domingo, 22 de marzo de 2026

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Día contra el Racismo

El 21 de marzo, Día Internacional contra el Racismo y la Xenofobia, volvemos a salir a las calles para recordar que el racismo no es un hecho del pasado. Esta fecha fue proclamada en memoria de lo ocurrido en 1960 en Sharpeville, Sudáfrica, donde 69 personas fueron asesinadas por la policía cuando se manifestaban contra el régimen del apartheid. Aquel crimen evidenció las consecuencias más extremas del racismo institucionalizado. Décadas después, sabemos que las mismas lógicas siguen operando en nuestras sociedades.

Hoy el racismo continúa vivo, institucionalizado y adoptando formas estructurales que atraviesan nuestra vida cotidiana. Cada día lo enfrentamos desde distintos espacios, de forma individual y colectiva, defendiendo la igualdad de derechos. Y cada día encontramos nuevos motivos para seguir luchando contra un sistema racista, heteropatriarcal, colonial y capitalista que reproduce desigualdades y vulnera derechos.

En Navarra, la discriminación racial no es una excepción: es una realidad documentada. Cada año se registran numerosas intervenciones y denuncias por racismo y xenofobia en ámbitos fundamentales de la vida. La vivienda sigue siendo uno de los derechos más vulnerados.

Muchas personas migrantes y racializadas encuentran enormes obstáculos para acceder a un alquiler, se enfrentan a precios más altos o a viviendas en peores condiciones, e incluso acaban en situaciones de exclusión residencial. Además, quienes se encuentran en situación administrativa irregular tienen bloqueado el acceso a ayudas al alquiler y a la vivienda pública.

El acceso al empadronamiento constituye otro ejemplo de racismo institucional. Lo que debería ser un derecho garantizado se ha convertido en la práctica en una especie de ensayo previo a las trabas y laberintos burocráticos. Además, resulta perverso que la misma administración que lo boicotea, sigue normalizándolo como llave para acceder a derechos como la sanidad, la educación, la protección social o los procesos de regularización. En el ámbito laboral, el racismo estructural sigue organizando el mercado de trabajo según el origen, la racialización y la situación administrativa de las personas. Esto condena a muchas a la precariedad permanente. Esta realidad se expresa con especial crudeza en sectores como el trabajo del hogar y de los cuidados, un sector externalizado, profundamente feminizado y
sostenido mayoritariamente por mujeres migradas. La propia legislación contribuye a consolidar esta desigualdad. La Ley de Extranjería y las políticas migratorias generan categorías de ciudadanía diferenciadas y convierten la “irregularidad administrativa” en una herramienta de exclusión, generando una clase trabajadora desregularizada y explotable. Esta lógica utilitarista y criminalizadora, valora y otorga derechos a las personas en función de su supuesta utilidad económica y no de su condición humana.

A estas dinámicas se suma la expansión de discursos de odio y narrativas profundamente racistas que cada vez encuentran más espacio en el debate público. Estos discursos utilizan a las personas migrantes, racializadas y gitanas como chivos expiatorios de problemas estructurales. Se construyen narrativas de colapso de recursos o de “efecto llamada” para justificar recortes de derechos y políticas de exclusión.

En los últimos años se ha normalizado, además, el relato de la inseguridad, que presenta a las personas migradas, racializadas y gitanas como una amenaza. Este discurso, amplificado por determinados medios de comunicación, redes sociales e incluso por algunos sectores políticos, transforma preocupaciones sociales en herramientas de criminalización dirigidas contra comunidades concretas. Con demasiada frecuencia se intenta explicar los conflictos sociales mediante argumentos culturales o religiosos, en lugar de analizar las condiciones materiales de pobreza y exclusión que afectan a amplios sectores de la población. Esta explicación simplista alimenta el miedo, refuerza el racismo social y allana el camino para reforzar la mirada punitiva y legitimar soluciones represivas. A lo largo de este último año hemos visto como se ha consolidado un aumento de la presencia policial, de las identificaciones por perfil étnico y de las citas trampa (citaciones ante la Brigada de Extranjería para facilitar procesos de expulsión), en las que han colaborado de manera coordinada todas las policías presentes en Navarra. Esto no soluciona los problemas sociales, sino que agravan las condiciones de violencia y vulnerabilidad en las que viven estas personas. Además, estas intervenciones suelen activar procesos judiciales que pueden desembocar en sanciones administrativas, pérdida de permisos de residencia o incluso deportaciones.

