miércoles, 4 de febrero de 2026

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El reordenamiento del Comando Norte como una amenaza latente sobre México

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En el reordenamiento estratégico de Estados Unidos planteado por su Estrategia de Seguridad Nacional 2025 y el Corolario Trump a la Doctrina Monroe, México se vislumbra como un espacio vital. Ante esto, el Comando Norte ha impulsado la creación de nuevas fuerzas de tarea militares para atender cuestiones puntuales que desde nuestro país debemos de ver con cautela.


Por Alberto Hidalgo Luna*

El aparato de defensa de los Estados Unidos transmuta por un proceso de reordenamiento profundo con el objetivo de aceitarse como una maquinaria de guerra adecuada a los tiempos de competencia estratégica que implica la crisis de época del sistema mundo capitalista. Este reordenamiento se observa mediante signos tan profundos como el renombramiento del Departamento de Defensa -DoD- como Departamento de Guerra -DoW- decretado en septiembre del 2025 o el descomunal presupuesto de $150 mil millones de dólares firmado mediante el llamado One Big Beautiful Bill Act (una gran y hermosa ley de facturas, en español) con el objetivo de modernizar a las fuerzas armadas “ante las amenazas del siglo XXI”.

En este reordenamiento global, la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 (ESN 2025) se plantea explícitamente como un texto guía del accionar imperial venidero para asegurar que Estados Unidos «…siga siendo el país más fuerte, más rico, más poderoso y más exitoso del mundo durante décadas…». En este polémico texto no esconden sus intereses, ambiciones y cartas de acción posibles. Al respecto señalan cinco puntos «fundamentales y vitales» de «lo que quieren en y del mundo» –What Do We Want In and From the World?– que va desde el acceso a cadenas estratégicas de suministro como las del Indo-Pacífico, el aseguramiento -rearme- de Europa, impedir a sus adversarios el acceso al «medio oriente», un dominio tecnológico global y primordialmente, el aseguramiento del «hemisferio occidental» como espacio vital, objetivo que harán cumplir mediante el Corolario Trump de la Doctrina Monroe.

«Paz a través de la fuerza» se lee detrás del presidente Trump durante un evento en el portaaviones USS George Washington.

Mediante la reactualización de esta doctrina imperialista del siglo XIX, el llamado Corolario Trump busca alinear a los Estados y sus economías con los intereses estadounidenses a través de una estrategia centrada en la remilitarización continental. Desde esta perspectiva, el “hemisferio occidental” es concebido simultáneamente como un reservorio de recursos estratégicos y como una fortaleza geopolítica capaz de sostener las ambiciones globales de Estados Unidos. Descriptivamente la DSN 2025 señala que, esta posición se justifica por contar con “una geografía envidiable con abundantes recursos naturales, sin potencias competidoras físicamente dominantes en nuestro hemisferio, fronteras sin riesgo de invasión militar y otras grandes potencias separadas por vastos oceanos”.

Para asegurar esta ambición plantean impedir el acceso de competidores estratégicos -véase China- y obstáculos regionales sobre recursos y localizaciones valiosas de «nuestro hemisferio», esto implica un cambio en la presencia militar global de sus fuerzas, poniendo especial atención a vías marítimas, infraestructuras clave, instalaciones militares, riquezas y poblaciones rebeldes -véase migrantes, pueblos en resistencia y demás obstáculos al gran capital.

Esto se avista como una respuesta coercitiva a la estrategia China de la Ruta de la Seda, que a base de inversiones se ha posicionado como uno de los mayores socios comerciales de gran cantidad de países en América Latina. Esto se evidencia en casos como el del Canal de Panamá, donde se acusaba que China -mediante la empresa CK Hutchinson- controlaba los puertos de Balboa y Cristóbal, vislumbrado por el Comando Sur como una amenaza con implicaciones globales, pues «el acceso, la presencia y la influencia de China en la región y en puntos estratégicos clave como el Canal de Panamá ponen en peligro la capacidad de Estados Unidos para responder rápidamente en el Indopacífico en caso de crisis». Situación que resolvieron mediante la compra de las concesiones de los puertos por parte de BlackRock.

Instalaciones del Puerto Balboa, en Panamá.

Esta estrategia es entendida por la ESN 2025 como una forma de alinear a otros Estados y economías de la región, mediante métodos coercitivos que han nombrado como «expansión y enlistamiento». Por expansión bien podemos observar el ejemplo de la operación militar realizada el 3 de enero del 2026 para el secuestro del gobierno venezolano mediante el cual buscan encauzar al país bajo su esfera económica y de seguridad, limitando su soberanía mediante la coacción física o las amenazas de anexionarse Canadá y Groenlandia. Por «enlistar», la ENS 2025 entiende abiertamente como «reclutar a amigos establecidos en el Hemisferio para controlar la migración, detener los flujos de drogas y fortalecer la estabilidad y la seguridad en tierra y mar» tal cual podemos observar en el caso de Panamá recién mencionado en el cual se usó la amenaza de invasión como forma de obtener sus objetivos.

