Trabajadores del Hospital de Temuco realizan protesta en visita del presidente Kast, en rechazo a los recortes fiscales.
Jueves 30 de abril 03:31

Una jornada marcada por la protesta protagonizaron trabajadores de la salud durante la visita del presidente José Antonio Kast al Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena, en Temuco, donde funcionarios se manifestaron con gritos, carteles y reclamos en rechazo a los recortes presupuestarios impulsados por el Gobierno.
Desde su llegada, el mandatario fue recibido por una movilización que cuestionaba directamente los ajustes fiscales anunciados. La consigna fue clara: rechazo a los recortes en salud. Los trabajadores denunciaron que estas medidas afectan directamente su labor y las condiciones de atención a la población, en un contexto ya tensionado por falta de recursos.
Durante la manifestación, funcionarios increparon al presidente calificando los recortes como “crueles”, reflejando el nivel de molestia existente en el sector.
Los hechos ocurrieron en el frontis del recinto hospitalario, donde la actividad oficial —que incluía la inauguración de un centro oncológico— quedó atravesada por la protesta. La presencia del mandatario no logró contener el descontento: los trabajadores insistieron en visibilizar el impacto que tendrán los ajustes presupuestarios en el sistema público de salud.
Recortes en salud: un golpe a la salud de la población
El origen de las movilizaciones se encuentra en los lineamientos de ajuste fiscal promovidos por el Ejecutivo a través de la Dirección de Presupuestos (Dipres), que apuntan a reducir gastos y revisar programas sociales de cara al presupuesto 2027. Entre las medidas se contempla la posibilidad de descontinuar programas, lo que ha encendido las alertas en el sector salud. Esto incluye programas de salud mental, cuidados paliativos domiciliarios y distintos programas de educacion y DD.HH.
Para los trabajadores, estos recortes no son una discusión técnica: implican menos recursos, menos personal y, en definitiva, una mayor precarización del sistema. La salud pública chilena ya opera bajo fuertes falencias, y cualquier reducción presupuestaria tiende a profundizar este problema.
Reducir programas y financiamiento en salud no es neutro. Significa limitar el acceso a tratamientos, aumentar listas de espera y deteriorar las condiciones laborales de quienes sostienen el sistema. En ese sentido, los recortes no solo impactan a los funcionarios, sino que golpean directamente a millones de personas.
Organicemos la resistencia contra el gobierno
Mientras el Gobierno ha buscado defender que no habrá recortes que afecten áreas de atención de pacientes, la percepción de los trabajadores de la salud es distinta. La protesta evidenció una desconfianza profunda frente a las decisiones presupuestarias y sus consecuencias.
Frente a este escenario, la movilización de los funcionarios aparece como una señal de alerta. La defensa de la salud pública no puede quedar reducida a declaraciones, sino que requiere organización, articulación y movilización.
Los recortes en salud no son inevitables: son decisiones políticas. Y como tales, pueden ser enfrentadas. La protesta en Temuco deja en claro que existe disposición a resistir estas medidas, pero también plantea un desafío mayor: ampliar esa organización para impedir que el ajuste recaiga sobre quienes dependen del sistema público.

Néstor Vera
Médico y dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Salud de Chile- Confetsach del HRA. Integrante del Movimiento de Trabajadores Nuestra Clase.

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