
La Ley del más fuerte : la última enfermedad social
( Ensayo mínimo y crítico sobre Derecho y Justicia mal aplicados en el mundo)
I
Una de las primeras medidas del nuevo gobierno neofascista del “Tigre” de Colombia – siguiendo la estela de Trump y sus imitadores neofascistas de Bukele o de Milei, ha sido aumentar las represión para llenar cárceles con supuestos narcos, terroristas o con cualquier otro individuo catalogado como enemigo de cualquiera de estos Estados, que cuentan siempre con los suficientes jueces dispuestos a sentenciar culpabilidades según los criterios de sus “ democráticos” gobiernos, por más que esos criterios se opongan a toda idea de justicia o derechos humanos.
Su inspirador, el aspirante a Presidente del mundo viene dando ejemplo quitando y poniendo jueces a conveniencia en su propio país, ninguneando a la ONU, bloqueando la acción de la Corte Penal Internacional y alimentando con armas y apoyo político al genocidio de su aliado Netanyahu, lo que explica su aversión a la existencia de un organismo como la ONU o a un Tribunal tipo Nürenberg. Así que jueces a medida dispuestos a quitar importancia a sus crímenes es el sueño de todo fascista con poder suficiente. Y estos que mencionamos lo tienen, y ello desatan la admiración entre personajes siniestros como ellos que oscilan entre matones de baja estopa pero irrelevantes mandados y personajes de alta maldad que les mandan en todos los continentes. Y jueces al servicio de gobiernos y políticos de la derecha conservadora o ultra proliferan en los últimos años en casi toda América latina, que se va convirtiendo paso a a paso, tribunal a tribunal, elección tras elección que se llama “ democrática”, pero sin rigor contable, de votos, en un remake del viejo patio trasero norteamericano. Este orden negro se extiende como una sucia mancha sobre el mundo.
La expansión del orden negro
Con el servilismo de Argentina y la toma del poder y usurpación yanqui por las bravas del gobierno de Venezuela, la expansión del “servilismo-siseñor” invade Europa, la desune más de lo que ya estaba, la empobrece, la empuja a la militarización, la endeuda con gastos militares de obligado cumplimiento que solo benefician al Patrón yanqui. Y este, como premio, impone aranceles a los gobiernos que exprime para que las inversiones y las industrias europeas “emigren” a los EEUU. ¿ Vergonzoso?… Lo siguiente. Y no hay tribunal europeo que cuestione esta operación de acoso y derribo de esta mal llamada “Unión Europea”, porque para empezar ,su presidenta está en la onda ideológica de Trump, y cuenta con el apoyo explícito de Ucrania, Holanda, Dinamarca, Italia, Francia, Polonia, Alemania, Finlandia y hasta de Inglaterra, que ni siquiera es de la “Unión”. Y la lista es más amplia.
Y si es grave esta reacción de la U.E. y su carencia de tribunales europeos que protesten en nombre de la Justicia y el Derecho Internacional por la política norteamericana, por el bloqueo a la Corte Penal Internacional o por el genocidio salvaje del sionismo israelí, el as que se esconde en esta baraja marcada es sencillamente terrible: la preparación de una guerra contra Rusia.
Escuchamos en los noticiarios cómo Rusia no cesa de hostigar con drones a países incluso de la OTAN, y cuando esta se decida a actuar – siempre con Trump al mando- se intentará justificar, por el peligro que corre la Unión Europa de caer bajo las garras del oso ruso. Al parecer las de la pantera yanqui son de terciopelo, lo que lleva a pensar con pesimismo sobre qué clase de políticos y de jueces tiene este viejo y lacrimoso continente metido ya en el primer ensayo de la guerra que seguirá por aquí, y que acompañará a las que ya tienen otros.Entre tanto, los aliados OTAN ya se habrán ganado a la opinión pública, y sostendrá que Rusia es muy peligrosa y se merece un castigo. No importa que Rusia no nos haya hecho nada nunca, eso es lo de menos para estos cavernícolas militaristas.
Desconcierto social y desarme moral y político.
Asombrado, uno contempla este panorama internacional, consternado porque si esto es posible es porque no existe una verdadera conciencia de las poblaciones acerca del lobo que se las quiere merendar y se presenta como cazador de lobos, que cuenta con todas las ventajas que le otorgan las estrategias lavadoras de cerebros de los medios y redes sociales, y la falta de unidad de las poblaciones europeas más desesperanzadas, atontadas y sumisas de todos los tiempos, y por ello fácilmente sometidas y confundidas por gobiernos y tribunales de la llamada pomposamente “ Justicia” con sus jueces, casi siempre procedentes de clases sociales conservadoras o ultras, que a menudo dictan controvertidas sentencias de obligado cumplimiento, claro.
Si me conformarse con una buena conciencia social, procuraría que fuese mejor que la de muchos de esos señores jueces, cuyo ejemplo en las más altas instancias es vergonzoso en algunos casos, pues hasta son capaces de juzgar a otros de los suyos (es un decir) por defender – oh, asombro- la justicia. Y todo por no comulgar con los mismos principios políticos o la misma ideología social de quienes les juzgan. Fácil recordar el juicio al Fiscal General del Estado, en España, la dilatación de juicios a ex-ministros, la no investigación a políticos o a sus parejas su posición política. ¿ Y qué decir de los “ premios” millonarios que se conceden a otros declarados culpables, ahora exculpados y dueños de lo robado simplemente por “ colaborar con la Justicia”?