Mientras tanto, las administraciones públicas oscilan entre la negación del problema y la aplicación de medidas parciales e insuficientes. En lugar de garantizar derechos, muchas veces contribuyen a consolidar modelos sociales injustos que aumentan la precariedad y la segregación.

No queremos seguir sosteniendo un sistema profundamente racista, islamófobo y antigitano que cosifica culturas y pueblos, que explota a las personas migradas y racializadas o que las utiliza como excusa para recortar derechos. Queremos vivir en una sociedad en la que todas contemos, en la que se reconozcan las heridas coloniales y se reescriba el relato desde la justicia y la dignidad.

Por todo ello exigimos la derogación de la Ley de Extranjería y de todas las normativas que generan exclusión, así como el fin de las identificaciones policiales racistas. Exigimos el cierre de los dispositivos de internamiento y de privación de libertad para personas migrantes y el fin de las políticas que criminalizan la pobreza. Demandamos también que se ponga fin a la financiación pública de medios y plataformas que difunden discursos de odio.

Reclamamos al Parlamento de Navarra que impulse procesos de verdad, justicia y reparación con el pueblo gitano navarro, incluyendo su reconocimiento institucional y poniendo en marcha una estrategia propia que se adapte y de respuesta a la problemática estructural que les atraviesan.

Junto a la denuncia, queremos destacar también los logros que la lucha antirracista ha ido conquistando. En los últimos meses hemos visto avances importantes, como la aprobación de la iniciativa popular Regularización Ya, la absolución de las personas encausadas por colaborar en el cruce de la frontera de 36 personas durante la Korrika o la resolución del Tribunal Administrativo de Navarra que ha condenado al Ayuntamiento de Pamplona por retrasar y denegar de forma ilegal el empadronamiento.

Estos avances demuestran que la organización colectiva, la desobediencia y la lucha social permiten ampliar derechos y mejorar las condiciones de vida de miles de personas. Son conquistas que validan el camino recorrido y nos animan a seguir.

Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la lucha antirracista. Frente al miedo, la división y el odio, apostamos por la organización colectiva, la solidaridad y la defensa incondicional de los derechos humanos.

Celebramos cada forma de resistencia que articulan y lideran las compañeras migradas, racializadas y gitanas. Están desmontando estructuras, cuestionando privilegios y abriendo caminos para una sociedad más justa.

Es tiempo de tejer redes, de cerrar filas frente al racismo y de poner nuestros privilegios al servicio de esta lucha que es de todas.

Gora borroka antirracista.

BlackPower, Flor de Africa, Gaz Kalo, SOS Racismo Nafarroa, Salhaketa Nafarroa, Mugak Zabalduz, PIM/MIG, Zabaldi, Azta, Médicos del Mundo Navarra, Haritu, Elhadji, Oxfam, Itaka Escolapios, BDZ Nafarroa, Paris 365, Kontseilu Sozialista Iruñerria, Yala Nafarroa, Jardun,
Egham, Dar Etexea, Mugarik Gabe Nafarroa



Arrazakeriaren aurkako eguna

Martxoaren 21ean, Arrazakeriaren eta Xenofobiaren aurkako Nazioarteko Egunean, kalera irtengo gara berriro, arrazakeria ez dela iraganeko gertaera bat gogorarazteko. Data hori 1960an Sharpevillen (Hegoafrika) gertatutakoaren omenez aldarrikatu zen. Bertan, poliziak 69 pertsona hil zituen apartheidaren erregimenaren aurka manifestatzen ari zirenean. Krimen hark agerian utzi zituen instituzionalizatutako arrazakeriaren ondorio latzenak. Hamarkada batzuk geroago, badakigu logika berberak erabiltzen direla gure gizarteetan.

Gaur egun, arrazakeriak bizirik jarraitzen du, instituzionalizatuta eta gure eguneroko bizitza zeharkatzen duten egitura-formak hartuz. Egunero hainbat gunetatik egiten diogu aurre, banaka eta taldeka, eskubide-berdintasuna defendatuz. Eta egunero aurkitzen ditugu arrazoi berriak desberdintasunak eta eskubideak urratzen dituen sistema arrazista, heteropatriarkal, kolonial eta kapitalista baten aurka borrokatzen jarraitzeko.

