viernes, 24 de abril de 2026


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Georges Didi-Huberman, antropólogo de las imágenes

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En la encomiable tarea en la que se ha empeñado la editorial Shangrila de publicar las obras de Georges Didi-Huberman (Saint Étienne, 1953) ahora le toca el turno a «El humanismo alterado. La semejanza inquieta I». No cabe duda de que la tarea es de envergadura si en cuenta se tiene la abundante producción del filósofo, escritor, antropólogo de las imágenes y de los afectos, archivista del tiempo presente y… muchas cosas más; casi cien obras llevan su firma. Acerca de algunas de ellas he escrito*.

Su mirada es plural en la medida en que son varias las disciplinas que confluyen en ella estética, fenomenología, psicología / psicoanálisis y, por supuesto, antropología. No es el estudioso de los que se ciñe a las compartimentaciones instituidas, sino que en su acercamiento a las imágenes se prima a éstas, al tiempo que se contextualizan en su exterioridad.

Así, en esta ocasión frente a los encasillamientos habituales en el terreno de la historia del arte, él se desmarca en su visita al arte del Renacimiento de la visión canónica establecida por Erwin Panofsky que consideraba la historia del arte como disciplina humanista, por la senda ilustrada, tanto ética como erudita, marcada por Kant. La reformulación de dicha disciplina se dio en la época nombrada, mas Didi-Huberman sitúa el eje de su interpretación en una antropología de lo visual, con tintes netamente antropológicos, lo que supone no aislar los fenómenos artísticos, llevando el trabajo del arte más allá de los límites del arte, siguiendo las imágenes más allá de sus especificidades plásticas. La centralidad de las imágenes no implica de ninguna de las maneras situarlas en su contexto meramente artístico, rompiendo con los presupuestos puestos en pie por el Renacimiento italiano, tanto en lo referente a los temas, las técnicas, los géneros, los lugares, los discursos, las formas de sensibilidad, los problemas ópticos o perceptibles, «comprender la eficacia de las imágenes como fundamentalmente sobredeterminada, ampliada, múltiple, invasora. Podría decirse que las imágenes no nos apasionarían como lo hacen si no fuesen eficaces más que en el frente estrecho de su especificidad histórica o estilística», respondiendo el espesor antropológico de las imágenes, como el lugar de un trabajo con todo un conjunto heterogéneo de discursos, ideologías, creencias, prácticas, rituales, objetos, etc., que en principio nada tienen que ver con la cosa artística. Es en en el mismo proceso de formación de las imágenes en donde se forja alguna cosa de una exterioridad extra-artística, y siguiendo la senda marcada por Aby Warburg Didi-Huberman se pone a la tarea de desmontar las ideas consagradas tanto por la iconología como por la historia social del arte. Precisamente en la obra que da lugar a estas líneas subraya las grietas del consistente edificio creado en torno a la época nombrada, centrando su mirada en las sombras, en las inquietudes, en las tonalidades de tensiones, de crisis, de conflictos, de modo y manera que la idea unilateral de una edad, la humanista, de conquistas mayores, queda, en cierta medida, quebrada, o si se quiere completada o complementada. La visión consagrada, escolar, del paso del teocentrismo al antropocentrismo, y del geocentrismo al heliocentrismo, y el consiguiente florecimiento del humanismo, reflejado en el campo de la estética con la vuelta a la armonía del arte griego clásico con cuerpos gloriosos, es matizada en la serie de estudios en los que el humanismo se ve alterado en algunos objetos figurativos, de los que el pensador echa mano y explica con el acompañamiento de fieles reproducciones de cuadros, esculturas, etc. Recorre para ello la semejanza inquieta, la semejanza infecta y la semejanza impura, incidiendo en los casos de torsión y de modulación, ampliando su recorrido a los casos de malestar y del cambio de materiales, en especial la cera, que habitualmente eran despreciados y reducidos al otros menesteres, cobrando una presencia resaltada por la moldeabilidad de dicha materia. Señala el autor que las semejanzas nombradas además de inquietar han de ser consideradas como síntomas más allá de todos los signos iconográficos…y con tal bagaje dirige su mirada a la peste negra, y a sus correspondientes imágenes plenas de patetismo, a numerosos retratos y usos figurativos de la cera, quedando subrayado el malestar impensado en el seno del humanismo, su fractura constitutiva, reflejando una fatal alteración que conlleva una vocación a la alteridad; sin obviar las inquietantes reproducciones, en cera, de distintos órganos de la anatomía humana. Numerosos son los acompañantes de la travesía del autor, con especial presencia del ya nombrado Warburg, que se cruzan con Claude Lévi-Strauss o Philippe Descola, luminarias del campo de la antropología, sin obviar a Freud o a Michel Foucault en sus agudos análisis de la representación.

El recorrido incide, reitero, en los malestares de la representación vistos desde el ángulo de la semejanza, y lo realiza visitando las imágenes medievales, renacentistas o modernas, acompañadas de los puntillosos comentarios; malestares que se reflejan en la propia carne y órganos representados, y reproducidos, que a su vez reflejan inquietud, que queda plasmada en su evidencia natural o visual. Muestra que provocan en el observador cierto desasosiego en lo más profundo de la vida corporal, psíquica y estética, social e histórica. La multiplicidad de semejanzas presentadas revisten el significado de que las apariencias son en cierta medida marcas de singularidad y de semejanzas…Giotto, Donatello, Mazzoni, anónimos griegos, romanos y otros, el renacimiento florentino es el escenario privilegiado del estudio, sacando a la palestra algunas imágenes y obras ignoradas o no tenidas en cuenta en su verdadera valía, si bien esto no implica que el autor se permita desbordes temporales y temáticos..

Los textos pertenecen a la época, segunda mitad del los años 1980, en que fueron el centro de sus investigaciones, fruto de sus estancias en Italia entre 1984 y 1989 y sus enseñanzas en el marco de su seminario en la École des hautes études en sciences sociales a partir de 1990, que fueron apareciendo progresivamente hasta 1998.

 

 

* ) En primer lugar diré que más vale de más que de menos, y con ello quiero justificar que en los enlaces que ofrezco puede haber repeticiones ya que en algunos de los artículos a que conducen, o deben hacerlo, contienen enlaces que llevan a otros, reitero, tal vez repetidos.

https://kaosenlared.net/sonar-en-rojo/

https://kaosenlared.net/un-trio-indisciplinado-la-boetie-abensour-y-didi-huberman/

https://kaosenlared.net/georges-didi-huberman-el-aparecer-y-un-debate/

https://archivo.kaosenlared.net/georges-didi-huberman-frasear-las-imagenes/index.html

https://archivo.kaosenlared.net/georges-didi-huberman-frasear-las-imagenes/index.html

https://kaosenlared.net/georges-didi-huberman-ver-leer-escribir/

https://kaosenlared.net/georges-didi-huberman-palabras-imagenes-y-cosas/

https://kaosenlared.net/georges-didi-huberman-frasear-las-imagenes/

https://kaosenlared.net/birkeneau-pradera-de-abedules/

https://carteldelasartesylasletras.wordpress.com/category/georges-didi-huberman/

https://laescueladeguajara.wordpress.com/2022/05/22/georges-didi-huberman-lee-a-victor-klemperer/

https://laescueladeguajara.wordpress.com/2021/12/21/el-grito-de-las-imagenes/

 

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared

 

 

 

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