(La justicia contra sí misma ¿sería justicia al fín?,¿o todo es teatro del malo?)…
II
¿ Qué enfermedad padece el Derecho?
Si me conformase con una buena conciencia social, querría que fuese mejor que la de todos esos funcionarios de la llamada justicia que sueltan a troche y moche a culpables que ellos reconocen y castigan o enrejan por mucho tiempo a otros cuya culpabilidad es más que dudosa o consiste en pequeños delitos -que serían mínimos o nulos con abogados caros – o simplemente por haber expresado lo que piensan en contra de lo que estos señores quieren proteger. Así actúa muchas veces el Derecho, que es expresión de leyes cambiantes ejercidas por los funcionarios de poderes cambiantes mayormente activos sobre desposeídos de poder obligados a acatarlas por orden judicial. Y estos sí que son siempre los mismos, o sea, «los de abajo».
«Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo«, escribió desde la suya nuestro poeta oriolano desde su buena conciencia social apoyada en los cimientos del amor, no en los códigos volátiles impuestos por el Derecho del fuerte. Pero ¿acaso le eximió esta buena conciencia social nacida del amor- que siempre exime de encarcelar o ser guardián de barrotes- acabar entre ellos su vida? “ Justicia” fascista. Y esa es la que se quiere hacer prosperar en estos tiempos perversos.
Y por la experiencia de Miguel, o la del rapero Hasel, encarcelado hoy por practicar su derecho a la libertad como sucede con tantos otros en otras partes, parece que tener una conciencia social pobretona, desmemoriada, y por supuesto, tener mala conciencia, o tenerla ignorante, y andar calladito por el mundo aunque veas a atropellado o desahuciado a tu vecino injustamente, parece harto más seguro y menos peligroso que tener una conciencia social respaldada por el amor al llamado»Otro» (al fin, parte de uno mismo , pero cuidado con estas expresiones ante los que tienen que juzgar) .
«No juzguéis y no seréis juzgados«, nos dijo hace dos mil años el Cristo-Guía desde su conciencia total basada en Su amor infinito que Le proporcionó dolor, traiciones, juicio y asesinato,legal,por supuesto y basado el Derecho, al mayor defensor de la Justicia, al Ser más puro que ha pisado esta miserable mundo. Ya nos advirtió a los que sentimos inclinación hacia lo mismo: «Si a Mí me fue mal, ¿cómo esperáis que os vaya a vosotros»?
Así podríamos seguir enumerando desde Sócrates hasta cualquiera de los cientos de miles de seres humanos de pensamiento libre que la sociedad desmemoriada,ignorante,malvada y representada por códigos legales y malvados que nada tienen que ver con las leyes del amor,la compasión o la misericordia,ni,por supuesto, con la justicia, juzga, condena y sacrifica a humildes poseedores de conciencia moral, social o cristiana anticlerical y sin iglesias .
El amor convertido en conciencia moral y activa y con el único fin de defender la verdad es perseguido, pues, como un mal social. Trabajo inútil, por cierto, porque sobre la mentira adquiere las mismas propiedades de un corcho sobre el agua: aunque se le sumerja una y otra vez, resurge una y otra vez la verdad, aunque tengan que pasar siglos.
Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo.
Y por su historia de norte a sur y de este a oeste. Se arrastran por la historia del mundo como una pesadilla y como un testigo incómodo de la maldad de sus constructores. Un mudo (?) testigo de hormigón enrejado por el que se asoma el rostro de un hermano nacional o inmigrante, y que viene a ser a la postre el rostro sucio de un país y hasta de una determinada civilización su rostro impresentable.
Si una cárcel se llena de disidentes políticos hoy, sabemos dónde estamos; si se llena de negros pobres, sabemos dónde estamos; si es de presos con trajes naranja, sabemos dónde.
En cuanto un preso se asoma por entre los barrotes de una prisión cualquiera no sólo adquirimos un amplio conocimiento sobre la geografía del horror del mundo, sino sobre las dimensiones cambiantes de los Derechos, cuyos cambios precisamente evidencian la poca consistencia que tiene la palabra Justicia aplicada por unos seres humanos contra otros.
¿Era justo que Jesús fuese detenido, torturado y asesinado tan vilmente , como luego Gandhi o Luther King, o el apartheid y que Mandela estuviese en prisión tantos años o Lula condenado siendo inocente ? ¿ No existe ya más ley que la Ley de la Selva? Mejor no preguntar a Trump o a Netanyahu o a uno cualquiera de sus discípulos en cada continente, que se ríen de la Justicia y se amparan en el Derecho a medida.
¿ No hay tribunal capaz de detener la masacre de Palestina o enjuiciar a un gobernante que rapta al presidente de un país soberano como si tal cosa ? Ya no.
Ahora mismo, una mujer afgana pueda ser maltratada legalmente por su pareja o una niña marroquí condenada a casarse con su violador. Tantos ejemplos…¿Es justo que existan cientos de miles de niños esclavos o soldados forzosos y niñas esclavas sexuales?..Tantos (malos) ejemplos)…Y no se altera el pulso de ningún malvado.
Derecho y justicia, ¿cuándo habrán de encontrarse? ¿ Lo llegaremos a ver en esta generación? Mi abuela, me dijo un día muy seria: “ Llegará el día en que los vivos envidiarán a los muertos”. Nunca me olvidé de esas palabras, pero tampoco del ejemplo del corcho que flota sobre el agua. Creo en la Justicia, en la divina, no en las de usar y tirar. En estas, no. Creo que Dios es justo, y los demás, según y cómo.De eso cada uno sabe en su corazón.
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