En un acotado y seco discurso José Antonio Kast hizo realizó su primer pronunciamiento público como novel presidente con ejes en su slogan electoral de conformar un “gobierno de emergencia” y en un llamado a la unidad, especialmente a la oposición, para llevar adelante este plan de emergencia; sin embargo, esto no es más que demagogia para ocultar que su plan consiste en ajustar, reprimir y expoliar.
Cerca de 20 minutos duró la primera alocución pública del nuevo presidente José Antonio Kast, quien subió al palco presidencial a eso de las 22.30 horas de este miércoles. Esto tras realizar la firma de sus primeros 6 decretos con los que encomendó a sus ministros acelerar la agenda de crecimiento y seguridad, dos claves de su discurso electoral sobre “gobierno de emergencia”.
Esto es central, pues estos primeros decretos marcan una primera orientación de sus primeros 90 días. Además de instruir la creación de una “Política nacional de cierre fronterizo”, de un “Plan Escudo Fronterizo” y establecer un “Comisionado para la Macrozona Norte”, referidas a su política contra los migrantes, Kast también encomendó al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y a la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, pisar el acelerador y resolver 51 reclamaciones pendientes en el Sistema de Evaluación Ambiental, para que “Chile crezca”, en regla del discurso contra los controles ambientales y para garantizar en negocio empresarial con nuestros recursos naturales.
También designó al ministro de Vivienda, Iván Poduje, como encargado de reconstrucción en las regiones de Valparaíso, Ñuble y Biobío, y, finalmente, instruyó la creación de una “fuerza de tarea” para realizar persecuciones a funcionarios públicos en base a auditorías, bajo el argumento de la “austeridad fiscal”, mismo argumento que ocupan para justificar el plan de reducir más de $6.000 millones de dólares en la administración pública, algo que no podrán realizar sin tocar el trabajo de miles de empleados públicos y afectar los servicios sociales de millones de trabajadores y pobres del país.
Tras la firma de estos primeros decretos Kast tomó palco para dirigirse a los fanáticos que a esa hora se congregaron ante el Palacio de Gobierno. Sin mayores sobresaltos y con un tono seco el novel presidente sin muchos detalles comenzó refiriéndose a su “gobierno de emergencia” como un gobierno del orden. “Un país no puede gobernarse solo con ideas. Tiene que gobernarse con carácter y el carácter no es arbitrariedad. El carácter es estar dispuesto a hacer lo que hay que hacer aunque sea incómodo, aunque sea impopular, aunque cueste“ dijo citando a Diego Portales, algo ejemplificador de la línea dura que quiere imponer para avanzar con su agenda de emergencia.
Esta “línea dura” la fundamenta para justificar su política de orden en materia de seguridad y migración, algo que va en regla con sus 3 primeros decretos de militarización fronteriza. Sin embargo, sobre esto, no podemos dejar de mencionar que cuando Kast habla de seguridad lo hace siguiendo la pauta dictada por Donald Trump en la reciente cumbre “Escudo de las Américas”,una política que pretende reproducir la “guerra contra las drogas”, y de paso la migración, que no ha hecho más que bañar de sangre inocente todo el continente a la vez que crece el narco y con él su engarzamiento en diversos poderes del Estado.
Posteriormente, tras un difuso llamado a los oyentes a “aprovechar juntos esta oportunidad”, a “cumplir responsablemente nuestras obligaciones”, porque “Chile nos pertenece a todos”, “futuro lo construimos entre todos”, hizo un llamado, aunque sin nombrarlos explícitamente, a la oposición política a “abandonar las trincheras”.
“Llamado a la unidad, no la unidad que borra las diferencias, porque la crítica es legítima y el debate es necesario para fortalecer la democracia, el llamado es a la unidad por las causas urgentes de chile, aquellas que están por encima de nuestras diferencias”, un giro en el relato que mantenía Kast hasta la semana pasada. Pero esto no es casualidad, Kast sabe que si quiere pisar el acelerador y pasar a los ataques necesita blanquearse y dialogar con la oposición, la cual, en todo caso, no está muy lejos de la agenda de seguridad y proinversión que impulsaron durante todo el gobierno de Boric.
Tampoco la tienen fácil en el Congreso, aún cuando la derecha haya obtenido las primeras presidencias de ambas Cámaras, debido a la estrechez de las votaciones y a la dependencia que tendrán para llegar a acuerdos con sectores del centro.
Un discurso cargado de demagogia
Kast en su discurso habló mucho de su “gobierno de emergencia”, un slogan que dialoga con las expectativas que existen en la población, algo que le sirve para disfrazar su agenda de ataques contra los trabajadores y los pobres.
