
Un sistema que necesita personas inseguras: autoestima, capitalismo y malestar
Por Marta Hernández*
Durante mucho tiempo pensé que el problema era mi autoestima.
Pensaba que había algo defectuoso en mí. Algo que tenía que arreglar. Algo que hacía que nunca me sintiera suficiente del todo. Y entonces hacía lo que hacemos muchísimas personas: intentar mejorarme constantemente: Leer más, gestionarme mejor, ser más disciplinada, más positiva, más productiva, más atractiva, más fuerte emocionalmente. Siempre “más”.
Vivimos en una época obsesionada con la mejora personal. Todo parece decirnos que, si sufrimos, el problema está dentro de nosotros y la solución también. Que tenemos que trabajar nuestra autoestima, aprender a querernos, cambiar la mentalidad, sanar, evolucionar, optimizarnos.
Y claro que hay heridas personales. Claro que nuestra historia influye. Pero llega un momento en que empecé a preguntarme algo incómodo: ¿y si no todo el malestar que siento nace únicamente de mí?
Porque es difícil tener una autoestima estable en un mundo que constantemente te hace sentir insuficiente.
Un mundo donde todo el tiempo hay alguien más exitoso, más atractivo, más productivo, más joven, más feliz. Donde las redes sociales convierten la comparación en una actividad cotidiana. Donde descansar genera culpa. Donde incluso el cuerpo parece haberse convertido en un proyecto permanente de corrección.
A veces siento que vivimos rodeados de mensajes que nos dicen, de maneras muy distintas, que todavía no somos bastante: No eres suficientemente delgada, ni suficientemente exitosa, ni suficientemente estable emocionalmente, ni suficientemente interesante, ni suficientemente productiva.
Y entonces una acaba viviendo en un estado permanente de evaluación interna. Midiéndose. Corrigiéndose. Exigiéndose.
Durante años pensé que mi inseguridad era simplemente un problema individual. Pero empecé a darme cuenta de que muchas de las cosas que me hacían sentir pequeña no nacían solo de mi cabeza. También tenían que ver con el tipo de sociedad en la que vivimos.
Una sociedad donde el cansancio es normal.
Donde la precariedad se ha vuelto cotidiana.
Donde el futuro da miedo.
Donde cada vez hay menos estabilidad y más presión.
Donde parece que tenemos que convertirnos constantemente en una versión mejorada de nosotros mismos para merecer un lugar.
Y eso tiene efectos psicológicos.
Porque no vivimos separados del contexto. El mundo también entra en la cabeza. La cultura moldea la forma en que nos vemos, nos tratamos y nos exigimos.
A veces creemos que tenemos baja autoestima cuando en realidad llevamos años intentando sobrevivir en entornos profundamente exigentes, competitivos y deshumanizantes.
Hay personas que se sienten fracasadas simplemente porque no pueden sostener ritmos imposibles. Personas que creen que son débiles porque están agotadas. Personas que sienten culpa por descansar. Personas que viven permanentemente ansiosas intentando llegar a todo.
Y lo más duro es que muchas veces todo eso se vive en silencio. Porque desde fuera parecemos funcionales ya que seguimos trabajando, respondiendo mensajes, cuidando a otros/as, sonriendo. Seguimos “bien”.
Pero por dentro vivimos agotadas de sentir que nunca alcanzamos.
Y claro que hay una dimensión personal en todo esto. No todo es social. Las heridas existen. La infancia importa. Hay personas que crecieron sintiendo que tenían que ganarse el amor haciendo las cosas bien, complaciendo, destacando o siendo útiles. Y eso deja marcas profundas.
Pero creo que reducir todo el sufrimiento psicológico a un problema individual también es una forma de violencia.
Porque entonces acabamos culpándonos por reaccionar humanamente a condiciones de vida muy difíciles.
Nos preguntamos qué nos pasa a nosotros en lugar de preguntarnos qué tipo de mundo hace que tanta gente viva cansada, ansiosa, medicada o sintiéndose insuficiente todo el tiempo.
A veces pienso que nos han convencido de que el problema está únicamente dentro de nosotros porque eso impide mirar alrededor.
Es más fácil vender autoestima que cuestionar un modelo de vida que enferma.
Más fácil decirte que aprendas a gestionarte mejor que preguntarse por qué vivimos así.
Más fácil convertir el malestar en un fallo individual que reconocer el nivel de presión, soledad y exigencia que atraviesa la vida cotidiana de muchísimas personas.
Y aun así, durante mucho tiempo seguí creyendo que si lograba mejorarme lo suficiente por fin me sentiría en paz conmigo misma.
Pero la paz no llega cuando conviertes toda tu vida en un proyecto de corrección permanente.
Hay algo profundamente agotador en vivir sintiendo que siempre tienes que arreglarte un poco más para merecer tranquilidad.
Por eso creo que una parte importante de sanar no consiste solamente en mirarnos hacia dentro. También implica mirar el contexto con honestidad. Entender que muchas inseguridades no nacen en el vacío. Que la autoestima no es solo un asunto individual. Que el sufrimiento psicológico también tiene dimensiones sociales, económicas, culturales y políticas.
Y para mí hubo algo muy importante en comprender esto: dejar de sentir que todo era culpa mía.
No porque ahora piense que no tengo responsabilidad sobre mi vida. Sino porque entendí que no estaba rota simplemente por no poder adaptarme perfectamente a un mundo que muchas veces resulta profundamente hostil para la salud mental.
A veces no necesitamos seguir corrigiéndonos.
A veces necesitamos empezar a tratarnos con más humanidad.
*Marta Hernández es estudiante de antropología, facilitadora grupal y realiza tareas de formación para el Colectivo Orientación Vital
Si buscas un espacio para trabajar en tu bienestar emocional desde una perspectiva crítica, te invitamos a contactarnos. Las sesiones son online con lo cual puedes acceder a ellas desde cualquier lugar en el que te encuentres.
Coherentes con nuestros principios sostenemos honorarios solidarios. Si eres lector o lectora de Kaosenlared, no olvides mencionarlo cuando entres en contacto con Orientación Vital
Imagen de portada: Public Domain Pictures | Detalles de la licencia
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Bienvenido a nuestra pagina informativa y gracias por su participacion .