Nafarroan, arrazagatiko diskriminazioa ez da salbuespena: errealitate dokumentatua da. Arrazakeriagatik eta xenofobiagatik hainbat esku-hartze eta salaketa izaten dira urtero bizitzako funtsezko esparruetan. Etxebizitza da oraindik eskubide urratuenetako bat. Pertsona migratzaile eta arrazializatu askok oztopo handiak aurkitzen dituzte alokairua lortzeko, prezio altuagoei edo baldintza okerragoetan dauden etxebizitzei aurre egin behar diete, eta bizitegi-bazterketako egoeretan ere amaitzen dute. Gainera, egoera administratibo irregularrean daudenek alokairurako eta etxebizitza publikorako laguntzak jasotzeko aukera blokeatuta dute.

Erroldatzea arrazakeria instituzionalaren beste adibide bat da. Eskubide bermatua izan beharko lukeena, praktikan, traba eta labirinto burokratikoen aurreko saiakuntza moduko bat bihurtu da. Gainera, maltzurra da hura boikotatzen duen administrazioak berak normalizatzen jarraitzea, osasuna, hezkuntza, gizarte-babesa edo erregularizazio-prozesuak bezalako eskubideak eskuratzeko giltza gisa.

Lan-eremuan, egiturazko arrazakeriak lan-merkatua antolatzen jarraitzen du, pertsonen jatorriaren, arrazakeriaren eta administrazio-egoeraren arabera. Horrek prekarietate iraunkorrera kondenatzen ditu asko. Errealitate hori bereziki adierazten da etxeko eta zaintzako lanetan, besteak beste. Sektore hori kanpora aterata dago, erabat feminizatuta dago, eta emakume migratuek eusten diote nagusiki. Legediak berak laguntzen du desberdintasun hori sendotzen. Atzerritarrei buruzko Legeak eta migrazio-politikek herritartasun-kategoria desberdinak sortzen dituzte, eta «irregulartasun administratiboa» bazterketa-tresna bihurtzen dute, erregularizatu gabeko eta ustiatzeko moduko langile-klasea sortuz. Logika utilitarista eta kriminalizatzaile horrek baloratu eta eskubideak ematen dizkie pertsonei, haien ustezko erabilgarritasun ekonomikoaren arabera, eta ez haien giza izaeraren arabera.

Dinamika horiei gorrotozko diskurtsoen eta narratiba guztiz arrazisten hedapena gehitu behar zaie, eztabaida publikoan gero eta leku gehiago aurkitzen baitute. Diskurtso horiek egiturazko arazoen aitzakiatzat erabiltzen dituzte migratzaileak, arrazializatuak eta ijitoak. Baliabideen kolapsoaren edo «dei-efektuaren» narratibak eraikitzen dira, eskubideen murrizketak eta bazterketa-politikak justifikatzeko.

Azken urteotan, gainera, segurtasunik ezaren kontaketa normalizatu da, migratuak, arrazializatuak eta ijitoak mehatxu gisa aurkezten baititu. Komunikabide, sare sozial eta sektore politiko jakin batzuek zabaltzen duten diskurtso horrek kezka sozialak komunitate jakin batzuen aurkako kriminalizazio-tresna bihurtzen ditu. Gehiegitan saiatzen gara gatazka sozialak azaltzen argudio kultural edo erlijiosoen bidez, biztanleriaren sektore zabalei eragiten dieten pobrezia- eta bazterketa-baldintza materialak aztertu beharrean. Azalpen sinplista horrek beldurra elikatzen du, arrazismo soziala indartzen du eta zigor-begirada indartzeko eta irtenbide errepresiboak legitimatzeko bidea errazten du. Azken urte honetan ikusi dugu poliziaren presentzia, profil etnikoaren araberako identifikazioak eta hitzordu tranpak (Atzerritartasun Brigadaren aurreko zitazioak, kanporatze-prozesuak errazteko) areagotu egin direla, eta Nafarroan dauden polizia guztiek modu koordinatuan lagundu dutela horietan. Horrek ez ditu arazo sozialak konpontzen, baizik eta pertsona horiek bizi dituzten indarkeria- eta kalteberatasun-baldintzak larriagotzen ditu. Gainera, esku-hartze horiek prozesu judizialak aktibatu ohi dituzte, eta, ondorioz, administrazio-zehapenak, egoitza-baimenak galtzea edo deportazioak eragin ditzakete.