Para este alineamiento, la guerra psicológica -posibilidad del uso de la fuerza-, el poder militar, el poder blando y diplomacia comercial -guerra comercial- serán utilizadas como herramientas poderosas para favorecer a la economías e industrias estadounidenses en el continente. El caso de México es muy particular, pues como reconocieron en 2018 una serie de ex comandantes de los comandos Norte y Sur en carta enviada al presidente Trump, el tratado de libre comercio firmado con nuestro país y Canadá «es mucho más que un acuerdo comercial: es un aspecto central de nuestra seguridad nacional». Señalaban: «sin el TLCAN, la cooperación con nuestros vecinos norteamericanos será menos probable, debilitando nuestra capacidad para enfrentar desafíos de seguridad», además de garantizar el acceso cercano a mano de obra y recursos naturales de bajo costo al otro lado de la frontera.

México es un espacio vital en términos económicos y militares para Estados Unidos, de manera a garantizar no tener enemigos estratégicos al sur de sus fronteras, contener a las «amenazas» irregulares, como migración y narcotráfico, y, al mismo tiempo, garantizar un espacio de encadenamiento desigual que favorezca al sector maquilador, por lo que enlistar a nuestro país es un asunto vital.

Como primer punto, México es una salvaguardia que posibilita al imperio no gastar tanta energía en protegerse de un enemigo con intenciones expansivas, lo cual les permite desplegarse a nivel global. El segundo punto, han entendido a México como una frontera extendida para garantizar labores sucias como la detención de migrantes y militarizar territorios estratégicos mediante la supuesta guerra contra el narcotráfico.

Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur

Respecto a estos puntos señala la ESN 2025 que uno de los objetivos es tener “un control total sobre nuestras fronteras, nuestro sistema de inmigración y las redes de transporte a través de las cuales las personas entran a nuestro país, tanto legal como ilegalmente. Queremos un mundo donde la migración no sea simplemente «ordenada», sino donde los países soberanos colaboren para detener, en lugar de facilitar, los flujos de población desestabilizadores, y tengan control total sobre a quién admiten y a quién no”.

Labor en la cual México y sus fuerzas armadas han sido enlistadas previamente como ya se observó durante la aplicación del Plan de Migración y Desarrollo en la Frontera Norte y Sur 2019 – 2024 impuesto después de una grave presión económica de la primera administración Trump.

El escenario para 2026 suma todos estos elementos -económicos y de seguridad- sobre México. El tratado de libre comercio pasa por una revisión y posible renegociación que seguramente estará cargada de intereses geopolíticos estadounidenses de gran peso sobre nuestro país, marcadas por cuidar la presencia económica China, el interés por mantener la salvaguarda el sur de su frontera en un momento de competencia estratégica, el combate del crimen organizado, la contención migratoria, además del aseguramiento de puntos neurálgicos como son las fronteras, las cuencas petroleras, regiones mineras y el Istmo de Tehuantepec que es tan codiciado por la Doctrina Monroe por su capacidad interoceánica.

Esta política de control militarizado y de presión cohercitiva hacia México la podemos observar en el actual reordenamiento del Comando Norte de los Estados Unidos dentro del cual han creado tres nuevas fuerzas de tarea conjunta desde 2025, de las cuales dos presentan interés estratégico por el sur de su frontera. Primeramente, se crea la Fuerza de Tarea Conjunta-Frontera Sur  (Joint Task Force -Southern Border o JTF-SB), después en enero de 2026 se crea la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Anticárteles (Joint Interagency Task Force-Counter Cartel o JIATF-CC) y en el mismo día la Fuerza de Tarea – Oro (Joint Task Force-Gold o JTF-Gold).

Del JTF-SB es del cual se tiene más información. Esta fuerza de tarea militar se crea en un contexto donde territorios federales fronterizos limítrofes con México se asignan temporalmente como zonas de operaciones militares bajo el control del Comando Norte con sede en el fuerte Huachuca, Arizona. Sobre estos, señala la página oficial del Comando Norte, la JTF-SB tiene la misión de llevar a cabo “operaciones a gran escala, ágiles y en todos los dominios en apoyo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para proteger la frontera sur de los EE. UU., desmantelar organizaciones criminales transnacionales y responder a las amenazas a la seguridad nacional”. Para esta tarea, reportaba el Comando Norte el 11 de marzo de 2025, el JTF-SB contaba con 9,600 miembros en servicio, provenientes de múltiples unidades de las fuerzas armadas, tanto de unidades de apoyo, infantería, unidades de combate o brigadas de aviación de combate, destacando 2,400 soldados del equipo de combate Stryker y 500 de la Brigada de Aviación de Combate del Fuerte Stewart.

En el escudo de esta fuerza de tarea podemos identificar una simbología muy contundente. Como señala el servicio de distribución de información visual de defensa, “el águila, con flechas y una rama de olivo, simboliza fuerza y diplomacia, mientras que el mapa destaca el área de operaciones de la fuerza de tarea. Cada elemento refleja el compromiso de proteger a la nación”. Es decir, observamos simbólicamente el modo diplomático de los Estados Unidos conocido como la zanahoria y el garrote mediante el cual la posibilidad de fuerza coercitiva funciona como un mensaje para garantizar sus intereses estratégicos al exterior del país, en este caso, sus intereses en México.

