sábado, 2 de mayo de 2026

https://kaosenlared.net/a-trump-putin-y-netanyahu-los-hemos-prohijado-nosotros/



A Trump, Putin y Netanyahu los hemos prohijado nosotros

+1

 

El diccionario de la Academia de la Lengua Española ofrece dos acepciones del término <<prohijar>. La primera, <adoptar a alguien como hijo>>. La segunda, <<acoger como propias las opiniones o doctrinas ajenas>>. Las dos son pertinentes a los efectos de este artículo. La avalancha autocrática que ha llevado al poder a Trump, Putin o Netanyahu tiene su origen en la parálisis de la sociedad civil. La caterva de sociópatas que ocupa los gobiernos de algunas principales potencias la hemos acunado nosotros. Son oligarquías electivas que reinan a sus anchas gracias al consentimiento de los gobernados (ex ante y ex post). Porque una mayoría ciudadana abrazó en las urnas sus nombres y sus proclamas, tesis sostenida por Yazcha Mounk en El pueblo contra a democracia. La gran cuestión, por tanto, radica en saber <<cómo hemos llegado a esto>>. Y la repuesta, a la manera taurina, solo puede ser:<<degenerando>>. Renunciando a principios y abandonando responsabilidades.

El camino hacia la deserción democrática no sigue un único modelo. Durante el pasado siglo el totalitarismo emergió tanto a derecha como a izquierda. Hitler y Stalin, mutatis mutandis, son especies de esa cosecha, combinando procesos electorales con espasmos revolucionarios. Sin embargo, la diferencia respecto a los casos que vemos en este primer tercio del siglo XXI radica en que sus pares de hoy nacen de la corrosión del sistema constitucional. Tanto Trump, como Putin o Netanyahu oficialmente son líderes de naciones democráticas surgidos para el cargo en elecciones libres. Su acceso al poder no ha sido a consecuencia de actos de fuerza, sino por la voluntad de sus ciudadanos expresada en las urnas. Quizás porque aquel ideal de <<un hombre un voto>> presuponía en el elector una conciencia y unos valores que hoy están en fuga. Se ha conseguido la cuadratura del círculo en política: que sean los oprimidos quienes coronen a sus opresores. El dilema del huevo y la gallina, ¿qué fue primero? No hay democracia sin demócratas, ni demócratas sin democracia.

Esta realidad, que está detrás del hecho verificado de que una gran mayoría de trabajadores y obreros voten gobiernos ultras, revela que el problema ha pasado de ser estructural a somático. El retroceso en el túnel del tiempo hacia el <<hombre viejo>> proviene de la degeneración de la democracia realmente existente con el refrendo cómplice de la gente. Hemos caído en el <<momento platónico>>, ese periodo en el que una multitud ignorante y carente de virtudes facilitaría que la democracia se deslice por la pendiente de la tiranía. En su libro La República, Platón lo compara con un barco donde el capitán (gobernante) no es elegido por su conocimiento de la navegación, sino por su popularidad, lo que lleva a un desastre. También Aristóteles insistió en los peligros que acechan a una democracia sin valores, al advertir que degenera fácilmente en la demagogia, donde los líderes manipulan a la masa mediante la pasión en lugar de la razón. Porque << acoger como propias las opiniones o doctrinas ajenas>> implica necesariamente << adoptar a alguien como hijo>>. El último Premio Nobel de Literatura, el húngaro László Krasznahorkai, eleva la apuesta al situar en la diana de esta <<distopía canonizada>> a las <<masas ignorantes con derechos>> que sucumben a la estupidez, el autoritarismo y las posturas extremas. Conclusión, la servidumbre voluntaria que pronosticó con extraordinaria lucidez el joven Étienne de La Boétie en el lejano 1548.

Dada la situación de emergencia existencial que nos invade, la pregunta aquí y ahora es saber si estamos ante algo irremediable, definitivo, sin salida. O, por el contrario, aún es tiempo para revertir esa barbarie que en nuestro nombre practican las oligarquías electicas gobernantes. Reivindicar la conciencia de clase, la transformación social o la revolución emancipatoria suena a estéril ucronía en el actual contexto de oclusiva concentración elitista en la política (representativa) y en la económica (capitalista). Pero lo que si podemos hacer es evitar que ese descenso a los infiernos se consume y que la autodestrucción de la democracia siga abismándose. El reto está en que esa contención solo puede ser efectiva si logra trascender de las minorías inadaptadas y cortocircuita la atención de las mayorías que sostienen el actual modelo depredador y a sus heraldos. No es una receta milagrosa sino un mínimo común ético-pedagógico para frenar la deserción humanista en marcha. Rebasada la etapa de las grandes palabras nos quedan los pequeños gestos, las historias mínimas. La acción directa de proximidad, la democracia experimentada motu proprio. Para cancelar la nueva obediencia debida que ha mixtificado lo público-privado a favor de la desigualdad sistémica. Esa calamidad que se inoculó cuando la crisis financiera del 2008 sentenció que los hijos vivirán peor que sus padres, y se corroboró en la pandemia de 2020 ante la incapacidad de las instituciones de salud para facilitar las vacunas Covid, que debimos adquirir a las multinacionales farmacéuticas de la tecnocasta. Luego, la aceptación resignada de la masacre contra la población civil en Ucrania (Putin), Gaza (Natanyahu) e Irán (Trump) vino de suyo.

