miércoles, 5 de agosto de 2026


https://www.laizquierdadiario.cl/El-Senado-aprueba-y-cierra-el-mayor-regalo-tributario-a-los-duenos-de-Chile-mientras-la-juventud


Megarreforma de Kast. El Senado aprueba y cierra el mayor regalo tributario a los dueños de Chile mientras la juventud trabajadora paga la cuenta







El día de ayer el Senado votó y aprobó el último artículo pendiente de la ‘Megarreforma’ del gobierno de Kast. Este trámite cierra el paso del proyecto por el Congreso. Todavía restan los requerimientos presentados ante el Tribunal Constitucional, pero lo sustancial ya está resuelto: la "Ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social" ya es, en los hechos, ley.

Miércoles 5 de agosto 07:04

Mientras el gobierno presenta la reforma como una medida para crear “crecimiento y empleo”; para cientos de miles de jóvenes que atienden en Starbucks, preparan pedidos en KFC o trabajan en supermercados, retail y call centers, la realidad será muy distinta.

Detrás del discurso de "crecimiento y empleo" usado para justificar la ley, hay una contrarreforma tributaria que transfiere miles de millones de dólares desde el Estado hacia los grandes empresarios. Es un regalo al 1 % más rico del país. Para la juventud estudiantil y trabajadora significa menos recursos para educación y salud, más precarización e inestabilidad laboral y un futuro todavía más incierto.

¿Qué aprobó el Congreso? ¿Cuáles son los argumentos del gobierno? (¿y por qué no se sostiene?)

El núcleo del proyecto es la rebaja del Impuesto de Primera Categoría del 27 % al 23 %. También se aprobó la reintegración total del sistema tributario -que permite a los dueños descontar de sus impuestos personales todo lo que ya pagó la empresa- y la invariabilidad tributaria para grandes inversiones (hasta 20 años de blindaje). Además, el Estado deberá compensar a las empresas si les revocan un permiso ambiental. Es un saqueo a favor de las grandes empresas.

Cada punto de rebaja cuesta entre US$420 y US$450 millones anuales. En total, el Estado perderá entre US$1.800 y US$2.000 millones al año solo por esa baja, más otros US$700 a US$965 millones por la reintegración. Con esa plata se podrían construir varios hospitales o decenas de escuelas y liceos públicos cada año. En vez de eso, el dinero se va a las grandes empresas.

Kast defendió la reforma con tres ideas. Ninguna se sostiene:

“Estamos caros frente a la OCDE.” La tasa corporativa subió, pero la carga tributaria total de Chile sigue bajo el promedio OCDE. El problema es que el Estado recauda poco para salud, educación y pensiones.

“La reforma de Bachelet de 2014 fracasó.” Es una correlación tramposa: ignora el desplome del cobre y la desaceleración de China.

“Esto va a generar inversión y empleo.” Los costos fiscales son inmediatos y seguros; el empleo es una apuesta. Además, los sectores más beneficiados (minería y energía) son los que menos empleo generan por dólar invertido.

El proyecto es una estafa a la juventud trabajadora.

Menos Estado y más precarización. Un golpe a la juventud.

La Megarreforma reduce estructuralmente la recaudación del Estado en un momento de deterioro del mercado laboral: el desempleo llegó al 9,4 % en el trimestre marzo-mayo, y la informalidad se ubica en torno al 27 %. Mientras el gobierno entrega garantías tributarias por décadas a los grandes capitales, avanza en una ofensiva contra los derechos laborales, en especial contra las y los más jóvenes. La Mesa de Reactivación Laboral propuso reemplazar la indemnización por años de servicio por una “indemnización a todo evento” financiada por el trabajador a través del Seguro de Cesantía, y habilitar semanas de hasta 52 horas sin pago de horas extra. Esa propuesta ya es proyecto de ley para el sector turismo, con el objetivo de extenderla a otros rubros.

La promesa del “chorreo” no tiene sustento: los sectores que concentran la mayor parte de la inversión -minería y energía- son los que generan menos empleo por dólar invertido. La juventud no verá puestos de trabajo estables ni mejores salarios: verá menos derechos sociales y un mercado laboral todavía más precarizado.

El verdadero alcance de esta reforma se mide en la vida cotidiana de millones de jóvenes trabajadores. Quienes trabajan en los sectores más precarizados seguirán enfrentando salarios que no alcanzan, jornadas flexibles e incertidumbre permanente. Miles combinan estudios con trabajos precarios e ingresos insuficientes para pagar arriendo, transporte, alimentación y educación. Menos recaudación fiscal significa menos presupuesto para universidades públicas, becas y gratuidad, y más sobrecarga para los estudiantes trabajadores.

Los jóvenes que hoy entran al mercado laboral lo harán en condiciones más precarias que la generación anterior.

