domingo, 22 de marzo de 2026


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Las mujeres de Maryse Condé

 

Se ha solido decir que los grandes escritores, incluyendo obviamente a las escritoras, escriben siempre sobre lo mismo; así aun manteniendo el mismo centro de gravedad en una temática determinada la forma de abordarlo es lo que marca la diferencia. En el caso de Maryse Condé (Pointe-à-Pitre, comuna francesa del archipiélago de Guadalupe, 1937 -Gordes, pueblito del sur de Francia, 2024) lo dicho se cumple como guante al dedo. Cualquiera que se haya acercado a la prosa de la escritora* estará de acuerdo conmigo.

Fue la menor de una familia de ocho hermanos y a los dieciséis años se marchó a la metrópolis -suena duro, pero dura es la realidad de las denominadas, eufemismo al canto, DOM/TOM…departamentos o territorios de ultramar- a cursar los estudios: primero en el liceo Fénelon y posteriormente en la Sorbona; finalizados sus estudios ejerció como profesora de francés en Guinea, Ghana y Senegal, hasta su vuelta a Francia en 1970, en donde se doctoró, en la especialidad de Literatura Comparada, con una tesis sobre los estereotipos negativos de la población negra que aparecían en la literatura caribeña; sin obviar su labor docente en la universidad de Columbia. Viajera impenitente, y observadora sin par, Maryse Condé ha levantado acta de algunos de los males que acucian a las mujeres, marcadas por las huellas de las leyes ancestrales, reforzadas por la huella moralizante de los colonizadores con su cruz y su sable; por los roles asignados y por las exigencias que con respecto a ellas se erigen en lo que hace al comportamiento, que ha de ser bueno y ejemplar siempre que no se desee que sobre ellas caiga el sambenito de turno. Aplicable aquello que se decía de la mujer del César que no solo debía de serlo sino de parecerlo. Claro ha de quedar que nadie ha de esperar tonos panfletarios, no es de buena educación señalar, sino que la mirada de Condé hurga en las heridas, físicas y simbólicas de las mujeres presentadas, si bien su compromiso con la memoria de las fechorías del colonialismo francés, la convirtió en presidenta del Comité pour la Mémorire de l´Esclavage (2004 – 2009) y en diversas revistas de compromiso anticolonialista, etc.

En la presente ocasión, Maryse Liliane Appoline Boucolon, el apellido que luce es el de su primer marido, el comediógrafo guineano Mamadour Condé, en su «Tierra mezclada», entrega un muestrario de once casos de mujeres varias; de algunos hombres también, como el ingeniero que pone en riesgo su carrera por ayudar a una joven, hija del imán, o el médico que recompone la vida de su hijo muerto, y urga en la genealogía de la locura familiar. Mujeres marcan su destino mostrando decididas ansias de libertad, a veces de manera silenciosa, otras entregadas al compromiso, por ejemplo a la OLP, apasionadas, etc. Todo en sus cuentos resulta humano, demasiado humano. Mujeres que ayudan a seres marginados que se mueven de un país y continente a otros en busca de una vida que se adecúe más a su manera de ser. Una maestra que halla la endeble felicidad acogiendo y curando a Solo, joven considerado proscrito en su pueblo lo que va a llevar a que ambos pasen a ser considerados como excluidos por un amor juzgado como indebido, y otras cuestiones relacionadas con las fidelidades, o infidelidades, matrimoniales, una joven descubre el verdadero rostro de su padre, seductor y frágil, a los diez años; Létitia, devoradora de vida, aprende a elegir entre la pasión fugaz y la mano que la sostiene; un viajero recoge a un espectro que huele a tierra podrida; tres mujeres en Manhattan tratan de sobrevivir a la soledad y al deseo de dejar huella, siendo el ángulo de la relación Claude, una interina de Guadalupe, que hallará en aquella relación su vocación de escribir; un hombre asciende el monte Shasta para enfrentarse a la voz que lo reclama. Vidas que precisamente para sobrevivir han reprimido en su interior pasiones y deseos, pero que llegado el momento toman la decisión de sacar a relucir los silenciado, luciendo como estandarte su independencia a pesar de las trabas impuestas por sus hombres y por la dedicación a la prole.

La combinación de la ternura hacia sus personajes se combina de manera indisoluble con la dureza de unas existencias marcadas por el mestizaje y la ternura que muestran en lo que hace a ayudar a los desfavorecidos, por decirlo suave; vidas marcadas profundamente por la esclavitud de unos pueblos sobre otros, y una honda herida que no sana definitivamente sino que deja su huella en la manera de ser y comportarse de los habitantes de la isla, de sus existencias y de sus destinos. Las diferencias imperan tanto en lo referente a las diferentes clases, como entre la existente entre hombres y mujeres, entre padres e hijos, y las consecuencias de lo padecido se transmite de generación en generación, en unas crónicas teñidas de dolor de amores negados, infancias abandonadas, genealogías inciertas y violencia, exilio y exclusión, traducida en un balanceo con respecto al colonizador, entre el amor y el odio. En criollo guadalupeano hay una expresión: “nou mélé kon sann et farin” -estamos mezclados como la ceniza y la harina- que da entender que se está en una callejón del que es difícil salir, de un panorama en el que la falta de trabajo, la huida de cerebros, la dureza de los fenómenos naturales hace que los desajustes estructurales hagan del lugar una tierra mezcla habitada por seres mezclados que como las cañas de bambú se tuercen pero no acaban de quebrarse.

Vivos colores, de reencuentros, de rupturas amorosas, de decepciones pasionales, y las mujeres como sal y miel de toda las felicidad y de todas las desgracias, asemejándose al pharmakon griego que mata y/o sana, como la tensión que se apodera de todas las historias en las que se presentan situaciones en una tensión binaria, como la propia de las moneda con sus caras y sus cruces….y los cruces de luces y sombras, de sentimientos encontrados, y la memoria de todo ello, en historias de desarraigo y de resiliencia.

La recopilación de textos de diferentes épocas de escritura, convierte este libro en un certero muestrario para acercarse a la lectura de esta escritora imprescindible, autora de más de una treintena de libros y merecedora de numerosas distinciones: gran premio literario de la Femme en 1986, el de la Académie française en 1988 o el Marguerite Yourcenar en 1999, en 2018 fue galadonada el Nobel Alternativo de Literatura, en 2001 el Prix Mondial Cino del Duca, sin obviar que en marzo de 2020 recibió la Grand-Croix de l´ordre national du Mérite de manos de Manu Macron.

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( * ) Recensiones de varias obras de la escritora antillana:

https://kaosenlared.net/maryse-conde-premio-nobel-alternativo-2018/

https://impedimenta.es/archivos/5010

https://kaosenlared.net/la-abuela-de-maryse-conde/

https://kaosenlared.net/un-regalo-de-dios/

https://archivo.kaosenlared.net/maryse-conde-sigue-contando-su-vida/index.html

https://kaosenlared.net/maryse-conde-y-el-canibalismo-literario/

 

Por Iñaki Urdanibia para Kaosenlared
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