miércoles, 11 de marzo de 2026

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Bajo la cobertura de la guerra: agresiones en aumento contra los agricultores palestinos y la infraestructura agrícola en Cisjordania

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En medio de la continuidad de la confrontación militar entre Estados Unidos e Israel por un lado, e Irán por el otro, aumentan los indicios de un cambio en la ecuación sobre el terreno en Cisjordania. Mientras la atención se centra en los frentes regionales en Líbano e Irán, los datos de campo y los informes de derechos humanos indican un incremento notable en el ritmo de las agresiones que tienen como objetivo a civiles palestinos y sus propiedades, en paralelo con un endurecimiento de las restricciones militares a la movilidad de la población.

Los datos documentados por la Organización Al-Baidar para la Defensa de los Derechos de los Beduinos y de las Aldeas Amenazadas muestran que estas violaciones no parecen incidentes aislados, sino que se inscriben dentro de un contexto más amplio de presiones sistemáticas dirigidas contra aldeas rurales y comunidades beduinas, zonas que ya padecen fragilidad en su infraestructura y una débil protección jurídica. La organización señala que el ataque a los recursos agrícolas y a las fuentes de agua, junto con las crecientes restricciones a la movilidad, constituye un patrón recurrente destinado a estrechar el cerco sobre la población y empujarla gradualmente a abandonar sus tierras o a reducir su capacidad para utilizarlas.

Esta escalada también coincide con un entorno de seguridad tenso en Cisjordania, donde continúan las incursiones militares y se cierran los accesos a aldeas y ciudades mediante un amplio sistema de puestos de control y portones de hierro, al mismo tiempo que aumentan los ataques de colonos contra las aldeas palestinas.

 

Primero: el ataque a los recursos agrícolas y a las fuentes de agua

Las tierras agrícolas y las fuentes de agua constituyen la columna vertebral de la economía local en muchas aldeas palestinas, lo que las convierte en un objetivo directo de las agresiones documentadas por la Organización Al-Baidar.

En un incidente ocurrido la mañana del pasado sábado, colonos destruyeron tuberías de agua y sus contadores en las zonas de Deir Istiya y ‘Izbat Maghar al-Asmar, lo que provocó la interrupción del suministro de agua utilizado para el riego de tierras agrícolas. En la práctica, esto supone privar a los agricultores de un recurso vital para la continuidad de la producción agrícola, especialmente en zonas que dependen de redes de riego limitadas.

La organización también documentó casos de pastoreo intencional de ganado dentro de tierras agrícolas palestinas en las comunidades de Shakara y Hamroush, lo que provocó la destrucción de amplias áreas de cultivos y árboles frutales, incluidos cítricos y hortalizas que constituyen una fuente principal de ingresos para muchas familias.

Estas agresiones también se extendieron al sabotaje de depósitos de agua y sistemas de riego en varias zonas del norte de Cisjordania, lo que ocasionó la paralización total del sistema de riego en algunas tierras agrícolas, reflejando así un ataque directo contra la infraestructura agrícola.

Entre las zonas donde se registraron estas violaciones se encuentran:

• Llanura de Al-Baqi‘a, al este de Tammun: apertura de caminos coloniales dentro de tierras agrícolas y destrucción de partes de ellas.

• Comunidad de Shakara, al este de Duma: destrucción de cultivos agrícolas como resultado del pastoreo de ganado dentro de las tierras.

• Zona de Hamroush, al este de Sa‘ir: pastoreo de ganado cerca de viviendas y tierras agrícolas, lo que causó daños a árboles y cultivos.

La Organización Al-Baidar considera que estas prácticas no solo provocan pérdidas económicas directas, sino que también amenazan la sostenibilidad de la actividad agrícola en estas zonas.

 

Segundo: restricciones a la movilidad de la población y despliegue militar

Paralelamente a las agresiones contra las tierras agrícolas, se intensifican las restricciones impuestas a la movilidad de la población palestina en Cisjordania, lo que repercute directamente en su vida cotidiana.

Las fuerzas de ocupación cerraron el puesto de control y la puerta de Al-Sawiya, al sur de Nablus, lo que provocó la interrupción del movimiento de ciudadanos y vehículos, afectando el desplazamiento de estudiantes y trabajadores, así como el acceso de los pacientes a los centros de salud.

En un desarrollo similar, las fuerzas israelíes instalaron una nueva puerta de hierro en la entrada de la aldea de Bardala, en el norte del Valle del Jordán, en una medida que forma parte de un sistema más amplio de cierres que limita el movimiento de entrada y salida de las aldeas.

Los datos de campo indican la existencia de aproximadamente 1.100 puertas y puestos de control militares en las entradas de ciudades y aldeas de Cisjordania, además de nuevas puertas instaladas recientemente en las aldeas de Al-Janiya, Beitin, Deir Jarir y Nabi Saleh. Esta densa red de barreras convierte el desplazamiento entre ciudades y aldeas en un recorrido complejo lleno de cierres e inspecciones, transformando la región en prisiones y enclaves aislados que se abren y se cierran según la voluntad del soldado israelí.

 

Tercero: incursiones militares en ciudades y localidades de Cisjordania

En los últimos días se ha registrado una serie de incursiones llevadas a cabo por el ejército israelí en diversas zonas de Cisjordania, que incluyeron:

• Las localidades de Qarawat Bani Hassan y Biddya, en la gobernación de Salfit.

• Las localidades de Aqqaba y Tubas.

• Las ciudades de Ramala y Al-Bireh, así como la zona de Sateh Marhaba.

• Las localidades de Kafr Aqab, Al-Ram y Anata en Jerusalén.

