Las principales tendencias mundiales que se intensifican con la guerra en Irán
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán tendrá consecuencias globales que van mucho más allá del conflicto actual, opina el doctor Kai-Alexander Schlevogt, experto reconocido mundialmente en liderazgo estratégico y política económica, en su artículo para RT.
De acuerdo con el analista, la guerra activará de inmediato varias tendencias centrífugas que antes pasaban desapercibidas y será el punto en el que "el largo arco de la ascendencia estadounidense se incline irreversiblemente hacia su ocaso".
La disminución del estatus global de Estados Unidos
El analista señala que las acciones de Trump están destruyendo las alianzas globales de Washington, y que sus acciones indican que incluso estando en alianza con Estados Unidos uno puede sentirse vulnerable.
"El patrón de traición de Estados Unidos, evidente en su trato tanto a los kurdos como a los aliados afganos, se extiende ahora a todo el sistema. La confianza, fundamento de la política de alianzas —sobre todo la expectativa de que Estados Unidos acudirá en ayuda de sus aliados— se ha roto; y una vez rota, es extremadamente difícil de restaurar", indica.
También se está desmoronando la reputación de Estados Unidos como fuerza liberadora, y los opositores iraníes que pedían una intervención externa se enfrentan ahora a una cruda realidad, señala Schlevogt.
Además, se ponen en duda los fundamentos morales del liderazgo estadounidense. "Se ataca a un Estado por supuestas ambiciones nucleares, mientras que un aliado regional cercano, Israel, conserva capacidades no declaradas, comete actos de genocidio y sigue desestabilizando al mundo en su conjunto", señala.
El fortalecimiento de centros de poder alternativos
Según el experto, la guerra acelera la transición hacia un orden mundial multicéntrico, en el que el poder se dispersa, pasando de un único hegemón a varios centros soberanos.
"En este panorama cambiante, los principales beneficiarios son Rusia y China, ambos situados en el centro de esta configuración emergente. Por efecto de contraste, Estados Unidos se presenta cada vez más como una fuerza desestabilizadora, y sus errores amplifican el atractivo de los modelos alternativos y fortalecen la posición estratégica de sus adversarios. En términos operativos, los rivales solo tienen que seguir una máxima conocida: nunca interrumpas a un adversario en medio de un error", afirma.
El empeoramiento de la situación de seguridad mundial
Una de las principales justificaciones de la guerra que Estados Unidos e Israel han decidido librar contra Irán es que, supuestamente, hará que el mundo sea más seguro; sin embargo, lo más probable es que ocurra lo contrario, señala Schlevogt.
"Al vaciar de contenido la autoridad de las Naciones Unidas y hacer caso omiso abiertamente del derecho internacional, Washington e Israel establecen un precedente de uso desenfrenado de la fuerza, lo que en la práctica autoriza a otros a invadir, atacar y saquear a su antojo, sin ninguna restricción multilateral creíble", señala.
"A medida que las normas jurídicas se erosionen, la violencia se generalizará, será más descarada y cada vez más difícil de contener. Los Estados occidentales no están exentos de esta tendencia perniciosa: con los sistemas internos bajo presión, surgen incentivos para recurrir a conflictos externos y otras crisis, como una nueva pandemia mundial, como distracciones de los problemas estructurales subyacentes", añade.
Choque económico estructural y cambio energético forzado
La guerra también está a punto de desencadenar una crisis económica mundial de una gravedad excepcional. "A diferencia de las crisis petroleras anteriores, no se trata simplemente de una interrupción del suministro, sino de la destrucción de la propia producción. Se están destruyendo infraestructuras energéticas clave, y su reconstrucción llevará años, no meses. El resultado: cadenas de suministro estructuralmente dañadas, precios energéticos al alza, inflación arraigada y una caída hacia la recesión", dice la publicación del analista.
"Incluso después de que el daño global inmediato de la guerra de Irán haya sido finalmente reparado, con la inflación controlada y el crecimiento renovado, la pérdida más profunda y trascendental permanece: la erosión de la confianza en los sistemas políticos y económicos occidentales. Lo que sigue al conflicto, por lo tanto, no es una recuperación, sino un equilibrio más frágil: una economía profundamente vulnerable y propensa a crisis recurrentes", agrega Schlevogt.
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