¿Cómo combatir la Megarreforma?

La falsa oposición mostró su verdadero rostro en esta discusión. Sectores negociaron con el ministro Quiroz para asegurar los votos necesarios. El Partido Comunista y el Frente Amplio criticaron el proyecto, pero limitaron su respuesta al parlamentarismo y depositaron sus esperanzas en el Tribunal Constitucional, la misma institución diseñada para blindar el modelo económico neoliberal. Nadie llamó a la movilización ni impulsó la organización desde abajo. Apuestan al desgaste electoral para ganar las próximas elecciones. Pero mientras ellos juegan al desgaste, los sectores populares y la clase trabajadora son atacados y condenados a pagar los costos de la crisis.

Las burocracias de la CUT y de la Confech, entre otras, mantuvieron una pasividad cómplice durante toda la tramitación (y durante todo lo que va de gobierno). Mientras el gobierno avanzaba con su agenda proempresarial, las burocracias y sus direcciones no convocaron a levantar asambleas de base ni a articular un plan de lucha unitario que culminara en movilización. Prefirieron subordinarse a la negociación y a la voluntad del Parlamento y del resto del Estado antes que apostar a la fuerza organizada de las y los trabajadores y estudiantes. Esa política facilitó el avance de los ajustes sin respuesta.

Mientras las cifras de apoyo al gobierno caen, los proyectos del gobierno pasan con facilidad. Esta contradicción sólo se explica en la pasividad que, desde la oposición y las burocracias se ha adoptado como estrategia para reaccionar a los ataques de Kast. Quieren ganar las próximas elecciones sin importar que, durante los próximos 3 años y medio, el pueblo pase hambre.

La Megarreforma no se revierte con aquella estrategia. Se revierte con la organización y la movilización independiente de la clase trabajadora, los estudiantes y los sectores populares. Es urgente levantar asambleas de base en lugares de estudio y de trabajo, construir comités de acción y coordinaciones que discutan un plan de lucha ascendente.

Ese plan debe apuntar a un Paro Nacional Activo que rechace el ajuste, revierta los ataques del gobierno y levante sus propias demandas: trabajo estable, reducción de la jornada laboral, basado en el reparto de las horas de trabajo entre trabajadores y cesantes, salarios por sobre el valor de la canasta familiar y con escala móvil ajustable a la inflación, educación pública, no sexista, y gratuita de calidad, y que la crisis la paguen los empresarios que se han enriquecido con el modelo que la ha generado.

La juventud trabajadora y estudiantil tiene un papel central en esa pelea. Ya demostró capacidad de movilización el 3 de junio, cuando -a pesar de la floja convocatoria de la CONFECH y la cobardía de la FECH- los estudiantes salieron a la calle contra el bencinazo y se encontraron con trabajadores en lucha del sindicato de Pacific Green. Fue una pequeña pero clara muestra de unidad obrero-estudiantil.

Ahora se trata de convertir ese descontento en fuerza organizada: asambleas de base, comités de acción y un plan de lucha que apunte a un Paro Nacional Activo. Sin ilusiones en la falsa oposición parlamentaria. Porque mientras unos pocos empresarios reciben rebajas de impuestos garantizadas por décadas, cientos de miles de jóvenes seguirán enfrentando salarios insuficientes, jornadas flexibles e incertidumbre. Son ellos quienes tienen más razones para organizarse y luchar desde abajo. Son ellos quienes pueden echar abajo esta megarreforma.

De las luchas y la organización de las y los trabajadores en diferentes sectores del trabajo donde abunda la juventud trabajadora, como de la educación, de la salud, de la comida rápida, las cafeterías, el comercio, el retail o la industria, han nacido diferentes agrupaciones de trabajadores que no están dispuestos a aceptar los ataques sin responder.

La Red de Trabajadores Precarizades (@red.trabajadoresstgo) y Nuestra Clase (@nuestraclase_) son dos de estas agrupaciones, cuyo objetivo es reunir aquellos sectores de la clase trabajadora con disposición a la lucha, a enfrentar los ajustes y hacer retroceder la ofensiva proempresarial del gobierno.

Si eres parte de la juventud trabajadora y estás dispuestx a luchar, comunícate con nosotrxs o con estas organizaciones. Hay que organizar la resistencia. Mientras un puñado de empresarios recibe rebajas tributarias garantizadas por décadas, millones de jóvenes seguirán pagando la cuenta con salarios de miseria, empleos precarios y menos derechos sociales. Esa realidad no cambiará en el Parlamento. Solo podrá revertirse con organización desde abajo, unidad entre trabajadores y estudiantes y la movilización de quienes producen toda la riqueza del país. Abajo la Megarreforma.


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Bienvenido a nuestra pagina informativa y gracias por su participacion .