• Las ciudades de Jenin, Nablus, Belén y Hebrón.

Estas incursiones estuvieron acompañadas de operaciones de registro y detenciones, además del cierre de carreteras principales y secundarias, lo que incrementó el clima de tensión sobre el terreno en diversas zonas de Cisjordania.

 

Cuarto: escalada de ataques de colonos

Al mismo tiempo, se intensifican los ataques de colonos contra aldeas palestinas, donde se han registrado varios ataques armados durante el último período.

Los informes de campo también documentaron otras agresiones que incluyeron ataques contra viviendas y vehículos palestinos, así como disparos contra civiles en varias zonas, entre ellas Mikhmas, lo que provocó la muerte de tres ciudadanos y decenas de heridos con distintas lesiones. Entre los incidentes más destacados figura el ataque contra la localidad de Qaryut, al sur de Nablus, donde colonos abrieron fuego contra los residentes, causando la muerte de dos hermanos, así como el ataque contra la localidad de Mikhmas, en el que un palestino murió por disparos de colonos.

En un indicio revelador, colonos extremistas publicaron a través de canales en la aplicación Telegram lo que denominaron el “resumen mensual de la lucha contra el enemigo árabe en la Tierra Santa”, que incluía cifras que documentan sus ataques durante un solo mes, entre ellas:

• Incendio de 29 vehículos palestinos.

• Incendio de 12 viviendas.

• 40 civiles palestinos heridos.

• Destrucción de cientos de ventanas y tala de olivos.

• Ataques en 33 localidades y aldeas.

El informe también señaló cinco incidentes de violencia en la localidad de Mikhmas, cerca de Ramala, además de la salida de un asentamiento beduino cercano de la zona como consecuencia de las repetidas agresiones y hostigamientos.

 

Quinto: ataque a las comunidades beduinas y a las aldeas marginadas

Los datos de la Organización Al-Baidar indican que las comunidades beduinas y las aldeas marginadas han sido las más afectadas durante el último período.

Solo en el mes de febrero, la organización documentó más de 950 violaciones dirigidas contra estas zonas, que incluyeron:

• Confiscación y nivelación de tierras.

• Destrucción de árboles y cultivos agrícolas.

• Destrucción de tuberías de agua y depósitos de riego.

• Instalación de puertas de hierro que aíslan a las aldeas de su entorno.

La organización señala que el pastoreo de ganado por parte de colonos dentro de tierras agrícolas palestinas se realiza en muchas ocasiones de forma deliberada con el objetivo de dañar los cultivos y forzar a los agricultores a abandonar sus tierras.

 

Sexto: impactos económicos y sociales

Estas violaciones se reflejan directamente en la realidad económica y social de la población palestina en las zonas afectadas.

Privar a los agricultores del acceso a sus tierras o destruir la infraestructura agrícola provoca importantes pérdidas financieras y amenaza la continuidad de la actividad agrícola de la que dependen muchas familias como principal fuente de ingresos.

Asimismo, la destrucción de los sistemas de agua y riego provoca la paralización de la producción agrícola en amplias extensiones de tierra, lo que agrava aún más la situación económica en las comunidades rurales.

Además, informes de derechos humanos señalan crecientes efectos psicológicos y sociales derivados de la constante sensación de amenaza e inseguridad, especialmente en las aldeas cercanas a asentamientos y puestos avanzados coloniales.

 

Séptimo: expansión de los asentamientos y apertura de carreteras

La Organización Al-Baidar llama la atención sobre la continuidad de la actividad de asentamientos en varias zonas de Cisjordania, paralelamente a las agresiones contra las tierras agrícolas. Los informes indican que colonos han comenzado a abrir carreteras de asentamiento en las zonas de Surra, al sur de Nablus, en la llanura de Al-Baqi‘a, al este de Tammun, así como en áreas cercanas a Tammun, al sur de Tubas. Estas carreteras a menudo provocan la fragmentación y el aislamiento de las tierras agrícolas, lo que limita la capacidad de los agricultores para acceder a ellas o utilizarlas de manera efectiva.

La organización considera que la apertura de estas carreteras forma parte de un plan más amplio destinado a conectar los puestos avanzados de colonos entre sí, facilitando el movimiento de los colonos entre ellos, lo que refuerza su presencia sobre el terreno y aumenta las posibilidades de su expansión en el futuro. Asimismo, la instalación de puertas de hierro y el cierre de los accesos a algunas aldeas palestinas constituye parte de una política de campo destinada a consolidar el control sobre las tierras y los corredores estratégicos.

 

Conclusión

Los datos de campo revelan la convergencia de tres factores principales en Cisjordania durante la etapa actual: las continuas operaciones militares, las severas restricciones a la movilidad de la población y el aumento de los ataques de colonos.

La Organización Al-Baidar considera que la coincidencia de estas violaciones con las condiciones de la guerra regional indica un aprovechamiento de la situación de seguridad para reforzar el control sobre las tierras palestinas e imponer cambios graduales sobre el terreno, en un momento en que la atención internacional está centrada en seguir las repercusiones de la guerra, especialmente en las comunidades beduinas y las aldeas más vulnerables.

En este contexto, la organización subraya la importancia de documentar sistemáticamente estas violaciones y trasladarlas a las instituciones internacionales de derechos humanos, considerando que ello constituye un paso fundamental para garantizar la rendición de cuentas y proporcionar protección a los civiles palestinos y a sus propiedades en las circunstancias actuales.

 

El Dr. Rasem Bisharat es Comisionado de Relaciones Exteriores de la Organización Al-Baidar para la Defensa de los Derechos de los Beduinos y de las Aldeas Amenazadas en Palestina

 

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