Al más puro estilo de la derecha, aún sin asumir formalmente el nuevo gobierno de ultraderecha, ya comienzan a instalarse en puestos estratégicos personeros políticos que replican prácticas conocidas: operadores que, desde sus cargos, impulsan políticas abiertamente antitrabajadores, amparados por instituciones como la Contraloría General de la República, partidos políticos y sectores empresariales.
El Hospital San José, ubicado en la comuna de Independencia, arrastra desde hace más de una década conflictos entre autoridades, trabajadores y usuarios. Tensiones que no surgen por casualidad, sino por la incapacidad estructural del recinto para dar respuesta a las crecientes necesidades de salud de la población de la zona norte de Santiago. La falta de infraestructura, la escasez de recursos y, sobre todo, la desidia de los sucesivos gobiernos han profundizado una crisis que refleja el deterioro sostenido de la salud pública.
La lucha por condiciones dignas, impulsada tanto por trabajadores como por usuarios, ha puesto históricamente a este hospital en la mira de las autoridades. Sin embargo, en lugar de soluciones reales, la respuesta ha sido muchas veces la invisibilización del conflicto, la persecución y la instalación de figuras afines políticamente en cargos estratégicos.
Hoy se encuentra en funciones la señora Jeanne Croocker como jefa de la Unidad de Comunicaciones del hospital. No es la primera vez que este espacio es ocupado por operadores vinculados a sectores de derecha. Anteriormente lo hizo Mauricio Labbe, y hoy nuevamente se repite el patrón.
Resulta legítimo preguntarse por la idoneidad y los mecanismos de designación. El cargo fue asignado por el actual director del hospital, el ingeniero Rodrigo Infante, sin mediar concurso público, cargo que goza de un sueldo que ronda los $3.000.000 pese a que existen trabajadores y trabajadoras de la unidad que llevan años esperando la oportunidad de postular en igualdad de condiciones. Prácticas como esta contradicen, precisamente, los discursos de meritocracia y transparencia que la propia derecha suele enarbolar.
En redes sociales, la nueva jefatura exhibe cercanía y afinidad con figuras públicas como Sebastián Piñera, Negro Piñera, Alberto Plaza y Dorothy Pérez, dejando en evidencia una orientación política que, aunque no constituye delito, sí adquiere relevancia cuando se trata de cargos estratégicos dentro de instituciones públicas.
Asimismo, preocupa el rol que han jugado ciertas autoridades como CGR cuando se trata de fiscalizar o perseguir a trabajadores, mientras parecen relativizar o ignorar conductas cuestionables de directivos de alta dirección pública. Frente a este escenario, no basta con la indignación individual.
Es urgente organizarnos. Rearticular la unidad entre trabajadoras, trabajadores y usuarios del Hospital San José no es solo una consigna, sino una necesidad histórica y Urgente.
Defender la salud pública, las condiciones laborales y la dignidad de quienes sostienen día a día el sistema la unidad desde abajo, fortalecer la organización colectiva y proyectar una lucha común por defender la vida de la clase trabajadora. Y hoy, más que nunca, la tarea es clara: organizarnos, unirnos y rearticular la lucha.

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