El gol en la propia meta que supone el menosprecio de la democracia por los de abajo, a menudo viene con un envoltorio progresista que en última instancia no hace sino legitimar pulsiones autocráticas. Un efecto bumerán que está presente en el conflicto entre el neoliberalismo y la democracia apellidada liberal. Cuando se extiende el rechazo a la expresión más descarnada del capitalismo (neo por su máxima desregulación) al ámbito político liberal (nacido en realidad para regular el absolutismo) por su cacofonía lingüística, se despeja el camino para ejecutivos más fuertes sin contrapeso de controles democráticos. Es como tirar al niño con el agua sucia del barreño. Si algo tienen en común autócratas como Trump, Putin y Netanyahu es que los tres <<actúan soberanamente>>, sin apenas limitaciones, porque para ellos legislativo y judicial son solo parte de un decorado sin capacidad real de fiscalización. Y ya sabemos por Montesquieu que donde no hay separación de poderes no existe constitución, y que el filonazi Carl Schmitt estableció que << soberano es el que decide en estado de excepción>>.

Este vaciamiento democrático inserto en la batalla contra todo lo que lleve el apelativo <<liberal>>, sin más miramientos, está en la base de la confluencia entre populismos de uno y otro signo. Desde la extrema derecha se ve como un atajo para ocupar el aparato del Estado y desde la extrema izquierda como una baza anticapitalista. Una ofensiva concurrente y vinculante por la que ultraizquierda y ultraderecha pasan de ser antagonistas a cómplices en su común deriva antidemocrática. Bajo esta premisa Hitler y Stalin desencadenaron en tándem la Segunda Guerra Mundial. La historia ni se detiene ni tropieza, pero la patrimonialización del poder; la colonización partidista de las instituciones; la polarización maniquea del espacio político; la estigmatización del adversario; el uso de los medios de comunicación públicos como voceros gubernamentales; hacer oposición a la oposición desde el poder en vez de gobernar para todos; y la prevalencia de comisarios políticos en el sistema judicial, siguen siendo horma para mentalidades sumisas y ventrílocuas. Medidas todas ellas que se están naturalizando aquí y ahora, y no exclusivamente entre lo ultraderecha. Los siete hitos reseñados son compatibles con la forma de hacer política del gobierno español, una coalición de izquierda y extrema izquierda, lo que certifica la transversalidad de la degradación democrática. Incluso esa especie de <<decisionismo altruista>> que acostumbra a utilizar políticamente el sanchismo degrada la democracia al alejar a la ciudadanía del marco deliberativo. Esta en el abuso de los decretos-ley; en las leyes alarma aplicadas durante la pandemia (inconstitucionales); en la súbita aprobación de la regularización masiva de inmigrantes hurtada a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) ya tomada en consideración por el Congreso; y hasta en la postura oficial adoptada ante los conflictos bélicos en curso sin contar con el parlamento, órgano de la soberanía nacional.

Autocracia creciente, sociedad menguante y encanallada. En el año 2003, millones de personas en todo el mundo se echaron a la calle para protestar contra la criminal invasión de Irak, justificada falazmente con una campaña de bulos y mentiras sobre la existencia de armas de destrucción masiva. Casi un cuarto de siglo después, ya con las redes sociales hegemonizando el espacio público, Trump, Putin y Netanyahu están llevando impunemente la destrucción y la muerte a decenas de miles de personas en Irán, Ucrania y Gaza. En guerras de exterminio, unilaterales, ilegales y personales, obscenamente presentadas como <<operaciones militares especiales>>, con escasa respuesta por la población civil internacional. Sin valores democráticos, las elecciones quedan reducidas a un cómputo estadístico: un hombre es un voto y una boina también. Y sin ética, la política deviene en superchería, que permite al número dos del Gobierno, María Jesús Montero, desdoblar su personalidad sin asomo de vergüenza. Es capaz de presentar oficialmente la Herramienta Hodio contra la violencia y la polarización en las redes sociales, cuando actúa como vicepresidenta primera, y gritar enardecida ¡¡¡a por ellos!! al terminar sus mítines como cabeza de lista del PSOE a las elecciones andaluzas. Situarse en el lado correcto de la historia tiene estas paradojas: hoy Pedro Sánchez agasaja al presidente chino, líder la mayor dictadura comunista-capitalista del mundo (el mayor verdugo del planeta, según Amnistía Internacional: ella sola ejecuta a más personas que el resto de los países juntos) , y una semana después es capaz de liderar un congreso en Barcelona por una Movilización Progresista Global.

+1
Compartir
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Bienvenido a nuestra pagina informativa y gracias por su participacion .