Este viernes trabajadores de base, vecinos, maestros, estudiantes, activistas, inmigrantes y comunidades se movilizarán en Minneapolis y distintas ciudades para continuar la lucha en defensa de sus vecinos inmigrantes y sus ciudades contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Movimientos sociales, sindicatos, organizaciones comunitarias, activistas y celebridades exigen un "paro nacional" contra el ICE para este viernes. Esto se produce tras la histórica jornada de protestas y paralización del 23 de enero, cuando más de 50,000 personas salieron a las calles de Minneapolis, epicentro de la lucha contra el ICE, en medio de un clima gélido para alzar su voz. Miles más hicieron lo mismo en todo el país.
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En los últimos días, tanto republicanos como demócratas han buscado reducir la tensión en Minneapolis. El gobierno de Trump se vio obligado a destituir a Greg Bovino como jefe de la "Operación Metro Surge" y ha designado al "zar fronterizo" de la Casa Blanca, Tom Homan, para que se haga cargo de las operaciones de ICE en Minneapolis. A pesar de los elogios tanto de demócratas como de republicanos, Homan tiene un historial de impulsar algunas de las mayores escaladas en las políticas antiinmigrantes nacionales. Pero el simple hecho de que Trump tuviera que sustituir a Bovino por Homan es resultado de la enorme resistencia a ICE en Minneapolis y de la fuerza de la comunidad.
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Los demócratas ahora se apresuran a elogiar el movimiento social que crece contra ICE, y algunos, como el senador Ed Markey, incluso piden la abolición de la agencia. Pero sus palabras suenan huecas cuando son cómplices de esta escalada contra los inmigrantes y el pueblo estadounidense. Estos mismos políticos defienden los presupuestos, las leyes y la coordinación policial que posibilitan las redadas y las deportaciones.
Los dirigentes sindicales emiten declaraciones de solidaridad pero evitan hacer un llamado a la huelga para la jornada de este viernes. Varios de los sindicatos que contribuyeron a las paralizaciones del 23 de enero han guardado silencio sobre la nueva jornada de acción de este viernes, considerando la movilización masiva del viernes pasado como una protesta aislada en lugar del inicio de una lucha más amplia. El apoyo en el papel no es apoyo en la práctica; sin huelgas, sin paros, sin una negativa organizada a colaborar con las deportaciones, el ICE sigue operando como siempre.
Mientras tanto, los tribunales han hecho su parte para legitimar la represión. Mediante fallos judiciales, han allanado el terreno legal para las operaciones del ICE, reafirmando una vez más que el sistema judicial existe para estabilizar el orden existente, no para defender a quienes lo padecen.
No podemos confiar en los demócratas ni en los tribunales. No nos salvarán. Ya basta de que golpeen, arresten y asesinen a la gente mientras quienes ostentan el poder no hacen más que prometer investigaciones.
Los líderes sindicales deben asumir ya la lucha contra el ICE en Minneapolis, el Medio Oeste y en todo el país. El simple apoyo pero sin movilizar el poder de los trabajadores y su capacidad de paralizar la economía no es neutral; es una forma de dejar que las comunidades inmigrantes enfrenten solas la represión.
Durante varios años, la clase trabajadora multirracial de Estados Unidos ha estado organizando huelgas y luchando por sindicalizar sus centros de trabajo. Cientos de miles de trabajadores en todo el país ya han demostrado su disposición a luchar tras la jornada nacional de acción de la semana pasada.
En Minneapolis, los trabajadores y las comunidades inmigrantes ya han dado pasos importantes para mantener esta lucha más allá de un solo día de protesta. En los últimos días, los estudiantes han abandonado sus clases, los vecinos se han organizado para defender sus barrios y los trabajadores han comenzado a debatir cómo llevar la lucha a sus lugares de trabajo. Pero su lucha debe convertirse en la lucha de todo el movimiento obrero. Están mostrando el camino a seguir, pero no pueden luchar solos.
Los sindicatos y movimientos sociales de las Ciudades Gemelas (Minneapolis y St Paul) deben invertir recursos reales —dinero, infraestructura y energía política— para unirse a los comités existentes contra el ICE. Deben ayudar urgentemente a construir nuevos comités en los barrios de toda la ciudad: comités arraigados en los lugares de trabajo y las comunidades, capaces de movilizarse rápidamente y actuar colectivamente para bloquear las redadas y defender a las familias.
Estos comités pueden concentrarse en lo que ya ha surgido en las calles: la determinación de expulsar a ICE de Minneapolis y la comprensión de que defender a los inmigrantes significa defender a la clase trabajadora en su conjunto. Al organizar comités anti-ICE, coordinar respuestas rápidas a las redadas y preparar jornadas de acción continuas, pueden transformar la protesta en una lucha sostenida.
Este artículo fue publicado originalmente en inglés en el sitio Left Voice, parte de la Red Internacional La Izquierda Diario en Estados Unidos.



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