
¿Se puede vivir con los hombres?
Esta es la tremenda pregunta que se hace Manon García y que no me ha quedado más remedio que hacer mía leyendo este libro.
Durante cuatro semanas, Hannah Arendt pudo asistir al proceso de Eichmann en Jerusalén y de esa «experiencia» publicó un libro1 muy perturbador. Manon Garcia también asistió durante casi cuatro semanas al llamado «juicio Pelicot», este libro es su reflexión no menos perturbadora. García no ha caído en hacer un paralelismo con la obra de Arendt aun cuando podríamos afirmar que piensa el mal de la violencia de género y resulta imposible no sentirnos concernidas, afectadas.
Durante una década, cuarenta y nueve hombres fueron invitados a participar en la violación planificada de una mujer sedada hasta la inconsciencia por su marido. Este hecho por si mismo es aterrador puesto que hablamos de hombres comunes, padres, vecinos, trabajadores que no llamaban la atención siendo violadores. Estos cuarenta y nueve hombres acudieron a la «convocatoria», pero cientos más vieron los posts de Dominique Pelicot en los que invitaba a la violación de su mujer dormida y nadie dijo nada.
Manon no se queda solo, y es mucho, en mostrarnos el juicio, los testimonios y los vídeos de las violaciones, los alegatos de los abogados defensores, de los jueces, de los psiquiatras, de los testigos, sino que va más lejos. Los argumentos de los perpetradores y, en parte, de sus abogados y abogadas, prueban la extensión, profundidad y complejidad de un orden patriarcal que justifica, frivoliza y minimiza la «cultura de la violación», que autoriza la violencia sobre el cuerpo de las mujeres. Desentrañar la complejidad de este sistema de dominación con todos los mecanismos, dispositivos, opresiones, violencias y cosificación del cuerpo de las mujeres, no es tarea sencilla.
Este libro es muy poco teórico, aunque algunos capítulos hablan de la masculinidad (es), del patriarcado o de la disociación de masculinidad y virilidad, es un libro muy pegado al juicio y hecho en base a percepciones, sensaciones e impresiones de la autora.
Aunque se juzgaba a estos cuarenta y nueve hombres, la autora considera que la perversión de Dominique Pelicot se extiende a sus cómplices, pero la sociedad que los rodea también desempeña un papel importante y señala la «complicidad prácticamente omnipresente» de los hombres franceses con el patriarcado. Esta afirmación tan contundente la lleva a cabo por entender que todo el mundo, especialmente los hombres, forman parte de un sistema social que da lugar a estas violaciones y que se muestra en el sentimiento de muchos encausados de que son inocentes. Todo el mundo, y en particular los hombres, comparten rituales, suscriben valores y comportamientos que contribuyen a hacer posible que unos hombres «normales» puedan ir a violar a su casa, a su dormitorio conyugal, a una mujer que no conocen y que está completamente sedada.
Manon García pide a los hombres que se avergüencen, que se sientan concernidos por una masculinidad que atropella a todo el mundo. La cuestión, dice la autora, es preguntarse qué tiene que ver que te guste el «modo violación» con ser un hombre de verdad. Es hora de entender que ese tipo de masculinidad y el orgullo que la estructura están inextricablemente ligados a la violación y a un orden social que nadie debería desear.
Llegado a este punto, la autora nos invita a preguntarnos ¿cómo podemos vivir en un mundo en el que la violencia sexual es constantemente minimizada, patologizada e invisibilizada? Los hombres deberían preguntarse alguna vez porqué creen tener «derecho al sexo», porqué la masculinidad está ligada al sentimiento de que el sexo es un derecho, de que los cuerpos de las mujeres están a su disposición.
Puesto que la feminidad se ha construido en torno a la idea de que la mujer debe satisfacer todas las necesidades de los hombres, la pregunta salta rápida: ¿los hombres son conscientes de la cantidad de actividades, comportamientos, maneras de vivir, a las que renunciamos las mujeres por miedo a agresiones y violaciones? Este libro es una buena manera de parar, leer y hacerse preguntas.
Y para terminar, volvemos a la pregunta inicial: ¿se puede vivir con los hombres? La autora apuesta por la necesidad de que ellos quieran un poco más a las mujeres para que podamos seguir queriéndolos. Ese amor, según ella, es un ejercicio de atención en reconocer a las mujeres reales. Las normas de la masculinidad y de la feminidad impiden a los hombres ver a las mujeres como sujetas, como semejantes a las que podrían reconocer como tales. Para ninguno de los acusados las mujeres existen de verdad, solo son cosas, objetos, trofeos.
El cambio social que reclama la autora es un cambio casi antropológico, es una transformación de la atención, de la percepción, algo que un juicio nunca podrá lograr. Nada de lo que dice el libro es totalmente nuevo, pero comparto con la autora que este juicio hace más urgente y dramático pensar en el patriarcado, la misoginia, las violencias de género y sexuales, especialmente por parte de los hombres.
1Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén. De este libro hay diversas ediciones e incluso se puede descargar en pdf.
Manon Garcia, Vivir con los hombres. Reflexiones sobre el juicio Pelicot,
Madrid, Akal, 2025
Reseña: Laura Vicente
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