lunes, 16 de marzo de 2026


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Jürgen Habermas, filósofo comunicacional

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Por Iñaki Urdanibia

El ahora desaparecido, había nacido en 1929, ha fallecido a la edad de 96 años, no se recataba a la hora de defender que si la filosofía se olvida del todo, habrá perdido su razón de ser, dejando de ser ella misma (decía su maestro Adorno que el todo es la no-verdad), y desde luego en su extensa obra abordó todos los problemas de nuestro mundo y las sociedades actuales, hasta convertirse en la voz de la conciencia alemana. Filosofía, política, sociología, psicología, cultura, técnica, derecho, religión…todo era objeto de su mirada con el propósito de analizar el espacio público desde la óptica de la teoría crítica centrada en una crítica radical del conocimiento en busca de vías emancipatorias. Su presencia no se limitó al ámbito académico y de los saberes especializados sino que sus intervenciones públicas eran moneda corriente: pasando de ser respetado por los estudiantes alemanes de la SDS y apoyarles hasta calificarles de fascistas rojos, au participación en la querella de los historiadores (Historikerstreit), criticando el revisionismo que trataba de desculpabilizar la historia alemana, a sus discusiones, en 1999, con Peter Sloterdijk, acerca de Normas para el parque humano, sus críticas a Heidegger (pensar con Heidegger contra Heidegger), sus rotundas críticas a quienes criticaban la modernidad, que el consideraba como proyecto inacabado,…y preocupado por las deficiencias de las democracia actual, que él pretendía perfeccionar o si se quiere radicalizar en su apuesta por la discusión, el diálogo, por la racionalidad comunicativa.

Allá por los ochenta no había tesis doctoral de filosofía que se preciase que no recurriese a citarlo, dejándose ver su influencia en pensadores hispanos como Adela Cortina, Fernando Vallespín, Margarita Boladeras, José Antonio Gimbernat o Javier Muguerza; eran los años en que fue invitado a disertar en las Cortes hispanas, quedando como huella el denominado patriotismo constitucional, que tanto juego dio a algunos líderes del PP en su lucha contra los nacionalismos, digamos, periféricos. Defensor del consenso frente al disenso (Afirmaba Alain que pensar es decir no), mostraba ciertos toques abstractos ya que el diálogo entre humanos es plausible, qué duda cabe, mas sabido es, al menos desde Orwell, que todos humanos pero unos más que otros y así el diálogo, con visos neocontractualistas, se produce entre desiguales, pues de todos es conocido también aquello de que quien más puede capador, por decirlo rápido y en castizo. Podría decirse de él que se convirtió en el custodio del templo filosófico, desterrando de él a quienes se prestaban a ciertas dudas acerca de los valores del pretendido consenso, para dar cabida al disenso. En este orden de cosas, sus críticas simplificadoras ad nauseam, a los denominados posmodernos y otros fueron furibundas y cercanas a encasillar a los señalados en destructores de la razón, la muestra más significativa está en la conferencia que pronunció con motivo del galardón, el premio Theodor W. Adorno, que se le otorgó en Frankfurt en setiembre de 1980, en donde embestía contra los jóvenes conservadores -línea que iba desde Georges Bataille, a través de Michel Foucault, hasta Jacques Derrida-, los viejos conservadores y los neoconservadores en donde incluía, en amalgamadora mezcolanza, a Leo Strauss, Hans Jonas, primer Wittgenstein o Hannah Arendt…todos en el mismo saco, tachados de anti-modernos y simplificadores al considerar la razón como meramente instrumental e incidiendo en las vertientes nietzscheanas y en la crítica de la metafísica, considerándola como un saber especial en líneas heideggeriana. Tales clasificaciones las detalló -centradas en el denominado neoestrauturalismo- nmás tarde en el Discurso filosófico de la modernidad (1984)en donde inlcuía también a Cronelius Castoriadis.No está de más recordar que desde sus propias filas frankfortianas, Axel Honneth le criticaba por no tener en cuenta las aportaciones de algunos de los filósofos franceses descalificados y, es que salta a la vista, que las genealogías trazadas son forzadas y la propuesta neo-rusoniana(me refiero a Rousseau) apostando por la libre discusión como instrumento de cohesión social resulta angelical donde las haya.

