, diversa y está llena de contradicciones.
Entonces, hablemos por Pan y Rosas, que es nuestra corriente feminista socialista, por lo tanto, internacionalista, antiimperialista, anticapitalista, antirracista y obviamente, antipatriarcal. En esta guerra, distinguimos entre naciones opresoras y naciones oprimidas, aunque sus gobiernos nos parezcan deleznables. Por eso, consideramos una obligación luchar por la derrota política y militar de Estados Unidos e Israel en Irán.
¿Quién puede pensar que los mismos que masacraron a las mujeres y las niñas palestinas, los líderes sobre los que llueven denuncias por abusos sexuales de adolescentes, los que iniciaron estos ataques bombardeando una escuela iraní matando a más de cien niñas traerán, junto con los misiles, la emancipación de las mujeres iraníes? Nada puede esperarse de quienes son los máximos responsables políticos y militares del genocidio más espeluznante del siglo XXI, cometido a apenas 1600 kilómetros de Irán.
Pero también somos conscientes de que no se puede forjar ninguna fuerza moral para enfrentar los ataques guerreristas del imperialismo yanqui y el sionismo colonialista, mientras el régimen teocrático de los ayatolás descarga, sobre las mujeres y todo el pueblo trabajador iraní, como también contra la población kurda, una represión implacable y sanguinaria. Por eso, planteamos "abajo la guerra imperialista de Trump y Netanyahu contra Irán", con total independencia política del régimen antiobrero, represivo y reaccionario de los ayatolás.
Con ellas, no sobre ellas
Las mujeres iraníes no necesitan de la "protección" del velo islámico para cuidarse de las miradas lascivas de los hombres; ni tampoco del paternalismo occidental de líderes políticos ultrarreaccionarios e incluso de feministas progresistas que pretenden "salvarlas" de quienes las oprimen.
Tienen una resistencia y una fuerza poderosa para enfrentar la opresión, como lo han demostrado en 2022, con el movimiento "Mujer, Vida, Libertad" que pusieron en pie cuando la Policía de la Moral del régimen islámico asesinó a Masha Amini. Pero también mucho antes, cuando fueron protagonistas destacadas de la revolución de la clase trabajadora y el pueblo iraní que, en 1979, derrotó al monarca Reza Pahlevi y a Estados Unidos que le brindaba su apoyo contra las masas radicalizadas que se autoorganizaron en consejos obreros.
La expropiación política que hizo la dictadura teocrática de los ayatolás de aquel enorme proceso revolucionario, tuvo la finalidad de ahogar a la clase trabajadora que se proponía tomar el cielo por asalto. Pero también, a la fuerza inconmensurable de esas jóvenes iraníes que, con sus minifaldas y esos raros peinados nuevos, salieron de las universidades, de las fábricas y las oficinas y se lanzaron a las calles contra la monarquía opresora y el imperialismo democrático que le cuidaba las espaldas.
Habría que avisarle a los "libertadores armados" de la actualidad, que no está bueno subestimar a mujeres que guardan en su memoria esa fuerza de lucha. También, a los que creyeron que tapándolas de pies a cabeza y mandándolas a su casa iban a poder domesticarlas.
Las feministas socialistas no podemos mirar para otro lado
Ante este escenario complejo, hay quienes, en la izquierda y el movimiento feminista, esbozan posiciones "ni, ni" o "por el fin de la guerra", incluso por el retorno de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, como si esto pudiera suceder de manera mágica solo con manifestarlo. Más aún, como si fuera una salida posible, cuando la opresión de Estados Unidos durante décadas hundió al pueblo iraní en la miseria, como revancha imperial contra esa revolución que envió al exilio al monarca que mejor representaba sus intereses de expoliación. También están quienes exigen, en medio del combate contra el ataque guerrerista, un silenciamiento absoluto sobre los crímenes perpetrados por el régimen de los ayatolás. No quieren que se mencione siquiera que la mitad de la población vive una opresión cotidiana devastadora.
Pan y Rosas sostiene que es urgente desarrollar la movilización internacional de las mujeres, toda la clase trabajadora y los pueblos oprimidos del mundo, por la derrota de Estados Unidos e Israel, por el triunfo de la nación oprimida, con total independencia política frente al régimen iraní. Estamos junto a las mujeres iraníes en la lucha contra el imperialismo, pero no nos subordinamos a los reaccionarios ayatolás. Consideramos indispensable unir todas las fuerzas antiimperialistas, especialmente en Estados Unidos, para luchar por la derrota de Trump y Netanyahu en Irán, por el retiro de todas las tropas imperialistas y colonialistas en la región. Como también por la expulsión del imperialismo estadounidense de Venezuela y de Cuba y por el fin del genocidio en Palestina.
La derecha trumpista y sus aliados como Milei, en Argentina, atentan todos los días contra los derechos de las mujeres en sus respectivos países; enarbolan discursos de odio contra los feminismos y destilan misoginia en cada una de sus políticas de gobierno; además de exhibir, obscenamente, un burdo machismo en su vida pública y privada. Si ganan esta atroz pulseada, estarán más fortalecidos para avanzar contra todas nosotras y nuestros derechos en los países donde gobiernan y en cualquier lugar del mundo.
Por eso, las feministas debemos sumar nuestros esfuerzos por poner en pie un gran movimiento mundial contra la agresión imperialista, con la clase trabajadora y la juventud de todo el planeta. En la historia de las propias mujeres iraníes tenemos una fuente de inspiración formidable.
[1] La imagen de portada es una fotografía de las movilizaciones en Irán por el asesinato de Masha Amini, en 2022. Las demás son de la fotógrafa iraní Hengameh Golestán, pertenecen a su serie "Testigo 1979" y han sido tomadas en marzo de ese año, durante la revolución iraní.





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