Ante el desgaste de la democracia liberal y con base en un análisis geopolítico que valida a la nueva doctrina de Seguridad Nacional de EEUU, el "manifiesto" de la compañía tecnológica Palantir propone un modelo de gobernanza que deshumaniza al otro y busca instaurar un capitalismo tecnofeudalista, dijeron expertos a Sputnik.
Palantir, la empresa especializada en software para gestionar y analizar grandes volúmenes de datos para gobiernos y empresas privadas, publicó un manifiesto que, en 22 puntos, condensa el proyecto expuesto por su confundador, Alex Karp, en la República tecnológica.
En el proyecto, Karp insta a la industria tecnológica a "renovar su compromiso para abordar nuestros desafíos más urgentes, incluida la carrera armamentística de la inteligencia artificial" y urge al Gobierno de EEUU a "adoptar las características más efectivas de mentalidad de ingeniería que ha impulsado el éxito de Silicon Valley".
El documento aborda temas como el desarrollo de armas basadas en IA, los límites del soft power, la necesidad absoluta del conflicto y el fin de la era de disuasión atómica y el nacimiento de una disuasión basada en IA. Además, defiende el papel de EEUU en la "construcción de la paz a través de la guerra" y traza una línea divisoria entre lo que denomina culturas que "han producido avances vitales" frente a aquellas que tilda de "disfuncionales y regresivas".
Para entender el manifiesto, es necesario conocer el pensamiento de Peter Thiel, empresario y administrador de fondos de inversión libre de riesgo y cofundador de la compañía, dijo a Sputnik Eloy Caloca Lafont, investigador del Programa de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS) de la UNAM.
Según el experto, desde sus inicios en Silicon Valley, el también cofundador de PayPal aspiraba a que "todas las empresas que estuvieran operando para la creación de tecnología, tuvieran fondos de inversión cruzada".
"Es decir, que los dueños de [dichas compañías] fueran una gran hermandad de acciones cruzadas", dice.
Esta visión se sustenta en el denominado "cameralismo" promovido por el bloguero estadounidense Curtis Yarvin, quien, inspirado por la aristocracia feudal, pugna por un Gobierno integrado por empresarios en el que "ellos concesionan los recursos a otros administradores que, a su vez, tendrían a todos los productores de bienestar: datos, innovación tecnológica, patentes, centros de servidores, ingenieros que desarrollan plataformas", refiere el experto.
"Esta ideología propone, con ciertas modificaciones en el manifiesto, nuevos gobiernos aristocráticos (...), un tecnofeudalismo que acapare los recursos y que controle globalmente las relaciones comerciales", detalla el investigador.
Empresas con capacidad de penetración institucional
Nacida en 2003 con inversión de In-Q-Tel —el fondo de capital de riesgo de la CIA— Palantir se ha consolidado como un proveedor clave de seguridad nacional, inteligencia y análisis de datos para diversas agencias, carteras y departamentos del Gobierno de EEUU.
De acuerdo con datos públicos de la firma, los ingresos provenientes de contratos gubernamentales sumaron 4.475 millones de dólares en el año fiscal 2025.
El politólogo, analista, académico e investigador dominicano Elvin Calcaño Ortiz interpreta esto "como parte de un proceso histórico de más largo aliento, en el que estas empresas tecnológicas se han convertido en el centro del capitalismo tecno-financiero".
"Son empresas que tienen una capacidad de penetración institucional, de penetración en los países de determinar cómo la gente piensa, qué tipo de cosas ve la gente, qué prioriza y qué no, a qué le presta atención", observa Calcaño en charla con Sputnik.
"A través de la capacidad de extraer datos, información que tiene la gente, de modelizar todo eso con estas tecnologías de software, por el uso intensivo que hace la gente de estos aparatos, [Palantir] tiene la capacidad de penetrar en lo más íntimo de la gente y provocarle comportamientos, a través de lo que algunos autores llaman la economía de acción", añade.
Al mismo tiempo, el experto sostiene que, en el manifiesto de Palantir, hay una validación de la nueva doctrina de Seguridad Nacional de EEUU, que promueve la imposición de "la paz a través de la fuerza", como ha dicho el propio Trump muchas veces.
"Esta empresa se monta y reafirma esta postura de que ahora hay que actuar a través de la fuerza, que el soft power no sirve", observa el analista.
Y explica que este punto parte de "una consideración ideológica" y una lectura geopolítica que sostiene que "el marco institucional internacional le sirvió más a China que a EEUU", por lo que la postura de Washington ahora es que es necesario romper con ese mundo a través de la fuerza militar, alejado del soft power que, históricamente, impulsó mediante la industria cultural y la ayuda humanitaria.
"Ellos están diciendo: ahora va a dominar la superioridad militar y lo que va a marcar la superioridad militar [es] el software, ya no las armas convencionales", señala.
"Y ahí, claro, hay una empresa que está vendiendo su software, basado en la modelización que convierte al ciudadano en un perfil, un mero usuario, y se está utilizando [esta tecnología] para ejercer control y violar derechos", añade.
En ese sentido, el experto advierte que el manifiesto de Palantir traza un proceso de deshumanización que considera que "hay poblaciones que son prescindibles, que se les puede matar y que, como hace Israel en Palestina [y otros países de Oriente Medio], se pueden usar para la experimentación de estas tecnologías".
"Estamos hablando de una articulación entre la visión deshumanizante que convierte al otro no blanco en un enemigo potencial, (...) que no [lo considera] un igual ni en la misma línea de humanidad que ser blanco, rico", sostuvo, y como ejemplo recordó que el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) de EEUU "utilizó el software de Palantir para perseguir migrantes".
Ante estos postulados, Eloy Caloca sostiene que el manifiesto evidencia que la democracia liberal, como la entendía la globalización, "está desgastada y es insuficiente para garantizar un mundo en donde haya nuevas oportunidades".
En ese sentido, señaló que el texto emerge como una "solución al desgaste del liberalismo" y propone que, frente a los límites de los organismos multilaterales y los derechos humanos, sean los tecnoligarcas quienes tomen las riendas del orden global.
"[En la visión de Palantir] no pueden ser los Estados ni los funcionarios públicos, porque no son buenos tomando decisiones y la tecnología ha probado, según su idea de mundo, que es lo que cambia a los pueblos y a las sociedades, entonces, quien lleve el desarrollo debe gobernar el mundo", explica el académico.
"Es sintomático de que vivimos en un mundo donde las promesas del liberalismo y el capitalismo tradicional no alcanzaron, entonces, ellos quieren una aceleración de ese capitalismo a nivel de un gobierno mundial", añade.
Sin embargo, argumenta que, frente al desgaste e insuficiencia de la democracia liberal, la solución no es la antidemocracia, sino la búsqueda de "otras rutas de democracia, con participación más directa, con repartos más comunitarios, con formas de gobierno más participativas".
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