Respecto a la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Anticárteles (JIATF-CC), señala el General de Brigada Maurizio Calabrese, quien presidirá a la fuerza: “Este es el siguiente paso en el enfoque integral del gobierno para identificar y desmantelar las operaciones de los cárteles que representan una amenaza para Estados Unidos a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos. La JIATF-CC trabajará con el Centro Nacional de Coordinación del Grupo de Trabajo de Seguridad Nacional para garantizar que compartamos toda la inteligencia entre nuestro Departamento de Guerra, las fuerzas del orden y los socios de la Comunidad de Inteligencia. De esta manera, aseguraremos que nuestras operaciones en todo el gobierno estén sincronizadas y coordinadas para lograr el mayor impacto posible en la eliminación de estas redes narcoterroristas”.

Anuncio de la Fuerza de Tarea Conjunta Interinstitucional Anticárteles.

Es decir, se plantea utilizar una suma de herramientas en múltiples dimensiones tanto tradicionales como no tradicionales para la operatividad en contra de los cárteles. Este comando suena como un posible ejecutor de posibles operaciones binacionales en territorio mexicano, pues como ha señalado el periódico New York Times, existe una presión estadounidense para que una división especial de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y fuerzas de Operaciones Especiales participen “en las redadas encabezadas por fuerzas mexicanas, dirigiendo la misión y tomando decisiones claves”. Ante esto, bien podríamos observar una especie de Iniciativa Mérida 2.0, reviviendo las políticas de guerra contra el narcotráfico diseñadas por Estados Unidos durante el gobierno Bush que tanto beneficio dejaron al complejo-militar industrial y tanto potenciaron la violencia en el país.

Cabe señalar que el general Maurizio Calabrese quien dirigirá esta fuerza de tarea es un miembro de la fuerza aérea con amplia experiencia en el comando de operaciones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, destacando por sus despliegues en el medio oriente para participar de operaciones como Southern Watch, Iraqi Freedom, Inherent Resolve and Enduring Sentinel, lo cual debe poner en cautela al país ante la creciente presencia de drones y aviones de guerra en el espaço aéreo mexicano.

La tercera fuerza de tarea es la llamada «Oro» (JTF-Gold) la cual tiene por objetivo mejorar la integración y sincronización de defensa aérea y de misiles del país, el cual será dirigido por el Lt. Gen. Sean Gainey quien de forma paralela es el comandante general del Comando de Defensa Espacial y de Misiles del Ejército de los Estados Unidos (USASMDC). Esta creación resuena a la ambición trumpista de afianzar la llamada «cúpula dorada» (Golden Dome) mediante la cual crearía un sistema de defensa-ataque similar al Iron Dome israelí con el objetivo de proteger «contra misiles de crucero, balísticos, hipersónicos y drones, sean convencionales o nucleares”, sin embargo, los detalles técnicos no son claros.

En conclusión, observamos un reordenamiento profundo de los intereses estadounidenses y sus medios para alcanzarlos. La expansión y el enlistamiento se señalan como formas de subsumir, absorber o reclutar Estados, territorios y sus riquezas a la esfera de la competencia estratégica de potencias hemisféricas que Estados Unidos plantea. En este escenario de imprevisibilidad y demostración del poder militar como forma de ejercer el diálogo internacional, América del Norte -región geopolítica donde México forma parte- se vuelve un espacio vital pensado estratégicamente para que Estados Unidos se convierta en una fortaleza -económica y militar- impenetrable por potencias extranjeras como por individuos indeseados.

Bajo esta lógica, se configura un escenario de diplomacia coercitiva en el que el continente en su conjunto resulta amenazado, aunque México -así como Canadá y Groenlandia- ocupa un lugar prioritario como frontera al sur de Estados Unidos. El objetivo es asegurar los intereses estadounidenses tanto en el ámbito económico como en el militar.

En este contexto, la renegociación del tratado de libre comercio se presenta como un proceso particularmente complejo donde los intereses de seguridad estadounidenses en nuestro país se vislumbran como un factor central, ante lo cual cabe pensar en escenarios como la negociación de acuerdos que actualicen al momento geopolítico contemporáneo la antigua Iniciativa Mérida con una ingerencia profunda del aparato de defensa estadounidense.

  • Alberto Hidalgo Luna. Licenciado en Estudios Latinoamericanos, maestrante en Estudios Regionales en el Instituto Mora. Colaborador del Observatorio Latinoamericano de Geopolítica y miembro del GT Fronteras, regionalización y globalización de CLACSO. Ha laborado en organizaciones de la sociedad civil para el análisis de conflictos socioterritoriales en Chiapas y la Península de Yucatán.

 

Fuente: Avispa Midia

* Imagen de portada: Miembros de las fuerzas armadas mexicanas durante ejercicios de adiestramiento por parte de militares norteamericanos del Comando Norte realizados en 2022.

 

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