
Argentina. Cartoneros marcharon por la defensa de 6500 puestos de trabajo
Miles de cartoneros y cartoneras marcharon este miércoles desde la Plaza Almagro hasta la estación Once. La movilización, convocada por la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR-UTEP), buscó visibilizar el rechazo al nuevo esquema de gestión de residuos secos que impulsa el Gobierno porteño, que pone en peligro la continuidad laboral de 6.500 trabajadores y trabajadoras de la economía popular.
Las columnas avanzaron con cánticos que repetían una consigna clara: “Sin cooperativas, no hay reciclado con inclusión”. Los manifestantes denuncian que el pliego de licitación presentado por la Ciudad exige requisitos imposibles de cumplir para las cooperativas —como facturación millonaria, flotas propias de camiones y titularidad de Centros Verdes—, lo que abriría la puerta a empresas privadas y dejaría afuera a quienes sostienen el sistema desde hace más de dos décadas.
“Estamos defendiendo nuestro trabajo y el derecho de más de 7.000 familias a seguir reciclando”, expresó Sergio Sánchez, referente de la FACCyR frente a la estación Once, donde la marcha culminó con un acto.

Un contexto económico adverso
La protesta se inscribe en un escenario de ajuste económico que golpea con fuerza a los sectores populares. La inflación acumulada en lo que va del año supera el 33%, mientras los programas de asistencia social se encuentran congelados. Los cartoneros señalan que el recorte de fondos para logística y mantenimiento ya deterioró el sistema, y que el incendio del Centro Verde de Barracas —sin reparar desde hace dos años— es símbolo del abandono oficial.
En paralelo, el contrato vigente para la gestión de residuos vence en septiembre, lo que aumenta la incertidumbre sobre el futuro laboral de miles de trabajadores. Para las cooperativas, la privatización del servicio sería un golpe directo a la economía popular, que hoy funciona como red de contención frente a la crisis.

La resistencia de las y los cartoneros
El conflicto trasciende lo técnico. Los cartoneros defienden el modelo actual como parte de la Ley de Basura Cero, que promueve la separación en origen y evita que toneladas de materiales terminen en el CEAMSE. “No somos descartables, somos trabajadores que cuidamos el ambiente”, remarcaron desde el escenario.
La marcha de este miércoles fue un acto masivo de resistencia frente a un modelo económico que, según denuncian, los excluye. El desenlace dependerá de cómo avance la licitación y de si el Gobierno porteño incorpora las demandas de las cooperativas. En las calles quedó claro que los cartoneros no están dispuestos a resignar su lugar en el sistema de reciclado con inclusión social.
Fuente: Tiempo Argentino
* Fotografías: Antonio Becerra
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