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La administración Trump exige concesiones a Canadá antes de negociar
Mark Carney y Donald Trump durante la reunión de los países del G7 en Kananaskis, Alberta, en junio de 2025.
FOTO: LA PRESSE CANADIENNE / DARRYL DYCK
La administración estadounidense está solicitando al gobierno canadiense algo equivalente a un "precio de entrada" para permitirle involucrarse en conversaciones comerciales y, eventualmente, llegar a un acuerdo sobre la revisión del Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México (ACEUM), según cuatro fuentes de Radio-Canada.
Los estadounidenses están imponiendo condiciones antes del inicio de las negociaciones, señala una de estas fuentes de alto nivel familiarizada con el expediente.
Esta exigencia también fue confirmada en entrevista por Jean Charest, nombrado el martes en el nuevo Comité Consultivo sobre las relaciones económicas entre Canadá y Estados Unidos de Mark Carney.
Trump querría que hagamos muchas concesiones antes de sentarnos a la mesa, mientras que él no haría ninguna.
Del lado estadounidense, se sugiere que Canadá debería intentar captar la atención de Donald Trump ofreciendo desde el inicio alguna concesión, especialmente considerando que el presidente maneja múltiples situaciones en este momento.
Sin embargo, fuentes canadienses recuerdan que ya han ofrecido concesiones en dos ocasiones a la administración estadounidense sin obtener nada a cambio.
Ottawa primero eliminó, en la primavera de 2025, una gran parte de los contraaranceles recíprocos que había propuesto como medida de represalia frente a los aranceles impuestos por Washington.
A finales de junio, Canadá también canceló el impuesto a los servicios digitales, que habría gravado con un 3 % los ingresos en Canadá de gigantes tecnológicos como Amazon, Apple o Meta.
La eliminación de este impuesto permitiría avanzar considerablemente en la negociación de una nueva asociación económica y de seguridad con Estados Unidos, había señalado entonces el ministro federal de Finanzas, François-Philippe Champagne.
Sin embargo, más de nueve meses después, las negociaciones comerciales no parecen haber avanzado significativamente.
Las botellas de la discordia
Washington tiene varias quejas.
Estados Unidos quiere, entre otras cosas, que Canadá modifique los cupos del sector lácteo y revise sus políticas en materia de soberanía digital.
No obstante, el alcohol sigue siendo uno de los principales puntos de fricción. La administración Trump no acepta que la mayoría de las provincias canadienses hayan retirado de sus estanterías el vino, la cerveza y los licores estadounidenses.
Pero estas provincias -entre ellas Quebec, Ontario y Columbia Británica- no tienen intención de ceder.
"Debemos obtener concesiones reales de la administración Trump antes de volver a colocar el alcohol estadounidense en las tiendas de la SAQ", afirma una fuente en Quebec cercana a las negociaciones.
Según esta fuente, el tema del alcohol ha sido discutido entre Ottawa y las provincias, y se ha alcanzado un consenso para no ofrecer esta concesión de entrada a los estadounidenses.
Ottawa comparte esta postura con las provincias.
"Nosotros les decimos [a Washington]: ‘si hacemos concesiones, si damos pasos, ustedes también lo harán’. Y en eso no están abiertos en absoluto. Al menos por ahora", explica una fuente canadiense al tanto de las conversaciones.
En marzo de 2025, el representante comercial de Estados Unidos, Howard Lutnick, comparó las negociaciones con Estados Unidos con la compra de una membresía en Costco: primero hay que pagar.
Entre bastidores en Ottawa, se señala que normalmente, después de pagar la membresía de Costco, no se le pide al cliente volver a sacar la billetera para entrar al pasillo de carnes.
¿Jugar con el tiempo?
La exdiplomática Louise Blais, quien participó en varias reuniones en Washington la semana pasada como asesora estratégica del Consejo Canadiense de Negocios, afirma haber constatado que los estadounidenses perciben a Canadá como un país que no quiere sentarse a negociar.
El gobierno canadiense parece querer mantener todas sus cartas cerca y no ceder poco a poco, para conservar todas sus palancas para una gran negociación, señala.
Pero esa gran negociación tarda en comenzar. Del lado estadounidense, lo que dicen hoy es que Canadá no parece querer sentarse a la mesa de manera sustancial.
Si el gobierno de Mark Carney no parecía apresurado en cerrar un acuerdo con Estados Unidos en los últimos meses, también es porque consideraba que las elecciones de medio mandato podrían debilitar políticamente al presidente Trump y jugar a favor de Canadá.
Tres fuentes señalan esta falta de urgencia por parte de Ottawa desde Navidad, sugiriendo que Canadá está jugando con el tiempo.
Mark Carney incluso le habría confiado explícitamente al ex primer ministro de Quebec François Legault, antes de su salida, que no apresurar las conversaciones formaba parte de la estrategia de Ottawa, según una fuente quebequense.
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¿Existe un riesgo en jugar demasiado con el tiempo?
En el gobierno de Carney no parecen alarmados. "No hay que olvidar que ya tenemos un acuerdo vigente con Estados Unidos", indica una fuente canadiense.
Fuente: Radio-Canada | Laurence Martin | Fannie Olivier| Daniel Thibeault
Adaptación: RCI | M.G. Aguzzi
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