Bien bitartean, herri-administrazioak arazoa ukatzearen eta neurri partzialak eta nahikoak ez aplikatzearen artean daude. Eskubideak bermatu beharrean, askotan prekarietatea eta segregazioa areagotzen duten gizarte-eredu bidegabeak sendotzen laguntzen dute.

Ez dugu jarraitu nahi kulturak eta herriak kosifikatzen dituen, pertsona migratuak eta arrazializatuak esplotatzen dituen edo eskubideak murrizteko aitzakia gisa erabiltzen dituen sistema guztiz arrazista, islamofobo eta antigitano bati eusten. Guztiok kontatzen dugun gizarte batean bizi nahi dugu, zauri kolonialak aitortzen diren eta kontakizuna justiziatik eta duintasunetik berridazten den gizarte batean.

Horregatik guztiagatik, Atzerritarrei buruzko Legea eta bazterkeria eragiten duten araudi guztiak indargabetzea eskatzen dugu, bai eta identifikazio polizial arrazistak amaitzea ere. Migratzaileentzako barneratze- eta askatasun-gabetzearen dispositiboak ixtea eta pobrezia kriminalizatzen duten politikak amaitzea exijitzen dugu. Gorroto-diskurtsoak zabaltzen dituzten plataformen eta bitartekoen finantzaketa publikoa amaitzea ere eskatzen dugu.

Nafarroako Parlamentuari eskatzen diogu egia, justizia eta erreparazio prozesuak bultza ditzala Nafarroako ijito herriarekin, haien aitorpen instituzionala barne, eta estrategia propio bat abian jar dezala, bizi duten egiturazko problematikara egokitu eta erantzuteko.

Salaketarekin batera, arrazakeriaren aurkako borrokak lortu dituen lorpenak ere azpimarratu nahi ditugu. Azken hilabeteotan aurrerapen garrantzitsuak ikusi ditugu, hala nola, Erregularizazioa Dagoeneko herri ekimenaren onarpena, Korrikan zehar 36 lagunen muga gurutzatzen laguntzeagatik auzipetutako pertsonen absoluzioa edo Nafarroako Administrazio Auzitegiaren ebazpena, Iruñeko Udala zigortu duena erroldatzea legez kanpo atzeratu eta ukatzeagatik.

Aurrerapen horiek erakusten dute antolaketa kolektiboak, desobedientziak eta gizarte-borrokak milaka pertsonaren eskubideak zabaltzea eta bizi-baldintzak hobetzea ahalbidetzen dutela. Egindako bidea baliozkotzen duten eta jarraitzera animatzen gaituzten konkistak dira.

Gaur, arrazakeriaren aurkako borrokarekin dugun konpromisoa berresten dugu. Beldurraren, zatiketaren eta gorrotoaren aurrean, antolaketa kolektiboaren, elkartasunaren eta giza eskubideen baldintzarik gabeko defentsaren alde egiten dugu.

Taldekide migratuek, arrazializatuek eta ijitoek artikulatzen eta gidatzen duten erresistentzia modu bakoitza ospatzen dugu. Egiturak desmuntatzen, pribilegioak zalantzan jartzen eta gizarte justuago baterako bideak irekitzen ari dira.

Sareak ehuntzeko garaia da, arrazakeriaren aurrean lerroak ixtekoa eta gure pribilegioak guztiona den borroka honen zerbitzura jartzekoa.

Gora borroka antirracista.

BlackPower, Flor de Africa, Gaz Kalo, SOS Racismo Nafarroa, Salhaketa Nafarroa, Mugak Zabalduz, PIM/MIG, Zabaldi, Azta, Médicos del Mundo Navarra, Haritu, Elhadji, Oxfam, Itaka Escolapios, BDZ Nafarroa, Paris 365, Kontseilu Sozialista Iruñerria, Yala Nafarroa, Jardun, Egham, Dar Etexea, Mugarik Gabe Nafarroa

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