Por ejemplo, durante su alocución no se refirió a ninguno de los 6 decretos que acababa de firmar. Como señalamos más arriba la instrucción a Medio Ambiente dice relación con “liberar” la tramitación de cerca de 50 proyectos de inversión, los cuales están bajo revisión ambiental, alineándose con los objetivos de la reciente reunión con Donald Trump, recuperar el control exclusivo sobre los recursos naturales y las rutas comerciales, convirtiendo a los países aliados en piezas de una nueva Doctrina Monroe diseñada para la disputa comercial y financiera, erigiéndose, así, como un garante para EEUU de que el litio y el cobre fluirán hacia los bolsillos de los grandes capitalistas norteamericanos, subordinando la riqueza nacional a las necesidades de Washington, como el bombardeo de escuelas en Irán y Palestina.
Esto significa la “emergencia”. Cuando Kast “emergencia” en economía esto no es más que seguridad para los poderosos, para que sigan fluyendo ganancias a sus bolsillos, con libertad para fugar estos recursos al extranjero y proteger sus inversiones, rebajando los impuestos a los grandes empresarios y facilitando la precarización y el trabajo flexible, buscando que estos puedan pasar a la ofensiva pisoteando el salario y la jornada laboral.
Cuando Kast habla de “emergencia” en seguridad, lo dice no para garantizar la seguridad en los barrios, sino para comprometerse con EEUU en su alianza militar para enfrentar la “guerra contra las drogas”, una política que demostró su fracaso en países como México y Colombia.
Cuando habla de “ajustar el Estado” no se refiere a reducir los salarios a los altos funcionarios estatales, ni a los sueldos millonarios de los parlamentarios, ni siquiera se refiere a perseguir la evasión fiscal del gran empresariado, sino que es despedir y pisotear a los funcionarios de rangos más bajos del escalafón público, además de debilitar los servicios públicos.
Todo indica que el “gobierno de emergencia” pondrá la urgencia en la agenda empresarial y no en las necesidades de la población. Es decir que ninguna de estas medidas resolverán los problemas fundamentales de los trabajadores y pobres del país, sino que por el contrario, más temprano que tarde veremos como esta “emergencia” se carga sobre nosotros como pasa actualmente en la Argentina con el socio de Kast, Javier Milei, quien tiene una ofensiva contra los jubilados, los estudiantes, más reciente con la reforma laboral, etc.
Kast buscará constantemente pasar a la ofensiva en su agenda de ataques, unos naipes que aún no termina de mostrar, sin embargo su agenda represiva y pro empresarial no tiene mayoría social, es poco probable que vaya buscando avanzar sin que le salga resistencia al paso (algo de esto vimos el día de hoy con las movilizaciones en Valparaíso y Temuco, o las protestas estudiantiles en el Liceo Augusto D’Halmar contra la visita de Kast, o la toma del Liceo 1 - Javiera Carrera).
Cada reforma que Kast intente no sólo deberá sortear las negociaciones en el Congreso, sino que además deberá lidiar con trabajadores, estudiantes, docentes, ambientalistas, feministas, que le salgan al paso, estas fuerzas es necesario activarlas, movilizarlas y ponerlas en función de fortalecer una oposición social y política contra Kast, dejar la resignación, la desmoralización y el temor que sólo fortalecen a la derecha, como vimos durante el gobierno de Boric.
El “progresismo” gobernando con la agenda de la derecha sólo ha servido para recomponer a la derecha y darle ánimos a la extrema derecha
La oposición “colaborativa”, como se autodenominan los partidos del gobierno saliente, ya hizo su primera muestra de colaboración activa con la derecha en el Congreso, no es alternativa para prepararnos a enfrentar los ataques del gobierno.
Es momento de prepararse, no de agachar la cabeza. Hay que organizar la resistencia obrera y popular. Es necesario empezar a prepararnos forjando un camino de lucha y organización de los lugares de trabajo y de estudio, fortaleciendo los sindicatos, los centros de estudiantes, las asambleas de base, los espacios para desplegar la organización desde debajo de trabajadores, estudiantes, movimientos sociales, etc. articulando una fuerza social amplia capaz de frenar la avanzada de la derecha mediante la lucha de los trabajadores junto a los sectores populares, que retome la masividad de las calles, que sea capaz de ofrecer una resistencia seria que nos permita conquistar las demandas que Kast no va a resolver.
El desafío para la izquierda pasa por fortalecer la organización independiente de trabajadores y sectores populares, desde los lugares de trabajo y estudio, en sindicatos, federaciones estudiantiles y organizaciones territoriales, y preparando desde ya la resistencia para frenar los ataques que vendrán. Será en las calles, lugares de trabajo y estudio donde se jugará la verdadera relación de fuerzas. Desde el PTR unimos esta pelea a la construcción de una izquierda revolucionaria independiente a los partidos del gobierno de Boric, ese "progresismo" del PC, FA y la vieja Concertación que le abrieron el camino a la derecha, y que serán impotentes para enfrentar su agenda.


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