Con el gobierno de José Antonio Kast comienza una nueva etapa de ajuste patronal contra la clase trabajadora. La “Ley de Reconstrucción Nacional” busca descargar la crisis sobre trabajadores públicos y privados, mientras en los puertos de Antofagasta y Mejillones ya aparecen despidos, persecución sindical y precarización. Este 1° de Mayo no puede ser de actos rutinarios: es hora de organizar una respuesta desde los muelles.
Javier RojasTrabajador Portuario
Miércoles 29 de abril 08:02

El Día Internacional de las y los Trabajadores encuentra a la clase obrera chilena frente a un cambio de situación política profundo. La llegada de José Antonio Kast al gobierno no es simplemente un nuevo administrador del Estado, sino la expresión más directa de los intereses del gran empresariado que quiere avanzar sobre salarios, puestos de trabajo, derechos sociales y organización sindical.
Su llamada “Ley de Reconstrucción Nacional” no tiene nada de reconstrucción para el pueblo trabajador. Es una ley pensada para asegurar rebajas tributarias a los grandes grupos económicos, reducir el gasto fiscal, justificar despidos en el aparato público, congelar contrataciones y abrir nuevas condiciones de flexibilidad laboral en el sector privado. Mientras a los trabajadores nos anuncian sacrificio, a los empresarios les prometen más utilidades y menos trabas para explotar.
Esto golpeará no solo a empleados públicos, salud, educación y municipalidades, sino también a sectores estratégicos de la producción como minería, industria y puertos, donde las patronales buscarán aprovechar el nuevo clima político para imponer recortes y disciplinamiento laboral.
Ultraport Angamos muestra el camino que quieren imponer
La denuncia de despidos y persecución sindical en Ultraport Angamos no debe ser tomada como un conflicto aislado. Los despidos bajo el argumento de “necesidades de la empresa”, junto con las denuncias de no respeto a descansos y malas condiciones sanitarias, son una señal de cómo las patronales comienzan a moverse: sacar trabajadores con experiencia, sembrar miedo y preparar una dotación más barata y obediente.
No es casual que esto ocurra en Mejillones, uno de los principales polos portuarios del norte, donde confluyen intereses mineros, energéticos e industriales. Las empresas saben que con Kast tendrán un gobierno que hablará de “inversión” mientras les deja el camino libre para precarizar.
Los puertos del norte no pueden esperar el golpe uno por uno
Frente a esta situación, lo más peligroso sería la pasividad. Esperar a que cada empresa ataque por separado para recién reaccionar sería dejarle toda la iniciativa a la patronal.
Esa lógica defensiva ya la hemos visto demasiadas veces: primero cae una tanda de despidos en un terminal, luego avanza la subcontratación en otro, después vienen rebajas de dotación y finalmente los sindicatos terminan negociando a la baja.
Por eso hay que decirlo con claridad: las dirigencias portuarias no pueden limitarse a comunicados o a esperar que el conflicto les toque la puerta. Es ahora cuando deben ponerse a la cabeza de un plan de coordinación regional.
En la comuna de Antofagasta existen puertos estratégicos como ATI, Puerto Coloso y los terminales asociados al movimiento de minerales y carga industrial; mientras que en Mejillones operan nodos decisivos como Puerto Angamos, Terminal Graneles del Norte (TGN), Puerto Mejillones y Puerto Michilla. Todos forman parte de una misma cadena logística al servicio de la gran minería y del comercio exterior. Si los empresarios actúan coordinadamente en toda esa red, ¿por qué los trabajadores seguiríamos respondiendo de manera fragmentada?
La tarea urgente es romper esa inercia. Impulsar reuniones entre bases, asambleas comunes, encuentros entre sindicatos de Antofagasta y Mejillones y comités de solidaridad activa frente a cada despido o persecución. Porque cuando la patronal avance sobre uno, debe encontrarse con la respuesta de todos.
Este Primero de Mayo debe ser una tribuna de reorganización obrera
Este Primero de Mayo no puede reducirse a una ceremonia ni a discursos formales. Tiene que transformarse en una instancia para discutir cómo enfrentar la nueva etapa que abre Kast y cómo responder desde los sectores estratégicos de la producción.
La experiencia demuestra que ningún gobierno patronal será frenado por llamados a la moderación. Solo la fuerza organizada de la clase trabajadora puede poner límites a la ofensiva empresarial. Eso exige independencia política frente a todos los partidos del régimen y exige también superar la rutina sindical que muchas veces administra los problemas en vez de preparar la lucha.
Los portuarios del norte tienen una ubicación privilegiada para hacerlo: por sus muelles pasa buena parte de la riqueza que produce la región. Si esa fuerza se coordina con mineros, industriales y trabajadores públicos golpeados por los recortes, puede comenzar a construirse un polo de resistencia real.
Porque Kast y los empresarios ya están moviendo sus piezas. La pregunta es si los trabajadores seguiremos esperando el próximo ataque o si este Primero de Mayo comenzamos a organizarnos para enfrentarlos como una sola fuerza. La pasividad solo favorece a la patronal. La unidad y la movilización son la única respuesta.
Frente al avance de la guerra imperialista y el constante aumento del costo de la vida que golpea a las familias trabajadoras, nos encontramos para discutir una salida propia.
No basta con conmemorar, ¡hay que organizar una alternativa!
Por eso invitamos a participar de la actividad "Contra la guerra imperialista y las alzas", por la construcción de una izquierda revolucionaria y socialista.
Lugar: Local Cultural Desierto Rojo, Antofagasta. Curicó #2447 1° de mayo a las 18:00 horas
✊ Motivo: Charla de conmemoración, debate y organización para preparar un plan de lucha nacional.