Considerado como seguidor de la denominada Escuela de Frankfurt, se desmarcó de los aspectos, considerados como pesimistas en exceso, de los creadores de dicho Instituto de Investigación Social, en especial de su obra Dialéctica de la Ilustración (1947) de Theodor W. Adorno y Max Horkheimer, desmarcándose de ellos, revisando sus posturas, suavizándolas, y olvidar el ideal de una reconciliación. De una sociedad justa y exenta de los vicios que eran criticados por Adorno en especial, de quien se convirtió en asistente en 1956, siguiendo en el puesto hasta 1959; dicho lo cual se le puede considerar heredero de tal institución en la medida que como sus fundadores se reclama del marxismo, light, y criticando el positivismo, aunque con el paso del tiempo, cada vez más alejado, nada digamos con respecto a la unidimensionalidad de Herbert Marcuse, desechando la dimensión epistemológica para quedarse, según su confesión, en la dimensión emancipadora. Habermas corregía la visión adorniana al considerar que ésta perdía todo sentido siempre que no implicase un modelo de comunicación…así pues, su propósito era perseguir una comunicación exitosa y universal que no supusiese la dominación arbitraria de los hombres. No cabe duda de que los propósitos son loables, si bien la identificación entre razón y comunicación -expuesta de manera sistemática y excesivamente técnica, en su enorme, más de novecientas páginas, Teoría de la acción comunicativa(1981)- a veces bajo los auspicios de Kant, y con el propósito de de rehabilitar la razón, reducida según el a su dimensión instrumental, es decir científica y técnica. La vía según sus propuesta sería constituir una pragmática universal para aclarar la racionalidad que subyace a la comunicación de todos los días. Necesaria resulta clasificar los criterios gracias a los cuales juzgamos que nuestras acciones o nuestros intercambios han tenido éxito o no., determinando -en su lenguaje- la eficacia, la legitimidad y la autenticidad poniéndolos en relación con los modelos de acción teleológica, axiológica y dramatúrgica, los cuales traducen por su parte el mundo objetivo, social o subjetivo. Sin entrar en mayores, discutible resulta que la razón esté presente en todo intercambio comunicacional…partiendo en su visión de la exactitud, la justeza y la sinceridad de las acciones de los interlocutores, inherente según su visión, a la interacción comunicativa….de donde su deducción de que la razón proviene solamente de la discusión.

En resumen, un pensador que no dejó nada de las esferas del quehacer humano sin explorar, no ha dejado de hacerlo reflexionando bajo tres prismas: empírico -en las relaciones entre la política, la ciencia y la opinión pública; epistemológico, hurgando en los lazos existentes entre el conocimiento y los intereses dominantes, y metodlógico, sosteniendo que una teoría social debe poder asumir el papel de la crítica…con el eje de crear una teoría de la acción comunicativa…y defendiendo un reformismo radical -según su definición- y una defensa cerrada del restablecimiento de una opinión pública democrática y crítica.

En fin, un pensamiento con pretensiones de abarcar la totalidad, creando un sistema cerrado, y con una desmedida esperanza en la capacidad transformadora, dentro de unos límites -nada que ver con los propuesta de la democracia salvaje de Miguel Abensour, los desbordes de Jacques Rancière o las ampliaciones de Claude Lefort-, a través de la palabra y la razón, en tiempo en que el desierto avanza que dice Remo Bodei…¿Razón normalizadora o trágica? Ahí está el quid de la cuestión, lejos de cualquier abstracción y pretendida transparencia.

Jürgen Habermas en 9 fechas

18 de junio de 1929, nace en Düsseldorf

1954: sostiene su tesis de doctorado: Lo Absoluto y la Historia…en el pensamiento de Schelling

1956 -1959: asistente en el Instituto de Investigación Social de Frankfort del Meno

1961: publicación del Espacio público, que llegó a ser un clásico de la ciencias sociales

1971-1981: director del Instituto Max-Plank para el desarrollo de las ciencia sociales

1981-1994: profesor titular de filosofía en la Universidad Goethe de Frankfort

2004: concesión del premio de Kyoto

2023: publicación, en castellano, del primer tomo de su monumental Una historia de la filosofía

2026: fallecimiento el 14 de marzo en Starnberg

 

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