jueves, 6 de agosto de 2026



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Estados Unidos. Trump acorralado: la guerra en Irán y el costo de vida hunden su popularidad frente a las elecciones







El resultado desastrozo de la guerra con Irán y el aumento del costo de vida han desplomado la popularidad de Donald Trump a niveles históricos. Sin embargo, el malestar no se agota en el rechazo al Partido Republicano: una nueva generación rompe con el establishment demócrata y busca salidas por izquierda frente a un imperio en decadencia que solo ofrece guerra y precariedad.

Juan Andrés Gallardo

Juan Andrés Gallardo@juanagallardo1

Martes 4 de agosto Edición del día



A medida que se acercan las elecciones de medio término de noviembre, el panorama para la administración Trump es cada vez más sombrío. Según datos de una reciente encuesta de la Universidad de Quinnipiac, el 60% de los votantes se opone a la acción militar contra Irán y un 66% directamente desaprueba la forma en la que Trump la está manejando, una cifra que ha ido en aumento.

Junto con la guerra en Irán, otro de los grandes problemas para Trump es la situación de la economía. La encuesta muestra que la aprobación de la forma en la que el presidente la está manejando no para de caer, situándose hoy en un escaso 35% de apoyo frente a un 60% de desaprobación. Es un diferencial negativo mucho peor que el de administraciones anteriores a la misma altura de su mandato.

Como señala una nota del diario The New York Times publicada este martes, la guerra en Irán ha trastocado la agenda doméstica de Trump en un momento político crítico. Según el Times, el conflicto ha disparado los costos de energía, llevando el promedio nacional de la gasolina a 4,10 dólares por galón, un aumento del 37% desde que comenzaron los ataques coordinados junto a Israel sobre Irán el 28 de febrero.

Este encarecimiento del costo de vida, sumado a una inflación persistente, destruyó el poco apoyo popular a una guerra de este tipo. Una encuesta de CNN/SSRS revela que el 74% de los estadounidenses —incluyendo al 43% de los propios republicanos— afirma que la guerra en Irán no ha valido el costo financiero ni las bajas militares. El Times resalta que Trump es el primer presidente de la era moderna en llevar al país a una guerra sin el apoyo del público, rompiendo incluso su promesa de campaña de mantener a Estados Unidos fuera de "guerras eternas". Este escenario proyecta una pérdida casi segura del control de la Cámara de Representantes para el Partido Republicano en noviembre.

Sin embargo, como analizamos en el reciente programa Red Internacional, el problema no es exclusivo de Trump, sino que refleja las señales de la decadencia imperialista y una profunda crisis de legitimidad del régimen bipartidista. La polarización política actual muestra que el descontento no solo afecta a los republicanos, sino que golpea de lleno al establishment del Partido Demócrata.

Una encuesta de The New York Times y Siena destaca que dos tercios de la Generación Z se declaran insatisfechos tanto con demócratas como con republicanos. Entre los jóvenes que se identifican como demócratas, el 68% está descontento con su propio partido, al que ven como una dirección identificada con los grandes empresarios y las aventuras imperialistas.

Este descontento tiene raíces profundas en la experiencia de una nueva generación que ha pasado por grandes procesos de lucha. Estas marcas en la conciencia incluyen: la solidaridad con Palestina ante la brutalidad de un genocidio que fue transmitido en directo y que atravesó universidades y sindicatos, cuestionando la alianza estratégica de EE. UU. con Israel. Por otra parte está la lucha contra el racismo y la xenofobia encarnadas en el Black Lives Matter y la pelea contra el ICE, movimientos que denunciaron el racismo sistémico y la violencia de una fuerza estatal que actúa con métodos represivos. Amplios sectores de la juventud también vivieron en los últimos años un proceso de sindicalización, que incluyó la organización desde las bases en gigantes como Amazon y Starbucks, donde la clase trabajadora vuelve a actuar como sujeto colectivo.

Además de estos procesos, la crisis económica y la desigualdad histórica es un elemento que ha marcado la subjetividad de las generaciones más jóvenes, como también había marcado a la generación anterior que motorizó la idea del “Somos el 99%” y la de los activistas de Occupy Wall Street. Mientras los 10 multimillonarios más ricos de EE. UU. aumentaron su fortuna un 526% desde 2020, la porción del ingreso nacional que va a salarios cayó al nivel más bajo desde 1929.

Por eso no es de extrañar que diversas encuestas den cuenta de que la idea del socialismo se ha convertido en una referencia para millones de jóvenes que ven el "capitalismo al desnudo". Esto explica el surgimiento de candidatos en el ala izquierda del Partido Demócrata, vinculados al DSA (Socialistas Democráticos de América), que han derrotado en primarias a figuras del establishment apoyadas por el lobby sionista, haciendo sonar todas las alarmas en la cúpula del partido.

A pesar del crecimiento de figuras como Alexandria Ocasio-Cortez o candidatos locales como Zohran Mamdani, como señala Maryam Alaniz de Left Voice en la entrevista de Red Internacional el Partido Demócrata tiene una larga historia de funcionar como un "cementerio de los movimientos sociales". La estrategia de la dirección demócrata es absorber las demandas de las calles para convertirlas en campañas electorales que terminen gestionando el estado capitalista. Mientras miles de militantes del DSA se organizan en los barrios, su energía es canalizada hacia el interior de un partido que sigue defendiendo intereses imperialistas. Es decir que no puede haber una salida progresiva dentro de los marcos del Partido Demócrata.

Como señala Maryam “La pelea fundamental, tal como muestra el ejemplo de Myriam Bregman y el Frente de Izquierda en Argentina, es por la construcción de una organización política independiente de la clase trabajadora”. Con un 62% de la población creyendo que republicanos y demócratas no representan los intereses de los trabajadores y el pueblo estadounidense, es claro que hace falta una tercera fuerza, el desafío es convertir ese descontento en una alternativa socialista que no se diluya en los partidos de los capitalistas.


Juan Andrés Gallardo

Editor de la sección internacional de La Izquierda Diario

Sección InternacionalX


 

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