El Círculo Rojo. Vayan a hacerse las feministas a Irán
¿A quién le importan los derechos de las mujeres? Feminismos, islamofobia y prejuicios.
· El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán revive una de las consignas favoritas de los reaccionarios: ¿DÓNDE ESTÁN LAS FEMINISTAS?
· Un posteo elegido al azar dice: “¿Por qué no van a Irán? Pagadas por el régimen ayatolá. Ahora no aparecen esas ratas. En Irán están masacrando a la gente y mujeres y feministas CALLADAS, mamón”.
¿Qué dicen las feministas?
· No existe una postura oficial de “el feminismo” sobre Irán, como no la hay sobre Afganistán o Palestina. Por dos motivos: no hay una conferencia mundial feminista que vote declaraciones y tampoco hay una postura unificada sobre la violación a los derechos de las mujeres en Estados Unidos, Francia o Argentina.
· Los feminismos son movimientos vivos, llenos de debates. Pero me interesa destacar que cuando se discute lo que pasa en países como Irán pesan más los prejuicios con respecto a la vida religiosa y/o cultural que la opresión.
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· Eso se nota cuando alguien se desvive por la imposición del velo en Irán o Afganistán, pero no le molesta la imposición de países europeos de no usar ese mismo velo. En esas dos posturas lo que está ausente es la autonomía de las mujeres: hay un Estado tomando una decisión sobre las mujeres.
· También se nota cuando alguien pone el grito en el cielo por las “pobres” mujeres iraníes que usan velo pero no dice nada sobre las mujeres en Gaza, que se mueren en los bombardeos, que no pueden darle la teta a sus hijos porque se mueren de hambre, o que los colonos israelíes cantan que van a violarlas cuando entren en sus pueblos.
· La escritora pakistaní Fatima Bhutto dice sobre estas posturas: “no sos feminista, estás trabajando al servicio de otra cosa”.
Islamofobia, prejuicios y sentidos comunes
· En medios y redes sociales circulan todo el tiempo prejuicios y discursos que influyen y generan sentidos comunes.
· “La gente festeja”. Los videos de gente festejando el asesinato del ayatolá Jamenei implicarían que no podés criticar el ataque de Estados Unidos e Israel.
· Hay muchas cosas a tener en cuenta: ¿quiénes festejan? Vivan dentro o fuera de Irán, el pueblo iraní no piensa de una sola manera. Incluso personas que festejaron la noticia del fin de Jamenei no apoyan el ataque ni que Estados Unidos e Israel decidan el destino de Irán. Hay mucha gente que se opone al régimen autoritario iraní, pero solamente un sector reaccionario (pro monárquico, los que quieren volver a tener un sha como antes de la Revolución de 1979 y apoyan al hijo de ese sha, Reza Pahlavi) apoya la agresión. La mayoría teme por sus familias (lo dicen muchas activistas feministas que viven en la diáspora) y por la perspectiva de que empeoren todavía más las condiciones de vida.
· “El problema de las iraníes es el islam”.
· En las sociedades occidentales está muy naturalizada la islamofobia. Pero el Corán (el libro sagrado del islam) no dice que hay que castigar o matar a las mujeres por no usar velo.
· Los códigos son interpretaciones de determinados sectores. Pasa con otras religiones y los usos políticos a favor de los intereses de determinados sectores. Nada de esto implica relativizar las atrocidades que se hacen en nombre de la religión. Pero darles un contexto sirve para entender que el problema va más allá del islam: hay fundamentalismos cristianos, hay Estados teocráticos que someten a otros pueblos, como el Estado de Israel.
· Por otro lado, si escuchás a las feministas y a las mujeres iraníes (es difícil, pero posible), la mayoría habla de lo difícil que es vivir para las mujeres por la combinación de las sanciones económicas de Estados Unidos y la crisis económica, que repercute sobre todo en la sobrecarga de trabajo reproductivo gratuito. O que el apagón de internet dinamitó la red de economía de subsistencia para las mujeres en una sociedad llena de restricciones. Hay una red de servicios informales que brindan mujeres a otras mujeres que no funciona sin internet.
· O cómo usa el régimen la presión sobre los códigos de vestimenta y el control sobre las mujeres como una herramienta de orden en un país movilizado por la inflación (huelgas y protestas desde 2017). Escuché en una entrevista a una militante feminista de izquierda que cuenta cómo se hizo mucho más difícil abortar desde la pandemia. Y lo primero que pensé fue: “¿se puede abortar en Irán?”. Y sí: en 2021 era similar a lo que pasaba en Argentina hasta 2020. El aborto está despenalizado por riesgo de vida de la madre o inviabilidad del feto. Cuando refuerzan los controles hay menos médicos que se arriesgan, las redes solidarias se achican y abortar es más difícil para las mujeres pobres y trabajadoras.
· La imposición del velo es un problema, pero hay muchísimos otros, que no van a desaparecer con los bombardeos o si Donald Trump elige al próximo presidente.
· “Las mujeres de Irán necesitan la ayuda de Occidente porque las oprimen”.
· Aunque hay sectores que piensan así, es una idea alejada de los feminismos: que las mujeres necesitamos la tutela de alguien para liberarnos. Eso no es cierto. Una cosa es pensar dónde están nuestros aliados para pelear contra la opresión, dónde está la fuerza social que alimenta nuestra lucha. Pero tutelaje, no.
· Si eso es falso en general, es falso en particular en Irán. Existe un prejuicio sobre la revolución de 1979 que derrocó el régimen pro Estados Unidos del sha: “las feministas y la izquierda apoyaron la revolución de los ayatolás y terminaron usando velo”. La revolución no fue de los ayatolás, fue del pueblo iraní (que haya sido expropiada y hayan existido problemas y limitaciones es tema de otros debates). Tuvo consejos democráticos (que votaban sus representantes sin distinción de género) y las trabajadoras y los trabajadores participaron activamente. Cuando los ayatolás imponen el uso obligatorio del velo (parte de un sistema de discriminación legal), hubo una resistencia muy fuerte. De hecho, la primera protesta masiva contra el régimen 8 de marzo, el Día Internacional de las Mujeres en Teherán. Marcharon 100 mil mujeres, muchas amenazaron con prenderse fuego, una parte de la marcha tomó el Palacio de Justicia y otra bloqueó con una sentada gigante la gran mezquita de Teherán. La protesta duró tres días consecutivos. Las aplastaron con represión, las derrotaron, pero nunca apoyaron la imposición.
· Durante el casi medio siglo que pasó desde 1979, con las dificultades que implica vivir en un régimen opresivo como el iraní, las mujeres siguieron y siguen resistiendo. Siempre existieron campañas contra la obligación del velo. Cuando el régimen intensifica la presión, la respuesta popular (no solo de las mujeres) también se intensifica. Muestra de ello son las movilizaciones que se suceden desde 2017, con el punto más alto en 2022 después del asesinato de Mahsa Amini y el surgimiento del movimiento “Mujeres, Vida, Libertad”, que excede la movilización feminista y sumó a trabajadores, sindicatos y minorías étnicas y religiosas.
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· Este 8 de marzo, en muchas partes del mundo, las movilizaciones por el Día Internacional de las Mujeres van a tener a las iraníes —el apoyo a sus demandas y el rechazo a los ataques de Israel y Estados Unidos— entre sus principales banderas. Y es muy importante, porque si la agenda de los feminismos no empieza por apoyar las demandas de las iraníes, corremos el riesgo de que vuelvan a usar nuestra lucha para justificar políticas e intereses que no son los nuestros y no tienen nada que ver con nuestra pelea contra la opresión.

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